10 de enero de 2010

Todavía

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de algría.

palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto

nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa

sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía

pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido

y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

MARIO BENEDETTI

8 de enero de 2010

¡Palaguas, palaguas! ¡Palaguas a dos eulos!

El pasado martes quedamos varios amigos para ir a presenciar la cabalgata de reyes. Mientras nuestros esposos rubricaban la carta a Baltasar, nosotras nos dirigimos a una de las calles por donde iba a pasar la comitiva real. Disfruto mucho asistiendo a este acto. Me entusiasma ver las caritas de los más pequeños; en ellas se advierte una mezcla de ilusión, asombro e incluso temor, indescriptible. Las sirenas de los vehículos de la policía local que suenan durante todo el recorrido, los impresionantes coches de bomberos con sus interminables escaleras, y la vistosidad de las carrozas que pasean a los tres reyes, confieren al acontecimiento un carácter mágico a sus ojos.

Pero este año, una pertinaz lluvia hizo que desistiéramos de sumarnos al río de gente que, estoicamente, aguantaba el chaparrón con tal de ver el paso de los magos de Oriente y su numeroso séquito por las adornadas calles de Valencia.

El grupo, acordamos entrar en una famosa y antiquísima chocolatería del centro de la ciudad y tomarnos un chocolate caliente. Íbamos a darle una tregua a la lluvia, a ver si aún era posible disfrutar del final de la cabalgata. Pero no lo fue. Cuando terminamos nuestro reconfortante chocolate, acompañado de sabrosos churros y buñuelos, volvimos a la calle donde el agua seguía cayendo con generosidad. No íbamos preparadas para la lluvia. Pepa, de camino al lugar donde habíamos quedado -previsora ella- al ver la llegada de las amenazantes nubes sobre la ciudad, había acudido a la llamada de un joven chino -quien también había visto llegar las nubes- que desde la puerta de su comercio gritaba: "Palaguas, palaguas. Palaguas a dos eulos." Y se equipó con uno. Por lo que pudiera caer. Total por dos euros...

Decidimos ir a ese comercio a comprarnos sendos paraguas el resto de féminas. Para entonces, el agua caía copiosamente. Cada una elegimos el que más nos gustaba y preparamos los dos euros con los que pagar nuestra compra.

-Son tles eulos, nos advirtió el dependiente.

-¿Tres euros...? protestó Pepa. Hace dos horas he comprado este y me has cobrado dos euros y ¿ahora son más caros?

-Si -contestó el chino- Ahola llueve.

Nos dejó atónitas. Pero nos dio por reírnos. Con la lluvia, había subido el precio de los paraguas. ¡Qué estrategia comercial se gastaba el oriental!

Acabamos pagándole dos euros por pieza. Pepa se encargó de regatear y convencerlo...

Nos despedimos trabajosamente cobijadas cada cual en su nueva adquisición. Partíamos hacia los distintos puntos de recogida donde nos esperaban nuestros chicos. No nos fue posible ver la cabalgata de los reyes magos. Pero nos habíamos metido entre pecho y espalda un suculento chocolate "muy bien acompañado" que, en un plis plas, desmontó el régimen post-comilonas Navidad que teníamos trazado. Toda la culpa la tenía la inoportuna lluvia.

Terminé de atravesar la calle ya en solitario. La nostalgia me invadió sin poder evitarlo. Aquella parte de la ciudad me trae recuerdos imborrables. En esa zona encontré mi primer empleo recién terminados los estudios. Durante once años, trabajé en las oficinas de un almacén de paquetería hasta que mi hijo comenzó a dar señales de vida anunciándonos su llegada. Tuve que abandonar mi vida laboral para someterme a un severo reposo por amenaza de aborto. Por allí dejé bonitas vivencias y un buen número de personas queridas. Los recuerdos salpicaban con fuerza mi alma como las gotas de lluvia lo hacían sobre mi paraguas regateado. Apreté el paso. Muy cerca estaría ya mi esposo con el coche aparcado -seguramente- en doble fila, nervioso, esperándome. Lo mejor del día de reyes estaba por llegar. La ilusión por la mágica noche permanecía intacta. ¡Ojalá! nunca perdamos ni ésta, ni muchas otras ilusiones. Son la sal de la vida.

