3 de noviembre de 2007

Escapada a Andalucia, día 3º - Cádiz







Llegamos hasta la zona de la playa de la Victoria, donde nos esperaban para comer. Lo hicimos en un Restaurante en el que habían habilitado un salón para nosotros, cosa que agradecimos, pues a esa hora el local estaba hasta la bandera. Fue un menú sencillo y del agrado de todos. Que ya es difícil... La playa de la Victoria es la más grande de Cádiz, con una longitud de 3300 metros y 60 metros de ancha y con un oleaje moderado.


Nuestra primera visita en Cádiz fue a la playa de La Caleta. Personalmente, y a pesar de vivir en una ciudad con mar, esta playa me sorprendió. Es preciosa. La envuelve una luz especial. Incluso puedo aseguraros que el mar tiene un color único, distinto. Las pocas olas que llegaban hasta la orilla iban coronadas por una sencilla espuma pero que no era blanca como solemos ver, si no que era de un color gris plata encantador. A esa hora, disfrutaban de esa playa un grupo de gaviotas a las que no les importó lo más minimo el compartir con nosotros ese tesoro de playa. Unas barcas pequeñas de pesca, amarradas en la orilla, terminaban de dar esa sensación de paz y sosiego que -por lo menos a mi- me produce acercarme al mar.

La playa de La Caleta, fue antiguamente, el puerto de la ciudad de Cádiz, usado como tal desde los fenicios. Es la playa del centro histórico de Cádiz, del que destaco por su proximidad al barrio de La Viña, que comenzó a construirse en el siglo XVIII con el nombre de "Barrio del Nuevo Mundo" y que se encontraba separado del resto de la ciudad por huertas. En la actualidad, no puede concebirse Cádiz sin este barrio, donde, según nos comentó nuestra guia, "se inspiran" muchas de las coplillas de las chirigotas del carnaval de Cádiz, especialmente, bajo este Ficus de un montón de años.....
















Barrio humilde, de pescadores, donde se respira arte puro, barrio de tascas, donde por las tardes, se reúnen grupos de amigos y lo convierten en salpicados escenarios del Falla, donde las coplas y los versos de la crónica social, toman vida a ritmo de palmas. Como sólo Cádiz sabe hacerlo. En el barrio de la Viña se encuentra el templo de la Virgen de La Palma, una diminuta talla vestida a la que la devoción de los gaditanos arranca desde finales del siglo XVII, cuando le construyen una capilla en su honor. Pero en 1754 un incendio la destruye, y es en el año siguiente, cuando finalizada una nueva sacristía, la imagen de la Virgen es entronizada en la misma para veneración de sus fieles, y es allí, donde se encontraba cuando el 1 de Noviembre de 1755, se produce un maremoto en las costas de Cádiz y los gaditanos se aclaman a Ella, atemorizados, y se le atribuye el milagroso hecho de que la ciudad de Cádiz no pereciera tragada por el maremoto. Hecho que los gaditanos conmemoran con sentido agradecimiento desde entonces. Cuentan....que las campanas del templo de La Virgen de La Palma, tienen un sonido distinto, atronador...


La longitud de la playa de La Caleta es de 450 metros y una anchura media en bajamar de 50 metros. Su arena es fina, de color dorado y naturaleza silea-calcárea. En el año 1997, se le concedió la Bandera Azul de los Mares Limpios de Europa. En sus aguas, se albergan gran cantidad de especies marinas, entre las que se destaca el cangrejo moro, las mojarritas, los erizos de mar y las caballas caleteras.

La playa de La Caleta adquirió una importancia suprema en la historia, ya que era un lugar por el que podía llegar el invasor y que había que defender. Para ello, se construyeron dos castillos que la protegían: el castillo de San Sebastián y el Castillo de Santa Catalina. Además, existían otras fortificaciones, como el Baluarte del Orejón, que es la entrada al Castillo de San Sebastián, al que los gaditanos llaman la Puerta de La Caleta, el Baluarte de San Pablo y el Baluarte de San Pedro.

En el centro de la playa de La Caleta, pudimos admirar el restaurado Balneario de Nuestra Señora de la Palma y del Real, hoy dedicado al Centro de Arqueología Subacuática.




Es un edificio que se inauguró en el año 1926, y sustituía a los tradicionales Baños del Real, que eran de madera y que databan de principios del siglo XIX. El mal estado de las casetas, llevó a la Diputación a promover un concurso para construir un nuevo balneario para ofrecer un espacio de ocio a los habitantes del casco antiguo de la ciudad. La propuesta elegida fue la presentada por Enrique García Cañas. El edificio se encuentra apoyado en su totalidad sobre unos finos pilares empotrados en la arena y que cuando hay marea alta, los baña. Su forma es semicircular, con unas grandes galerías laterales que dan la sensación de querer abrazar al mar, en cuyos extremos se abren pabellones cubiertos por cúpulas. Mira hacia el horizonte, desde donde es contemplado por el castillo de San Sebastián...El acceso al Balneario se realiza por un pabellón que está construido sobre la muralla de la ciudad.


A pesar de estar en Noviembre, había gente en la playa, que como yo, -imagino- estaban disfrutando del puente festivo y en esa hora mágica de la "siesta", descansaban en la tranquila playa de La Caleta, sin duda, un pedacito de cielo que casi, casi, se sale del mapa....Un privilegio.

Carmen, nuestra guía, nos hacía señas desde el paseo para que volviésemos al autobús. Me supo a muy poco la visita a esta playa, e instintivamente, antes de abandonarla, no pude reprimir el deseo de acariciarla, de permitir que mis manos entraran en contacto con esa finísima arena y llevarme un puñadito de recuerdo.

Ya en el autobús, Carmen nos invitó a "callejear" por Cádiz. Si la visita a La Caleta me supo a poco, os diré que visitar el centro histórico de Cádiz se me hizo cortisimo. No le aconsejo a nadie que visite Cádiz en una tarde...eso es de locos. Son tres mil años de historia la que guardan cada uno de los rincones de ésta Cái construida con piedra ostionera...

Yo me plantee que aquéllo iba a ser un aperitivo, solo eso. Volvería seguro. Y con mucho más tiempo. Para conocerla a fondo y sobre todo, para disfrutarla.


Visitamos el Monumento a Las Cortes de Cádiz. Es uno de los orgullos de los gaditanos.




Está situado en la Plaza de España. La idea de su construcción se remonta al 27 de marzo de 1812, a petición del Municipio gaditano, que lo solicitó al Congreso Nacional, y
que fue aprobado por Las Cortes. Aún así, dicha construcción se realizó un siglo después, durante los años 1912/1929. Con este espectacular monumento, se quería conmemorar uno de los más importantes acontecimientos ocurridos en la vida española en ese periodo. Durante la guerra de la Independencia, y conforme las tropas francesas iban ganando terreno en la península, la Junta Central de Gobierno se trasladó a Cádiz, ya que consideraron que la situación de la ciudad era estratégica, pues se encontraba fortificada por sus poderosas murallas, lo que hacía imposible el poder ser atacada con éxito. Además, porque Cádiz, gozaba de un ambiente liberal y era en ese momento, un reducto que no había sido vencido por el invasor. El 24 de Septiembre de 1810, en la isla de León (San Fernando), se inauguran Las Cortes, que posteriormente se trasladan a Cádiz donde tienen lugar sus sesiones y donde se elabora la Constitución de 1812, convirtiéndose en la primera constitución liberal del país, destacando en su elaboración Agustín Argüelles, Diego Muñoz Torrero y Pérez de Castro, siendo sus principales rasgos:

* Soberanía nacional.
* División de poderes: legislativo, judicial, ejecutivo.

