28 de junio de 2012

Este jueves, un relato: En los zapatos del otro.

Esta mañana tenía una  incómoda misión que cumplir: acompañar a Luis (tío de mi esposo) al Neurólogo. Y digo incómoda porque, personalmente, lo consideraba una pérdida de tiempo. Pero como no he querido contravenir las opiniones de los profesionales que le cuidan en la residencia donde vive desde hace casi un año, he seguido las instrucciones recibidas. 

Hemos llegado al ambulatorio y nos hemos tenido que acomodar en dos asientos separados pues la sala, estaba prácticamente a tope.  Luis, que dentro justo de un mes cumplirá los 89, no entendía muy bien el porqué de esa visita. Nadie le ha explicado nada en la residencia y yo, he tenido que echar mano de una pequeña mentira para salir airosa de su extrañeza.

-Es una visita rutinaria, tío. Digamos que preventiva...

En la primera ocasión que se ha abierto la puerta de la consulta, Luis ha escudriñado su interior y sin pensarlo, se ha colocado enfrente de mi lamentándose:

-Yo no quiero entrar con ese médico. Me da miedo .
-¿Cómo que le da miedo? Si aún no hemos entrado...  
-¿Tú lo has visto? Si lo ves, me entenderás.  
-Tranquilo, yo voy a estar con usted en todo momento.  

Cuando hemos accedido a la consulta, he podido entender los temores de Luis pero, obvio, no compartirlos. El doctor tenía un aspecto más de ermitaño que de galeno. Grande, con una poblada y larguísima barba que se entremezclaba con la generosa melena gris plata que prácticamente cubría su rostro y, que a duras penas, nos permitía contemplar la generosa sonrisa con la que nos ha recibido en su despacho.

Presenta importantes cambios de carácter, con agresividad verbal y física hacia todo el mundo....ruego valoración- rezaba la hoja de interconsulta.

Junto a esa hoja, le he deslizado otra mía, en la que he volcado mis impresiones y posibles causas de esos cambios de carácter en Luis que no he considerado oportuno narrarlos en su presencia.

La conversación que se ha suscitado a partir de ese momento entre médico y "enfermo" ha sido alentadora. Sólo diré que, posiblemente ante un monje tibetano, no hubiésemos encontrado más paz.

Todo "el mal" que sufre Luis es la incomprensión de la enfermedad que poco a poco va minando la existencia de su esposa:  el alzheimer. La rebeldía de no poder cuidarla ya él solo, le supera. Su decisión de permanecer junto a ella, aunque él no necesite estar en una residencia le está costando un precio muy caro, pues el entorno en el que se mueve cada día es insostenible. El deterioro en ella es palpable día a día y Luis sufre el mismo deterioro pero en su alma. Solo que él, está sin tratamiento.

-Su esposa ya no tiene pasado y tampoco futuro en su mente. Sólo vive el presente y hay que hacérselo lo más agradable posible. Y para eso, usted tiene que estar bien y no perder energías en cosas triviales- le decía el neurólogo.

Luego, se ha dirigido a mi como familiar y me ha asegurado que Luis no necesita ningún fármaco para "no enfadarse". Que hay que procurarle cosas que le ocupen y distraigan y, que sobretodo, hemos de contagiarle felicidad...

Mientas el ascensor del edificio nos devolvía a la entrada del ambulatorio, me he parado a pensar cómo iba a ser la reacción de Luis a la visita médica. No me ha dado mucho tiempo. Una pregunta casi en tono de súplica me ha sacado de mis dudas...

-¿Cómo podremos preparar una fiesta para la tía el mes que viene que cumplimos 57 años de casados?

He tenido que echar rápidamente mano de mis gafas de sol para que no viera como sudaban mis ojos.

Ahora, tengo otra misión que cumplir. Intentar que los profesionales de la residencia se metan unos segundos en los zapatos de Luis y lo comprendan un poco más. Que le ocupen, le distraigan y, sobre todo, que le contagien felicidad. Ese es el inesperado tratamiento que le ha "recetado" el Neurólogo al que lo han remitido.