Maat




5 de enero de 2010

Noche de Reyes


...y entrados en la casa vieron al niño con María, su madre, y de hinojos le adoraron, y abriendo sus tesoros le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra.
(Mateo 2, 11)



Un año más, vamos a vivir la noche de Reyes. Es un día en el que nos permitimos que el niño que llevamos dentro -y la niña, por si me lee Aido- se manifieste. Por muchos años que diga nuestro D.N.I. que contamos, todos aguardamos esta noche con ilusión. ¡No debemos perderla!

Me he permitido escribir una carta a Sus Majestades para todas las personas a las que quiero. Y tú, que me visitas en mi blog, estás entre ellas. Como son magos, espero que puedan traer todo lo que les he pedido. Luego, es cosa nuestra administrarlo para que crezca...

Acordaros que hay que irse a dormir temprano. Si ven luz en la casa...pasan de largo.

¡Feliz noche de Reyes!



Maat

2 de enero de 2010

Elegia para ti y para mí



Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y tú te irás borrando lentamente en mi sueño.

Un año y otro año caerán como hojas secas
de las ramas del árbol milenario del tiempo.

Y tu sonrisa, llena de claridad de aurora,
se alejará en la sombra creciente del recuerdo.

Yo seguiré soñando mientras pasa la vida,
y quizás, poco a poco, dejaré de hacer versos

bajo el vulgar agobio de la rutina diaria,
de las desilusiones y los aburrimientos.

Tú, que nunca soñaste más que cosas posibles,
dejarás, poco a poco, de mirarte al espejo.

Acaso nos veremos un día, casualmente,
al cruzar una calle, y nos saludaremos.

Yo pensaré, quizás: "Qué linda es, todavía".
Tú, quizás pensarás: "Se está poniendo viejo".

Tú irás sola, o con otro. Yo iré solo, o con otra.
O tu irás con un hijo que debía ser nuestro.

Y seguirá muriendo la vida, año tras año,
igual que un río oscuro que corre hacia el silencio.

Un amigo, algún día, me dirá que te ha visto,
o una canción de entonces me traerá tu recuerdo.

Y en estas noches tristes de quietud y de estrellas,
pensaré en ti un instante; pero cada vez menos...

JOSÉ ÁNGEL BUESA






1 de enero de 2010

¡Feliz Año Nuevo!

En mi entorno, el año no ha podido comenzar mejor. Hace unos días os hablaba de mi amigo Pablo. Pues bien, ayer por la tarde, los médicos decidieron darle el alta hospitalaria para seguir su tratamiento desde casa. Parece que ya le han podido diagnosticar y darle la medicación adecuada después de numerosas pruebas. La última, una endoscopia, pero no la tradicional, sino la realizada a través de una cápsula endoscópica (cámara fotográfica), de la que Pablo se ha sentido muy orgulloso y que ha tolerado con matrícula. En la última visita que le hice en el hospital me decía, con cierta satisfacción, que era uno de los pocos niños que tenía miles de fotografías "por dentro".

Los últimos cuatro días ha dado suficientes muestras de mejoría, ya tolera alimentos sólidos y para colmar la dicha de cuantos le queremos, ha comenzado a recuperar peso.

Ahora, todo es cuestión de tiempo...

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Os voy a mostrar una presentación de power point que estos días ha circulado mucho por nuestros correos. De hecho, yo la he recibido por tres conductos diferentes. Por si alguno no habéis tenido oportunidad de verla, aquí os la dejo. Espero que os guste.




Un fuerte abrazo de Año Nuevo.

