13 de septiembre de 2007

Mi corazón se siente satisfecho

Mi corazón se siente satisfecho
de haberte amado y nunca poseído:
así tu amor se salva del olvido
igual que mi ternura del despecho.

Jamás te vi desnuda sobre el lecho,
ni oí tu voz muriéndose en mi oído:
así ese bien fugaz no ha convertido
un ancho amor en un placer estrecho.

Cuando el deleite suma a lo vivido
acrecentado se lo resta el pecho,
pues la ilusión se va por el sentido.

Y, en ese hacer y deshacer lo hecho,
sólo un amor se salva del olvido,
y es el amor que queda insatisfecho.

JOSÉ ANGEL BUESA




12 de septiembre de 2007

El pozo seco

Deje mí copa en el brocal maldito.
Grité hacia abajo, hacia el profundo hueco,

pero el coro sarcástico del eco
me devolvió multiplicado el grito.
Llegaba tarde: el pozo estaba seco.

Un gran golpe de viento lleno el pozo,
y, al recorrer su vertical garganta,
en su más honda hondura oí un sollozo,
donde cantaba el agua y ya no canta...

Brillaba entonces la primera estrella,
pero el anochecer amanecía
cuando me puse a comparar aquella
profunda sed del pozo con la mía.

Y allí dejé mi copa abandonada,
con un tardío gesto de homenaje
por quien se supo dar sin pedir nada
al que calmó su sed y siguió viaje...

Y allí, junto al brocal ennegrecido,
y el cubo roto, y la inservible rueda,
comprendí que no cabe en el olvido
la ingratitud de un agua que se ha ido
ni el espanto de un pozo que se queda...

JOSÉ ANGEL BUESA



11 de septiembre de 2007

Soneto adolescente

Qué dulce, si lloviera de repente...
No sé por qué, porque tu estas lejana,
pero en la soledad de esta mañana
hay algo de tu amor que no está ausente.

Y yo sonrío, extraño adolescente
de ojos cansados y cabeza cana,
yo, que aún puedo asomarme a la venta
y ver la luna que no ve la gente...
Ah, si, qué dulcemente llovería
con ese sol, para olvidar un poco
mi prematura gran pasión tardía...

Y yo cierro los párpados huraños
pensando en ti, yo, extravagante y loco
adolescente de cuarenta años.

JOSÉ ANGEL BUESA


Gracías, Gladis

Esta mañana, me ha despertado uno de mis canarios, Gladis. Normalmente, por la noche, los entro en casa. Anoche se me olvidó hacerlo. Su "hábitat" es en una galería que da a un patio interior de la finca. Y a esa galería, por medio de una ventana, se comunica mi alcoba. Con las primeras luces del día, Gladis ha empezado a cantar en todos los tonos que imaginaros podáis. Y me he despertado. Lo primero que me ha venido a la mente ha sido: "con lo poco que tiene y lo contento que está". Yo misma, me he sorprendido con este pensamiento. Y en una rápida sucesión de ideas, a pesar de la hora y el momento en que me encontraba, he recordado el texto de un pps,que hace unos días me envió un amigo, y que diariamente, desde que lo recibí, procuro leer. Me hace bien. Me ha llegado en una de esas temporadas
"tontas" que de vez en cuando nos visitan, sin avisar, e invaden el alma de una incomprensible tristeza. Los "subidones" de melancolía, se me apoderan, casi casi, hasta el ahogo. Y, a la más mínima, por mucho que luzca el sol, en mis ojos llueve....
Me apetece compartiros ese texto. Por si como yo, lo necesitáis en algún momento. Su título es !Felicidades!. Disfrutarlo. Vale la pena.