La familia, en la medida que nos permiten las normas del centro, ya lo estábamos haciendo.

Lupe





27 de junio de 2012

Mi blog, cumple su primer lustro



Corría el año 2007. El verano había asomado tímidamente en nuestros días y yo estaba sufriendo con rigor el síndrome del nido vacío. Los que lo habéis padecido, sabréis de lo que hablo y, los que no, solo os deseo que nunca lleguéis a sentirlo en vuestros adentros...

Afortunadamente  para mi fue una época evolutiva y me entregué de lleno a dos de mis aficiones preferidas  que tenía algo postergadas: la lectura y escribir. Por entonces, hacia mis primeros pinitos en el mundo virtual y recalé en una sala de poesía de un chat que habría de marcarme positivamente mi futuro más inmediato. De entre los poetas que fui conociendo en ese tiempo, uno sobre todo me cautivó sobremanera: José Ángel Buesa. Quedé prendada de su poesía y sus versos se convirtieron en mis inseparables compañeros de veladas. A duras penas conseguí dos libros publicados con parte de su obra y ante tamaña injusticia -no entiendo el ninguneo a este autor-decidí abrir un blog dedicado a él para difundir sus poemas. Y nació el Blog de Maat. El 27 de Junio del 2007.

¿Y por que Maat? Pura anécdota. Por aquellos días conocí a gente muy maja con los que coincidía en aquella sala de poesías. Uno de ellos, Hugo, me aconsejó que conservara lo más posible el anonimato cuando me lanzara al mundo de los blogs ya que era totalmente inexperta en este mundillo virtual y, para comenzar, debía andar con cierta cautela. Buscando nombres llegué hasta el de la diosa Maat, me fascinó su significado y lo adopté. Pasados unos meses, el mismo Hugo me preguntó una noche ¿y por qué no más poetas? abrí mi espacio a más poetas, publicando en mi  blog todos los poemas que caían en mis manos y me agradaban. Poco a poco fui incluyendo relatos de mis vivencias, poemas propios y algún que otro trabajo con imágenes.

A lo largo de estos cinco años de vida de mi blog, he tenido muchas satisfacciones que, eclipsan totalmente alguna que otra turbulencia que también las ha habido. He tenido la suerte de cruzarme con personas muy agradables y que me han aportado muchas cosas buenas. Imprescindible citar en estos momentos a una gran persona: Jero. Un  profesor de Lengua y Literatura mazarronero encontrado en este -a veces- complicado mundo de Internet que se convirtió en un buen amigo y que ha sido y es una gran ayuda para mis quehaceres literarios. Desprendido, amable, vital, tenaz,  estricto y paciente ha ido enriqueciendo mis conocimientos a lo largo de estos años con apuntes, consejos, trabajos, correcciones y algún que otro tirón de orejas ante mis temidos momentos de "papel en blanco". Un recuerdo muy especial a mi amiga Fiona quien, desde el otro lado del charco, llega hasta mi messenger donde entablamos dilatadas,  placenteras y confidenciales conversaciones.

El tener un blog me decidió a pulir mi forma de escribir y realicé varios intentos para conseguirlo. Uno de ellos me llevó hasta El Desván de la Memoria y, con Ramón, aprendí mucho, tanto, que a día de hoy aún no he puesto en práctica toda aquella teoría que absorbí en su taller. Cuestión de tiempo...

En los últimos años de este lustro he tenido la fortuna de conocer a un grupo de personas que -como a mi- les entusiasma escribir. Cada semana, los jueves, acudimos desde nuestro blog a un espacio literario que Tésalo promovió y tituló: "Este jueves, un relato". Es una forma distendida de intercambiar nuestras letras y disfrutar un rato leyéndonos sobre un tema que, de antemano, se nos propone desde el blog que cada vez organiza la reunión. La familia de jueveros crece día a día. No somos un grupo cerrado. Como muy bien lo definió Mª José, "todo el mundo tiene cabida, siempre desde el respeto y cuidado de los demás compañeros. Ese es el sello que caracteriza al juevero".

