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•jueves, febrero 16, 2012
No ha sido muy optimista la definición que la RAE me ha dado al consultarle exactamente el significado de sueño. Esta ha sido: ...y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse...

Reconozco que mi sueño es muy materialista, pero es el que hay. Algunas noches, ante la impertinente ausencia del sueño real, dejo que mi mente, de la mano de mi imaginación se alíen y me muestren la película de un hecho que deseo con vehemencia: poseer un boleto de la Primitiva de seis aciertos. Y, puestos a soñar, que sea el único.

Y a partir de ahí...miles de proyectos. Me presentaría en la sucursal de mi banco-vampiro y cancelaría -ipso facto-la hipoteca del piso de mi hijo. Intentaría convencer a mi esposo que se retirara de su mundo laboral, ya que como los buenos autónomos, "disfruta" de una vida que no es vida.

Localizaría a los médicos que atienden a una de mis vecinas, Rosa. Es una mujer joven, que padece diabetes y que hace casi año y medio sus riñones dejaron de funcionar y acude tres veces por semana a diálisis. Siempre está con la sonrisa en el rostro y es animosa y jovial. Tiene tres hijos entre 12 y 17 años, un marido encofrador, dos años en paro y tres hermanos solteros a los que cada día sienta a su mesa. Haría lo imposible para que la operación que espera de trasplante de riñón llegara cuanto antes.

Dedicaría una parte del premio en adquirir una pequeña casa de cara al mar, que tuviera un generoso jardín que llenaría de mis plantas favoritas. Colocaría grandes comederos para los pájaros y disfrutaría observando sus idas y venidas al son de mi música preferida.

"Invertiría" las cantidades precisas en paliar los problemas que mucha gente a la que quiero de mi entorno tiene en este momento y gozaría con los "intereses" de esas inversiones...

Por cierto, hoy es jueves y se celebra el sorteo de la Primitiva dentro de un rato.

¿Será hoy cuando mi sueño se haga realidad...?

Maat


P.D. El orden por el que realizaría mis proyectos no es el reflejado. El primero, sin duda, sería el de Rosa.


Más sueños: http://desgranandomomentos.blogspot.com/
Publicado por: Maat
•viernes, febrero 10, 2012
(Foto cedida por ElSilencio en Devianart)

Una ordenada y esperanzada cola llega hasta los pies de una veintena de empinados escalones. Seguro que si yo estuviera ahí, pensaría que para mi iba a ser imposible alcanzar esa ventana. Me achica la idea de escalar esa empinada escalera sin la protección de barandillas donde apoyarse para llegar hasta arriba. Un grupo indefinido y numeroso de personajes aguardan su turno para observar lo que 0curre al otro lado, en el exterior, desde donde llega una luminosidad imperante. La abertura proyecta una haz de luz en el techo y pared que hace presagiar lo que espera afuera.
Pero nadie parece reparar en ello. Ensimismados en sus pensamientos, ninguno de los presentes repara en la sombra que se exhibe a sus espaldas del hombre que ya ha llegado al último escalón.

El que está apunto de iniciar la subida, protege su cuerpo con una generosa capa, temiendo quizá que, en las alturas, le espere el frio. Un adolescente, con su mochila cargada de ilusiones, aguarda cabizbajo su turno. Tras él, un hombre podía estar acompañado de una bebida en su mano que le haga más llevadera su incertidumbre en el porvenir. Las manos entrelazadas del anciano lo sitúan en ferviente oración para que lo que le espera al otro lado del ventanal sea más llevadero que lo que está sufriendo en su presente.

Otro adolescente, con la mochila más abultada de anhelos, se muestra seguro y deseoso de comprobar por si mismo lo que hay al otro lado...Al joven que llega detrás, parece que le quedan cosas por terminar. O tan solo es que se hace acompañar de un buen libro, inigualable compañía para ciertos momentos.

Aunque dispuesta para su uso, nadie opta por descansar en la silla que en un rincón de la sala, aguarda poder ser de utilidad para alguno de los transeúntes. Quizá no es demasiado cómoda pues su altura es inusual.