Maat

31 de diciembre de 2009

28 de diciembre de 2009

Dale vida a tus sueños


Dale vida a los sueños que alimentan el alma,
no los confundas nunca con realidades vanas.
Y aunque tu mente sienta necesidad, humana,
de conseguir las metas y de escalar montañas,
nunca rompas tus sueños, porque matas el alma.

Dale vida a tus sueños aunque te llamen loco,
no los dejes que mueran de hastío, poco a poco,
no les rompas las alas que son de fantasía,
y dejalos que vuelen contigo en compañía.

Dale vida a tus sueños y, con ellos volando,
tocarás las estrellas y el viento, susurrando,
te contará secretos que para ti ha guardado
y sentirás el cuerpo con caricias, bañado,
del alma que despierta para estar a tu lado.

Dale vida a los sueños que tienes escondidos,
descubrirás que puedes vivir estos momentos
con los ojos abiertos y los miedos dormidos,
con los ojos cerrados y los sueños despierto.

MARIO BENEDETTI



26 de diciembre de 2009

Un merecido descanso


Me acabo de tomar un descanso, creo que bien merecido. Mis queridos comensales que estos dos días han compartido mesa y mantel de Navidad en mi casa, imagino que duermen plácidamente. Yo me encuentro tan agotada que, a no tardar, estaré descansando como un recién nacido...

Mi cocina todavía no está en perfecto orden, la vajilla "de celebraciones" espera apilada sobre la mesa a que mañana la coloquemos en el lugar que descansará hasta las navidades del año próximo. La cristalería si que ha regresado ya a su vitrina, pero un año más, con una pieza de menos. Una de las copas que suelo destinar para el cóctel de marisco ha terminado sus días...El mantel con dibujos de bonitas flores de pascua duerme en la lavadora y mañana ondeará en mi tendedero recordando que pasó la Navidad. He invadido la nevera de coloridas fiambreras con las sobras de mis comidas y, lamentablemente, tengo que darle la razón de nuevo a mi esposo: "Me he excedido en la preparación de los menús." Otro año más... Los próximos tres días los dedicaremos a descongestionar el frigorífico y me vendrá bien no pisar en unos días el mercado ni el super habitual. Y a mi bolsillo...ni os cuento.

Conforme van pasando los años, recuerdo con más cariño las navidades de mi infancia. Son como unos pequeños videos que se visualizan en mi mente y en los que los protagonistas principales son mis padres. Durante bastantes años, en mi casa, las fiestas comenzaban el día que mi padre llegaba con "el lote". Así llamábamos a la copiosa caja que la empresa en la que trabajaba obsequiaba a sus empleados cada 22 de Diciembre. Con una amplia sonrisa hacia su entrada triunfal en el salón donde le aguardaba una mesa despejada para que depositara su pesada carga. Ceremoniosamente, cortaba el precinto que la mantenía cerrada y dejaba que las manos de sus cuatro hijos se perdieran entre la paja de celofán de varios colores que escondían las viandas. Cada una de las cosas que encontrábamos la íbamos cantando con júbilo y depositándola sobre la piedra blanca de mármol del aparador en destartaladas filas que mi padre iba recolocando en perfecto orden. En pocos minutos, los vistosos estuches de diferentes turrones competían con el colorido de los botes de melocotón, cerezas confitadas, cajas de galletas...Botellas de champán, mistela, vinos, coñac, ponche y la clásica de anís -que una vez vacía la usábamos como instrumento musical para acompañarnos en el canto de villancicos- llenaban en un santiamén el pequeño mueble bar. La bola de queso de corteza roja, en unión de varias piezas de fiambre, permanecían también sobre el mármol blanco como esperando la ceremonia que se sucedía a continuación. Mientras mi padre recogía la caja y todas las virutas de celofán desperdigadas por la mesa, mi madre marchaba a la despensa y rescataba su vieja caja de galletas y la colocaba encima de la mesa. Era su hucha. Durante todo el año, iba depositando allí sus pequeños ahorros y, en esa fecha tan señalada, salían a la luz. Recuerdo que era una caja redonda, grande, oscura y desnuda. En la parte superior tenía una pequeña tapa en la que mi padre había hecho una hendidura por donde mi madre colaba el dinero. Sentados alrededor de la mesa, esperábamos que fuera ella quien poco a poco sacara las monedas, billetes e incluso los sobres color beig -"sin abrir" -de las horas extras que mi padre cobraba y que le dejaba atónito comprobar que, su esposa, había guardado a lo largo del año. Con el tiempo he comprendido que, esos ahorros, servían entre otras cosas, para escribir la carta a sus Majestades de Oriente...