* Nuevo derecho a la representación
* Procedimiento electoral por sufragio universal masculino.
* Igualdad de los ciudadanos ante la ley.
* Se omitió la referencia a los territorios con fueros.
* Reconocimiento de los derechos individuales.

* El catolicismo es la única confesión religiosa permitida.

Dos años después, se restableció el absolutismo, y el rey Fernando VII abolió ésta Constitución, y además, quedó totalmente prohibido la sola mención de su nombre, por lo que los liberales ya no podían pronunciar aquéllo de "Viva la Constitución". Una vez más, el ingenio de los gaditanos se puso de manifiesto, y ante la coincidencia de que la Constitución fue aprobada el 19 de Marzo de 1812, festividad de San José, y lejos de querer cumplir dicha prohibición, encontraron una forma de referirse a la misma sin nombrarla y pasaron a llamarla La Pepa, y de esta forma nació el "Viva la Pepa", frase que con el correr de los años ha ido perdiendo carácter político y es usado coloquialmente para referirnos a una situación desenfadada en la que reina un completo desorden.

Los autores del Monumento a Las Cortes de Cádiz fueron el arquitecto Modesto López Otero y el escultor Aniceto Mariñas. Por aquéllos años, en la Plaza de España, donde se ubicó el Monumento, quedaba un espacio abierto al mar, pudiéndose contemplar el mismo desde la Bahía de Cádiz. Es una obra digna de ser admirada y estudiada con todo detalle. Pero voy a permitirme comentar solamente su parte central, en la que podemos observar el sitial presidencial, sobre una tribuna, donde se encuentra un sillón vacío, cuyo respaldo está decorado con unas sencillas flores de lis, y que hace clara alusión a la ausencia del monarca. Tras el sillón, elevada, encontramos la figura que preside el Monumento.

Se trata de una matrona, vestida con una larga túnica, cuyos atributos permiten considerarla un símbolo de la Constitución. En su mano derecha, la ley escrita, y en su mano izquierda, una espada. A sus pies, un rótulo con la palabra Constitución. El broche que recoge los pliegues de la túnica en su pecho, tiene el escudo de la nación española.

Al centro del Monumento, un monolito con una inscripción: "Las Cortes Generales y Extraordinarias fundadas en Cádiz aprobaron y promulgaron en ésta ciudad la primera Constitución de los españoles el 19 de Marzo de 1812".



Y una llama, al aire de Cádiz, arde sin descanso en su memoria.

Han sido varias las definiciones que de Cádiz he leído y oído. Después de visitar la ciudad y contemplar este Monumento, la que más me gusta, sin lugar a
dudas, es una que Antonio Burgos le dedica en uno de sus libros: "Cádiz, la cuna de la libertad". Todo queda dicho.

Sin abandonar la Plaza de España, nuestra guía, nos habló de la casa de las cinco torres.


En la foto, las torres que aparecen a la derecha, en un segundo plano, no forman parte de la Casa de las Cinco Torres, y de ésta, la foto solo muestra tres de sus cinco torres.
Se trata de un conjunto de cinco casas diferentes, pero de idéntica estructura. Se construyeron en el año 1771 y son de estilo barroco. Es una clara imagen de lo que eran las casas gaditanas para las familias que las habitaban, que se dedicaban en la mayoría de los casos al comercio. Cada casa cuenta con cuatro plantas, que se distribuían de la forma siguiente: en la planta baja se encontraba el almacén de mercaderías, la planta primera la destinaban a oficinas, la tercera consistía la vivienda de la familia, y la cuarta planta era utilizada por los trabajadores de la casa.
Todas cuentan con un patio interior y una torre, que es de planta cuadrada tipo garita. Ésta, ocupa el centro de la azotea y es de madera recubierta por chapas de cinc. La cupulilla se corona con remates decorativos.

Seguimos callejeando por el centro histórico de la ciudad. Un verdadero placer para los sentidos. Las calles, largas, muy largas, suelen conducir todas al mismo sitio, al mar. Construidas serpenteantes para protegerse de los vientos del sur o de levante que se cuelan en Cádiz, donde no hay montañas que la cobijen. Por eso, cuando lanzas la mirada buscando el final de la calle, un pedacito de mar te saluda, con ese azul especial que luce en Cái.

Admirando calles, fachadas, y dejándome atrapar sin poner ninguna resistencia
al efecto que iban haciendo en mi las distintas torres-mirador con las que me encontré a lo largo de nuestro paseo "guiado", llegamos a la Plaza de La Mina. Fue en el año 1838 cuando la zona que era huerta y enfermería del convento de San Francisco pasa a convertirse en esta acogedora Plaza. Empezó el proyecto el arquitecto Torcuato Benjumeda, prosiguiendo luego los trabajos bajo la dirección de Juan Daura, quedando estructurada en forma cuadrada con cuatro calles diagonales que se cruzan y formando en el centro una glorieta que en la actualidad acoge un sin fin de especies en el jardín que la ocupa, entre las que se encuentran Boneteros, Pino carrasco, Falsa Acacia, Magnolio, Palmera canaria, Madroño, Ficus, Almez, Laurel de India, Cordilina, Yuca, Latania, Olmo, Árbol del cielo, Ave del Paraíso, por citar algunas y destacando la Aralia cuyo origen puede ser de Asia o del Continente americano, y de la que solamente se tenía un único ejemplar en Cádiz y del que se han plantado otros ejemplares en el parque Genovés.


Pues bien, ensimismada me encontraba disfrutando de las explicaciones de nuestra guía en medio de este maravilloso jardín cuando algo me llamó la atención.

Un par de palomas nos sobrevolaron dedicándose entre ellas gritos, picotazos y alguna que otra escaramuza. Por un momento, la visión de las palomas, símbolo de paz, montando ese pequeño desencuentro, captaron toda mi atención. Les seguí con la mirada. Después de darse varios picotazos en pleno vuelo, una de ellas, se posó sobre un tronco de uno de los árboles de La Plaza, pero permanecía pendiente de los movimientos de la otra paloma.

De repente, se puso alerta, por el otro extremo del tronco, -y ahora ya voy a incluir sexos-, el macho, se acercaba con cortos saltitos hacia ella, con bastante sigilo y sin dejar de mirarla, me hizo el efecto, que al menor movimiento de ella, en contra, él saldría volando. Pero no. Ella lo espero, paciente, -dispuesta a firmar la paz-, hasta que lo tuvo a su lado. Y él, sin dudarlo, se puso a acariciarle con su cara la zona donde al parecer, unos segundos antes, le había dejado algún picotazo. Ella, se acurrucó, y simplemente, se dejó acariciar....




Mis compañeros de grupo ya ocupaban un lugar distinto en La Plaza mientras yo seguía tomando imágenes de las palomas. Carmen les hablaba de los distintos edificios que en ella se encuentran. Me uní al grupo intentando meterme en el tema, aunque de vez en cuando, volvía la mirada a las palomas que seguían con sus arrumacos.






