17 de mayo de 2013

Este jueves, un relato: La fiebre del oro






Desde que supe la propuesta de Juan Carlos para esta semana, he leído varias cosas sobre el tema, «para inspirarme». Pero se me presentaba difícil la propuesta. El muso, se me resistía...

Esta mañana, he salido de casa con mi carrito de la compra y la temible lista de productos a adquirir. En el ascensor he coincidido con mi vecina Mari Luz. Después de darnos los buenos días, me he interesado por su hija Tamara que anda por los madriles perfilando un Master. 

-Está muy bien, y contenta, que es lo más importante..., me ha respondido.

Pero al hacerlo, lejos de mostrar alegría en su rostro, un triste brillo se ha adueñado de su mirada.

-Pero, ¿sabes?. Seguramente se marcha a Bruselas a trabajar. Un par de amigos suyos que ya están allí le han hablado de un tema y si sale...se nos va. Me aterra el pensar que eche raices en áquellas tierras y vivamos asi de separados en un futuro. Aunque si es eso lo que ella decide, estaremos a su lado y la apoyaremos. Está claro que han de vivir su vida y aqui, no hay nada para ofrecerles, aparte de la cola del INEM.


He intentado demostrarle que la entendía perfectamente y le he deseado que tuviera lugar lo que más le conviniese a la joven. Ella es la que va cara a la vida...

Cuando me he quedado sola, mira por donde, me ha venido a la mente la propuesta de Juan Carlos. No es la fiebre del oro, pero ahora -por desgracia- nuestros jóvenes sufren de otra clase de fiebre: la de buscar trabajo. La insatisfacción social y la falta de ilusiones «nacionales», les hacen migrar a otros paises a encontrar lo que aquí somos incapaces de ofrecerles. Los hemos criado, educado, formado, invertido mucho dinero y esperanzas en todo esto, pero ahora, con ese bagaje, tienen que partir a  extraños lugares a dar sus frutos, a labrarse un porvenir, a poder vivir...

Y a los suyos, sufrir en silencio.

Por cierto, ¿alguien sabe el paradero de una señora rubia, de baja estatura, vestida con ropa de firma, peinada a lo Sofi, de sonrisa algo estreñida que anunciaba «brotes verdes»? En estos momentos, me apetece obsequiarle con una espléndida colleja... 

LUPE


Más fiebres en el blog de Juan Carlos

9 de mayo de 2013

Este jueves, un relato: Pero que contenta estoy

Se que debía desterrarlo de mi vida, que es malote para la salud, pero mi voluntad es más menuda que una semilla de ajonjoli, y la resolución de obviarlo se torna desmesuradamente  lábil. Dejo que su tintinar en mi boca inunde todos los  sentidos con un torrente de sensaciones placenteras y se me hace imposible no sucumbir entre el oleaje de sabores que me trasladan a una insólita burbuja y me aislo del resto del mundo, proporcionándome los más chispeantes momentos de mi existencia. Es zalamero conmigo hasta lo indecible y, ante su influencia, me convierto en una tirillas a su antojo, que es el mio.

Cada mañana, me miro al espejo, y con las mismas manos que cada noche, a hurtadillas, lo rescatan del cajón escondido de la impasible nevera, me envio un cálido y disculpable beso, a la vez que me  sermoneo:

-Vos, señora, debéis renunciar, cada noche, a comer chocolate  a escondidas...
 
Lupe

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25 de abril de 2013

Este jueves, un relato: Terrorismo.




Begoña Urroz, de 22 meses de edad, quedó al cuidado de un familiar que trabajaba en la consigna de  la estación ferroviaria de Amara, en San Sebastián, mientras Jesusa, su madre, marchaba a comprar unos zapatitos para la pequeña. Cuando regresó, su bebé tenía quemado el 90% del cuerpo, lamido por una lengua de fuego que provocó la explosión de una maleta depositada en dicha consigna.

Begoña, encabezó  la lista de víctimas de la despreciable banda terrorista de asesinos sanguinarios que tanta desolación y llanto ha causado en nuestra sociedad. Lamentablemente, siguieron 863 nombres más


Tanto dolor... ¿Para qué?

¡Salvajes!


LUPE

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18 de abril de 2013

Este jueves, un relato: Renuncia en 20





Había atiborrado su vida de silencios,amurallado sus sentimientos, aislado sus corazones. Renunció a él. Iba a vivir de nuevo.