Sí, !Felicidades!
Y no pongas esa cara.
Hoy no es Navidad, ni año nuevo, ni tu cumpleaños.
Hoy, es un día normal.
Pero un día para ti. !Que suerte!
!Felicidades! porque estás vivo,
respiras, caminas, tienes hambre,
y alimentos con qué saciarla.
Tienes sed y agua para beber.
Tus ojos están abiertos
para percibir el brillo de mil colores.
Tus oídos registran los sonidos más variados,
tu tacto, tu piel,
experimentan el escalofrío de mil sensaciones.
!Felicidades!
En tu interior se despierta
una variedad de sentimientos,
de ideas, de preguntas y respuestas,
de palabras, de silencios...
!Felicidades!
Porque vives ahora y aquí,
porque tienes una familia,
amigos que te aman,
un hogar donde llegas cada día
cansado del trabajo.
!Felicidades!
Porque eres capaz de amar y ser amado,
de gozar la paz y de darla.
!Felicidades!
Porque poco a poco
con algún sufrimiento y con alegrías,
vas construyendo tu vida como persona,
hijo, esposo, esposa, madre, padre,
hermano/a, amigo/a....
en el día a día.
¿Verdad que vale la pena que te feliciten
aunque no sea "un día especial"?
Pero....¿quieres decir que hoy no es un día especial?
Tienes a tu lado personas que te aman
y a las que amar.
Tienes, tienes, tienes....
¿o te falta alguna cosa?
¿Te podemos felicitar o no?
!Felicidades!
No te agobies por el mañana.

"No te preocupes por el mañana,
porque el mañana traerá sus propias preocupaciones,
a cada día le bastan sus quebraderos de cabeza"
(Mt. 6-32)

Si, !Felicidades!
Vive el hoy y recuerda:
"No es feliz el que hace lo que quiere,
sino el que quiere lo que hace".
Vive en plenitud.
Sé positivo, positiva.
!Haz el bien, y no te preocupes por el mañana!

¿Os ha gustado? Espero y deseo que si. Como veis es todo muy sencillo. Lo de todos los días. Quizá por eso, no le damos la importancia que cada una de esas cosas tiene, no lo valoramos. Por lo menos, yo. Rectificaré.
Y ahora, si me lo permitís, me voy al super. Mi nevera, parece que está a "final de mes". Y eso si, voy a comprar para mi canario, barritas de esas de miel que tanto le gustan. !Hoy, se la ha ganado!
Maat










10 de septiembre de 2007

Lluvia final


Mañana será nunca para todos los días.
Y lloverá en un sueño, sin lluvia y sin soñar.
Y yo iré alguna noche por las calles vacías
mientras tú vas con otro por la orilla del mar.

Ya casi estás ausente. Qué importa este momento,
aunque llueve en la tarde, para ti y para mí;
porque las hojas secas que se van en el viento
nos dicen que hay amores que se fueron así...

Mañana estaré solo. Dios no querrá que llueva,
porque estaré más solo si llueve y tú no estás.
Después, serás el nudo de una corbata nueva,
o una esquina de menos, o una cana de más.

Así será. Qué importa si lo callo o lo digo.
Pero cuando no llueva, lloverá en mi canción.
Y al pensar que mañana ya no estarás conmigo,
van cayendo hojas secas sobre mi corazón...
JOSÉ ANGEL BUESA

9 de septiembre de 2007

El amigo

No envidiéis mi alegría, mi salud ni mi canto;
no envidiéis lo que sueño, ni envidiéis lo que digo.
Todo eso vale poco, por más que cueste tanto...
Pero, eso sí: envidiadme la amistad de este amigo.

Envidiadme la gloria de esta firme confianza
cuyo sentir profundo ni en bien ni en mal se altera,
porque yo siento mío lo que su mano alcanza,
y en él es permanente mi dicha pasajera.

Envidiadme este amigo que mira de frente,
pues ni lo acerca el triunfo ni lo aleja el fracaso,
y él madura en espiga lo que en mí fue simiente,
y yo duermo en su lecho pero él bebe en mi vaso.

No importa si estoy solo, pues siempre está conmigo,
y mis propias arrugas lo van haciendo viejo...
Ah, sí, envidiadme todos la amistad de este amigo
que refleja mi espejo.

JOSÉ ANGEL BUESA





8 de septiembre de 2007

Canción del amor prohibido


Sólo tú y yo sabemos lo que ignora la gente,
al cambiar un saludo ceremonioso y frío,
porque nadie sospecha que es falso tu desvío,
ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente.

