18 de mayo de 2008

Dos cuerpos

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

OCTAVIO PAZ


17 de mayo de 2008

Soneto del enemigo



El enemigo es siempre un centinela
que quisiera pillarnos en pecado
y como él nunca está desamparado
en la noche sin lumbre nos desvela

el enemigo es una ciudadela
en contra del futuro y del pasado
y aunque uno ya esté más acostumbrado
ningún rival es una bagatela

lo mejor es mirarlo frente a frente
no se vence al opuesto si se huye
sobre todo si cerca hay un abismo

después de meditarlo largamente
en un rapto sincero se concluye
que el enemigo es parte de uno mismo.

MARIO BENEDETTI

16 de mayo de 2008

Amor eterno


Podrá nublarse el sol eternamente;
Podrá secarse en un instante el mar;
Podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡ Todo sucederá ! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.

GUSTAVO ADOLFO BECQUER



15 de mayo de 2008

Otoño en el parque

El otoño ha pelado los árboles
dejando montones de hojas secas
y ramas rotas en el suelo.
Camino por el parque
y mis pasos hacen crujir la hojarasca.
Los árboles han quedado pelados
y yo quisiera vestirlos de hojas de colores.


JUAN PEDRO CERRATO

14 de mayo de 2008

La voz

Por las mañanas, siempre que me es posible, sigo un programa de tv,- una tertulia matinal- que tiene despertado todo mi interés y, no es porque la persona que lo conduce tiene los ojos más bonitos de todos los que se asoman a la pantalla de nuestras casas, no, es porque es un programa que creo reúne las condiciones indispensables de todo buen programa de tv que se precie: entretener, informar, y formar...
Vicente Vallés, que es quien lo conduce, (el de los ojos más bonitos) ha conseguido hacer un programa con un formato dinámico en el que entrevista de una forma muy peculiar a todo un abanico de personas relacionadas con las noticias que se producen, compitiendo con la inmediatez de las ondas y, en su tertulia, tiene comentaristas de "todos los colores", -que ya es de agradecer en un medio de comunicación hoy día-, y que giran sus intervenciones alrededor de las noticias producidas "al día" , acompañadas de reportajes y entrevistas en exteriores...
Pues bien, todo esto viene a cuento de que hoy, uno de los reportajes que nos han ofrecido en el programa era sobre Frank Sinatra, "La voz", recordando que hoy se cumplían 10 años de la partida de este artista, el que parece ser, consiguió vivir "a su manera". El conductor del programa, ha citado una frase pronunciada por Sinatra: "Se vive la vida una vez y, como yo la vivo...con una es suficiente."
Al escuchar esto, se me ha ocurrido incluir hoy en mi blog un recuerdo para él. Y nada mejor que escuchar una de sus más bellas canciones ...

Para todos vosotros.... "La voz". (Altavoces a tope)






MAAT

13 de mayo de 2008

Versos 1210/1234 de Razón de Amor

Beso será. Parecen otras cosas.
Parecen tardes vagas, sin destino,
errantes por el tiempo: y nos esperan.
Al borde de los labios, de la vida,
se estremecen las palabras, nombres, síes,
buscándose su ser, y no lo encuentran;
retornan al silencio, fracasadas.
No querían hablar, lo que querían
es hablarte, y no estás.
Pero ellas, todo
esto que nada es, esto que vive
en tierra primavera distraída,
espera su cumplirse, cuando llegues.
Todo es labios, los míos o los tuyos,
hoy separados. Lo llamamos hojas,
brisa, tarde de abril, papel, palabras,
y esta gran soledad
de bocas solas con sus almas solas,
beso será, se encontrarán en beso,
dado por esos labios ardorosos
que se llaman la ausencia, cuando acaba.

PEDRO SALINAS




12 de mayo de 2008

La culpa es de uno

Quizá fue una hecatombe de esperanzas,
un derrumbe de algún modo previsto
ah, pero mi tristeza solo tuvo un sentido.

Todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron.

Hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo,
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad,
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor.

Con sólo un pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible,
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí no más lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha.

Creo que tenés razón,
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo.

Hace mucho, muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche, al espejo
y fue implacable como vos
más no fue tierno.

Ahora estoy solo,
francamente
solo.

Siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.

MARIO BENEDETTI


11 de mayo de 2008

De vez en cuando la vida...

Disfruto preparando sorpresas. Hoy, traigo hasta mi espacio una, para la persona más especial que hay en mi vida. No me ha sido difícil...Como eres un enamorado de los documentales de National Geographic, sólo he tenido que buscar algunas imágenes que junto a una de tus canciones preferidas, he convertido en un pequeño video que espero sea de tu agrado.

