11 de octubre de 2010

Octubre

Estaba echado yo en la tierra, enfrente
del infinito campo de Castilla,
que el otoño envolvía en la amarilla
dulzura de su claro sol poniente.

Lento, el arado, paralelamente
abría el haza oscura, y la sencilla
mano abierta dejaba la semilla
en su entraña partida honradamente.

Pensé arrancarme el corazón, y echarlo,
pleno de su sentir alto y profundo,
al ancho surco del terruño tierno;

a ver si con romperlo y con sembrarlo,
la primavera le mostraba al mundo
el árbol puro del amor eterno.


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

9 de octubre de 2010

9 de Octubre: Día de la Comunidad Valenciana


A todos los valencianos y, a quienes viniendo de otras tierras buscando una vida mejor os sentís como parte de nuestra querida Comunidad...¡Felíz día!
Maat

3 de octubre de 2010

Parábola del árbol



Todo aquel artificio de que antaño hice gala,
ya no inquieta mi anhelo, cada día más puro:
Tras la ciencia del trino vino el golpe del ala;
bajo el frágil follaje cuajó el fruto maduro.

Abrí surcos de arena con un gesto de audacia,
con el gesto de un río que logró ser torrente;
y hoy se yergue en mis surcos una espiga de gracia,
y el torrente se aquieta con ternuras de fuente.

Y es que al cabo me nutro de la savia divina,
y ya sé lo que valen la raíz y la fonda,
porque he visto que el árbol poco a poco se empina,
y, a medida que crece, su raíz es más honda.

Y por eso en las brisas ya no fluye mi trino,
pues mis alas prefieren abarcar más distancia;
y, a manera de un árbol en mitad de un camino,
doy a todos un poco de quietud y fragancia.

Si los vientos sacuden mi verdor, no me inmuto.
Si algún hacha me quiere derribar, no me asombra.
Y hundo mis raíces, para así dar más fruto,
y alzo más mis ramajes, para así dar más sombra.

JOSÉ ÁNGEL BUESA







30 de septiembre de 2010

Este jueves, un relato: Mentiras.


Esta semana, Gustavo, desde su blog, nos invita a hablar de las "Mentiras".

http://callejamoran.blogspot.com/

Era media mañana y, todavía con mi pijama puesto y envuelta en un batín heredado de mis hermanas, me acomodé en la mesa camilla que había en el salón de mi casa dispuesta a escribir mi carta a S.S.M.M. los Reyes magos de Oriente. En mi estuche de piel verde aceituna busqué el lápiz que más punta tuviera y que me permitiera hacer una letra lo más redondilla posible para que la "reina" que me leyera, lo entendiera todo enseguida. Terminé de perfilar la mina de uno de aquellos lápices color madera con goma incluida en uno de sus extremos-que más que borrar, ensuciaba-con mi sacapuntas preferido, el plateado.

Sólo había escrito el clásico encabezado: "Queridos Reyes Magos:", cuando la cara pecosa de mi hermana mediana se acercó a la mía y muy bajito, para que no la escuchara mi madre que andaba por la cocina preparando la comida, me sometió a un incómodo interrogatorio:

-Pero...¿este año aún vas a escribir la carta a los reyes? ¿No te han dicho tus compañeras de colegio quienes son los magos de Oriente...?

No supe que contestarle. Me quedé mirándola fijamente y ante mi sorpresa me espetó:

-Pues que sepas que los reyes magos no existen. Son los papás los que compran los juguetes y quienes nos los dejan cada año en la galería...

Yo no daba crédito a lo que me estaba descubriendo mi hermana; tenía una habilidad especial para complicarme la vida en muchas ocasiones y esa, creía que era otra de sus martingalas.

Siguiendo sus instrucciones, esperé a que mi madre bajara al horno del barrio la cazuela de barro donde había preparado el clásico "arroz al horno" y, cuando nos aseguramos que salía de la finca, corrimos a un cuarto de mi casa donde iban a parar todos los trastos. Me encantaba jugar en esa habitación...

