JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
11 de octubre de 2010
Octubre
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
9 de octubre de 2010
3 de octubre de 2010
Parábola del árbol

Todo aquel artificio de que antaño hice gala,
ya no inquieta mi anhelo, cada día más puro:
Tras la ciencia del trino vino el golpe del ala;
bajo el frágil follaje cuajó el fruto maduro.
Abrí surcos de arena con un gesto de audacia,
con el gesto de un río que logró ser torrente;
y hoy se yergue en mis surcos una espiga de gracia,
y el torrente se aquieta con ternuras de fuente.
Y es que al cabo me nutro de la savia divina,
y ya sé lo que valen la raíz y la fonda,
porque he visto que el árbol poco a poco se empina,
y, a medida que crece, su raíz es más honda.
Y por eso en las brisas ya no fluye mi trino,
pues mis alas prefieren abarcar más distancia;
y, a manera de un árbol en mitad de un camino,
doy a todos un poco de quietud y fragancia.
Si los vientos sacuden mi verdor, no me inmuto.
Si algún hacha me quiere derribar, no me asombra.
Y hundo mis raíces, para así dar más fruto,
y alzo más mis ramajes, para así dar más sombra.
JOSÉ ÁNGEL BUESA
30 de septiembre de 2010
Este jueves, un relato: Mentiras.

Esta semana, Gustavo, desde su blog, nos invita a hablar de las "Mentiras".
http://callejamoran.blogspot.com/
Era media mañana y, todavía con mi pijama puesto y envuelta en un batín heredado de mis hermanas, me acomodé en la mesa camilla que había en el salón de mi casa dispuesta a escribir mi carta a S.S.M.M. los Reyes magos de Oriente. En mi estuche de piel verde aceituna busqué el lápiz que más punta tuviera y que me permitiera hacer una letra lo más redondilla posible para que la "reina" que me leyera, lo entendiera todo enseguida. Terminé de perfilar la mina de uno de aquellos lápices color madera con goma incluida en uno de sus extremos-que más que borrar, ensuciaba-con mi sacapuntas preferido, el plateado.
Sólo había escrito el clásico encabezado: "Queridos Reyes Magos:", cuando la cara pecosa de mi hermana mediana se acercó a la mía y muy bajito, para que no la escuchara mi madre que andaba por la cocina preparando la comida, me sometió a un incómodo interrogatorio:
-Pero...¿este año aún vas a escribir la carta a los reyes? ¿No te han dicho tus compañeras de colegio quienes son los magos de Oriente...?
No supe que contestarle. Me quedé mirándola fijamente y ante mi sorpresa me espetó:
-Pues que sepas que los reyes magos no existen. Son los papás los que compran los juguetes y quienes nos los dejan cada año en la galería...
Yo no daba crédito a lo que me estaba descubriendo mi hermana; tenía una habilidad especial para complicarme la vida en muchas ocasiones y esa, creía que era otra de sus martingalas.
Siguiendo sus instrucciones, esperé a que mi madre bajara al horno del barrio la cazuela de barro donde había preparado el clásico "arroz al horno" y, cuando nos aseguramos que salía de la finca, corrimos a un cuarto de mi casa donde iban a parar todos los trastos. Me encantaba jugar en esa habitación...
Con una maestría increíble, mi hermana se dirigió al viejo baúl que estaba medio desvencijado, le despojó de su funda y abrió ante mi sorpresa. Retiró una colcha de seda color oro viejo, salpicada de pavos reales en tono añil brillante que perteneció a mi abuela y quedaron al descubierto las bolsas de tela de colores donde mi madre guardaba los regalos de "los reyes" y que cada año encontrábamos amontonadas junto a la bandeja vacía de pan duro que me encargaba de preparar para los camellos...
No me atreví a abrir ninguna, pero quería comprobar que era cierto que dentro habían ya regalos preparados. Las palpé y allí estaban. Mi hermana no me había mentido. Pero me había proporcionado una sensación muy difícil de explicar. Apenas pude articular palabra.
El ruido de la llave en la cerradura me hizo reaccionar. Pero ya era tarde. Mi madre regresó antes de lo previsto y nos pilló intentando dejar el baúl como estaba. Su enfado fue descomunal. La regañina terminó con una frase que sabíamos a ciencia cierta que iba a cumplir:
-Este año no hay reyes...
Con una mezcla de tristeza, desengaño y susto por todo lo que acaba de vivir, sólo acerté a preguntar -mientras por mi mejilla rodaban unos sentidos lagrimones-
-Mamá, ¿lo del Niño Jesús también es mentira...?
-Tú y yo ya hablaremos, sentenció.
Efectivamente, ese año los reyes pasaron de largo por mi casa. Y nunca más hablamos del tema.
Es la mentira que más daño me ha hecho en mi vida. La que peor encajé. La mentira que me enseñó a empezar a dudar de muchas cosas. Me marcó para siempre...
Maat
24 de septiembre de 2010
Va llegando el otoño
20 de septiembre de 2010
Hablo por hablar
17 de septiembre de 2010
Fábula
Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infelíz de poca inteligencia, que vivía llevando a cabo pequeños recados y recibiendo limosnas.12 de septiembre de 2010
Cerrar etapas
Mensaje muy bello
Para avanzar, usar el ratón. Puede verse a pantalla completa.
7 de septiembre de 2010
Alfa y Omega
Cabe la vida entera en un soneto
MANUEL MACHADO
5 de septiembre de 2010
Teresa de Calcuta


La paz comienza con una sonrisa.
29 de agosto de 2010
La gente que me gusta

Hoy se cumplen 36 días de mi última entrada en el blog. Podría citar un montón de excusas que me justificaran pero voy a resumirlas todas en una sola palabra: desgana.
Una serie de contratiempos personales en mi vida me han hecho zambullirme de lleno en una especie de letargo del que a duras penas sales para realizar lo indispensable. Espero y deseo que poco a poco adquiera un ritmo normal, tanto en mi blog como visitando los vuestros; entre otras cosas, porque en el fondo, los echo mucho de menos...
Os dejo un poema que tuve la suerte de poner ante mis ojos hace muy pocos días.
Espero que os agrade tanto como a mí.
Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo
produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca
capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer
que no sabe algo o que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores,
se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente,
a estos les llamo mis amigos.
Me gusta la gente fiel y persistente,
que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente que trabaja por resultados.
Con gente como esa, me comprometo a lo que sea,
ya que con haber tenido a esa gente a mi lado
me doy por bien retribuido.
MARIO BENEDETTI
23 de julio de 2010
Si me ves...

Si me ves cansado fuera del sendero
15 de julio de 2010
Se deja de querer

JOSÉ ÁNGEL BUESA
6 de julio de 2010
Tormenta aquí, pero ¿y allí, dónde tú estás?

No, no nos quiero unidos
a costa de que sientas
temblar el mundo como yo lo siento.
Ojalá te rodee
la paz que se merece tu mirada,
y en ti la guardes para mí.
Y que cuando mañana nos veamos
y se encuentren tus ojos con mis ojos
tu recuerdo derrote a mi recuerdo
como derrota el ángel a la sombra.
Y que en el día nuevo
sea tu cielo el que nos acompañe.
2 de julio de 2010
Una montaña sagrada
A pantalla completa y sin luces de ambiente, es impresionante.
Maat