Ese día, también lo dedicábamos a montar nuestro pequeño belén. Mis hermanos se ocupaban de todo el trabajo con mucho esmero. A mí, por ser la menor, me dejaban el toque final. Con el bote sonrosado del talco entre mis manos dejaba caer una inmensa nevada por todo el nacimiento, menos en el pesebre, para que el Niño, en pañales tan solo, no sintiera más frío...

Así empezaba nuestra Navidad. Y me llena de emoción recordarlo. Es lógico que cada año que pasa eche más de menos a mis padres. Fueron perfectos.

Este año, la celebración de estas fiestas ha tenido un velo de tristeza en mi hogar. Mi querido amigo Pablo ( http://blogdemaat.blogspot.com/2008/02/mi-amigo-pablo.html
lleva hospitalizado 17 días. Los médicos todavía no han sido capaces de diagnosticar la enfermedad que le aqueja y que le tiene sin poder tomar alimentos y con insufribles dolores desde el pasado día seis. Todas las personas que le queremos lo estamos pasando muy mal y deseando -aunque a veces rocemos el desánimo- que los doctores logren dar con el secreto y le ayuden a curarse.

Y ya termino por hoy. Espero y deseo que mañana todo esté mejor...

Maat






19 de diciembre de 2009

Para que los leas con tus ojos grises


Para que los leas con tus ojos grises,
para que los cantes con tu clara voz,
para que llenen de emoción tu pecho,
hice mis versos yo.

Para que encuentren en tu pecho asilo
y les des juventud, vida y calor,
tres cosas que yo ya no puedo darles,
hice mis versos yo.

Para hacerte gozar con mi alegría,
para que sufras tú con mi dolor,
para que sientas palpitar mi vida,
hice mis versos yo.

Para poder poner ante tus plantas
la ofrenda de mi vida y de mi amor,
con alma, sueños rotos, risas, lágrimas,
hice mis versos yo.

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

16 de diciembre de 2009

Exposición

Bueno, han transcurrido varios días sin que haya podido atender a vuestros blogs y al mío como se merecen. Pero llevo una semanita en la que se van sucediendo acontecimientos que me tienen desbordada y el tiempo no me cunde como yo quisiera. ¡Ya vendrán tiempos mejores!

He querido dedicar mi primer tiempo libre para recordar una alegría que viví el pasado jueves. La última vez que comimos juntas, mi amiga Paqui nos anunció que estaba preparando una exposición con sus pinturas. Estaba ilusionada, y en cuanto lo tuvo todo previsto nos llamó para invitarnos al acto. Quería que la acompañáramos en su primera experiencia en ese terreno y por supuesto que íbamos a estar con ella para compartir sus nervios, miedos, alegrías y cualquier emoción que tuviera a bien presentarse. Y fueron varias. Paqui pertenece al grupo amigas de la infancia. Comenzamos a ir al mismo colegio a la edad de siete años y juntas, llegamos hasta el final de nuestro Bachiller. Durante todos estos años -van más de 50-hemos mantenido contacto. Solemos reunirnos todos los meses un día para comer y ponernos al día de nuestras vidas. Y todas las veces nos ocurre lo mismo. Nos falta tiempo. Se nos pasa en un pis pas el rato que permanecemos juntas. Pero ponerse al día de acontecimientos un grupo de diez mujeres en tan sólo tres o cuatro horas, es mucho pedir...