Me llama la atención, especialmente, la falta de comunicación entre los protagonistas de la historia. Todos están deseando contemplar a través de esa abertura el final de...la crisis. Crisis que todos están soportando y que esperan termine "al otro lado". Lo sospechoso es que, en la imagen, nadie vuelve sonriente de esa contemplación. Es más, quien lo hace en ese momento, aparece claramente pensativo. Dubitativo diría yo.

Maat

Más observaciones en: http://maticesdecolores.blogspot.com/
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•domingo, febrero 05, 2012

Hace unos días os comentaba las peripecias sufridas con algunas de mis pertenencias. El coche ya funciona a las mil maravillas. Espero que el tiempo suficiente para que me recupere del gasto invertido en ello. Le ha seguido mi ordenador. Mi querido e indispensable-ya-ordenador. Su placa base me dijo una buena noche: hasta aquí hemos llegado, guapa. Y dejó de funcionar. Algunas piezas más le acompañaron en su adiós a la vida debido, al parecer, a una subida de tensión eléctrica que no pudieron soportar. Unos cuantos días en el taller de Paco y con los mimos precisos de Ángel -el nombre le hace justicia- lo han dejado perfecto. Me ofrecieron dos presupuestos: uno, para un ordenador nuevo de trinqui o, el mio con piezas a estrenar, algo más económico. Con la que está cayendo opté por la segunda opción. Aún así, espero que la inversión lo aguante hasta que la prima esa de riesgo que de repente nos ha salido a todos, no esté amenazante y la salud de nuestros bolsillos vaya mejorando. Falta nos hace...

El lavavajillas sigue en dulce letargo. De reposo absoluto. Y celoso. Muy celosón, de ver como mis euros discurren por otros derroteros que no son los suyos. Espero que no me tome represalias cuando le llegue su vez...Por cierto, ¿le llegará algún día?

Y que voy a deciros de mi móvil nuevo. No acabamos de encajar. Cuando mi esposo lo puso ante mis ojos, me dio una especie de repelús. Fue lo mismo que cuando te presentan a una persona y le notas "algo" que presientes va a ser un obstáculo entre ambos. Aunque viene con las mejores bendiciones de una ¿competente? compañía telefónica, no me complace. Eso de que sean mi dedo indice y su regordeta yema los protagonistas de su uso no me convence. Si leyerais lo que escriben desde ese minúsculo teclado. ¡La cantidad de palabras nuevas que estoy inventando! Pá descojonarse. El resto de los dedos están ofendidos y fingen-de pura venganza- que se les escapa de la mano cuando tienen que arroparlo para atender sus llamadas. Demasiado escurridizo, se me quejan. Y eso que ya lo he revestido de una bonita funda de silicona contra golpes inesperados. Pero ni así. Vamos a tomarnos un poco más de tiempo porque, creo que al final, nos vamos a hacer inseparables.

Hasta puedo pasearme por vuestros blogs desde su pantalla. Pero es tan pequeñaja la joia...

Maat


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•miércoles, enero 25, 2012

El pasado viernes me ocurrió algo realmente asombroso. Rozando la medianoche del día 19, me dispuse a escribir el relato para ese jueves. Acababa de animar a mi lavavajillas para que dejara brillantes los utensilios de cocina y mesa empleados en la cena. Apenas redactados los primeros párrafos, mi plateado electrodoméstico comenzó a pitar estridentemente. Acudí con rapidez a su lado para comprobar el motivo de su enfado. Una intermitente letra F de color rojo chillón bailaba en el panel de mandos acompañada de un número. Ambos eran nuevos para mi y opté por desconectar el aparato dejando lagrimosos y aún sucios todos sus habitantes. De noche, lo relativo a las averías eléctricas me infunden mucho respeto.

Seguí con mi relato y, una vez concluido ya en la madrugada del viernes me metí en el sobre, organizando mentalmente el día siguiente. Una de las primeras tareas que tendría que hacer sería localizar al técnico de Fagor.