Y ya, como guinda del pastel, citar con mucha satisfacción el hecho de que ya hemos celebrado tres encuentros jueveros: el primero en Madrid, le siguió Valencia y, por último, la acogedora Córdoba. Lugares donde hemos puesto rostro a nuestros compañeros con los que nos hemos fundido en reconfortantes abrazos.

Todos nos conocemos ya con nombres y apellidos. De ahí el cambio de la cabecera de mi blog. La foto que he elegido es del día en que empecé a ir a un colegio "de mayores". Aún recuerdo la satisfacción que me causó aquel palillero con su plateada plumilla en mi mano. Seguramente anhelaba llegar a tener los trazos de mi letra  como los  mi hermana mayor que tenía una caligrafía preciosa, aquella que denominábamos "de colegio de monjas". Aunque...jamás lo conseguí.

Hoy me siento feliz. Mi blog ha sido una especie de acicate que me ha proporcionado muchas satisfacciones. Y de ellas, muchos de vosotros los "culpables". Gracias.

En espera de los próximos lustros compartidos, os dejo un fuerte abrazo.

Lupe

23 de junio de 2012

Ya ha pasado una semana...

Mientras esto escribo se cumple una semana exacta de nuestro encuentro en Córdoba. A estas horas más o menos, andábamos fundiéndonos en apretados abrazos entre risas y emociones con la Torre de la Calahorra, allá a lo lejos, como testigo.

Ya se me ha olvidado el calor que quiso acompañarnos en nuestro paseo por las coquetas  calles cordobesas. Ni rastro de las agujetas que se acomodaron en mis gemelos y que -afortunadamente- el lunes pillaron las de Villadiego.

Intento recordar y guardar bajo siete llaves vuestras sonrisas, las secuencias agradables que vivimos a lo largo de las pocas horas que compartimos y que nos supieron a tanto y, sobre todo, los lazos afectivos que nos han unido a través de nuestras letras.

Como una ya peina canas y cada vez necesito más tiempo para hacer las mismas cosas, me disculpareis que esta semana no haya podido participar con mi relato el pasado jueves. Llevo toda la semana empleando los pocos ratos libres que disfruto en una misión especial: el vídeo que -¡por fin!- he terminado. Espero que sea de vuestro agrado.


Lupe

P.D. La melodía del vídeo es: La vida es bella. 


17 de junio de 2012

De vuelta en casa...



Tan solo han pasado 24 horas desde que tomé estas imágenes. Apurábamos los últimos minutos que nos quedaban de estar juntos en tierras cordobesas alrededor de una larguiiiisima mesa. La familia de los jueveros crece y crece... Conocedora de que Cristina va a escribir la crónica oficial del III Encuentro Bloguero, solo deciros que me siento feliz de haber podido acudir  a disfrutar unas horas con vosotros. Que me emocioné lo suyo al poder abrazaros de nuevo. Que me ha encantado conocer en persona a María José (Susurros), Encarni, Cristina, Conchin, José Vicente, José Miguel y a mi admirada y querida Rosa, una especial "Licenciada en cacerolas", que escribe como los ángeles...

Tan solo me resta agradecer a los brillantes anfitriones Toñi, María José, Pepe y Carlos su abnegada entrega para que todo saliese bien. El resultado ha sido un verdadero éxito. 

Un montón de abrazos.

Lupe

P.D. Gus, se te echó mucho de menos. Te dejo medio beso, joio. 




31 de mayo de 2012

Este jueves, un relato: En la quietud de la noche...


Cuando leí en la propuesta de Neo para este jueves las palabras "noche" y "poema" decidí, casi de inmediato, cual iba a ser mi participación. Es precisamente en la quietud de la noche, cuando disfruto generosamente de mis lecturas. En esas horas de sombras y silencios, me convierto en una perfecta nocherniega y, con un libro entre mis manos, me sobra el mundo.

Si el día lo he vivido un poco acelerada, si algún nuevo problema ha venido a  quitarme la poca paz que las circunstancias actuales nos van dejando, si he estado pendiente de las noticias y he consentido que vuelvan a inquietarme con las escalofriantes subidas de la  ya famosa prima de riesgo... intento reconquistar el sosiego con los versos de buena poesía. Y ahí voy. Me ha seducido la idea de traeros este jueves uno de mis poemas preferidos. Es de Pablo Neruda:   Poema 20.