Sólo tú y yo sabemos por qué mi boca miente,
relatando la intriga de un fugaz amorío;

y tú apenas me escuchas y yo no te sonrío...
y aún nos arde en los labios algún beso reciente.

Este amor es un surco que ocultó su simiente,
pero la gente piensa que el surco está vacío,

porque su flor profunda no se ve ni se siente.

Y así son dos orillas tu corazón y el mío,
pues, aunque los separa la corriente de un río,
por debajo del río se unen secretamente.

JOSÉ ANGEL BUESA





7 de septiembre de 2007

Canción cotidiana


Tu amor llegó calladamente;
calladamente se me fue...
Porque el amor es una fuente
que se nos seca de repente,
sin saber cómo ni por qué.

Amor de un beso que se olvida
y de un suspiro que se va;
amor de paso en nuestra vida,
pues se le da la bienvenida
cuando tal vez se aleja ya.

Así tu amor fue como el mío,
mujer de un claro atardecer:
amor que pasa como un río,
sin estancarse en el hastío
ni repetirse en el placer.

Amor feliz que da sin tasa,
pues sólo pide, a cambio, amor;
amor que deja, cuando pasa,
no la ceniza de una brasa,
sino el perfume de una flor.

Amor que al irse no está ausente;
amor sin dudas y sin fe,
como este amor intranscendente,
que. si llegó calladamente,
calladamente se fue...
JOSÉ ANGEL BUESA


6 de septiembre de 2007

Soneto

Entre los poemas que he ido recopilando de José Angel Buesa, tengo este, que aparece entre los suyos pero que al lado de "Soneto" y entre paréntesis cita el nombre de Felix Arvers. Imagino que tratándose como se trata de un poeta francés, quizá José Angel Buesa hiciese una traducción de ese poema y por eso aparezca entre los suyos. La verdad es que lo ignoro. Pero, para mí , es uno de los más bellos poemas que he tenido la suerte de leer. Por eso os lo comparto. Espero que a vosotros también os plazca.

SONETO ( De Felix Arvers)

Nadie conoce mi amor secreto:
no lo conoce ni quien lo inspira;
y es tan humilde que a nada aspira,
pues su constancia no tiene objeto.

Mi amor se escuda tras mi respeto;

respiro el aire que ella respira,
y ella me habla y ella me mira,
sin que descubra mi amor discreto.

Porque, entre el coro de la alabanza
que se prolonga sobre su huella,
mi amor suspira sin esperanza;

y tanto ignora mis sueños vanos,
que si estos versos van a sus manos,
tal vez pregunte: ¿ Quién será ella ?