Más renuncías en casa de Gus

16 de abril de 2013

A través de tu música, sigues con nosotros, Nino.

Hoy, se cumplen 40 años de la muerte de Nino Bravo. Hace cinco, preparé un video en su recuerdo. Fue uno de los primeros tabajos que realicé con Movie Maker. Me costó un buen esfuerzo y muchas horas de dedicacion que di por bien empleados cuando finalicé la tarea. Le tengo un cariño especial a este video. Por eso hoy, al cumplirse 40 años de la marcha de Nino, he pensado subirlo de nuevo a mi blog. Todavía me estremezco cuando escucho sus canciones. Dediquemos unos minutos a su recuerdo. Su voz y su música nos compensarán...

Lupe

12 de abril de 2013

Este jueves, un relato: Mensaje en una botella





Si esta semana, tuviera que enviar un mensaje en una botella, sin lugar a dudas sería escueto. Tan solo una palabra ocuparía el pedazo de papel que liaría con ternura a un lazo azul cielo,  después de depositar un cálido beso para el posible destinatario...¡Gracias!

Por motivos familiares, he tenido que realizar un viaje a Extremadura. He cruzado España de este a oeste y, estas son algunas de las razones de mi hipotético mensaje:

1) Ha sido un verdadero regalo disfrutar del paisaje. El campo estaba exultante de verdes, en el tono que imaginar podais. Imposible señalar el más bello. Las montañas, incapaces de almacenar más agua, rezumaban el preciado líquido por sus laderas, dando origen a caprichosos riachuelos que avanzaban sembrando vida por sus orillas. Sosegados rebaños pastando al sol, después de interminables jornadas lluviosas. Parejas de cigüeñas, cuidando sus nidos en desabrigados árboles observando impasibles nuestra presencia. A lo lejos, la sierra de Gredos luciendo engalanados picos cubiertos de nieve en pugna con algodonosas nubes por exhibir mayor blancura. He escuchado a hombres del campo suspirar por la siembra pendiente y he visto en sus cansados ojos, una lucecita de esperanza mientras levantaban la vista al cielo, reconfortados porque los amenazantes nubarrones, habían tomado otros rumbos...










2) He sentido una de las emociones más gratas de mi vida, al llevar en  brazos a mi sobrino-nieto Alberto ante la imagen de la Virgen de Guadalupe, para que recibiera las aguas bautismales. El pasado mes de Julio os hablé de él. Nació antes de tiempo por imperiosa decisión médica, después de una gestación con problemas y con muy poco peso. Viéndolo luchar aquellos días en la UCI, me dió el pálpito de que, como buen extremeño, iba a ser un conquistador notable, esta vez, de vida. Y lo ha sido. Prácticamente ha superado todos los problemas de salud con los que llegó al mundo. Ha alcanzado el peso y tamaño de su edad y es un bebé feliz. Ha tenido una aliada infatigable en esta batalla, su madre. El tesón de ambos, ha dado su fruto. Y los que les queremos, estamos orgullosos de ellos.

Este es Alberto. Con tan solo mirarlo, ya te conquista el corazón.


Han sido pocos días, pero intensos de emociones. Y por eso, me siento agradecida. Muy agradecida. O sea que, a quien correspoda, ahí va el mensaje de mi botella: ¡GRACIAS!


LUPE


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29 de marzo de 2013

Este jueves, un relato: Con...jugando palabras.

Esta necho esbata en mi cicona praperando unas cocretas y ha sanodo el mivol. Tan ripado he quiredo silar a respendor la llamada que he ciado de dorillas sin que naide piduera sarvalme De miraglo no me he roto dana, aunque me ha quedoda el puerco dolirodo y el espitiru ñadado en mi orgollu por atrotiná. He tenodi que buntarme en el cholcón después de marde una marida al gelpo y ver el alcenca de la selión. 

Sogi  paditifusa. Parabla.

Lupe

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22 de marzo de 2013

Este jueves, un relato: Jefe, hoy no voy a trabajar. Estuve de farra.

Sr. jefe del pasado jueves...O sea, Gus. 
Ayer no vine a trabajar porque estaba de farra. Si farra se le puede llamar a estar «horas» cara al ordenador, con mi cámara de fotos, cables, Movie Marker, Photoshop, listas, e incordiando-no poco- a mi esposo con los retoques de imágenes. Pero disfruto montando estas pequeñas películas. Creo que son un bonito recuerdo de momentos compartidos con gente maja, aunque no estuvierais todos los que sois...