Los que ya lo conocéis, seguro que os complace leerlo de nuevo.  Los que no, os va a fascinar. Así lo espero.

POEMA 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

PABLO NERUDA 

(De Veinte poemas de amor y una canción desesperada)





Maat

24 de mayo de 2012

Este jueves, un relato: Replicantes

La Gran Urna tenía preparados a los mejores Replicantes  de la raza que ella misma había creado. Su misión era muy clara: duplicarse y duplicarse hasta hacerse dueños  y señores de la población y someterlos a sus antojos. Minuciosamente entrenados para emular los sentimientos y emociones humanas se eligió a los más destacados, siendo  proclamados como intocables líderes convirtiéndoles  en  una poderosa fuerza universal. Dotados de una gran habilidad para absorber lo más rápidamente posible cualquier energía que les salga  al  paso en beneficio de su casta, ponen donde sobra y quitan donde no hay, pasando a ser una de las mayores amenazas para los mortales de bien.

Avezados en  sondear perfectamente las mentes de los humanos, llegan a confundirlos de tal forma, que les hacen perder una de sus mejores armas: la ilusión.  Y ya casi los tienen vencidos. Los Replicantes viven en su propia galaxia, gozando de una interconectividad muy alta y revestidos de cierta inmunidad que les protege de la responsabilidad  de sus nefastas acciones, teniendo para si la potestad de  interrumpir el funcionamiento de porciones de su cuerpo, tales como el corazón, que les libera del padecimiento del dolor ajeno que ellos mismos hacen germinar.

Sufridos electores, algo lerdos,  tratan desesperadamente de encontrar un Desintegrador de Replicantes que los desenrede de esa poderosa fuerza de gravedad que los está conduciendo hacía un -cada vez más habitado-agujero negro.

Maat









17 de mayo de 2012

Este jueves un relato: Pacto con el diablo

Don Paco no hizo ni alto ni bajo cuando irrumpí en la sacristía con mis dos cirios de color oro en las manos. No así los feligreses con los que me crucé en el pasillo de la Iglesia y que abandonaban el templo después de asistir a  Misa de 12, quienes me lanzaron miradas inquisitivas intentando averiguar el cometido de tan lujosas velas. El bueno del párroco, atendió amablemente mi petición y las bendijo con cierto aire  abstraído.  Mejor, pensé. ¿Cómo explicarle que las destinatarias de sus bendiciones iban a formar parte de un rito para pactar con el maligno?

Con los primeros rayos del sol comencé mi particular ritual cumpliendo cada uno de los pasos precisos para llevar a buen término el ansiado pacto. Dibujé un triángulo sobre el sufrido tablero de mi mesa de trabajo, justo a los pies de mi querido ordenador. En el centro, coloqué los dos cirios dorados acompañados por la imprescindible piedra de ematilla, capturada en lo alto del Garbí y, blandiendo una varilla de nogal silvestre comencé, cual maga, la invocación:

-¡Oh señor Mammon, rey  de las redes de comunicación interconectadas, tú que dominas los antros tenebrosos de los virus informáticos,  te ruego acudas a mi presencia dispuesto a concederme lo que te pido de corazón. Ven hasta mi pecé...llega...desciende...penetrale...

- Heme aquí. ¿Que deseas de mi? ¿Por qué turbas mi reposo?-

Te he invocado para pactar contigo a fin de que cubras con tu majestuosa sombra cada rincón de mi HP Proliant. Libra de todo mal a Ram y a Rom, al microprocesador, a la tarjeta madre -más conocida como tarjeta base-, al disco duro, al ventilador, a la señal Power-Godd signal...Librales de troyanos, camaleones, mutantes, sigilosos y voraces virus que saben atacar en el momento justo creando un irremediable caos informático.