5 de septiembre de 2007

Un paseo por la playa

Esta mañana, era uno de esos días, en que hubiera pagado para no salir de mi cama. Casi hasta me ha molestado ver que la luz del sol, colándose en mi alcoba, me anunciaba que el día ya estaba ahí... Para darme un poco de tiempo, he intentando sumergirme en las páginas del libro que tengo entre manos actualmente (El médico, de Noah Gordon) pero tampoco ha funcionado. Leía y leía párrafos, sin "leer" nada. Me he dado otra oportunidad, y después de colocar a mi libro en posición "descansen", me he enchufado a mi MP3. Muchas veces, la música obra maravillas en mi estado de ánimo. Pero lejos de ayudarme a salir "del sobre", lo que ha ido haciendo la música, ha sido retenerme, aún más, en horizontal. Un mal amigo -en ocasiones- que tengo cerca, mi reloj de cabecera, implacablemente iba chivándose del paso del tiempo. Y entonces, he dejado un poco libre a "la loca de la casa", como llamaba Santa Teresa a la imaginación, y me he acordado de todas esas personas, que según nos están contando estos días los telediarios, padecen de "estrés post vacacional". !Que envidia me han dado! Lo que yo deseaba esta mañana haber tenido un puesto de trabajo al que acudir. Unos compañeros, que vieran lo morenaza que me he puesto este Agosto, a quien contar que casi me picó una medusa, y que gracias a una amiga con la que "charraba" en pleno baño en el mar, me avisó. Aunque tengo que reconocer, que viendo a los socorristas que teníamos en ese trocito de playa, no me hubiese importado casi nada, dejarme curar, de una picada de medusa o de lo que fuera... Y llegada a este punto,(el de la playa, no el de los socorristas, no penséis mal) se me ha encendido una luz y he dicho, ahora mismo me levanto, y me voy a la playa. Dicho y hecho. Después de coger mi libro, mi móvil, mi MP3, mi crema de sol, dos melocotones, mi cámara de fotos, mi gorra, ....ufff, ya, basta, si sigo cogiendo cosas, no me iré nunca...me he dirigido hacia la playa. El tráfico ya estaba "cargadito", y he reconocido a más de uno de esos del estrés post vacacional. Cuando ven a una mujer al volante, y ese volante pertenece a un wolwagen del 92, se acaloran, e intentan, que no sigas las indicaciones de velocidad de las señales de tráfico, y que oposites constantemente a esa sanción tan fácil de conseguir hoy día. Por cierto, ya que estoy en este tema, y saliéndome un poco del relato en sí, os diré que no exagero nada, cuándo os digo que hoy, es muy fácil que te multen. Hace un mes, recibí una multa por correo certificado, de un simpático agente, que me "vio pasar" en mi coche, largando por el móvil, y me "cayeron" 300 euros...y un montón de lágrimas. Así de sencillo, solo con verte pasar...les sobra. ¿A que es fácil? Pues cuidadin. Bueno, sigo. Por fin he llegado a la playa. Casi desierta....!que gozada! He alquilado una tumbona y una sombrilla de esas de paja tan acogedoras y después de embadurnarme de protección solar me he entregado al sol, a la brisa y al único sonido que se disfrutaba en la playa, el leve llegar de las olas...
Después de un rato, mi cuerpo serrano tenía una temperatura que invitaba a dejarse acariciar por el mar. He iniciado un paseo por su orilla. Me encanta hacerlo antes de zambullirme "del todo". Y ha valido la pena. Decenas de pececillos, con evidentes signos de "estrés post vacacional" nadaban alborotados entre las últimas olas que llegaban a la arena. No sé que buscarían, pero cuando estaban ahí, seguro que era por algo. Centenares de pechinitas viajeras entre las olas del mar, diminutas, se iban quedando entre el borde del agua y de la arena, dibujando una bonita puntilla. Enfrascada mirando los peces, no he visto la llegada de una pareja de ancianos, que como yo, paseaban por la orilla. Al llegar a mi altura, la señora me ha dedicado un "buenos días" muy cariñoso, como si me conociera de toda la vida:
-¿Verdad que está buenísima el agua?- ha continuado diciéndome, casi sin darme tiempo a responder a su saludo.
-nosotros venimos todas las mañanas, el médico nos ha dicho que es muy bueno para la circulación andar por la orilla del mar...
Y así, he comenzado una conversación con ellos, que me apetece compartiros. Para mí, sin desperdicio...
Según me han contado, llevan 50 años, acudiendo a ese lugar. Se conocieron allí, y no han dejado de ir ni un verano. Pero este año, no habían ido aún, pues su único hijo- !Ay los hijos! l
es tiene prohibido que lo hagan, pues ya son muy mayores para ir solos... y ahora, aprovechando que el hijo se ha ido de viaje, se han "escapado" a disfrutar de su mar.

-Por si al año que viene, no podemos- me decía Antonio.