Y ya esperando la iniciativa del próximo Encuentro Juevero os dejo el resultado de mis horas de farra. Espero que disfrutéis viéndolo, tanto,  como yo preparándolo. 

Mañana comenzaré a visitaros. Tengo curiosidad por leer vuestras «excusas».




LUPE

15 de marzo de 2013

Este jueves, un relato: La mano.



Tan solo hace unos días que la conocí. Ignoro su nombre, por eso le he adjudicado uno: Esperanza. Para elegirlo, me he inspirado en las funestas perspectivas que, a día de hoy, su vida ofrece.


Esperanza es una gorrilla. Desarrolla su «actividad» en una zona céntrica de la ciudad. Mi asistencia a un interesante cursillo sobre plantas aromáticas, me llevó a tener que aparcar en su zona varias tardes. Desde el primer momento me fijé en ella. La pantomima que utilizaba para ofrecer un hueco libre a los automovilistas, captó mi atención de inmediato. Los vistosos pingos que cubrían su enjuto cuerpo, más.

Esa tarde, Esperanza dirigía con mucho interés mi maniobra de aparcamiento. Más pendiente de sus manoteos que de mi coche, me acerqué demasiado a la acera y un rascón con el bordillo me hizo temer lo peor. Bajé a comprobar el posible daño causado a la rueda delantera. 


-¿Te ha ocurrido algo? ¿Puedo ayudarte? Ambas preguntas me descolocaron. «Ella» me ofrecía ayuda…A mí…


Me volví a mirarla. Unos ojos chispeantes esperaban respuesta. Les acompañaba una sonrisa que ponía al descubierto varios restos de dientes ennegrecidos en el marco de un rostro ajado prematuramente. Su aliento denotaba con generosidad su más reciente ingesta.


Algo me movió a quedarme a su lado e interesarme un poco por su vida. 



En un corto espacio de tiempo, supe que Esperanza malvive en los bancos de esa plazoleta, cuyo edificio principal es una antigua Iglesia. Le acompañan cuatro hombres con los que comparte sus horas y desdichas. Juntos, acuden asiduamente a comer a la Casade la Caridad, pero ese día, no le habían dejado pasar al comedor porque olía a alcohol.

-Las normas hay que cumplirlas, balbuceé…Y allí, con ese tema, sabes que son muy estrictos. Es por vuestro bien.

-Pero necesitamos calentarnos, pasamos mucho frío en la calle, me argumentó con un persuasivo mohin en su cara.

Pernoctan al raso, entre cartones, en un callejón próximo y de donde me comenta que los echa cada mañana la policía local a eso de las siete de la mañana.

A mi pregunta de si tiene familia, responde hablando de su «chico», a la vez que dirige mi atención hacia el banco donde parlotean cuatro hombres indiferentes a nuestra conversación. Y de nuevo sonríe.

-Es muy bueno. Se porta muy bien conmigo, apostilla.

-También tengo una hija. Pero está muy lejos. En Francia. Vive con su padre y, aunque no la puedo ver, me comunico de vez en cuando con ella por Faceebok.

Mi sorpresa, a esta altura de la conversación, fue mayúscula.

-¿Por Faceebok?, le pregunto malpensando que se estaba quedando conmigo…

-Sí, claro. Tiene una cuenta abierta solo para mi. Y cuando el día se me ha dado bien, me voy guardando dinero para acudir al locutorio por lo menos dos veces al mes. Me alegro tanto de saber de ella…

Acto seguido me preguntó si yo tenía cuenta en Facebook para poder comunicarse de vez en cuando conmigo. Le argumenté que cuando saliera de clase, tomaría nota de su cuenta.  

Eché mano al fondo del bolsillo de mi chaquetón y le entregué las monedas que tenía destinadas para pagar al Exmo. Ayuntamiento mi estancia en la zona azul. Un escalofrío recorrió mi cuerpo al ver el estado de las manos de Esperanza. Resecas, enrojecidas, preñadas de pupas y arrugas, y tremendamente esqueléticas. Debajo de sus largas y enlutadas uñas se podían sembrar patatas…

Al ver las monedas que deposité en la palma de su mano, se emocionó y me preguntó si podía darme un abrazo. No me dio tiempo a responder. En un santiamén, me vi rodeada  por sus débiles y descarnados brazos que, aun así, me apretaron con fuerza a la vez que un sonoro beso se estampaba en mi mejilla.