A cambio, te ofrezco su alma al final de  sus días para tu disfrute. No dudaré en destriparlo y hacértela llegar hasta esa morada del averno donde tengo entendido que resetean ordenadores  con una pócima mágica que los deja como verdaderos pimpollos...

Y colorin colorado, este pacto se ha acabado.

Maat



15 de mayo de 2012

Mi voz...



El pasado domingo, Matices nos invitaba a unir nuestras voces en una fecha tan señalada últimamente como es el 15 M. Hubo una frase en dicha convocatoria que me sorprendió porque esa misma pregunta llevo haciéndomela bastantes meses. Decía así: 

-¿Que hemos hecho mal?

Eso mismo me he preguntado hasta la saciedad, pero no he sabido encontrar la respuesta. Mi voz, si se me permite, comienza pidiendo disculpas por no haber sabido dejar el mundo tal y como a mi se me entregó. Nada que ver...

Hoy, ahora mismo, me avergüenzo de la sociedad en la que vivimos nuestro día a día. Nos lo hemos montado tan mal, que a los niños no les dejamos serlo. No disponemos del tiempo que ellos nos necesitan y, tarde o temprano, pagaremos caro este descuadre. A nuestros jóvenes les hemos arrebatado la ilusión y apenas podemos ofrecerles un futuro. Muchos tienen que salir de nuestras fronteras, rompiendo el corazón de sus familias, buscando el porvenir que aquí somos incapaces de ofrecerles. Tampoco somos capaces de cuidar la vejez de nuestros mayores, después que lo han dado TODO por nosotros. Ya son muchas las familias que viven a merced de las pensiones de los abuelos y son ellos, los que cuidan de los nietos pues los padres, cada día tienen más difícil su mundo laboral al que se entregan en cuerpo y alma cuidando su puesto de trabajo como oro en paño. Y no quiero olvidarme de los "otros" abuelos. Los de más edad. Los que se consumen en las salas de estar de "nuestras residencias de ancianos", con la mirada entristecida esperando un poco de cariño que, para algunos, nunca llega. Los que visitáis  dichos centros, me entenderéis perfectamente.

¿Qué hemos hecho mal para estar dónde estamos?

Todos tenemos algo de culpa, seguro. Pero si me permitís, cargo las tintas con una parte importante de la casta política. No me importa el color. Para mí son todos exactamente iguales. Volveré a creer en ellos cuando se olviden de los intereses de sus partidos, de los suyos propios y, dejando de insultarse y de criticarse, se unan para trabajar juntos por los intereses reales de TODOS. Ya lo se. Es una utopía. Pero es lo que siento, lo que pienso y lo que deseo. Mientras, como todos, aguanto el chaparrón, esperando que lo antes posible escampe y un espléndido  arco iris, brille en nuestro cielo...Ya nos lo merecemos.

Maat



12 de mayo de 2012

Una propuesta




Aprovechando que es sábado, vamos a dar una vueltecilla por el Everest...¿Te vienes?

http://www.panoramas.dk/fullscreen2/full22.html


Maat 

(Gracias Jero)

10 de mayo de 2012

Este jueves, un realto: Erase una vez...


Cuando leí la propuesta de José Vicente para este jueves, me puse a pensar en esos cuentos que de niña comenzaron a llegar a mis manos. Jamás nadie me leyó historia alguna en la cabecera de mi cama porque compartía habitación con mis hermanas bastante más mayores que yo y sus horarios eran distintos al mío. Ellas se levantaban muy temprano para ir a trabajar y en la alcoba compartida se entraba directamente a dormir...

Uno de los primeros cuentos que leí y que me impresionó soberanamente fue Hansel y Gretel, de los hermanos Grimm. Sufrí lo indecible al leer que a los dos hermanos, sus padres, y por indicación de la madre, los llevaron al medio de un bosque para abandonarlos pues no podían alimentarlos de tan pobres que eran...El infeliz de Hansel, precavido, trazó con piedras una señal para poder volver a casa al día siguiente.Pero, lejos de alegrarse al verles  esa malvada madre que les tocó en la rifa, decidió llevarlos de nuevo al bosque pero todavía más adentro para que no pudieran salir. Hansel, volvió a dejar una pista para que, en la mañana,  los condujera de nuevo hasta su casa, pero esta vez la hizo de migas de pan, que espabilados pajarillos del bosque se echaron al coleto con avidez y les imposibilitó el regreso.