Casi estaba en los brazos de Morfeo cuando comenzó a sonar mi teléfono fijo. Como a esas horas no esperas nada bueno no me paré ni a comprobar el número que me llamaba...

-¿Dígame...?

-Mamá, ¿que le has hecho a tu móvil? Marco y no da señal ninguna...

Con los nervios propios del momento, mi hijo me informaba que el coche que compartimos se había parado en medio de la calle y "otras letras rojas" en el salpicadero, anunciaban que el nivel de aceite estaba bajo y algo relativo a la polución del motor...

Eran las tres de la mañana. Mi lavavajillas no funcionaba, mi teléfono móvil se había muerto y mi coche, que acababa de pasar una "revisión de cortesía" al cumplir los dos años de rodaje, descansaba ya en su plaza de garaje al que había llegado sin más contratiempos...

Dormí poco y mal. En cuanto se hizo de día me coloqué delante del ordenador con mi buen tazón de cereales bañados en leche con nueces, dispuesta a encontrar en san Google el teléfono del técnico del lavavajillas. Mi gozo en un pozo. La pequeña pantalla se encendía, pero al medio minuto, se vestía calladamente de luto...Después de varios intentos, opté por dejarla descansar y con cierto malhumor procedí a meter todos los cacharros del lavavajillas en el fregadero para ser yo, la que les diera brillo y los dejara impolutos.

Con guardaespaldas incluido-mi esposo venía pegadito al maletero por si se paraba de nuevo-llevamos mi coche al taller. Se tomaron nota de todo lo sucedido y me aseguraron que de no surgir algún imprevisto, a las siete de la tarde mi coche estaría disponible.

Durante todo el día, Paco-la persona que me saca de todos mis apuros informáticos-y yo, jugamos al ratón y al gato. Mi móvil seguía sin funcionar y fue imposible quedar con él para que le diera una mirada a mi ordenador. También intenté que me solucionaran el problema con mi Samsung pantalla táctil-recién estrenado-pero en la tienda que me ¿atendieron? necesitaban algún dato del contrato para hacerlo y claro, no lo llevaba encima.

Terminaron con la puesta a punto de mi coche poco después de las 18,30 de la tarde. Después de hacerme una foto de 244 euros, el amable recepcionista del taller, me entregaba mi flamante vehículo. Apenas rodados unos metros, con verdadero asombro, escuché el soberano "taco" que mi hijo le dirigía a nuestro pequeño utilitario. Se había vuelto a parar, así, en seco... Regresamos al taller-que ya cerraba sus puertas-y con una mezcla de impotencia y rabia escuché como me "aconsejaban" inmovilizar el auto hasta que el lunes lo pasaran por la máquina de diagnosis...

Después de cenar, aún tuve ánimos para comprobar si a mi ordenador se le había pasado el luto. Pero no. Con el móvil tuve más suerte. Mi esposo le dio unos zarandeos y ¡milagro! volvió a funcionar de la manera más tonta. Y digo tonta porque, en el fondo, no descubrimos su rebeldía.

No me conformé con pasar todo el finde sin ordenador. Con la prehistórica torre del mismo a cuestas me encaminé a unos grandes almacenes donde sabía de la existencia de una "clínica de informática". Le esbocé el problema al encargado de la sección y conectó sus cables a mi torre. En pocos segundos, la pequeña pantalla que había unido a mi disco duro nos daba la "Bienvenida" y sin vestirse de luto, mostró los multicolores iconos que lucían en su escritorio. Anonadada, contemplé el espectáculo. Consciente de mi asombro, el "médico" de la clínica me aventuró que podía ser uno de mis cables que estuviera en mal estado o mi pantalla.

De vuelta a casa, comprobé entusiasmada que mi torre, mis cables y mi pantalla funcionaban de maravilla. ¿Que motivo tuvieron para abandonarme durante dos días? N.P.I. Igual el traqueteo del viaje puso los artilugios internos de la torre en su sitio. ¿Chi lo sa? Lo bien cierto, es que estaba tan contenta que fui incapaz de poner un dedo en el teclado, por si me cargaba algo de nuevo. Y ambos descansamos durante el resto del fin de semana.