La Plaza de La Mina, se halla rodeada de hermosos edificios de distintos estilos arquitectónicos, pero la mayoría son de estilo isabelino. El nombre de la Plaza tiene su origen en el general Espoz y Mina, héroe de la guerra de la Independencia y de quien fue colocada una estatua en el centro de la Plaza, desaparecida hace ya años. Con el tiempo, fue perdiendo la primera parte del nombre, perdurando hasta nuestros días como La Mina. A destacar el edificio del siglo XIX que alberga al Museo Arqueológico de Cádiz, obra del arquitecto Juan Daura, donde se encuentra también la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios, y la Real Academia de Bellas Artes. En él podemos admirar colecciones arqueológicas fenicias y romanas, sarcófagos antropomorfos y pinturas españolas de los siglos XVII/XIX, entre otros, de los pintores Murillo y Zurbarán. En el número 3 de dicha Plaza una lápida nos recuerda que en esa casa nació Manuel de Falla, el 23 de Noviembre de 1876, que con el paso de los años se convertiría en uno de los más destacados compositores españoles del siglo XX. En el número 6, encontramos una casa-palacio de estilo de transición barroco-clásico y que posee un patio de gran riqueza, construida hacia 1820. Las casas pertenecientes a los números 7 y 8 fueron construidas en 1879 por Cayetano Santaolalla y son de estilo isabelino. En el número 11 pudimos admirar un palacete de estilo isabelino con un interesante balcón tribuna y torre mirador, construido en 1870.
La Plaza de La Mina, parece ser un centro de reunión
importante para los gaditanos. Vale la pena perderse un buen rato por ella.

Ya casi abandonábamos la Plaza, cuando dirigí mi última mirada a las palomas. Continuaban en el árbol, arrullándose, ajenas a todo lo que ocurría a su alrededor...

Nuestra simpática guía gaditana nos encaminó a la Plaza de San Antonio. Los últimos rayos de sol aún jugueteaban con las torres de la Iglesia de San Antonio cuando pisamos la Plaza.


Está situada en pleno corazón del casco antiguo. Es una plaza rectangular de unos 75 metros cuadrados. En ella se proclamó el texto de la Constitución de 1812. Conocida antiguamente por Campo de la Jara, debido a que cercano a ella se encontraba el pozo de la Jara, que surtía de agua potable a la ciudad, pero al construirse en el siglo XVII la Iglesia de San Antonio en honor al santo, en lo que hasta entonces era una ermita, pasó a llamarse Plaza de San Antonio. En ella, Cádiz vivió uno de los momentos, sin duda, más emotivos de su historia religiosa, la Coronación de la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad. Era el día 4 de Mayo de 1947. Los que lo vivieron directamente, cuentan que el día fue el más esplendoroso de los conocidos por Cádiz. Las Patronas de otras localidades de la provincia gaditana fueron llegando a la ciudad por carretera y por mar. Acudían como "invitadas" a la fiesta de coronación. La Virgen del Carmen de San Fernando, Nuestra Señora de las Virtudes de Conil de la Frontera, la Virgen de los Remedios de Chiclana, Nuestra Señora del Rosario de Rota, Santa María Coronada de San Roque, la Virgen de los Angeles de Jimena de la Frontera, Nuestra Señora de Lourdes de Puerto Real, Nuestra Señora de los Santos de Alcalá de los Gazules y la Virgen del Carmen de Barbate, fueron concentrándose en la Catedral y de allí, todas juntas, marcharon a la Plaza de San Antonio, donde en una emotiva ceremonia, la imagen, fue coronada por el Cardenal Segura. Los gaditanos presentes en el lugar, arrodillados, siguieron el acto, mientras que la batería de San Felipe disparaba 19 cañonazos.

En la Plaza de San Antonio se conservan edificios muy significativos en la vida social de Cádiz. En el número 14, residió José María Pemán, gaditano de reconocida fama mundial, político, poeta, ensayista, orador, novelista, dramaturgo y articulista. El edificio ha sido rehabilitado por Caja San Fernando según proyecto de los arquitectos Julio Malo de Molina y Juan Jiménez Mata.


En el mismo se encuentran más de 16.000 volúmenes de los siglos XVII al XX, manuscritos, revistas, y correspondencia del escritor. Manuel Bustos, profesor de Historia Moderna de la Universidad de Cádiz en colaboración con Antonio Llaves Villanueva, que fue secretario de Pemán, han creado un equipo que ha clasificado, catalogado e informatizado todo el patrimonio de la casa.
En la actualidad, acoge además, a la sede administrativa del Consorcio para la conmemoración de II Centenario de la Constitución de 1812.

También nos encontramos con el Casino gaditano. Se trata de un edificio de estilo neoclasico del siglo XVIII, y que fue durante un tiempo, residencia de una importante familia gaditana, los Istúriz, ya que uno de sus miembros, Francisco Javier, nacido en Cádiz en 1785, participó activamente en la Guerra de la Independencia y fue considerado como un liberal exaltado
, y que intervino activamente para que se hiciera posible el restablecimiento del régimen constitucional de 1812. Fue Presidente de Las Cortes de Cádiz tras la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823, votando la suspensión de Fernando VII en el ejercicio de su autoridad como Rey. Pero al vencer la reacción absolutista, se exilió en Londres.
Hoy en día, este edificio es sede de la Fundación Centro de Estudios Constitucionales, y en su interior se custodia una importante Biblioteca sobre temas gaditanos. Está exquisitamente decorado con una ambientación neomudéjar.

En el número 10 de la Plaza, se celebró el primer sorteo de la lotería. Este sorteo se creó a propuesta del Ministro del Consejo y Cámara de Indias Ciriaco González Carvajal, que fue aprobada por las Cortes Generales y Extraordinarias de Cádiz, en sesión del 23/11/1811 sin un voto en contra.

En el número 13, residió el diputado José Mexía Lequerica, ecuatoriano, catedrático de Filosofía, que llegó a España ene el año 1809, en principio para estudiar nuestro patrimonio pero que acabó luchando contra los franceses en Madrid. En 1810 fue nombrado Secreta
rio de Estado y convocado a las Cortes como diputado suplente por el Virrenaito de Santa Fe (Venezuela). Fue uno de los más entusiastas partidarios de que las Cortes se trasladaran a Cádiz desde las Isla de León, alegando para ello la seguridad de sus fortificaciones.
Destacado en las Cortes de Cádiz por sus discursos en favor de la libertad de imprenta y en contra de la Inquisición. Murió en Cádiz, el 2 de Octubre de 1813, víctima de la epidemia de fiebre amarilla.

También pudimos ver un palacete de estilo isabelino que en su tiempo fue el famoso café Apolo, testigo de numerosas tertulias y debates de los intelectuales y literatos de la época y que hoy se ha convertido en la sede del Instituto Nacional de la Seguridad Social.


A destacar de la visita a la Plaza la Iglesia de San Antonio, de estilo barroco y neoc
lásico. Se finalizó su construcción en el año 1669. Es de planta de cruz latina inserta en un rectángulo con 3 naves divididas en tramos por pilastras. Su fachada y las torres fueron renovadas a mediados del siglo XIX por Fernando Ortíz de Vierna, quien también construyó la capilla del Sagrario de estilo neorenancentista. En la fachada de la Iglesia se encuentra la imagen de San Antonio. Esta parroquia tiene importantes obras artísticas de escultura, pintura y orfebrería. El retablo mayor es de estilo neoclásico del siglo XIX y contiene además, otros retablos barrocos de los siglos XVII y XVIII.

La Plaza de San Antonio sigue siendo un escenario único para muchos actos sociales de los gaditanos, destacando el Pregón de los carnavales que se vive en este lugar. Unos naranjos y algunos magnolios rodean la Plaza, engalanándola más si cabe....