Hoy, hace años, que comenzamos a vivir juntos los "de vez en cuandos" que la vida ha ido poniendo a nuestro paso.

Con un montón de "tequieros"......

10 de mayo de 2008

Campanas


Cuando suenan las campanas
a las seis y treinta y dos
no pienso en lo que se atrasan
las oigo como un reloj

ellas me dicen que es cierto
que ya viejo como estoy
es lógico que no quiera
más cartas en el buzón

el almanaque en colores
lo explica mucho mejor
los años están pasando
y en su mochila voy yo

y no es que pasen ligero
cantando sin ton ni son
más bien contemplan curiosos
al fiel que sobrevivió

los golpes del campanario
me dan en el corazón
pero el corazón se calla
por un mínimo pudor

ya por fin/aunque atrasada
la campana se calló
y me esperan en la cama
sábana almohada y colchón.

MARIO BENEDETTI



9 de mayo de 2008

Tercer poema de la despedida

Llamarada de ayer, ceniza ahora,
ya todo será en vano,
como fijar el tiempo en una hora
o retener el agua en una mano.

Ah, pobre amor tardío,
es tu sombra no más lo que regresa,
porque si el vaso se quedó vacío
nada importa que esté sobre la mesa.

Pero quizás mañana,
como este gran olvido es tan pequeño,
pensaré en ti, cerrando una ventana,
abriendo un libro o recordando un sueño...

Tu amor ya está en el olvido,
pues, como un árbol en la primavera,
si florece después de haber caído,
no retoña después de ser hoguera;

Pero el alma vacía
se complace evocando horas felices,
porque el árbol da sombra todavía,
después que se han secado sus raíces;

y una ternura nueva
me irá naciendo, como el pan del trigo,
pensar en ti una tarde, cuando llueva,
o hacer un gesto que aprendí contigo.

Y un día indiferente,
ya en olvido total sobre mi vida,
recordaré tus ojos de repente,
viendo pasar a una desconocida...

JOSÉ ÁNGEL BUESA

8 de mayo de 2008

Para Elisa


Para que los leas con tus ojos grises,
para que los cantes con tu clara voz,
para que llenen de emoción tu pecho
hice mis versos yo.

Para que encuentren en tu pecho asilo
y le des juventud, vida, calor,
tres cosas que yo ya no puedo darles,
hice mis versos yo.

Para hacerte gozar con mi alegría
para que sufras tú con mi dolor,
para que sientas palpitar mi vida,
hice mis versos yo.

Para poder poner ante tus plantas
la ofrenda de mi vida y de mi amor,
con alma, sueños rotos, risas, lágrimas
hice mis versos yo.

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER



7 de mayo de 2008

Antonio Machado

Misterioso y silencioso
Iba una vez y otra vez,
Su mirada era tan profunda
que apenas se podía ver.
Cuando hablaba tenía un dejo
De timidez y de altivez.
Y la luz de sus pensamientos
Casi siempre se veía arder.
Era luminoso y profundo
Como era hombre de buena fe.
Fuera pastor de mil leones
Y de corderos a la vez.
Conduciría tempestades
O traería un panal de miel.
Las maravillas de la vida
Y del amor y del placer,
Cantaba en versos profundos
Cuyo secreto era de él.
Montado en un raro Pegaso,
Un día al imposible fue.
Ruego por Antonio a mis dioses,
Ellos le salven siempre.
Amén.

RUBÉN DARÍO

6 de mayo de 2008

Y su mirada...

Desbordó todos los caminos.
Rodeó la frontera de la razón.
Rozó mis labios
y entreabiertos los encontró.
Su mirada,
rompió la oscuridad.
De luz inundó mis sentidos,
cuántos tequieros en cada latido,
cuánto amor escondido en su mirada,
cuántas caricias bordadas
y cuánta ternura
de su cuerpo a mi boca
enredada.



AKER



Aker es un poeta, "un juntador de letras" como él mismo se define, con el que coincido algunas noches en una sala de poesía que visitamos. Amablemente, me ha prestado alguno de sus poemas para mi blog... Espero que os agraden.

Gracias, Aker.

MAAT


5 de mayo de 2008

Soleares


Tú eres buena y eres mala;
pero como te quería,
toíto te lo pasaba...

Toíto te lo pasaba...
Y, ahora, como no te quiero,
se acabó lo que se daba.

La veredita es la misma...
Pero el queré es cuesta abajo,
y el olvidar, cuesta arriba.

Tu calle ya no es tu calle:
que es una calle cualquiera,
camino de cualquier parte.

MANUEL MACHADO

4 de mayo de 2008

El Ama

Yo aprendí en el hogar en que se funda
la dicha más perfecta,
y para hacerla mía

quise yo ser como mi padre era
y busqué una mujer como mi madre
entre las hijas de mi hidalga tierra.