La vi alejarse contenta al encuentro con su chico.


Lo primero que hizo fue mostrarle su mano con las monedas que yo le había entregado. (Y fueron pocas, las que solemos pagar en un parking) Después, de un salto, se sentó a horcajadas sobre él , rodeó su cuello y se fundieron en un interminable beso. 

Me he acordado varias veces de Esperanza. Pero sobre todo, me he acordado de sus manos, testigos fehacientes de la clase de vida que ha elegido...¿O no? 

LUPE

Más manos en el blog de Dorotea.



 



 


8 de marzo de 2013

Este jueves, un relato: El viento.





Apareció en su vida como un auténtico huracán. A ella, le faltaba ya hasta el aire para respirar. Sutilmente y, conocedor de inmediato de su situación anímica, la fue envolviendo en sus grandes círculos afectivos y, poco a poco, la contagió de vida. Sus charlas eran  frecuentes y amenas; unas veces, los temas eran triviales y divertidos. Otras, en cambio, tan sustanciales e intensos que le clarificaban el camino y empapaban de energía sus maltrechos ánimos.

La inesperada y sorprendente amistad con él, colmó su existencia  de un aire fresco que reforzaba su capacidad de lucha y ráfagas de entusiasmo, iban jalonando su día a día.

Siempre estará agradecida al viento aquel que llegó del sur, abrió con ímpetu las ventanas de su alma e hizo posible que la tormenta que estaba encadenada en su interior, se transformara en un admirable mar en calma...

Lupe
Más vientos en casa de Juan Carlos

24 de febrero de 2013

Este (no jueves), relato: Saltándome las normas.


Pues si, yo también me salto alguna norma que otra. Sobre todo las de mi admirada doctora de familia (antes de cabecera) que intenta imponerme cuando-mirándome fijamente por encima de sus plateadas gafas- pronuncia aquello de: "este colesterol hay que bajarlo a la voz de YA". Pero le desobedezco. A conciencia. No puedo prescindir del helado. Y en ninguno de los régimenes que me pauta, aparece ni por error la ingesta de ese preciado postre, aunque tan solo sea una vez al mes. Nada. 

Y me salto la norma. Y me compro ese delicioso e inombrable(¿alemán, danés, sueco?) vaso de helado con fondo blanco y letras rojas que  entra en mi casa como uno más de la familia. Y lo tomo en pequeñas cantidades después de mis comidas, como si se tratara de un verdadero premio. El de dulce de leche es mi preferido. Saborearlo es estar -casi- a las puertas del paraiso. Le quito hasta la voz al televisor, para que ninguna de las noticias con las que  a esas horas nos invaden, me rompa la magia en la que me sumerjo con mi Häagen en las manos.

Nerón, ya enfriaba sus jugos de frutas con nieve traída de las montañas por sus esclavos. Alejandro Magno, hacia enterrar en la nieve cántaros de frutas y miel para después consumirlos como postres helados. El emperador Tang, en China, allá por el año 618 empleaba un método para mezclar la leche con hielo como postre. Marco Polo, en el siglo XIII, al regresar de uno de sus viajes por Oriente, llevaba en su equipaje varias recetas de postres helados usados en Asia durante cientos de años que se implantaron admirablemente en las cortes italianas.

Mi helado es de los buenos. Artesanal lo llaman. No contiene saborizantes, ni colorantes, lleva el aire justo incorporado y tampoco le añaden conservantes. Además, indica en su envase las cantidades recomendables a consumir. Lo que no acabo de comprender exactamente es la razón de que esas recomendaciones sean sólo para las mujeres....Pero bueno, se agradece el consejo.

 El colesterol no va a deshelarme. La doctora Yáñez tampoco y, como no es juevera, no va a enterarse. Y no hay propósito de enmienda. Voy a seguir saltándome esa norma. Confio que la pastilla nocturna cumpla su misión y no me delate en próximos analíticas. Con lo que pago por ella-después de los recortes- ya puede hacerme el favor...

Más normas saltadas en el blog de Gus


Lupe


7 de febrero de 2013

Este jueves, un relato: Un segundo de eternidad.


Le despertó un suave beso en los labios. Entreabrió los ojos y se encontró a Ramiro sentado al borde de la cama, observándola.

-Perdona, estabas tan hermosa que no pude resistir la tentación de besarte.