Con el cambio de hora, ya habíamos perdido una hora de sol. Un sol que en Cádiz ti
ene un luz especial. Como especiales son los gaditanos. Se les nota que viven en una ciudad donde a fuerza de recibir gente de fuera a lo largo de miles de años, han conseguido que los que la visitamos, nos sintamos como en casa. Y nuestra guía fue un ejemplo de eso. Lo hizo posible. Nos atendió, cuidó e informó, solo con esa gracia que se destila en Cái.

La última hora de la tarde la pasamos visitando -muy de pasada-la Plaza de las
Flores, donde no pude resistirme a adquirir un par de ejemplares preciosos que me cautivaron en cuanto los vi...



La Plaza de las Flores, en realidad Plaza de Topete, ha tomado este nombre porque en ella hay varios puestos donde se pueden encontrar flores variadisimas. En esta plaza hay también bares donde recuperar energías disfrutando de los clásicos: pescaito frito, cazón en adobo, pijotas, pescadilla, gambas rebozadas, chipirones....sin olvidar las indispensables tortillitas de camarones, y bastantes tapas más. También se encuentra en la Plaza de las Flores el edificio
de Correos y Telégrafos, de estilo regionalista, construido en el año 1925 en el que destaca el arco de la fachada principal en la puerta de acceso y en la parte izquierda, podemos admirar una de las famosas torres mirador gaditanas.
En la Plaza de Las Flores pudimos comprobar la vida comercial de la que goza esta zona del casco antiguo de la ciudad.


Seguimos callejeando con nuestra simpática guía. Y llegamos hasta la Catedral. Personalmente sufrí una decepción, pues a esa hora no era posible visitar su interior, ya que se encontraba cerrada. Carmen, la guía, le echó guasa gaditana al asunto y nos dijo que ya teníamos una buena excusa para volver a visitar Cádiz...



Con la desilusión en el rostro, por no haber podido disfrutar de la visita al interior de este monumento, nos dirigimos hacía la zona en que el autobús nos tenía que recoger para llevarnos de regreso a Sevilla. Sin duda, nuestra guía tenía razón. Una segunda visita a Cádiz casi se hacia ya indispensable. Quedaba mucho, pero que mucho por conocer. Esto, sólo había sido un aperitivo...

Llegamos a la Plaza de San Juan de Dios donde se encuentra el Ayuntamiento de Cádiz.


Es un bello edificio con dos estilos arquitectónicos, el neoclásico y el isabelino. Su fachada destaca por su color blanco, que cuenta con un pórtico con arcadas y un cuerpo central de columnas jónicas rematado por un frontón triangular, en el que descansa una torre con un sobrio reloj que da las horas. Del interior, destacar el Salón de Sesiones, de estilo isabelino y la Alcaldía, salón iluminado por una lámpara de cristal de Murano del siglo XVIII.

Nos despedimos de Carmen, nuestra guía, agradeciéndole su trabajo y con la esperanza de volverla a encontrar en un futuro para que siga mostrándonos su Cái...

Ya estaba adelantada la tarde cuando pasamos con el autobús por delante del Carranza. Una bulliciosa afición "amarilla" llenaba las gradas. Esa tarde, se disputaba un partido entre dos clásicos rivales, Cádiz - Jerez. La victoria seria de los locales por la mínima (1-0)

Cuando el autobús tomó de nuevo el puente que separa Cádiz del resto de la península, no pude evitar que una mezcla de sentimientos me invadieran. Cádiz me había sabido a poco. Demasiada historia para conocerla en tan poco tiempo. Cádiz, a pesar de que su nombre fenicio significa castillo, fortaleza, recinto amurallado, nos había recibido con los brazos abiertos. Había oído hablar del carácter gaditano, pero nada mejor que vivirlo de cerca para dejarse llevar por esa alegría, esa guasa, esa hospitalidad, esa pizquita de orgullo gaditano que se les cae por los cuatro costados...Despidiéndome de la bahía con la mirada, me prometí que volvería en cuanto me fuera posible. A la primera ocasión que se presentara. Tenía que volver a La Caleta, para empaparme de su luz, de su paz, de ese mar plateado y quieto. Tenía que volver para perderme, sin prisas ni horarios, por esas calles del casco antiguo de Cádiz, donde sin querer evitarlo, se quedaba un pedacito de mi corazón....

MAAT





Escapada a Andalucía, dia 3º Jerez-Cádiz

Después de un merecido descanso y un completísimo desayuno, nos dispusimos para disfrutar del tercer día por tierras andaluzas. Nuestro destino: Jerez y Cádiz.



Llegamos a Jerez por la zona del Alcázar, el autobús nos dejó en la Alameda Vieja, y mientras la mayoría de nuestros compañeros de viaje optaban por visitar una bodega muy típica de Jerez, nosotros nos inclinamos por conocer la ciudad, que a esa hora aún dormía, ya que no encontramos a casi nadie por esa zona...
La Alameda Vieja es un espacio verde precioso, con jardines a distintos niveles, construida en el siglo XVIII sobre lo que fue el foso que rodeaba al Alcázar. A esa hora de la mañana era un verdadero placer transitarla donde tan solo se escuchaban los pájaros que alborotaban entre las copas de los árboles...

En esta bella y tranquila zona de Jerez se encuentra su Alcázar. Fue construido por los almohades en el siglo XII. En ese siglo, Jerez es una de las ciudades más importantes de la baja Andalucía, como lo demuestra la monumentalidad de su Alcázar y la extensión de su muralla con un perímetro de 4 kilómetros y que cobijaba a una ciudad que llegó a tener 16.000 habitantes.



Actualmente solo se conserva de su tiempo de palacio real almohade: el patio de armas, la pequeña mezquita y los baños árabes.
El patio de armas, que en su periodo cristiano, era el lugar donde se instruye y ejercita la guarnición, donde se realizan revistas a la tropa y donde se celebr aban los actos importantes .
La mezquita, es la única que se conserva de las 18 que existieron en el Jerez musulmán, y presenta los elementos característicos de estos edificios religiosos, como son el alminar , torre desde donde se llamaba a los fieles para la oración, el patio de las abluciones , con una pila en el centro que se debía utilizar antes de entrar a la sala de oración, mediante el ritual de purificación a través del agua. En dicha sala de oración se encontraba, presidiéndola, un mihrab, pequeña abertura en un muro y que señalaba a los fieles la dirección sagrada de l a Meca.
Los baños árabes, de uso privado, similares a las term
as romanas se dividían en tres espacios:
-La sala fría, de paso a las demás, por la que se transitaba
antes de entrar a la zona húmeda.
-La sala templada, es la más amplia, y el lugar don
de se recibían los masajes y se enjabonaban los cuerpos. Cabe destacar la belleza de sus bóvedas y los lucernarios abiertos en ellas, por donde se daba paso a la luz cenital.
-La sala caliente, donde se tomaban baños de vapor, con unas temperatura muy elevada, gracias al sistema de calefacción oculto bajo el suelo.