Con una maestría increíble, mi hermana se dirigió al viejo baúl que estaba medio desvencijado, le despojó de su funda y abrió ante mi sorpresa. Retiró una colcha de seda color oro viejo, salpicada de pavos reales en tono añil brillante que perteneció a mi abuela y quedaron al descubierto las bolsas de tela de colores donde mi madre guardaba los regalos de "los reyes" y que cada año encontrábamos amontonadas junto a la bandeja vacía de pan duro que me encargaba de preparar para los camellos...

No me atreví a abrir ninguna, pero quería comprobar que era cierto que dentro habían ya regalos preparados. Las palpé y allí estaban. Mi hermana no me había mentido. Pero me había proporcionado una sensación muy difícil de explicar. Apenas pude articular palabra.

El ruido de la llave en la cerradura me hizo reaccionar. Pero ya era tarde. Mi madre regresó antes de lo previsto y nos pilló intentando dejar el baúl como estaba. Su enfado fue descomunal. La regañina terminó con una frase que sabíamos a ciencia cierta que iba a cumplir:

-Este año no hay reyes...

Con una mezcla de tristeza, desengaño y susto por todo lo que acaba de vivir, sólo acerté a preguntar -mientras por mi mejilla rodaban unos sentidos lagrimones-

-Mamá, ¿lo del Niño Jesús también es mentira...?

-Tú y yo ya hablaremos, sentenció.

Efectivamente, ese año los reyes pasaron de largo por mi casa. Y nunca más hablamos del tema.

Es la mentira que más daño me ha hecho en mi vida. La que peor encajé. La mentira que me enseñó a empezar a dudar de muchas cosas. Me marcó para siempre...

Maat



24 de septiembre de 2010

Va llegando el otoño

Va llegando el otoño
a nuestro valle.

El aire
empieza a ensombrecerse
y ya, no sirven, frías,
las escasas monedas
de oro fino
que el sol
deja caer en nuestras manos.

Cada mañana
llama más fuerte el viento
en los cristales.

Temo
que un día entre
o tú le abras,
y te arranque de mí.
Como una hoja.

LORENZO OLIVÁN

20 de septiembre de 2010

Hablo por hablar

Hablo, por hablar,
hoy que está desierto el mar
y una paz agreste invade
estas turolenses llamaradas
de fuego y de dolor.

Hablo del día a día que sucede,
de las tardes que adiós nos despedimos,
de los hijos que llegan,
de las tierras que acogen nuestros cuerpos
y de todo aquello
que va formando, al fin, nuestra figura.

Del paso indefinido
hablo también

y hablo, para quedar en paz con mi conciencia,
del tiempo jamás recuperado,
huído entre sonrisas, adioses y lágrimas
que nadie reservó para el otoño.

Hablo del campesino y de su hondura,
del herrero que fragua su tristeza,
del minero que invade las entrañas,
del poeta que, a solas, agoniza.
Hablo de mi mujer y su esperanza.

Y hablo de este pequeño dios
que ha entrado en casa,
después de tantos días esperado.

Hablo y hablo
y nunca sé por qué guardar silencio.

JOSÉ ANTONIO LABORDETA

(q.e.p.d.)

17 de septiembre de 2010

Fábula

Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infelíz de poca inteligencia, que vivía llevando a cabo pequeños recados y recibiendo limosnas.

Diariamente, algunos hombres invitaban al tonto a entrar al bar donde ellos se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso.

Él siempre tomaba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.

Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había caído en la cuenta que la moneda de mayor tamaño valía menos, a lo que respondió:

-Lo sé señor, no soy tan tonto..., vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguecito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.

Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero podemos sacar varias conclusiones:

1ª) Quien tiene apariencia de tonto, no siempre lo es.
2ª) ¿Cuáles son los verdaderos tontos de la historia?
3ª) Una ambición desmedida, puede terminar cortando una fuente de ingreso.
4ª) Esta es la más interesante: Podemos estar bien, aún cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.

Moraleja

El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente...

(Autor desconocido)

Maat


12 de septiembre de 2010

7 de septiembre de 2010

Alfa y Omega




Cabe la vida entera en un soneto
empezando con lánguido descuido,
y apenas iniciado ha transcurrido
la infancia, imagen del primer cuarteto.

Llega la juventud con el secreto
de la vida, que pasa inadvertido,
y que se va también, que ya se ha ido,
antes de entrar en el primer terceto.

Maduros, a mirar ayer tornamos
añorantes, y, ansiosos, a mañana,
y así el primer terceto malgastamos.