Paqui, era una de las que mejor dibujaba de la clase. Tenía una gracia especial para realizar las famosas "láminas" que nos encomendaban. Para mí era un esfuerzo grande, pues no se me daba muy bien lo del dibujo y menos aquellos al "carboncillo". Recuerdo que en más de una ocasión recurrí a pedirle ayuda y realizábamos pactos. Ella me echaba una mano con el dibujo y yo me ocupaba de los trabajos de matemáticas...Y lo que es la vida, Paqui acaba de celebrar su primera exposición como pintora y yo, durante muchos años, trabajé como contable.

Acudí al acto con mi cámara de fotos y con uno de los álbumes que aún tengo el orgullo de conservar de nuestra época de estudiantes. Entre sus páginas, uno de los dibujos que mi amiga me hizo. Con este no me ayudó, me lo dibujó entero... Y se lo llevé para recordárselo en un día tan especial. Sus sobrinas se alegraron un montón de verlo e incluso tomaron fotos de él. Con el paso del tiempo ha adquirido más valor afectivo. Hay que tener en cuenta que estos dibujos los realizábamos a los catorce años...

Aquí está.


¿A que es soberbio?

Durante todos estos años, ha trabajado en un gabinete de belleza con sus dos hermanas. Es ahora, cuando cerrado el negocio familiar, se está dedicando a su afición favorita: la pintura. Y los resultados son completamente satisfactorios.

Algunas de sus obras:















Ni que decir tiene que pasamos un rato maravilloso viéndola disfrutar de su primera exposición y del éxito que tuvo entre el numeroso público asistente.

Y solo es el principio...

Maat



11 de diciembre de 2009

Cerebritos malignos


Son cerca de las dos de la madrugada. Estas horas que le quito al sueño son las que más me lucen.
Acabo de realizar un trabajo que me he tomado con mucha calma: conectar a mi "torre" todos y cada uno de los cables de pantalla, impresora, teclado, scaner, router...Ya imagino que algunos sonreiréis cuando leáis esto, que es algo sencillo y habitual. Pero para mí no lo es tanto. Le tengo el máximo respeto a todo lo que tenga un enchufe y a mi PC, mucho más. Gracias a un "plano" que me hice antes de llevar el equipo a reparar, he podido realizar la misión con éxito. Hace tres días, bajando de Emule un poema de mi poeta predilecto, se me coló un potente virus en el ordenador y lo dejó para pasarse en la UCI muchas horas. Nunca he entendido a esas mentes que disfrutan creando virus y dañando equipos ajenos. Pero que ese virus llegue disfrazado con el nombre de un poema de amor sólo demuestra la magnitud de malicia de los cerebros que los crean.

He pasado un rato haciendo comprobaciones y he perdido bastantes cosas a pesar del arreglo al que ha sido sometido mi equipo. Pero ya voy a terminar de comprobar el resultado del estropicio. Por esta noche, ya tengo suficientes anotaciones para el informático que me ayuda...

Espero dentro de unas horas, pasar a visitaros.

Un montón de abrazos. (Os eché de menos)

Maat




7 de diciembre de 2009

Amigos

Tengo amigos que no saben el lugar que ocupan en mi corazón.
No perciben el amor que les profeso y la absoluta necesidad que tengo de ellos.
El "amor-amistad" es un sentimiento más noble que el "amor-pareja",
pues permite que su objeto de cariño se divida en otros afectos,
mientras el "amor-pareja" tiene intrinsecos los celos, que no admiten rivalidad.

Y yo podría soportar, sin embargo no sin dolor,
que hubiesen muerto todos mis amores,
¡pero enloquecería si muriesen mis amigos!
Hasta aquellos que no perciben cuánto son mis amigos
y cuánto mi vida depende de sus existencias...

A alguno de ellos no los frecuento, me basta saber que existen.
Esta mera condición me llena de coraje para seguir frente de la vida.
Sin embargo, porque no los frecuento con asiduidad,
no les puedo decir cuánto los aprecio. Ellos no lo creerían.