En el año 1664, una de las familias de la nobleza, más poderosas de la ciudad, los Villavicencio, se hizo cargo del Alcázar, comenzando una serie de reformas y construcciones como la del Palacio de estilo barroco que se le da el nombre de dicha familia, y que se construye sobre los cimientos del anterior palacio almohade. La iniciativa partió de Lorenzo Antonio Fernández de Villavicencio. En el marco de las reformas que se acometieron, está el molino del aceite. Por entonces, el cultivo del olivo gozaba de mucha importancia, lo que propicio que se creara una almazara para la molienda y prensado del aceite. En la torre del palacio, se encuentra la cámara oscura, desde donde se puede observar la ciudad a vista de pájaro, en tiempo real, oferta muy solicitada turisticamente.

Del recinto fortaleza merecen especial mención la torre Oct
ogonal, la torre Almohade, y la torre de Ponce de León. De ellas, la Octogonal, es original de la fortaleza islámica, situada en el punto más alto y capaz de vigilar y controlar el entorno, de ahí su p otencial defensivo y las vistas panorámicas que ofrece desde sus colmenas.

El Alcázar de Jerez fue declarado Monumento Histórico-Artístico por Decreto de 3 de Junio de 1931. Actualmente es propiedad de Ayuntamiento de Jerez, que lo destina a uso turístico.

Seguimos callejeando y llegamos a la Catedral. Lamentablemente no pudimos visitarla por encontrarse cerrada a esa hora.

La única señal de vida la daban éstas palomas que desde los huecos de los muros, se asomaban a vernos pasar, impasibles.


Aunque no nos fue posible visitar la Catedral, he recopilado un poco de información sobre ella.
Su construcción comenzó en el año 1695 y tardó más de 80 años en terminarse, lo que motivó que diversos estilos se plasmaran en la edificación. Tomaron parte en ella los arquitectos Diego Moreno Meléndez (1695), y desde 1755 Torcuato Cayón de la Vega. El edificio presenta una planta rectangular , con cinco naves, de altura desigual. La fachada principal consta de triple puerta y está adornada con imagineria y motivos barrocos y las dos puertas laterales llamadas de la Visitación y de la Encarnación. En 1772, Miguel de Olivares realizó la cúpula sobre un tambor octogonal y es autor también de la magnifica portada de ingreso a la sacristía.

Los gastos de la construcción fueron sufragados por la corona, por donaciones particulares destacándose la realizada por el Cardenal Arias en 1716 y también Luis I, quien concedió arbitrios sobre el vino de Jerez, Sanlúcar, y el Puerto de Santa María, de dónde nace la tradición de celebrar en la fachada principal de la catedral la pisa de la uva y bendición del nuevo mosto al comienzo de la vendimia.

Destacable es sin duda la sillería del coro, el Cristo de la Viga, una talla de nogal del siglo XV, y un lienzo de la Virgen Niña de Zurbarán.

Combina elementos del barroco dieciochesco con otros neoclásicos, bajo estructura propia del gótico. A pesar de ello, consigue armonía en su conjunto.

La Catedral de Jerez, que en principio se edificó como iglesia colegial, abrió sus puertas a los feligreses en el año 1778.

Continuando con la visita a Jerez llegamos al centro de la ciudad. Esta zona estaba mucho más animada. Nos dirigimos hacia la oficina de Información y Turismo para recabar información sobre la ciudad. Nos encontramos con la Iglesia de Santo Domingo. Su fachada, para mi modesta opinión, no tiene que ver nada con lo que te encuentras en su interior... Formada por dos grandes naves en forma de T y en cuyo centro está situado el altar de nuestra Señora de la Consolación, imagen preciosa de mármol italiano blanco, y con un rostro de apacible belleza. El retablo mayor, de estilo barroco, de madera sobredorada, se cree que pertenece al siglo XVII. A destacar su claustro, de estilo gótico donde se realizan interesantes exposiciones.
















Para continuar con la visita a la ciudad, "las chica
s", decidimos dar un paseo por el casco antiguo en coche de caballos... y "los chicos", completamente entregados a las sorpresas del viaje, no pusieron pega alguna...







Recorrimos parte del casco antiguo de Jerez, disfrutando de su especial arquitectura y urbanismo, donde iglesias, palacios, fuentes y naranjos conforman un conjunto único y armónico.

En la Plaza Mamelón se encuentra este bonito monumento al rocío.


En la calle Larga pudimos admirar bellos edificios del siglo XVIII.






En la fachada de este edificio podemos ver que se encuentra adornada con azulejos sevillanos.



Algunas familias de cigüeñas habían "tomado" los campanarios de algunas Iglesias de Jerez. Concretamente este, pertenece a la torre de la Atalaya, edificio civil adosado a la Iglesia de San Dionisio, patrón de Jerez, y que constituye la construcción más antigua de la ciudad, una obra mudéjar del siglo XIV. El templo posee muy interesantes capillas laterales, como la del Cristo de las Aguas y la del Bautismo.


Situada en ángulo, entre las calles Larga con la calle Tornería, se encuentra esta bonita casa de la Condesa Garvey. Es de uso residencial y se construyó a mediados del siglo XIX, su arquitecto fue Luis Gutiérrez Soto. Se destaca su chaflán en ángulo y la decoración de la parte alta de la casa.



De nuestro paseo en coche de caballos por parte del casco antiguo de Jerez, hay algo que me sorprendió gratamente, y fue la inmensa paciencia y tolerancia de los jerezanos, que al volante de sus vehículos "coincidieron" con nuestro paseo. Pacientemente, circulaban detrás de nosotros hasta que algún ensanche de la vía pública les daba opción a adelantarnos, cosa que facilitaba al máximo "nuestro conductor ocasional". Es uno de tantos encantos con los que nos encontramos en esta ciudad, la hospitalidad de sus gentes.

Nos acercamos hasta la avenida del Duque de Abrantes, en el llamado Recreo de las Cadenas, lugar donde se encuentra la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuest
re. Tampoco la pudimos visitar. El espectáculo "Cómo bailan los caballos andaluces" solamente se celebra los jueves...


Una de las cosas más características de Jerez y por lo que se le reconoce a nivel mundial, es precisamente la cría y doma de los caballos cartujanos. Su nombre viene porque aunque en tiempos de Alfonso X ya eran famosos, fueron los cartujos a partir del siglo XV, los que mediante cruces en la raza, consiguieron la actual, que terminó de completarse gracias a un nuevo cruce realizado por los hermanos Zapata en el año 1818.

Nuestro recorrido por la ciudad de Jerez, concluyó en la plaza del Arena
l. Buscamos inútilmente un bar donde poder hacernos un aperitivo a base de "pescaito frito" pero no era hora... Nos conformamos con un picoteo a base de calamares y aceitunas de la tierra y poco más... Nos despedimos de Jerez dando un paseo por dicha plaza, en cuyo centro se erige una estatua en bronce, cuyo autor fue mariano Benlliure y que representa a D. Manuel Primo de Rivera y Orbaneja, quizá el jerezano más famoso de este siglo.




Dimos por finalizada nuestra visita a Jerez hacia el mediodía. Pero solo fue un pequeño aperitivo. Jerez necesita bastantes más horas para poder conocerla y disfrutarla. Esto solo fue un esbozo de próximas visitas.

Nos dirigimos hacia la zona de la bodega donde nuestros compañeros de viaje pasaron su mañana. Y les pusimos los dientes largos... Se habían perdido una ciudad preciosa. Aunque para gustos....colores, y ellos habían optado por el tema vinícola.

De nuevo en el autobús y camino de nuestro próximo destino.....Cádiz.

MAAT












Elegía

A la memoria de Héctor Marqués, capitán de la Marina mercante española, que murió en alta mar y lo enterraron en Nueva York.