De no ser porque me ha parecido una falta de respeto hacerles una foto, se la hubiera hecho. Pero os cuento. Antonio, que así se llamaba el señor, llevaba unos pantalones "pirata", seguramente heredados de algún nieto, muy lejos de pertenecer a su talla, y una camiseta blanca de tirantes, de las de toda la vida, que sujetaban con dos pinzas de esas de tender la ropa, las puntas de una toalla, que a modo de chal, le cubría los hombros para protegerse del sol. Colgando alrededor de su cuello, una cuerda, con las zapatillas de los dos, atadas en cada uno de sus extremos. Cubría su cabeza con un sombrero de paja, casi con tantos años, como los de Antonio. En su mano izquierda, llevaba el bolso de Carmen, para que ella no lleve peso, -me ha dicho,- y su mano derecha, entrelazada con la de su esposa, cuidando cada paso que ésta daba para que no perdiera el equilibrio... Carmen iba con uno de esos "babis" de ir por casa, eso sí, doblada su orilla hacia arriba y sujeta también con más pinzas, evitando que se salpicara con las olas... A todo esto, deciros, que el agua no les llegaba más arriba de los tobillos, y sin querer, he pensado en el médico que les aconsejó pasear por la orilla del mar para beneficiar su circulación.... Pobrecillos, entendieron sólo la mitad de la recomendación.
Mientras Antonio y Carmen han seguido con su paseo, yo me he dado un reconfortante chapuzón. Después de tomar un rato el sol y cuando estaba recogiendo mis bártulos para regresar a casa, he visto volver a Carmen y Antonio. Aún iban cogidos de la mano y con sorpresa, he comprobado que se desviaban hacia donde yo me encontraba. Querían decirme adiós.
Y ¿ para que engañarnos ? me han emocionado. He visto que la cara de Antonio estaba bastante colorada del sol y le he preguntado si se habían puesto crema protectora.
-Nosotros no nos gastamos dinero en esas cosas- me ha respondido Carmen.
Entonces, les he convencido para que se sentaran un poco debajo de mi sombrilla, en la tumbona, y les he dado mi tubo de crema solar. Le he pedido a Carmen que le pusiera un poco a su esposo en la cara, y aunque no había forma de que me hiciera caso, al final, ha consentido...
-si nos viera Toni.... le ha dicho Carmen a su esposo, mientras en sus ojillos, rodeados de arrugas, he visto un brillo especial, de picardía, de quien está haciendo algo prohibido...
Les he tenido que convencer nuevamente, para que se quedaran un rato,allí, descansando. Después de explicarles que con el tiket de pago que les dejaba podían disfrutar de la sombrilla y de la tumbona todo el día, han consentido sentarse de nuevo. Me he despedido de ellos y camino de mi coche, me he vuelto a mirarlos en un par de ocasiones. Ahora, era Antonio quien le estaba poniendo crema a Carmen en la cara. No he podido dejar de pensar en cual habrá sido su secreto para estar tan pendiente el uno del otro después de 50 años de estar juntos. Y he sentido un poco de envidia, de la buena, pero envidia.
Ya con mi coche en marcha, les he vuelto a mirar. Ahora estaban sentados de cara al mar. Le habían dado la vuelta a la tumbona y se habían colocado de cara al mar...a disfrutarlo. Como llevan haciendo desde hace 50 años. Me ha dado satisfacción. Esa pequeña satisfacción que sientes por ahí dentro cuando haces algo por alguien.
Y eso si, he pensado, que en cuánto llegase a casa, iba a llamar a mi hijo por teléfono y a decirle que ni se le ocurra, vamos, que ni intente, cuando yo sea "mayor", prohibirme que vaya a disfrutar del mar. !Faltaría más! Y no le he llamado en ese momento, con el móvil, por si estaba por allí el agente ese de los 300 euros...

MAAT







Poema vulgar

La vi pasar con otro... Su semblante
resplandecía de felicidad.
Y me subió a los labios mi sonrisa galante,
con algo de impotencia y algo de vanidad.


En las manos del otro palpitaban sus manos;
en el brazo del otro se apoyaba felíz...
Y me envolvió una niebla de recuerdos lejanos,
y sentí que sangraba mi vieja cicatriz.

La vi pasar con otro, risueña y arrogante.
Me pareció más bella, más gallarda...No sé.
Sólo sé que de nuevo la amé en aquel instante,
más que cuando fue mía, si es que entonces la amé...

Y, de esa llamarada que aún me quema,
de ese dolor amargo como un golpe de mar,
ya lo veis: ha nacido este poema
deplorablemente vulgar...