Muchos de ellos están leyendo esta crónica
y no saben que están incluidos en la sagrada relación de mis amigos.
Más es delicioso que yo sepa y sienta que los adoro,
aunque no se los diga y no los frecuente.

Y a las veces que los frecuento,
noto que ellos no tienen noción de cómo me son necesarios,
de cómo son indispensables para mí equilibrio vital,
porque ellos hacen parte del mundo que yo, trémulamente, construí
y se tornaron en fundadores de mi encanto por la vida.

Si uno de ellos muriera, yo quedaría torcido para un lado.
Si todos ellos murieran, ¡yo me desmoronaría!
Es por eso que, sin que ellos sepan, yo rezo por sus vidas.
Y me avergüenzo, porque esa súplica está, en síntesis, dirigida a mi bienestar.
Ella es, tal vez, fruto de mi egoismo.

A veces, me sumerjo en pensamientos sobre alguno de ellos.
Cuando viajo y estoy delante de lugares maravillosos,
me cae alguna lágrima porque no están junto a mí,
compartiendo aquel placer...

Si alguna cosa me consume y me envejece,
es que la rueda furiosa de la vida
no me permite tener siempre a mi lado,
habitando conmigo, hablando conmigo, viviendo conmigo,
a todos mis amigos y, principalmente los que solo desconfían
o tal vez nunca van a saber, ¡que son mis amigos!

La gente no hace amigos.
¡Los reconoce!

VINICIUS DE MORAES





3 de diciembre de 2009

Loteria "bloguera" de Navidad


Tag y Ardilla Roja no han querido hacerse millonarias ellas solas y me han enviado sendas participaciones de Loteria de Navidad. Un año más, la administración Z13 de Zaragoza, regala un décimo para los blogueros que deseen probar suerte.

Esta claro que, aún cantando los Niños de San Ildefonso este número como primer premio, saldríamos a poco, pero lo más importante es que, de esta forma, entablamos de nuevo comunicación y comprobamos con alegria que "alguien" se ha acordado de nosotros.

Carlos, impulsor de esta peculiar idea, nos explica los sencillos pasos que hay que dar para ser beneficiario de una participación desde su blog:
Alas de plomo


Los blogs amigos a los que envío mi invitación son:

Blog de Izara: Mirando el suelo de las estrellas
http://izaratiegui.blogspot.com/

Blog de Manuel Giménez: Personal y compartido
http://personalycompartido.blogspot.com/

Blog de María Jesús Muñoz: Hacia los límites del tiempo
http://majecarmu.blogspot.com/

Blog de Xose Antón: Impulsos
http://calenturasfrescas.blogspot.com/

Blog de Rosa_Desastre: La cara oculta de la luna ...es rosa
http://lacaraocultadelalunaesrosa.blogspot.com/

Y los otros cinco:

Blog de Milagros: Cosas de Milagros
http://milagroshm.blogspot.com/

Blog de Norma: Mi petaquita
http://mipetaquita.blogspot.com/

Blog de Lujo: Un blog de Lujo
http://blogdelujo.blogspot.com/

Blog de Annick: Annick en el país de las maravillas.
http://annickenelpaisdelasmarivillas.blogspot.com/


Blog de RMC: Versos-RMC-Publicaciones
http://rmc-elrincondemisversos.blogspot.com/



Maat







1 de diciembre de 2009

Insomnio


Tú y tu desnudo sueño. No lo sabes.
Duermes. No. No lo sabes. Yo en desvelo,
y tú, inocente, duermes bajo el cielo.
Tú por tu sueño y por el mar las naves.

En cárceles de espacio, aéreas llaves
te me encierran, recluyen, roban. Hielo,
cristal de aire en mil hojas. No. No hay vuelo
que alce hasta ti las alas de mis aves.

Saber que duermes tú, cierta, segura
-cauce fiel de abandono, línea pura-
tan cerca de mis brazos maniatados.

Qué pavorosa esclavitud de isleño,
yo insomne, loco, en los acantilados,
las naves en el mar, tú por tu sueño.

GERARDO DIEGO