Marineros,
¿por qué le dais a la tierra lo que no es suyo
y se lo quitáis al mar?
¿Por qué le habéis enterrado, marineros,
si era un soldado del mar?
Su frente encendida, un faro;
ojos azules, carne de iodo y de sal.
Murió allá arriba, en el puente,
en su trinchera, como un soldado del mar;
con la rosa de los vientos en la mano
deshojando la estrella de navegar.

¿Por qué le habéis enterrado, marineros?
!Y en una tierra sin conchas! !!En la playa negra!!...Allá,
en la ribera siniestra
del otro mar;
!Nueva York!
-piedra, cemento y hierro en tempestad-
Donde el ojo ciclópeo del gran faro
que busca a los ahogados no puede llegar;
donde se acaban las torres y los puentes;
donde no se ve ya
la espuma altiva de los rascacielos;
en los escombros de las calles sórdidas
que rompen en el último arrabal;
donde se vuelve la culebra sombría de los elevados
a meterse otra vez en la ciudad...
Allí, la arcilla opaca de los cementerios, marineros,
allí habéis enterrado al capitán.

¿Por qué le habéis enterrado,marineros,
por qué le habéis enterrado,
si murió como el mejor capitán,
y su alma-viento, espuma y cabrilleo-
está ahí, entre la noche y el mar...?

LEÓN FELIPE

2 de noviembre de 2007

Escapada a Andalucia, dia 2º Plaza de España

Después de la "visita panorámica" desde el autobús a una zona preciosa de Sevilla, llegamos a la Plaza de España. Puedo contaros cosas sobre este lugar, incluiros mil fotos, pero os diré una cosa.Hay que ir a Sevilla y admirar esta Plaza "en directo". Palabra.



















Torres de estilo renacentista y barroco y vista parcial de La Plaza de España.

















Barrotes de las barandillas de los puentes y bancos que rodean La Plaza.





















Medallón de D. Emilio Castelar y torre de uno de los extremos de La Plaza.


La Plaza de España fue construida por Aníbal González para alojar el corazón de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en el año 1929. Conforme a la linea regionalista de aquélla época, está realizada con ladrillo visto, mármol y con aplicaciones de cerámica policroma, y sus torres tienen estilo renacentista y barroco.
Tiene forma semicircular, con 200 metros de diámetro, y simboliza el abrazo de España y sus antiguas colonias. Mira hacia el Guadalquivir, como camino a seguir hacia América. Está bordeada por un canal al que cruzan 4 puentes que representan a los cuatro reinos antiguos de España. En sus muros, una serie de bancos y ornamentos de azulejos recrean escenas históricas de las 48 provincias españolas, colocados por orden alfabético, con los correspondientes escudos de cada ciudad y mapas de la provincia. A la parte de arriba de éstos bancos y en el arco correspondientes a cada provincia, encontramos medallones de españoles ilustres.
A destacar de la obra son los múltiples relieves realizados por el escultor Pedro Navia como:
-Seis ventanas renacentistas.
-El escudo de Sevilla que adorna la puerta de Navarra y Aragón.
-24 águilas imperiales con el escudo de Felipe V.
-48 medallones con el busto de españoles ilustres sobre cada uno de los arcos de cada provincia.
-4 heraldos de 3 metros de altura que flanquean las dos torres que encuadran el palacio situado en el paseo superior del recinto.

La Plaza de España fue la obra más cara de todas las que se realizaron para la Exposición de 1929, y en ella tuvo lugar la ceremonia de inauguración de dicha Exposición con la presencia del Rey Alfonso XIII.


MAAT































Escapada a Andalucia , día 2º Sevilla-Visita Panorámica

Después de un buen descanso y de un mejor desayuno, comenzamos nuestro segundo día de "excursión". Realizamos una visita panorámica a una zona de la ciudad, donde íbamos a tener centrada nuestra actividad cultural de la mañana.

Admiramos la belleza de dos puentes que abrazan al Guadalquivir. El puente de "El Alamillo" y el puente de La Barqueta. Ambos se construyeron entre los años 1989 y 1992, para facilitar el acceso a la Isla de La Cartuja, recinto donde se celebró la Exposición Universal de 1992.

El puente de "El Alamillo", es obra del arquitecto valenciano Santiago Calatrava Valls, tiene figura de arpa, una longitud de 200 metros, y está considerado como el primer puente del mundo sustentado por cables, en el que la plataforma se equilibra con el peso del único brazo que posee, inclinado hacia atrás 52º, y que tiene 140 metros de altura. Dicha plataforma, está realizada con planchas de acero revestidas con hormigón masa en el que se alojan 13 pares de cables que sostienen el tablero, y que vienen desde dicho brazo y poseen una longitud de 300 m. siendo los tirantes más largos conocidos en la actualidad. Para la construcción de este puente se utilizó una de las gruas de tierra más grandes del mundo, capaz de elevar 200 Tm a 150 m. de altura.


El puente de La Barqueta es obra del oscense Juan José Arenas de Pablo y del leonés Marcos J. Pantaleón Prieto.Tiene un arco central elevado, construido en acero, que nace y muere en los vértices de sendos pórticos triangulares, los cuales reciben la fuerza axial del arco, evitando que éste termine cayendo y ocupando la parte central del tablero. Su longitud es de 214 metros, con una luz de 168 metros sobre el Guadalquivir. Dichos pórticos componen verdaderas puertas de entrada a la Isla de la Cartuja. El puente se apoya en 4 soportes verticales, distanciados entre si 30 metros en sentido transversal.

No cabe ninguna duda, que estos dos puentes, son obras emblemáticas de Sevilla.


Nuestra visita panorámica a la ciudad nos encaminó hacia la zona del Parque de Maria Luisa,
en nuestro recorrido por el paseo de Las Delicias, pudimos admirar la presencia de algunos de los pabellones que se construyeron en la ciudad con motivo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en el año 1929 y que en la actualidad, tienen diversos destinos.















Por ejemplo, el Pabellón de Argentina, obra de Martin Noel, de estilo barroco americano y que en la actualidad es propiedad de la Junta de Andalucía y que da cobijo a una Escuela de Danza. (Foto izquierda)

El pabellón de Guatemala (foto derecha) fue concebido por el arquitecto sevillano José Granados de la Vega, que quiso sacar el mejor partido de los escasos 300 metros cuadrados de que disponía, e intentó repartir lo mejor posible la luz y el espacio, diseñando un edificio de dos plantas donde predominaban las formas rectangulares. El toque regionalista se da a través de los azulejos con motivos indigenistas de la fábrica de Ramos Rejan.
En la actualidad su uso está destinado a la Consejería de Educación.


Por último, contaros un poco sobre otro pabellón, el de México. El proyecto de esta construcción lo realizó el arquitecto yucateco Manuel María Amabilis. Aunque por lo general, estos pabellones destinados a exposiciones internacionales tenían carácter efímero, en la Iberoamericana de Sevilla la mayor parte de estos edificios se construyeron pensando en que fueran permanentes. De hecho, muchos de ellos aún se conservan. Y una muestra de esto es el de México. Tiene una superficie construida de 1300 metros cuadrados, el resto, hasta los 5.445 metros cuadrados esta ocupado por jardines. Según Amabilis, el proyecto fue concebido "con sujeción estricta a la arquitectura clásica que ostentan los monumentos antiguos de México", o sea edificios con patios centrales rodeados de habitaciones o galerías, con esta distribución resuelve de una manera perfecta el problema de la circulación, respondiendo con esta especial cualidad a las necesidades de un verdadero Pabellón de Exposición. El edificio consta de sótano, planta baja y planta alta y cuatro miradores. Una escalera de tres rampas comunica las dos plantas. Para el trabajo escultórico en piedra tallada y en yesería, Amabilis contó con la colaboración de Leopoldo Tommasi López y para la pintura y los vitrales , con la de Victor M. Reyes.
El exterior del Pabellón está
nspirado en los antiguos monumentos del Yucatán y de las márgenes del río Usumacinta, donde se asentó una muy avanzada y extensa civilización tolteca.