JOSÉ ÁNGEL BUESA

4 de septiembre de 2007

Soneto para un reproche

Yo no sé si tu esperas todavía,
el gran amor con que soñaste en vano,
que era un pozo en la tarde de verano,
y era la sed que el pozo calmaría.

Yo sólo sé que estuvo cerca el día,
cuando tú lo creíste más lejano,
y fue una llama que se heló en tu mano,
al separar tu mano de la mía.

Así fue: Poca cosa en el olvido,
como el viento que llega y ya se ha ido
o la rama partida sin dar flor;


Pero no es culpa mía si tu hiciste

una cosa vulgar, pequeña y triste,
de lo que pudo ser una gran amor.

JOSÉ ÁNGEL BUESA

3 de septiembre de 2007

Recapitulación

Yo he vivido mi vida: Si fue larga o fue corta,
si fue alegre o fue triste, ya casi no me importa.
Y aquí estoy, esperando.No se bien lo que espero,
si el amor o la muerte, - lo que pase primero -

Algo tuve algún día; lo perdí de algún modo,
y me dará lo mismo cuando lo pierda todo.
Pero no me lamento de mi mala fortuna,
pues me queda un palacio de cristal en la Luna,
y por andar errante, por vivir el momento,
son tan buenos amigos mi corazón y el viento.

Por eso y otras me deja indiferente,
aquí, allá y dondequiera, lo que diga la gente.
- ¿Trampas? Pues si, hice algunas:
pero, mal jugador, yo perdí más que nadie
con mis trampas de amor.

-¿ Pecados? - Si, aunque leves, de esos que Dios perdona,
porque, a pesar de todo, Dios no es mala persona.
- ¿Mentiras? - Dije muchas, y de bello artificio,
pero que en un poeta son cosas del oficio.
Y en los casos dudosos, si hice bien o mal,
ya arreglaremos cuentas en el Juicio Final.

Eso es todo. He vivido.
La vida que me queda puede tener dos caras,
igual que una moneda: una que es de oro puro
- la cara del pasado - y otra - la del presente -
que es de plomo dorado.

Por lo demás, ya es tarde; pero no tengo prisa,
y esperaré la muerte con mi mejor sonrisa,
y seguiré viviendo de la misma manera,
que es vivir cada instante como una vida entera,
mientras siguen andando, de un mundo parecido,
los hombres con el tiempo y el tiempo hacia el olvido.

JOSÉ ÁNGEL BUESA


2 de septiembre de 2007

Elegia nocturna


Quién nos hubiera dicho que todo acabaría
como acaba en la sombra la claridad del día...

Fuiste cómo la lluvia cayendo sobre un río,
para que fuera tuyo todo lo que era mío.

Fuiste como una lámpara que se encendió en mi vida.
Yo la soplé de pronto, pero siguió encendida.

Fuiste un río ilusorio cantando en un desierto.
Y floreció la arena, como si fuera cierto.

Mi amor fue una gaviota que construyó su nido
en lo alto de un mástil. Ahora el buque se ha ido.

Ahora me envuelve un hosco silencio de campana
donde sólo resuena tu campana lejana...

Y, como un surco amargo que se negara al trigo,
ahora mi alma no sueña, por soñar contigo...

JOSÉ ÁNGEL BUESA





1 de septiembre de 2007

Poema de la desposada



Buena suerte muchacha. Lucirás muy bonita,
con el velo de novia y el ramo de azahar,
pero sin el sonrojo de tu primera cita,
sino pálida y seria delante del altar.

Pronto será la boda.Pero acaso un despecho,
amargará las noches de tu luna de miel,
si al abrir una puerta reconoces un lecho,
o al cruzar un pasillo recuerdas otro hotel.

Sin embargo, muchacha, cuando termines el viaje,
ya serás la señora de no sé que señor,
aunque tal vez descubras, al abrir tu equipaje,
que en la prisa -!que pena!- se te olvidó el amor.

JOSÉ ÁNGEL BUESA