Y fui como mi padre, y fue mi esposa
viviente imagen de la madre muerta.
¡Un milagro de Dios, que ver me hizo

otra mujer como la santa aquella!

Compartían mis únicos amores
la amante compañera,
la patria idolatrada,
la casa solariega,
con la heredada historia,
con la heredada hacienda.
¡Que buena era la esposa
y que feraz la tierra!


¡Que alegre era mi casa

y que sana mi hacienda,
y con que solidez estaba unida

la tradición de la honradez a ellas!

Una sencilla labradora, humilde,
hija de oscura castellana aldea,

una mujer trabajadora, honrada,
cristiana, amable, cariñosa y seria,
trocó mi casa en adorable idilio

que no pudo soñar ningún poeta.

¡Oh, como suaviza
el penoso trajín de las faenas

cuando hay amor en casa
y con él mucho pan se amasa en ella
para los pobres que a su sombra viven,
para los pobres que por ella bregan!

¡Y cuánto lo agradecen, sin decirlo,
y cuánto por la casa se interesan,
y cómo ellos la cuidan,

y cómo Dios la aumenta!
Todo lo pudo la mujer cristiana,

logrólo todo la mujer discreta.

La vida en la alquería

giraba en torno a ella
pacífica y amable,
monótona y serena...

¡Y cómo la alegría y el trabajo
donde está la virtud se compenetran!

Lavando en el regato cristalino,

cantaban las mozuelas,
y cantaba en los valles el vaquero,
y cantaban los mozos en las tierras,

y el aguador camino de la fuente,
y el cabrerillo en la pelada cuesta...
¡Y yo también cantaba,

que ella y el campo hiciéronme poeta!

Cantaba el equilibrio
de aquel alma serena
como los anchos cielos,
como los campos de mi amada tierra;
y cantaba también aquellos campos,
los de las pardas, onduladas cuestas,
los de los mares de enceradas mieses,
los de las mudas perspectivas serias,
los de las castas soledades hondas,

los de las grises lontananzas muertas...

El alma se empapaba

en la solemne clásica grandeza
que llenaba los ámbitos abiertos

del cielo y de la tierra.

¡Que plácido el ambiente,

que tranquilo el paisaje, que serena
la atmósfera azulada se extendía
por sobre el haz de la llanura inmensa!


La brisa de la tarde
meneaba, amorosa, la alameda,
los zarzales floridos del cercado,
los guindos de la vega,
las mieses de la hoja,
la copa verde de la encina vieja...
¡Monorrítmica música del llano,
que grato tu sonar, que dulce era!

La gaita del pastor en la colina
lloraba las tonadas de la tierra,

cargadas de dulzuras,
cargadas de monótonas tristezas,
y dentro del sentido
caían las cadencias
como doradas gotas
de dulce miel que del panal fluyeran.

La vida era solemne;

puro y sereno el pensamiento era;
sosegado el sentir, como las brisas;
mudo y fuerte el amor, mansas las penas
austeros los placeres,

raigadas las creencias,
sabroso el pan, reparador el sueño,

fácil el bien y pura la conciencia.

¡Que deseos el alma
tenía de ser buena,
y cómo se llenaba de ternura
cuándo Dios le decía que lo era!



II

Pero bien se conoce

que ya no vive en ella;
el corazón, la vida de la casa
que alegraba el trajín de las tareas,
la mano bienhechora

que con las sales de enseñanzas buenas
amasó tanto pan para los pobres
que regaban, sudando, nuestra hacienda.

¡La vida en la alquería

se tiñó para siempre de tristeza!

Ya no alegran los mozos la besana
con las dulces tonadas de la tierra,
que al paso perezoso de las yuntas
ajustaban sus lánguidas cadencias.


Mudos de casa salen,
mudos pasan el día en sus faenas,
tristes y mudos vuelven;

y sin decirse una palabra cenan;
que está el aire de la casa
cargado de tristeza
y palabras y ruidos importunan
la rumia sosegada de las penas.


Y rezamos, reunidos, el Rosario,
sin decirnos por quién..., pero es por ella.
Que aunque ya no su voz a orar nos llama,
su recuerdo querido nos congrega,
y nos pone el Rosario entre los dedos

y las santas plegarias en la lengua.

¡Que días y que noches!
¡Con cuánta lentitud las horas ruedan
por encima del alma que está sola
llorando en las tinieblas!

Las sales de mis lágrimas amargan

el pan que me alimenta;
me cansa el movimiento,
me pesan las faenas,
la casa me entristece
y he perdido el cariño de la hacienda.

¡Que me importan los bienes
si he perdido mi dulce compañera!