En la actualidad, el Pabellón de México, ha sido restaurado y destinado a sede del Vicerrectorado del Tercer Ciclo y Enseñanzas Propias , constituyendo para la Universidad de Sevilla todo un logro, que se dota a partir de dicha incorporación de una sede digna, capaz, y equipada con la tecnología de última generación para hacer frente adecuadamente a los retos organizativos del tercer ciclo y postgrado. Además, la Universidad, recupera para la ciudad uno de los edificios más emblemáticos, aportando su contribución al mantenimiento del patrimonio urbano y ciudadano.


Y seguimos con la "visita panorámica" hasta llegar a las inmediaciones de la Plaza de España.

MAAT


































Retrato



















Esta es mi cara y ésta es mi alma: leed.
Unos ojos de hastío y una boca de sed...
Lo demás, nada...Vida...Cosas...Lo que se sabe...
Calaveradas, amoríos...Nada grave.
Un poco de locura, un algo de poesía,
una gota del vino de la melancolía...
¿Vicios? Todos. Ninguno...Jugador, no lo he sido;
ni gozo lo ganado, ni siento lo perdido.
Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla,
media docena de cañas de manzanilla.
Las mujeres... -sin ser un tenorio, !eso no!-,
tengo una que me quiere y otra a quien quiero yo.

Me acuso de no amar sino muy vagamente
una porción de cosas que encantan a la gente...
La agilidad, el tino, la gracia, la destreza,
más que la voluntad, la fuerza, la grandeza...
Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero,
a olor helénico y puro, lo "chic" y lo torero.
Un destello de sol y una risa oportuna
amo más que las languideces de la luna
Medio gitano y medio parisién-dice el vulgo-
Con Montmartre y con la Macarena comulgo...
Y antes que un tal poeta, mi deseo primero
hubiera sido ser un buen banderillero.
Es tarde...Voy de prisa por la vida. Y mi risa
es alegre, aunque no niego que llevo prisa.

MANUEL MACHADO




1 de noviembre de 2007

Un poco de Historia sobre Sevilla....

Sevilla se encuentra situada al sur de España, junto a Granada, Almería, Jaén, Córdoba, Huelva, Cádiz y Málaga, forman la Comunidad de Andalucía.
El origen de Sevilla se remonta al pueblo tartesso, el cual creó un primitivo asentamiento junto al río Guadalquivir al que pusieron por nombre Ispal. Años más tarde y en posesión de romanos, le pusieron un nuevo nombre: Hispalis, siendo cuna de los más grandes emperadores romanos: Trajano y Adriano. Fue una de las primeras ciudades en acoger el catolicismo. Años más tarde, llegaron los árabes y adaptaron el nombre de la ciudad a su idioma, y empezaron a llamarla Isbiliyya, de donde deriva el nombre actual.

Bajo los primeros almohades se realizaron las magnificas reformas urbanas, como la Nueva Mezquita mayor y su Minarete, La Giralda (1172-1182), por iniciativa del califa Abú Yacub Yusuf. Después de un sitio tenaz, Fernando III de Castilla reconquistó Sevilla el 23 de Noviembre de 1248, convirtiéndola en capital de su reino, situación que continuó con Alfonso X El Sabio. Fue Pedro I quien reformó el Alcázar para vivir en él. En tiempos de los Reyes Católicos, Sevilla inició otra gran etapa de apogeo y esplendor que culminó con Carlos V y Felipe II. Fue en 1492 cuando comienzan las obras de la Catedral, en lo que había sido la Mezquita mayor, y que el terremoto de 1396 dejó con gravísimos daños. También se estableció la primera imprenta de la Corona de Castilla. Pero todo su auge se debió sin duda a su puerto, punto de partida y arribada de todas las expediciones al Nuevo Mundo, sobre todo a partir de la creación de la casa de la Contratación de las Indias en el año 1503. Se crearon numerosas industrias por parte de mercaderes y banqueros. Industrias destacadas fueron las textiles, en especial la seda, la cerámica, instalada sobre todo en Triana, y en un plano menor, los astilleros, la pólvora, los derivados de la harina, etc. Sin embargo, Sevilla, incluso en la época de mayor auge, no logra equilibrar su balanza comercial, una tributación creciente sobre la ciudad por parte de la Corona, y la competencia extranjera (neerlandeses, genoveses y florentinos se instalaron en Sevilla poco después del descubrimiento de América) propiciaron que muchas industrias locales se arruinaran. La guerra de Separación de Portugal (1640), impidió el tráfico comercial con Lisboa, todos estos sucesos, sin duda, empujaron a Sevilla a un declive que fue más acusado todavía con la catástrofe demográfica producida por la epidemia de 1649 en la que perdieron la vida más de 60.000 habitantes de Sevilla, a lo que hay que unir otro hecho significativo para dicho declive y fue el traslado de la Casa de Contratación a Cádiz en 1717. Al producirse la invasión napoleónica, se crea una junta de defensa en Sevilla, el 27 de Mayo de 1808, con el titulo de Junta suprema de gobierno de España e Indias, y disconforme con el Consejo de Castilla. Se crearon otras juntas en todo el sureste de la península, pero el 1 de Febrero de 1810, la ciudad fue conquistada por el mariscal Víctor.
En 1817 fue inaugurado el primer servicio de vapor entre Sevilla y Cádiz. En 1845 se construyó el puente Nuevo que unía Triana al casco antiguo. En 1861, se inauguró el ferrocarril Sevilla-Madrid. En 1868 se inicia la demolición de gran parte de las murallas de la ciudad, lo que permitió la instalación de numerosos inmigrantes procedentes del interior de Andalucía.

Fue en el año 1929, cuando comenzó a resurgir la ciudad con la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Inaugurada el 9 de Mayo de 1929 con la presencia del Rey Alfonso XIII y clausurada el 21 de Junio de 1930, ha sido, sin duda, uno de los hechos más importantes de principios del siglo XX para la ciudad de Sevilla. Dicho evento sirvió para abrirse paso en la consecución de nuevos proyectos, tales como la reforma urbanística, fomentar el turismo, creación de puestos de trabajo y fomentar y mejorar las relaciones con países americanos. Los países participantes en la Exposición fueron: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Estados Unidos, Marruecos, México, Perú, Portugal, Uruguay. También se contó con la presencia de una representación de las regiones españolas, así como de las otras provincias andaluzas. Se les cedía el suelo para la construcción de sus locales y en el Real Decreto de 14 de Enero de 1929, se fijaban las condiciones de aquella cesión, en el que se estipulaba, en el caso de los países Hispanoamericanos y Portugal, se establecían limitaciones para el uso y disfrute de los terrenos en un plazo de 75 años, periodo tras el cual, se producía la reversión al Ayuntamiento de Sevilla sin compensación alguna.