Después de ir perdidos durante dos días por la arboleda y, por si su desgracia no era ya suficiente, tuvieron la mala suerte de encontrarse con un esbelto pájaro blanco, un tanto cabroncete,  de canto persuasivo que los condujo hasta una casita hecha de toda  clase de chuches imaginables. Desfallecidos, comenzaron a dar cuenta de tan suculento manjar, sin percatarse de que la casita era la trampa que una bruja les había preparado para apresarlos y después comérselos. La mala pécora, acudía cada mañana para comprobar si ya habían engordado lo suficiente para hornearlos. Pero, afortunadamente, los niños eran más listos que el hambre que padecían y lograron meter a la bruja en el horno y acabar con ella. 

En  casa de la fallecida, encontraron toda clase de joyas y piedras preciosas y,anda que te andarás, logran regresar a su casa, donde encuentran solo a su padre, ya que a la madre, no ha mucho,  la había recogido la parca.

Y vivieron los tres juntos, felices y contentos sin pasar miseria alguna...

Aterrador.

Parece que reviviendo aquella lectura y escribiéndola, me he sacado una espinita del alma. ¡Bendito plagio!

Maat

Más cuentos en:  http://yaquedigo.blogspot.com/



3 de mayo de 2012

Este jueves, un relato: La vida en un castillo medieval


Esta vez, la ausencia de su amado le estaba doliendo más que en otras ocasiones. Fronilda languidecía de tristeza y, especialmente al caer la tarde, añoraba los galanteos de su apuesto esposo. Echaba de menos esos enormes brazos que la estrechaban cada noche, los músculos fuertes y poderosos que tanta seguridad le proporcionaban y deseaba con vehemencia mirarse  de nuevo en los brillantes ojos grises como el vidrio de Gunderico.

En la soledad de su alcoba, las noches de Mayo no eran favorables para conciliar el sueño  y los despertares eran fatigosos a pesar del buen hacer de su doncella Gotina que intentaba contagiarla, inútilmente, de su alegría matutina.Tampoco lo conseguía la bulliciosa alondra que, cada amanecer, se posaba en el alféizar de su ventana para obsequiarle con su alborozado canto.

Dedicaba las primeras horas del día en observar como los rayos del sol iban secando las gotas de rocío que se mecían en las hojas de las madreselvas que cubrían gran parte de su hermoso jardín. Sólo la presencia de su aguerrido esposo haría posible que las lágrimas se esfumaran de su angelical rostro.

En todo este tiempo de fatal espera, tan sólo había mostrado cierto interés en la visita realizada de incógnito a la anciana Tesea. Soportaba con ciertas licencias la prohibición de visitar el taller de esa mujer de expresión altanera y cabellos del color de las cenizas de un fuego apagado, que frisaría los ochenta y que no gozaba de buena reputación, pues aseguraban las malas lenguas,  era conocedora de todos los remedios para el amor, pues en ese género, había sido maestra.  Generalmente, su charla era obscena y picante, lo que no era recomendable para una dama. Pero las telas que tejía eran famosas en todo el país y sus pañuelos lucían como verdaderas obras de arte.

Esa mañana, en el mejor salón de la torre homenaje del castillo, iba a tener lugar un acontecimiento lúdico. El mejor bufón de la corte, trataría de divertir a la entristecida señora con una extraordinaria  puesta en escena. Ataviado con sus más vistosas vestimentas comenzó la representación. Todo el personal de servicio, presos de entusiasmo, acompañaban a su ama, inundando con sonoro bullicio cada gesto del afamado hazmerrerir.

De repente, un retumbante sonido se escucho con fuerza en toda la estancia. El puente levadizo del castillo abría paso a los viajeros.  Rápidamente se corrió la voz con la buena noticia: el príncipe había regresado, sin previo aviso,  y su séquito alcanzaba ya las murallas del castillo.

