Cuando ya no me quieras y no podamos estropear nada
porque nada estará vivo y confiado.
Cuando tú te hayas ido y yo me haya ido
y todos se hayan marchado
diremos: "Algo se ha perdido. No mucho.
Pero algo esencial-un culto, un lenguaje,
un rito-está perdido".
Cuando hayamos dejado de ser esto que somos:
una pareja expuesta al dardo
desnuda y apremiante
mal avenida pero bien enlazada
y nos pispersemos en otros círculos
y nos disipemos en otras charlas
Habrá quien diga: "Aquí dos seres carmesíes
se atraparon. Los vimos balancearse,
estremecerse, volver a la seguridad
y caer.
Para entonces, el zumbido del tractor
volverá a oirse en el fondo del campo
las chorejas del guanacaste caerán
con un golpe seco frente al portal.
Pero esos rumores de la vida nos llegarán pr separado
y otro sol será tu sol y otra luna será mi luna.
Cuando ya no me quieras.
Cuando en la reunión tus ojos
al encontrar los míos ya no digan:"Espera
a que acabe con estas gentes. Pero mi corazón te pertenece".
Cuando en las incesantes fases
de tu errabunda búsqueda femenina
ames a otro
y te desveles bajo otra antorcha
y te descalces delante de otro cetro.
Cuando transmitas a otro el poder que yo te transmití
pensaré aguzadamente: "Ya se le agotará.
entonces vendrá a mí y no le daré más".
Y así siga por el mundo y a través de los días
rumiándote en el hosco destierro
granitizándome en mi frustación y mi orgullo
como un mendigo sobre un pedestal
recorriendo el obstruido pasado
como un sucio canal maloliente en el crepúsculo:
"Aquí estuve brutal. Ahí comenzó el desierto. En
aquel banco trató de herirme. Tal día..."
Y así te evoqué. Así evoqué
tu espectro, agureándolo de flaquezas y máculas.
Cuando ya no me quieras.
Y yo ya no te tema.
Cuando contentadizo, trivial, inadecuado
para la soledad y la amargura
yo mismo haya olvidado-cuando
ya no me quieras -que me quisiste
Mantos y mangas de mujeres
Erinnias disfrazadas de monjas
me depositarán en la oscura y helada tumba que me busqué.
CARLOS MARTINEZ RIVAS