El lunes, a media mañana, recogí de nuevo mi coche -¿reparado definitivamente?-
Esta vez la foto fue de 178 eurillos. Me cambiaron la caja servidora del motor, pero no me aseguran que la avería en concreto estuviera ahí. ¡Mandan cohones.! Es posible que otra parte del vehículo genere ese cese en dicha caja, pero "eso" no lo concreta la diagnosis. Hay que rodar el vehículo y comprobar que han acertado con la reparación...Muy fuerte, ¿no?

Yo, en lo que llevamos de semana y por si sirve de algo, cada vez que dejo mi coche aparcado en su plaza de garaje, le deposito un beso en el capó, a ver si con mimos, consigo que no vuelva a pararse...

En cuanto a mi lavavajillas...no he llamado al técnico. Este mes me he quedado sin presupuesto. Además, tengo un detergente de esos que "friegan solos", cuidan el medio ambiente, con un aroma muy agradable, cunde un huevo y me deja unas manos suaves, suaves...

Espero a lo largo de la semana, visitar vuestros blogs y leeros "desde el corazón".

Maat







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•viernes, enero 20, 2012
Eso de hablar desde el corazón en el espacio de una psicóloga, impone. Pero vamos a ello...

Soy la pequeña de cuatro hermanos. Cuando nací, los dos mayores tenían 20 y 17 años respectivamente. Chica y chico, por ese orden. La reina de la casa hasta ese día era la tercera, que ya había celebrado su noveno cumpleaños. Según me fueron contando con los años, nadie me esperaba. Pero llegué y formé un buen revuelo en la familia y caí como llovida del cielo. A mi hermana Pilar no le vino muy bien eso de perder protagonismo y se dedicó durante un tiempo a complicarme la vida...Mis tres hermanos eran pelirrojos, de cabellos ensortijados, piel lechosa y ojos claros. Con el sol, sus rostros se cubrían de pecas de todos los tamaños. Yo nací con la tez morena, con un pelo lacio rozando el color azabache y ojos grandes color caramelo.

Inspirándose en esas diferencias físicas mi hermana destronada urdió su maléfico plan. Durante un tiempo, consiguió hacerme creer que yo "no era de esa familia". Que me habían adoptado. Se aseguró-y mucho-de que mantuviera la boca cerrada, pues si se me ocurría contar "nuestro secreto" a los papás, la ira de mi padre-que me adoraba-caería sobre ella...

Todo el tiempo que duró aquel sufrimiento lo soporté en soledad. Recuerdo que cuando nos sentábamos alrededor de la mesa para comer, yo observaba a mis hermanos, buscando el más mínimo atisbo de algún rasgo que me uniera a ellos. Pero nada...Entonces, se me hacia imposible tragar bocado, lo que me proporcionó más de una regañina que aún aumentaba más mi pena. Me esforzaba en ser una "niña buena", para que no se tuvieran que arrepentir de haberme dado cobijo en esa familia y en algún momento, me devolvieran adonde me habían recogido.

Una tarde, mi madre y yo estábamos las dos solas en el salón de mi casa. Ella escuchaba la radio con sus queridas labores de ganchillo entre manos y yo, me dedicaba a mis quehaceres escolares. Me armé de valor y le hice la pregunta que llevaba preparada en mente desde hacia un tiempo:

-Mamá, ¿dónde nací?

Sorprendida, dejó su labor en el cesto rosa que mantenía en sus rodillas y mirándome fijamente comenzó a relatarme la historia más bella que jamás podría haberme llegado a imaginar...

-Tú fuiste la única de los hermanos que nació aquí, en casa. Tenías prisa por salir y no diste apenas tiempo de que llegara la comadrona. Lo pasamos muy mal tú y yo. Viniste con dos vueltas de cordón en el cuello y llegamos a temer por tu vida. Les costó recuperarte, pero cuando arrancaste a llorar, tuvimos la certeza de que eras una niña fuerte y llena de vida. Eras muy grande, y naciste con una linda melena negra que nos entusiasmó. Tus hermanos nacieron pelirrojos, como la abuela del papá, por eso nos llamó tanto la atención el color de tu pelo...