Fronilda corrió al encuentro de su liberador. No daba tiempo de encargar en las cocinas el pavo cebado rustido que se preparaba para dar la bienvenida a los valientes guerreros. Poco le importaba el pensar en qué tierras habrían batallado, ni los prisioneros que hicieran a su paso, ni a los pueblos que habían sometido, ni en qué condiciones se encontraban a su vuelta.Tan solo un deseo se había adueñado de su mente: que un preciado objeto que, seguramente, pendía del cuello de Gunderico cumpliera su misión. Una pequeña y artesanal llave de plata que iba a hacer posible que la sonrisa se instalara de nuevo en el rostro de la joven...

Porque para entonces, el cinturón de castidad estaba acabando con ella...

Maat





26 de abril de 2012

Este jueves, un relato: Manías, superticiones, amuletos y otras "rarezas" varías.

Sin duda, que con el relato de este jueves, vamos a conocernos un poco más. Del enunciado que pone a nuestra disposición Cristina tengo que confesaros que "tan solo" tengo manías. Lo malo es que son varías. Y, como dejó dicho el escritor Baltasar Gracián:  lo bueno, si breve, dos veces bueno, voy a intentar que sea lo primero, para no cansaros, y convertirlo en lo segundo...

De todas mis manías, la que más me incomoda es una que me acompaña más de una  noche. Soy incapaz de entregarme a los brazos de Morfeo con alguna de las puertas del armario de mi alcoba abierta. Hay veces, que me doy cuenta de ello cuando ya estoy en horizontal y con el libro de cabecera entre mis manos.  Y, aunque no me gusta señalar, siempre se queda abierta alguna de la parte derecha, o lo que es lo mismo, la zona destinada a las pertenencias de  mi esposo.

-Leo un rato y me levanto a cerrarla-me propongo.

La lectura en el silencio reinante de la noche me va conduciendo a ese sopor que te abre  las puertas del maravilloso mundo del sueño. Voy perdiendo la visibilidad de la letra impresa, el libro se acurruca en su abandono, mis antiparras intentan deslizarse de las orejas donde montan guardia, y, de repente, me asalta el recuerdo de que no he cerrado la maldita puerta y dejo a Morfeo empantanado. 

Por unos instantes, me debato entre esforzarme en dormir con la puerta tal cual y "superar" esa engorrosa manía o, levantarme y darle un mamporro . Incapaz de lo primero, opto por lo segundo.  Y me enrabio conmigo misma por tozuda. Y aún me enrabio más, cuando veo al "olvidadizo" de mi esposo durmiendo plácidamente -en ese preciso momento de mi lucha mental- como un bebé.

Seguiré intentándolo. O mejor. A ver si hay suerte y, el susodicho, me lee este jueves y se enmienda. Sabré recompensarlo...


Maat

Más "rarezas varias" en: http://conunasonrisaa.blogspot.com.es/




 

23 de abril de 2012

Hasta luego


HASTA LUEGO
Ha llegado la hora de retirarse
Estoy agradecido de todos
Tanto de los amigos complacientes
Como de los enemigos frenéticos
¡Inolvidables personajes sagrados!

Miserable de mi
Si no hubiera logrado granjearme
La antipatía casi general
¡Salve perros felices
Que salieron a ladrarme al camino!
Me despido de ustedes
Con la mayor alegría del mundo.

Gracias, de nuevo, gracias
Reconozco que se me caen las lágrimas
Volveremos a vernos
En el mar, en la tierra donde sea.
Pórtense bien, escriban
Sigan haciendo pan
Continúen tejiendo telarañas
Les deseo toda clase de parabienes:
Entre los cucuruchos
De esos árboles que llamamos cipreses
Los espero con dientes y muelas.

NICANOR PARRA

(Premio Cervantes de Poesía 2011)

Hoy, 23 de Abril y coincidiendo con la conmemoración de la muerte de Miguel de Cervantes y de Willian Shakespere, se celebra el día del Libro. El Principe Felipe ha hecho entrega al nieto de Nicanor Parra, el premio Cervantes de Poesía, otorgado al poeta chileno y ante la imposibilidad de viajar él mismo a recogerlo por su avanzada edad.