-Pero...¿a dónde vas tan temprano? ¿Por qué te has puesto el traje?

-¡Ay, cariño! ¿No te acuerdas qué día es hoy?

-Pues no. Todavía estoy medio dormida. ¿Qué pasa hoy? ¿Otra cosa de las que se me olvidan ultimamente?

-Hoy es  el día en que nuestra pensión llega al banco, y sabes que me gusta ir a cobrar de los primeros..., respondió Ramiro y, encaminándose hacia la puerta, se giró y le envió otro beso con esa mano que tanto delataba sus años.

-Abrígate cuando te levantes, es un día muy frío.

-Pues tú, coge la bufanda, que te crees que eres un chaval que puede aún con todo.


Al  cerrarse la puerta, Julia se acarició los labios, rebañando el resto del beso con el que su esposo la había despertado esa bendita mañana. Con las pocas fuerzas que la vida había ido dejando en su otrora esbelto cuerpo, salió de su lecho. Una dulce sonrisa se había quedado dibujada  en su rostro. Comenzó a acicalarse
para cuando volviera Ramiro. Puso el mantel de puntillas en la pequeña mesa donde cada mañana desayunaban. Preparó tostadas con mantequilla y mermelada de violetas, el jarro con la leche, las tazas de porcelana que también acusaban el paso del tiempo. El aroma del café había inundado ya la estancia. La cafetera, en el centro de la mesa, aún humeaba cuando Ramiro entró por la puerta...

Después del desayuno, el mismo ritual de todos los meses. Contar los billetes, hacer los apartados de costumbre y, sobre todo, llenar los pequeños sobres de los nietos con la "paga" que los abuelos les obsequiaban el primer domingo de cada mes. 

Al día siguiente, volverían al banco, los dos. Ingresarían el resto  de la pensión que habían programado ahorrar ese mes y saldrían cogidos del brazo, tan contentos. Y, ella,  escucharia de nuevo, en tono jocoso, como le susurraba  Ramiro:

-¡Casi somos ricos, Julia!

Y ella, como cada mes, le respondería:

-Mi fortuna, es tenerte a ti.

Lupe

Más segundos de eternidad en el blog de Cecy





17 de enero de 2013

Mi amiga Carmen


Hoy ha sido un día especial. De esos que hay que compartir con los amigos. Y Carmen es una de mis mejores amigas desde hace...muchísimos años. El destino le ha deparado una experiencia dificilmente asumible. Esta mañana, con las primeras luces del alba, su madre ha muerto. Tan solo cinco horas después, venía al mundo su primer nieto, Marc. Como una verdadera madraza, ha acudido a conocer al pequeño y a abrazar a su hijo y a su nuera sin decirles que la yaya, no iba a poder conocer a su biznieto. Ha querido que los jóvenes papás vivieran con plenitud y alegría su recién estrenada paternidad. Nos ha dado un buen ejemplo de entereza. Y como nos necesitaba a su lado, hoy nuestro tiempo, ha sido para ella.  Asi es la vida.


Hoy es jueves, y no he podido participar en: Los jueves, un relato. En casa de Luis os esperan los interesantes relatos de los jueveros.


Lupe

9 de enero de 2013

Este jueves, un relato: Mayores


Loa padres de Paula, buscando una vida mejor, abandonaron su pequeño pueblo natal en la provincia de León por el año 1924. Su destino fue Madrid, capital que para ellos, iba a ser el escenario de una existencia digna donde, por fin, iban a ser felices. Pero los planes les fallaron y las ilusiones se disiparon. Paula, recién nacida y con un hermano de algo más de un año de edad, fueron los primeros que sufrieron la tragedia de la inesperada  muerte de su padre. Ricarda, la angustiada madre, encontró trabajo en casa de unos "señores" como ama de leche, y sus hijos los entregó a unos familiares, en su pueblo,  para que cuidaran de ellos, pues en el hogar que le daban trabajo, no había espacio para tantas bocas. Y de alimentar a su hija, pasó a darle el pecho a una extraña, hija de unos extraños que, egoístamente la contrataron ante la imposibilidad de criar ellos mismos a su pequeña, nacida casi al mismo tiempo que Paula.

Eran tiempos de verdadera hambruna y los familiares que andaban al cuidado de Paula y de su hermano se negaron a seguir haciéndolo por falta de recursos. Ricarda acudió a por sus hijos al pueblo y  los trasladó a Madrid. Pero no a vivir con ella. Los "señores"-que seguían sin tener sitio para esos niños en su casa- se encargaron de todo y a Paula la dejaron en un convento de religiosas y de su hermano, nunca supo nada más...