Y cuando en el terceto último entramos
es para ver con experiencia vana
que se acaba el soneto...Y que nos vamos.



MANUEL MACHADO

5 de septiembre de 2010

Teresa de Calcuta




El 5 de Septiembre de 1997 fallecía la Madre Teresa de Calcuta. Hace tan solo nueve días, se conmemoró el centenario de su nacimiento. Creo que es una buena ocasión para recordar-una vez más-algunos de los mensajes que nos dejó...




A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menor si le faltara esa gota.

La paz comienza con una sonrisa.

Lo que importa es cuánto amor ponemos en el trabajo que realizamos.

Tómate tiempo para hacer caridad. Es la llave del cielo.

El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.

Dejanos predicar sin sermones. No mediante palabras, sino con nuestro ejemplo.

Cuando no puedas correr, trota; cuando no puedas trotar, camina; cuando no puedas caminar, usa el bastón. Pero nunca te detengas.

El día más bello, hoy.
La cosa más sencilla, equivocarse.
El error mayor, abandonarse.
La raiz de todos los males, el egoismo.
La distracción más bella, el trabajo.
La peor derrota, el desaliento.
Los mejores profesores, los niños.
La primera necesidad, comunicarse.
Lo que nos hace más felices, ser útiles a los demás.
El misterio más grande, la muerte.
El peor defecto, el mal humor.
La persona más peligrosa, la metirosa.
El regalo más bello, el perdón.
Lo más imprescindible, el hogar.
La ruta más rápida, el camino correcto.
La sensación más grata, la paz interior.
El resguardo más eficaz, la sonrisa.
El mejor remedio, el optimismo.
La mayor satisfacción, el deber cumplido.
La fuerza más potente, la fe.
Las personas más necesarias, los padres.
La cosa más bella, el amor.


Maat

29 de agosto de 2010

La gente que me gusta



Estimados amigos blogueros.

Hoy se cumplen 36 días de mi última entrada en el blog. Podría citar un montón de excusas que me justificaran pero voy a resumirlas todas en una sola palabra: desgana.

Una serie de contratiempos personales en mi vida me han hecho zambullirme de lleno en una especie de letargo del que a duras penas sales para realizar lo indispensable. Espero y deseo que poco a poco adquiera un ritmo normal, tanto en mi blog como visitando los vuestros; entre otras cosas, porque en el fondo, los echo mucho de menos...

Os dejo un poema que tuve la suerte de poner ante mis ojos hace muy pocos días.

Espero que os agrade tanto como a mí.





LA GENTE QUE ME GUSTA


Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla,
que no hay que decirle que haga las cosas,
sino que sabe lo que hay que hacer,
y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.


Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones,
la gente que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma,
pero que no pierda de vista que somos humanos y que nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo
produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca
capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer
que no sabe algo o que se equivocó.

Me gusta la gente que al aceptar sus errores,
se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente,
a estos les llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente,
que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente que trabaja por resultados.
Con gente como esa, me comprometo a lo que sea,
ya que con haber tenido a esa gente a mi lado
me doy por bien retribuido.

MARIO BENEDETTI












23 de julio de 2010

Si me ves...



Si me ves cansado fuera del sendero
ya casi sin fuerzas para hacer el camino.

Si me ves sintiendo que la vida es dura,
porque ya no puedo, porque ya no sigo,

ven a recordarme cómo es un comienzo,
ven a desafiarme con tu desafío.

Muéveme en el alma, vuélveme al impulso,
llévame a mi mismo.

Y yo sabré entonces encender mi lumbre
en el tiempo oscuro, con el viento frío.

Volveré a ser fuego desde brasas quietas,
que alumbre y reviva mi andar peregrino.

Vuelve a susurrarme aquella consigna
de mi primer paso con un nuevo ritmo.

Muéstrame la garra que se necesita
para levantarse desde lo caído.

Si me ves cansado fuera del sendero,
sin ver más espacios que los del abismo,

trae a mi memoria que también hay puentes,
que también hay alas, que aún quedan amigos.

Que vamos armados de fe y de bravura,
que seremos siempre lo que hemos creído.

Que somos guerreros de una vida plena,
y todo nos guía hacia nuestro sitio.