Siguió contándome más detalles en torno a mi nacimiento y unas lágrimas liberadoras acudieron a mis ojos. Ella pensó que me había impresionado por el peligro que corrí al nacer y fui incapaz de contarle lo que llevaba sufrido al respecto, por miedo a que a mi hermana le impusieran algún merecidisimo castigo.

Tampoco le conté a la autora de mi desasosiego la tranquilizadora conversación con mi madre. A partir de ese día, no le consentí que volviera a amedrantarme. Le dije tan convencida que era una mentirosa, que optó por obviar el tema. Y yo, intenté guardarlo allá dentro, bajo siete llaves, porque olvidarlo, borrar de mi mente aquella pesadilla infantil, me era imposible.

Hoy, atendiendo a la invitación de María José, he rescatado esta vivencia del fondo de mi corazón. Estas psicólogas...

Maat


Más relatos en: http://blogdemjmoreno.blogspot.com/






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•lunes, enero 16, 2012

Con verdadero estupor he seguido las noticias sobre la sentencia dictada por la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla en el caso Marta del Castillo. No dejo de pensar en la tristeza que invadirá el alma de esos padres que tanto han luchado-sobre todo-para encontrar el cuerpo de su hija y darle cristiana sepultura. La ineptitud de algunos responsables en administrar justicia ha quedado-nuevamente-demostrada. Tan solo hay que leerse alguno de los contenidos de dicha sentencia para llegar a ese convencimiento.

Desde la distancia, la familia de Marta tiene todo mi cariño y total apoyo en lo que pueda hacer por ellos. Apenas soy un granito de arena, pero se me hiela la sangre cuando pienso que el calvario por el que ellos están pasando ahora, puede surgir en la vida de cualquiera de nosotros en el momento más inesperado.

Ante los últimos acontecimientos nefastos que tenemos que ir encajando la sociedad española me dan ganas de decir eso de: ¡por favor!, paren este país, que me bajo en la próxima..."

Maat
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•viernes, enero 13, 2012
(Imagen tomada de Internet. Autora:Rebeca, la pintora de las nieblas)

El pasado 12 de Mayo del 2008 publiqué el poema "La culpa es de uno", de Mario Benedetti. Dicha entrada iba encabezada por la imagen que acompaño hoy, cuya autora me ha dejado esta mañana, a las 10,59, un comentario en dicha entrada que copio literalmente:


Hola, soy la que ha pintado ese cuadro, creo que se debería mencionar al autor cuando se toma una foto de un cuadro de internet. Igual que has puesto que el poema es de Mario Benedetti. Mi página es http://roman.artelista.com/
Atentamente. Rebeca "la pintora de las nieblas".

Rebeca: Espero que con esta entrada quede subsanado el error y la posible molestia que el mismo le ha ocasionado. Considero que le asiste toda la razón y tomo buena nota. Mis disculpas.

Maat




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•sábado, diciembre 24, 2011
...y dio a luz a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, por no haber sitio para ellos en el mesón. (Lucas 2,7)



...y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. (Lucas 2,14)

(Clic en la imagen para leer mejor)

En medio del ajetreo de la vida diaria que llevamos cada uno de nosotros, viene bien de vez en cuando detenerse, darse un respiro y hacer un recuento de las personas que has ido acomodando en el corazón, simplemente para decirles: me importas y te quiero. Deseo para ti lo mejor.


A mi me gusta hacerlo coincidiendo con los días de Navidad.

Que seáis muy felices y que el 2012 venga cargado de acontecimientos positivos para todos.

Maat
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•jueves, diciembre 22, 2011

Las calles eran verdaderos hormigueros de personas que iban y venían cargados con sus bolsas de regalos. Bonitas guirnaldas de colores se enlazaban a los presumidos edificios señalando que las fiestas navideñas habían llegado. Los árboles, medio desnudos de hojas, lucían abrazados por miles de bombillas plateadas que serpenteaban hasta las ramas más altas. En una de las concurridas esquinas, una castañera ofrecía a viva voz "castañas calentitas y sabrosas", mientras que una suave brisa fría confirmaba que la nieve estaba cerca...