Se construyeron: el Hotel de Alfonso XIII, 8 pabellones oficiales, 12 regionales españoles, 7 andaluces, 1 municipal, 13 de estados extranjeros, y 47 comerciales.

Gracias a esta Exposición, se dieron los primeros pasos para convertir a Sevilla en una ciudad moderna e industrializada, y propiciar el despegue económico que tanta falta le hacia en esa época.

La guerra civil española y la dilatada posguerra, paralizaron los avances emprendidos por Sevilla. Pero cuando llegó el año 1992, la Exposición Universal de Sevilla, sirve de plataforma como lanzamiento mundial de la ciudad de Sevilla. Llega el tren de alta velocidad (AVE) a Sevilla con la construcción de la estación de Santa Justa. Y una vez concluida la Exposición, La Isla de La Cartuja se convierte en tres zonas diferenciadas, con el legado de la Expo 92, se crea un parque empresarial, donde se encuentran las sedes de importantes empresas. Por otro lado, el Parque del Alamillo, se considera un verdadero pulmón verde dentro de la ciudad. Y por último, Isla Mágica, como Parque Temático.

Sevilla es considerada una de las ciudades más bellas de España, que tiene mucho que ofrecer a sus visitantes: sol, luz, alegría, cultura, historia, folklore, y fiestas, todo esto bajo un cielo azul generalmente durante todo el año. De hecho, en el año 2006, fue visitada por 2.677.017 turistas, de los cuales, 1.442.877 era habitantes españoles y 1.234.140 extranjeros.

El conjunto monumental de Sevilla formado por La Catedral, La Giralda, Los Reales Alcázares y
El Archivo de Indias, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987.

Y para terminar, citaré algunos de los muchísimos personajes ilustres nacidos en Sevilla.

1441- Antonio de Nebrija, humanista y gramático.

1510- Lope de Rueda, dramaturgo y uno de los primeros actores profesionales españoles.

1599- Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, considerado cómo uno de los mayores pintores de
la Historia.

1617- Bartolomé Esteban Murillo, pintor de los más importantes de la pintura barroca.

1625- Justino de Neve y Yébenes, canónigo de La catedral de Sevilla. Fue el fundador del
Hospital de los Venerables.

1677- Pedro Duque y Cornejo, escultor, pintor y retablista barroco. Realiza las esculturas del
retablo de la Virgen de la Antigua, en la Catedral de Sevilla.

1817- Joaquín Domínguez Bécquer, pintor, encargado por la corte de Isabel II de las labores de
dirección de los trabajos pictóricos de Los Reales Alcázares de Sevilla. Era tío de Gustavo Adolfo Bécquer.


1836- Gustavo Adolfo Bécquer, uno de los más relevantes poetas del Romanticismo.

1846- Sor Ángela de la Cruz, religiosa católica fundadora de una congregación religiosa llamada
Las Hermanas de la Santa Cruz, dedicada a ayudar a los pobres.
Beatificada el 5-11-82 por el Papa Juan Pablo II y proclamada Santa el 4 de Mayo de 2003.

1852- Mercedes de Velilla, poetisa

1865- Manuel García "Espartero", torero.

1871.1873- Serafín y Joaquín Alvárez Quintero, comediógrafos. (Utrera)

1874- Manuel Machado, poeta, fue uno de los más destacados representantes del Modernismo.

1875- Antonio Machado, poeta, considerado como uno de los de la generación del 98.

1876- Aníbal González Alvarez Osorio, arquitecto, principal referente del regionalismo andaluz
de principios del siglo XX.

1898- Vicente Aleixandre, poeta, de la Generación del 27. Miembro de la Real Academia
Española en 1950. Ocupó el sillón de la O.

1902- Luís Cernuda, destacado poeta de la Generación del 27 y critico literario.

1908- Rafael de León, escritor y poeta de la Generación del 27, autor de letras de coplas.

1909- Guillermo Eizaguirre, futbolista, jugaba de portero, es una leyenda futbolística tanto del
Sevilla FC, como de la Selección Española de fútbol.

1930- Manuel Castillo Navarro, compositor, profesor en el Conservatorio de Música.


y un larguísimo elenco por citar.......


MAAT



Escapada a Andalucía , día 1º

El pasado fin de semana y aprovechando el puente de Todos los Santos, hice una escapada hacia Andalucía. Mi primer destino fue Sevilla. La distancia entre Valencia y Sevilla es de 697 kilómetros. Por aquello de no conducir, elegimos un viaje organizado, y a las 7 de la mañana nos montamos en un cómodo autobús con la ilusión normal de pasar unos días agradables.Tuvimos suerte con el resto pasajeros. Tenían "marcha", y eso suaviza el viaje. El pisar tierras sevillanas, para que engañarnos, se hizo interminable. Cada 200 kilómetros hay que hacer un descanso y eso alarga bastante el tiempo de llegada.... Durante el trayecto, disfrutamos de paisajes preciosos. Por ejemplo, la vista de Sierra Nevada, con el alto de sus montañas cubiertas de nieve desafiando al sol.

Otra de las sorpresas agradables del paisaje fue Guadix. En la ladera de un monte, vimos algunas de las típicas cuevas convertidas en casa cueva, con una pared inmaculadamente encalada en su entrada, con una plazoleta o jardín, chimeneas de diversos tamaños y formas, en contraste con el color rojizo del terreno. Interesada en el tema, he leído que su origen parece remontarse al año 1492, cuando los Reyes Católicos toman Granada.
Estas cuevas se construyeron a base d
e pico, sobre un terreno arcilloso, lo que hace que la temperatura en su interior sea todo el año de unos 19 grados. Siempre se ha considerado como vivienda humilde, pero en la actualidad, se pueden encontrar casas-cueva con todas las comodidades apetecibles en un hogar. Rodeadas de zonas que invitan al descanso y a disfrutar de la naturaleza.
Otra de las maravillas del paisaje fue la vista de extensiones enormes de olivos, plantados simétricamente, con sus hojas jugueteando con los rayos del sol, convirtiendo su original color verde en destellos plateados....

Llegábamos a Sevilla alrededor de las 19 horas. Pero aún había que recorrer unos kilómetros más, ya que el hotel que iba a ser nuestro cuartel general esos días, se encontraba en la zona norte de Sevilla a unos 12 kilómetros del centro de la ciudad, construido en 1992 y restaurado en 2002, de habitaciones por módulos, cocina y servicios aceptables y rodeado de zonas amplias y ajardinadas.
Después del reparto de habitaciones, una gratisima ducha y una esperada cena, llegó la hora del feliz y mere
cido descanso. El día siguiente prometía ser intenso.

MAAT.



Ya todos la olvidaron

Ya todos la olvidaron. Ahora si que se ha ido.
Pero, sobre las rosas de la tumba reciente,
florecía el recuerdo más allá del olvido...
-Yo era el hosco, el ausente.

Qué le importa a la noche que se apague una estrella,
si el mar sigue cantando cuando pierde una ola.
Ya están secos los ojos que lloraron por ella.
-Ya se ha quedado sola.

Ahora ya sigue, sola, su viaje hacia el espanto,
por las noches profundas, bajo el cielo inclemente.
Ya nadie me reprocha que no lloré aquel llanto,
que fui el hosco, el ausente...

Ya nadie le disputa su silencio y su sombra,
sobre todo su sombra bajo la luz del día.
Ya todos la olvidaron, Señor. Nadie la nombra.
-Yo la recuerdo todavía...

JOSÉ ÁNGEL BUESA