Que un paso más con un nuevo empeño,
nos lleva a la forma de no ser vencidos.

Que el árbol se dobla, se agita, estremece,
deshoja y retoña, pero queda erguido.

Que el único trecho que da el adelante
es aquel que cubre nuestro pie extendido.

Si me ves cansado, fuera del sendero
solitario y triste, quebrado y herido,

siéntate a mi lado, tómame las manos,
entra por mis ojos hasta mi escondrijo,

y dime ¡se puede! ¡se puede! e insiste,
hasta que yo entienda que puedo lo mismo.

Que tu voz despierte, desde tu certeza,
al que de cansancio se quedó dormido.

Y, tal vez, si quieres, préstame tus brazos,
para incorporarme, nuevo y decidido.

Que la unión es triunfo cuando con el otro vamos a lo mismo,
y se puede, con el mismo brío.

Si me ves cansado, fuera del sendero,
lleva mi mirada hacia tu camino.

Hazme ver las huellas, que allá están marcadas,
de un paso tras otro por donde has venido.

Y vendrá contigo apenas te escuche
la voz insistente para un nuevo inicio.

Y abriré otro rumbo pues si te he creído,
que siempre se puede...
se puede, MI AMIGO.

(Anónimo)

15 de julio de 2010

Se deja de querer


Se deja de querer...
y no se sabe por qué se deja de querer;
es como abrir la mano y encontrarla vacía
y no saber de pronto que cosa se nos fue.

Se deja de querer...
y es como un río cuya corriente fresca ya no calma la sed,
como andar en otoño sobre las hojas secas
y pisar la hoja verde que no debió caer.

Se deja de querer...
Y es como el ciego que aún dice adiós llorando
después que pasó el tren,
o como quien despierta recordando un camino
pero ya sólo sabe que regresó por él.

Se deja de querer...
como quien deja de andar una calle sin razón, sin saber,
y es hallar un diamante brillando en el rocío
y que ya al cogerlo se evapore también.

Se deja de querer...
y es como un viaje detenido en las sombras
sin seguir ni volver,
y es cortar una rosa para adornar la mesa
y que el viento deshoje la rosa en el mantel.

Se deja de querer...
y es como un niño que ve como naufragan sus barcos de papel,
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.

Se deja de querer...
y es como un libro que aún abierto hoja a hoja quedó a medio leer,
y es como la sortija que se quitó del dedo
y sólo así supimos...que se marcó en la piel.

Se deja de querer...
y no se sabe por qué se deja de querer.



JOSÉ ÁNGEL BUESA

6 de julio de 2010

Tormenta aquí, pero ¿y allí, dónde tú estás?


Tormenta aquí. Pero ¿y allí, donde tú estás?
¿Verás estos relámpagos que veo?
¿Oirás los truenos
con que amenaza inútilmente el cielo
a las estrellas que están detrás imperturbables?
¿Te llorará la noche,
como me llora a mí, mi soledad,
con lágrimas prestadas
y vendederas, lluvia por la frente?
Tus oídos, mis oídos,
tus ojos y mis ojos
¿estarán enlazados
por estos hilos vívidos que tienden
rayo y trueno a través de la distancia?

No. Deseo que estés suelta.
Deseo que tu noche sea pura,
que tu mirada pueda
vacilar, escogiendo lentamente
la estrella favorita
que esta noche te va a servir de almohada.
Ojalá lo que oigas
sea el revés del trueno,
el sonoro silencio
donde se escucha lo que no se dice
y se quiere decir o que nos digan.

No, no nos quiero unidos
a costa de que sientas
temblar el mundo como yo lo siento.
Ojalá te rodee
la paz que se merece tu mirada,
y en ti la guardes para mí.
Y que cuando mañana nos veamos
y se encuentren tus ojos con mis ojos
tu recuerdo derrote a mi recuerdo
como derrota el ángel a la sombra.
Y que en el día nuevo
sea tu cielo el que nos acompañe.

PEDRO SALINAS

2 de julio de 2010

Una montaña sagrada

Hoy, una amiga me ha enviado este vídeo en un mail. Os invito a verlo y que cada cual saque sus propias conclusiones.

A pantalla completa y sin luces de ambiente, es impresionante.






Maat