Una pareja, con las manos entrelazadas, caminaba despacio por una de las calles más concurridas sin perderse nada de lo que sucedía a su alrededor. Los escaparates de las tiendas, ataviados con llamativos adornos navideños copaban su atención. A cual de todos era más elegante...

El griterío de un grupo de niños les hizo llegar hasta ellos, expectantes. Atónitos, contemplaron como parloteaban con una figura del importado Papá Noel que, a través de un escaparate y desde algo parecido a un televisor les preguntaba si habían sido buenos durante el año y qué juguetes le habían pedido en sus cartas. A los críos se les veía entusiasmados y nerviosos, los había incluso que, temerosos, no se acercaban al manoseado cristal como lo hacían los que más desparpajo exhibían.

Llegaron a la puerta de un gran supermercado y comprobaron como la gente salía con sus carros atiborrados de compras camino de sus coches. Sin duda, una gran fiesta se iba a celebrar.

-¿Te das cuenta, José? Nadie nombra a nuestro Hijo...

-María, cada cual tiene sus creencias. Son libres de vivir estos días con arreglo a ellas.

-Pero...si no creen en el nacimiento de Jesús, ¿qué celebran?

José se paró delante de ella y ajustándole la bufanda le miró a los ojos diciéndole:

-Lo importante es que vivan felices, y esa apariencia es la que tienen ¿no te parece?

Ella le sonrió asintiendo y él, abrazando sus hombros la atrajo hacia sí y siguieron caminando.

Unas estrellas luminosas colocadas en la puerta de un comercio les invitó a visitarlo. Tuvieron que aguardar turno para acceder al local, pues se encontraba repleto de personas -un buen número de ellas eran niños-que, entusiasmadas, recorrían los diferentes pasillos con una cesta en las manos eligiendo diversos artículos -en la mayoría de las veces, por indicación de la gente menuda- de las enormes estanterías que contenían todo lo inimaginable para montar belenes ,en conmemoración del nacimiento de Jesús.

María sonrió delante de los centenares de figuras que los imitaban. Casas hechas de corcho de todos los tamaños y formas, molinos, granjas, pozos, puentes, árboles, pesebres, aguardaban ordenadas en grandes estanterías, esperando ser elegidas. Pastores con sus rebaños, lavanderas, granjeros, majestuosos reyes magos y toda clase de personajes dispuestos a poblar los belenes que, en gran número de hogares iban a instalarse, esperaban pacientemente en sus lugares el nuevo destino. Podían marchar acompañados de gallinas, cerdos, cabras, vacas, polluelos, patos, peces...y los famosos bueyes y mulas que propiciaron una noche menos fría aquel 24 de Diciembre al Niño Dios...

María y José se miraron complacidos. El ver los ojos de esos niños eligiendo las figuras de sus belenes les había
reconfortado. Transmitían gozo y alegría y eso les bastaba. Había llegado el momento de volver a casa. Cuando la enorme estrella fugaz les dejó a la puerta del cielo, las voces melodiosas de un grupo de ángeles les hizo sonreír. Ya estaban preparando el cumpleaños de Jesús, quien, nada más percatarse de la llegada de sus padres, salió a su encuentro.

-¿Valió la pena esa visita a la tierra?

-Verás hijo, hay un poco de todo...

-Tranquila, Madre. Ya sabes que cuando realmente me necesitan y me llaman, yo les escucho a todos. A TODOS.

Y depositando un beso en su frente la invitó a pasar. Para entonces, la potente voz de José ya se había unido a la del coro que ensayaba bellos y alegres villancicos, mientras millones de estrellas centelleaban en el cielo uniéndose a la fiesta.