Así transcurrieron los primeros años de la infancia de Paula. A su madre la veía dos o tres veces al año y, de entonces, uno de los recuerdos más amargos que guardaba en su memoria era revivir los domingos en que compañeras suyas recibían la visita y las muestras de cariño de sus familias. Las noches de esos domingos, "inexplicablemente" para ella, amanecía mojada su cama y, era castigada. Envuelta en sus sábanas mojadas, permanecía en el patio del convento hasta que su ropa de cama se secaba mientras sus mejillas se empapaban de lágrimas, sin que nadie, jamás, la consolara. 

Al estallar la guerra, las niñas de ese convento fueron evacuadas a varios puntos de Valencia después de un viaje insufrible. Una tarde, en una pequeña localidad muy cercana a la capital, se hizo bando. Los familiares que quisieran recoger a los niños evacuados, podían pasar por el cine del pueblo a conocerlos. Carmen y Vicente fueron uno de los matrimonios que, solícitos, acudieron a dicha cita y de todos los niños que estaban en el escenario del cine para que los vieran, eligieron a Paula. Dicho matrimonio tenía tres hijos varones y no hacia mucho que habían perdido a una hija.  Paula, afortunadamente, se integró en esa familia como si fuera una verdadera hija. En ese hogar vivió todos los años que duró la  absurda -como todas-contienda nacional.

Con los primeros meses de "paz nacional", todas las niñas evacuadas en esta zona fueron recogidas y llevadas de nuevo a sus respectivos colegios madrileños. Pero Paula  no quería vivir allí. Había sido muy feliz en Valencia, viviendo en familia y no dejaba de llorar ni de día ni de noche. No admitía imposiciones, ni le convencían con ninguna clase de argumentos. Para ella solo contaba lo vivido. Y eso, no lo cambiaba por nada. Sus ¿cuidadoras?, alertaron a Ricarda. Consultaron con Carmen y Vicente si querían que la niña viviese con ellos para siempre y Paula pudo volver a Valencia y "vivir" con la que ya consideraba su verdadera familia. Y así lo ha sido.

Pasaron los años y Paula conoció al buenazo de Luis. Se casaron, pero no tuvieron hijos. Durante muchos años han vivido felices, el uno para el otro. Han podido disfrutar juntos de una vida tranquila y placentera. Sin grandes lujos, pero sin privaciones. Este año, será su 58º aniversario de boda. Pero ahora, ya no son tan felices. Una inoportuna nube negra llamada Alzheimer se ha colado en sus vidas. Paula ya es una persona totalmente dependiente y recibe las atenciones que precisa en una Residencia de Ancianos. Luis no ha querido separarse de ella y aguanta estoicamente la degradación física que la enfermedad va causando en su  querida esposa. A veces, se queda mirándola y sus ojos se llenan de lágrimas. Pero sigue ahí, a su lado. De día y de noche. Cuidándola, mimándola, protegiéndola con todas sus fuerzas. Con las fuerzas de un joven enamorado que el próximo mes de Julio cumplirá 90 años.

Carmen y Vicente eran los abuelos de mi esposo. Os he traído hoy a los más "mayores" de nuestra familia. Y, aunque la tarea de ocuparnos constantemente de sus necesidades a veces es ardua, os aseguro que tiene sus compensaciones. Me da mucha paz el hacerlo.

Esa paz, se verá gratamente aumentada cuando, la Consellería de "Justicia" y "Bienestar" Social de la Comunidad Valenciana, apruebe  la propuesta PIA, pendiente de resolución  desde Mayo del 2011 y que asignará una cantidad concreta para que a Paula y Luis les sea más llevadero el gasto del coste de dicha residencia, gasto que, a día de hoy,  ronda  cerca de los 3.000 euros mensuales. 

No hay dinero suficiente para la Dependencia, me argumentan en Consellería...  

¡Con lo fácil que sería! Que a todos los chorizos que se lo han llevado, les obliguen a devolverlo. ¡Sobraría y todo! Seguro.

El pensar la cantidad de Paulas y Luises que viven pendientes de que nuestros políticos les faciliten algo su existencia, me aterra.

Disculpadme. Me he salido del tema.

Más Mayores en el blog de Gus

Lupe