 Maat

(Imagen de Internet. Autor: Vek-By)

19 de abril de 2012

Este jueves, un relato: Una de espías.



Tan solo se hubiera conformado con un poco de cariño. Eso hubiese hecho posible otras cosas...Pero su existencia era, desde hacia algún tiempo, una verdadera pesadilla. Llevaba siete años trabajando en esa inmunda cantina al lado de su mal oliente esposo. Sus días transcurrían aguantando ordenes y frases humillantes que le dedicaba el que un día, le prometió amor eterno. Muchos atardeceres, anhelaba desaparecer junto al sol, y perder de vista aquellos rostros de cementerio que iban sucumbiendo con el alcohol que a lo largo del día iban ingiriendo.

Las copas eran malas compañías que desataban las lenguas. Sofia no perdía detalle. Se movía con soltura entre los parroquianos, a pesar del humo del tabaco que envolvía el antro y que le ahogaba. Servía las comandas en su resplandeciente bandeja plateada, que era el único elemento del local que mantenía impoluto.

Un oficial se había fijado en ella y, entre ambos, montaron un buen negocio. Tan solo tenía que escuchar conversaciones y, atendiendo fielmente ciertos parámetros, confeccionar listas. Ese quehacer no iba a durar mucho tiempo. Sólo el justo para "limpiar" los individuos que pudieran causar problemas al nuevo régimen. A cambio, mucho dinero y papeles para abandonar el país con una nueva identidad.

Esa noche, -como otras muchas-al abandonar la cantina, Sofia entregó un bocadillo al harapiento anciano que, en la puerta, hacia sonar con cierta ternura su desgastado violín. Era su contacto. Un guiño le hizo saber que en la envoltura de su cena, iba una nueva lista. La última.

La mujer emprendió el camino de vuelta a casa con una excitación mal disimulada. Por fin, su vida terminaba de ser inútil. Se acababan los insultos, las vejaciones, las palabras soeces, el limpiar vomiteras, los pellizcos furtivos en sus nalgas... A partir de ya, le esperaba una nueva vida, muy lejos de aquel odiado lugar.

En la soledad de la alcoba y, acompañada por el silencio reinante en su destartalada casa, levantó uno de los ladrillos de debajo de su cama -escenario mudo de repulsivos momentos sufridos- donde atesoraba su gran secreto: un buen fajo de billetes fruto de sus listas, a los que acarició emocionada y devolvió sigilosamente al escondite. Mañana serían algunos más y...punto final.

Cuando la echaran de menos, ya estaría volando hacia nuevos y esperanzadores horizontes. Una malvada sonrisa se adueñó de la comisura de sus labios al recordar que, su última lista, iba encabezada por un nombre y apellidos sorpresivos: los de su esposo.



Más espionajes: http://jwancarlos.blogspot.com.es/


Maat




14 de abril de 2012

Cazando elefantes

Diversos medios de comunicación nos han dado a conocer hoy la noticia de que el rey Juan Carlos andaba por Botsuana cazando elefantes cuando ha sufrido una caída con resultado de fractura en tres fragmentos de su cadera derecha y que ya le han sido reconstruidos- la pasada madrugada- por el Dr. Villamor en el hospital USP San José de Madrid. Al mismo tiempo, le han colocad0 una prótesis en esa misma cadera.

Con la que está cayendo por estos lares, me cuesta entender que el monarca ande de caza mayor fuera de nuestras fronteras. Y, si encima es cierto que la captura de cada elefante ronda los 30.000 euros ya ni os cuento...

Las piezas realmente interesantes de darles caza son nacionales, majestá, paquidermos de dos patas que han dejado
este país, cada vez menos nuestro, como elefante en una cacharrería. Y lo que nos queda...

Y digo yo desde mi ignorancia suprema: ¿que mal hacen los elefantes para que la realeza ande tras ellos para darles caza?

Con lo bien que se está en casa, Juanca. Sobre todo en la tuya.

¡Hale! a mejorarse.


Maat