Maat


Más cuentos de Navidad en:
http://callejamoran.blogspot.com/
Publicado por: Maat
•jueves, diciembre 01, 2011

Si tienes unos minutos, te invito a visitar las siguientes direcciones.


http://www.msf.es/positivegeneration/inicio


http://www.msf.es/positivegeneration/musica


http://www.msf.es/positivegeneration/proyecto


Nos siguen necesitando...


Maat
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•viernes, noviembre 25, 2011

La frase con la que titulo esta entrada la he escuchado muchas veces, de niña, de boca de mi madre. Y es como hoy me siento, feliz. Muy feliz. Mientras esto escribo, Amparo, una de las componentes del grupo de amigas de mi infancia (estamos a punto de cumplir las bodas de oro de nuestra amistad) marcha hacia su casa con el alta médica hospitalaria y una nueva vida por delante.

Hace algo más de dos lustros, sufrió una operación en uno de sus riñones donde se había alojado un tumor. Hubo que extirparle ese órgano dañado y desde entonces, cada año se sometía a un control rutinario sin mayores consecuencias. En la última revisión le confirmaron que, nuevamente, tenía que pasar por el quirófano. Un pequeño tumor comenzaba a crecer en su único riñón. El temor campó a sus anchas entre todos los que la queremos y, ella, comenzó un duro viaje.

El lunes a primera hora entró en quirófano. Nos hablaron de unas tres horas, pero se fueron convirtiendo en más...Nos temimos lo peor, y el pánico a que hubiese que extirparle el riñón fue haciendo mella en el grupo de íntimos que, angustiados, esperábamos noticias a las puertas de la zona de operaciones.

Cera de las dos de la tarde, el cirujano que la había intervenido salió con las mejores noticias que podía darnos. La operación, harto complicada, había sido un completo éxito. El tumor lo había puesto difícil, pero había sido retirado y el riñón, seguía en su sitio. Abrazos, lágrimas y emociones contenidas inundaron nuestro entorno. Ahora, solo quedaba dejar que el tiempo, los cuidados precisos y un montón de mimos más de la cuenta, fueran curando su cuerpo y su alma...

Solo faltaba la noticia que ha llegado hoy hasta su cama hospitalaria: el tumor era de "buena familia" y, Amparo, no va a precisar someterse a ninguna clase de tratamiento en lo sucesivo. Cuando me lo ha comunicado esta mañana a través del teléfono nos hemos emocionado las dos. A duras penas, le he dado mi enhorabuena y le he advertido que prepare su VISA. La celebración va a ser por todo lo alto...

Maat
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•sábado, noviembre 19, 2011


Aunque creo que a estas alturas de la película (nunca mejor dicho) ya estamos más o menos decididos sobre el destino que vamos a dar a nuestro voto, visitar la siguiente dirección puede, hasta incluso, sorprendernos...

http://www.testpolitico.com/


¡Que usted lo vote bien!


Maat


P.D. Gracias Tag por enviármelo.
Publicado por: Maat
•viernes, noviembre 18, 2011

El que espera y olvida
siempre goza la luz
porque el olvido es blanco
y se pierde en el mar
y la esperanza es blanca
y se pierde en el cielo.
El que recuerda y teme
siempre vive en la noche
porque el recuerdo es negro
y se clava en la tierra
porque el temor es negro
y se pierde en el bosque.

MANUEL ALTOLAGUIRRE
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•jueves, noviembre 17, 2011


Autor: Mireya Torres
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•miércoles, noviembre 16, 2011

Dame tu brazo, amor y, caminemos;
dame tu mano y sírveme de guía.
Ya no quiero saber si es noche o día:
mis ojos están ciegos. Avancemos.

Dame tu estar, amor, en los extremos,
tu presencia y tu infiel sabiduría:
por los caminos de la sangre mía
ya no sé si es que vamos o volvemos.

Y no me digas nada. No es preciso.
Deja que vuelva al pórtico indeciso
desde donde no escucho ni presencio:

Todo fue dicho ya, tan a menudo,
que ahora tengo miedo, amor, y dudo
de aquello que está al borde del silencio.

JULIA PRILUTZKY