¡Que compasión me tienen los criados
que ayer me vieron con el alma llena

de alegrías sin fin que rebosaban
y suyas también eran!

Hasta el hosco pastor de mis ganados,

que ha medido la hondura de mi pena,
si llego a su majada

baja los ojos y ni hablar quisiera;
y dice al despedirme: "Ánimo, amo;
haiga mucho valor y haiga pacencia..."

Y le tiembla la voz cuando lo dice,

y se enjuga una la´grima sincera,
que en la manga de la áspera zamarra
temblando se le queda...


¡Me ahogan estas cosas,
me matan de dolor estas escenas!


¡Que me anime, pretende, y él no sabe
que de su choza en la techumbre negra
le he visto yo escondida

la dulce gaita aquella
que cargaba el sentido de dulzuras
y llenaba los aires de cadencias!...
¿Por qué ya no la toca?
¿Por qué los campos su tañer no alegra?


Y el atrevido vaquerillo sano
que amaba a una mozuela
de aquellas que trajinan en la casa,
¿Por qué no ha vuelto a verla?

¿Por qué no canta en los tranquilos valles?
¿Por qué no silba con la misma fuerza?
¿Por qué no quiere restallar la honda?
¿Por qué esta muda la habladora lengua,

que al amo le contaba sus sentires
cuando el amo le daba su licencia?

¡El ama era una santa!...
me dicen todos, cuando me hablan de ella.

¡Santa, santa!, me ha dicho

el viejo señor cura de la aldea,
aquel que le pedía
las limosnas secretas

que de tantos hogares ahuyentaban
las hambres, y los fríos, y las penas.

¡Por eso los mendigos
que llegan a mi puerta
llorando se descubren

y un padrenuestro por el alma rezan!

El velo del dolor me ha oscurecido
la luz de la belleza.
Ya no saben hundirse mis pupilas

en la visión serena
de los espacios hondos,

puros y azules, de extensión inmensa.

Ya no sé traducir la poesía,
ni del alma en la médula me entra
la intensa melodía del silencio
que en la llanura quieta
parece que descansa,

parece que se acuesta.

Será puro el ambiente, como antes,
y la atmósfera azul será serena,
y la brisa amorosa

moverá con sus alas la alameda,
los zarzales floridos,
los guindos de la vega,
las mieses de la hoja,
la copa verde de la encina vieja...

Y mugirán los tristes becerrillos,
lamentando el destete, en la pradera,
y la de alegres recentales dulces,
tropa gentil, escalará la cuesta

balando plañideros
al pie de las dulcísimas ovejas;

y cantará en el monte la abubilla
y en los aires la alondra mañanera
seguirá derritiéndose en gorjeos,
musical filigrana de su lengua...


Y la vida solemne de los mundos
seguirá su carrera

monótona, inmutable,
magnífica, serena...

Más ¿que me importa todo,
si el vivir de los mundos no me alegra,
ni el ambiente me baña en bienestares,
ni las brisas a música me suenan,
ni el cantar de los pájaros del monte
estimulan mi lengua,
ni me mueve a ambición la perspectiva
de la abundante próxima cosecha,
ni el vigor de mis bueyes me envanece,
ni el paso de caballos me recrea,

ni me embriaga el olor de las majadas,
ni con vértigos dulces me deleitan

el perfume del heno que madura
y el perfume del trigo que se encera?

Resbala sobre mí sin agitarme
la dulce poesía en que se impregnan

la llanura sin fin, toda quietudes,
y el magnifico cielo, todo estrellas.

Y ya mover no pueden
mi alma de poeta,
ni las de mayo auroras nacarinas
con húmedos vapores en las vegas,
con cánticos de alondra y con efluvios

de rociadas frescas,
ni éstos de otoño atardeceres dulces
de manso resbalar, pura tristeza
de la luz que se muere

y el paisaje borroso que se queja...
ni las noches románticas de julio,
magníficas, espléndidas,

cargadas de silencios rumorosos
y de sanos perfumes de las eras;
noches para el amor, para la rumia
de las grandes ideas,
que a la cumbre al llegar de las alturas
se hermanan y se besan...

¡Cómo tendré yo el alma,

que resbala sobre ella
la dulce poesía de mis campos
como el agua resbala por la piedra!

Vuestra paz era imagen de mi vida,
¡oh, campos de mi tierra!
Pero la vida se me puso triste
y su imagen de ahora ya no es esa:
en mi casa, es el frío de mi alcoba,
es el llanto vertido en las tinieblas;
en el campo, es el árido camino
del barbecho sin fin que amarillea.

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...

Pero yo ya sé hablar como mi madre,
y digo como ella
cuando la vida se le puso triste:
"¡Dios lo ha querido así! ¡Bendito sea!"

JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN