19 de abril de 2012

Este jueves, un relato: Una de espías.



Tan solo se hubiera conformado con un poco de cariño. Eso hubiese hecho posible otras cosas...Pero su existencia era, desde hacia algún tiempo, una verdadera pesadilla. Llevaba siete años trabajando en esa inmunda cantina al lado de su mal oliente esposo. Sus días transcurrían aguantando ordenes y frases humillantes que le dedicaba el que un día, le prometió amor eterno. Muchos atardeceres, anhelaba desaparecer junto al sol, y perder de vista aquellos rostros de cementerio que iban sucumbiendo con el alcohol que a lo largo del día iban ingiriendo.

Las copas eran malas compañías que desataban las lenguas. Sofia no perdía detalle. Se movía con soltura entre los parroquianos, a pesar del humo del tabaco que envolvía el antro y que le ahogaba. Servía las comandas en su resplandeciente bandeja plateada, que era el único elemento del local que mantenía impoluto.

Un oficial se había fijado en ella y, entre ambos, montaron un buen negocio. Tan solo tenía que escuchar conversaciones y, atendiendo fielmente ciertos parámetros, confeccionar listas. Ese quehacer no iba a durar mucho tiempo. Sólo el justo para "limpiar" los individuos que pudieran causar problemas al nuevo régimen. A cambio, mucho dinero y papeles para abandonar el país con una nueva identidad.

Esa noche, -como otras muchas-al abandonar la cantina, Sofia entregó un bocadillo al harapiento anciano que, en la puerta, hacia sonar con cierta ternura su desgastado violín. Era su contacto. Un guiño le hizo saber que en la envoltura de su cena, iba una nueva lista. La última.

La mujer emprendió el camino de vuelta a casa con una excitación mal disimulada. Por fin, su vida terminaba de ser inútil. Se acababan los insultos, las vejaciones, las palabras soeces, el limpiar vomiteras, los pellizcos furtivos en sus nalgas... A partir de ya, le esperaba una nueva vida, muy lejos de aquel odiado lugar.

En la soledad de la alcoba y, acompañada por el silencio reinante en su destartalada casa, levantó uno de los ladrillos de debajo de su cama -escenario mudo de repulsivos momentos sufridos- donde atesoraba su gran secreto: un buen fajo de billetes fruto de sus listas, a los que acarició emocionada y devolvió sigilosamente al escondite. Mañana serían algunos más y...punto final.

Cuando la echaran de menos, ya estaría volando hacia nuevos y esperanzadores horizontes. Una malvada sonrisa se adueñó de la comisura de sus labios al recordar que, su última lista, iba encabezada por un nombre y apellidos sorpresivos: los de su esposo.



Más espionajes: http://jwancarlos.blogspot.com.es/


Maat




16 comentarios:

Pepe dijo...

Perfecta historia sobre lo fácil que resulta aprovecharse de un resentimiento crónico como el de tu protagonista. Continuamente humillada y sometida a la conducta de los parroquianos y lo que es peor, la de su propio esposo, no dudó ni por un momento en delatarlos. Puedo llegar a entender que su esposo encabezara la última lista, pero me cuesta algo más entender el resto de nombres en esas listas, sabiendo las consecuencias de esas delaciones.
Magnífico relato, Maat.
Un abrazo.

Natàlia Tàrraco dijo...

La venganza es un plato que se sirve frío, Sofia (que quiere decir, la que ama pensar), con astucia, con frialdad calculada, supo servírsela con creces, el último de la lista el cretino de su marido, se lo merecía.
Detestable oficio el de chivata, eso es otro tema.

Maat le has dado al tema espía un vuelco en plan íntimo, nada de agentes deslumbrantes, una espía peligrosa y a la chita callando desarmada, armada con el rencor y la rabia. Besitos muchos.

censurasigloXXI dijo...

Ah, qué bueno! Las venganzas me chiflan... ya pudiéramos con algunos y algunas!

Soy tu compi, la del café!!!!
Te espero en mi nuevo blog, los demás han sido censurados. Ya te cuento. Besitooooo.

gustavo dijo...

el bar de CURRO. así se llamaba un bar que pegaba a mi casa. curro era un camarero de los de siempre...bueno, el bar era más una cantina sucia...el caso es que estoy seguro de que curro,antes de morir, no estaba entre nosotros..quiero decir que seguro que fue un espía, quiero decir que entre él y su esposa se las idearon para matar a alguien y meterlo en el féretro haciendo como que era curro. y es que curro era un camarero guarro, y es que curro era un tipo soplón, y es que curro...estoy seguro de que un buen día vuelve con 80 años y vuelve a abrir la cantina...claro , que nadie irá, por que la gente de acá sabemos que era un soplón de la alcaldía del p.p. de los inicios de la democracia. debido a ello...uf...
medio beso.

Cristina Piñar dijo...

Desde luego esa mujer sabía arreglárselas perfectamente. ¿Quién iba a pensar que era una espía? Poco a poco consiguió lo que quería, el suficiente dinero para abandonar el país y con él a su esposo, que encima resultó ser el primero de su última lista. Un relato que no puedes dejar de leer por las ganas de conocer el final. Muy bueno. Un beso.

Neogeminis dijo...

Muy triste que haya sido la delación y la venganza la única salida que esta pobre mujer encontrara para escapar! Dudo que, aunque pase el tiempo y los horizontes de su vida se muestren mejores, logre ser feliz. si le queda algo de conciencia, no lo logrará.

Excelente relato!...atrapa desde el inicio.

Un abrazo!

Any dijo...

Que buena historia para una peli!
Odio los delatores, me parecen seres repugnantes, pero en este caso ... no sé, casi que le doy la razón a esta pobre mujer, harta de vivir una vida de porquería, con un marido insoportable y una rutina asfixiante.
Hay gente que merece la traición, porque hicieron méritos de sobra para que uno los anote primero en la lista ...
Buena historia, ella Cate Blanchett, el marido Gerard Depardieu, el contacto Danny De Vito ... que te parece?
besos

Carmen Andújar dijo...

La venfanza será terrible, y en este caso está claro que así es. Una a veces no se da cuenta de lo que puede llegar a hacer en una situación desesperada.
Un abrazo

San dijo...

Un trabajo fino el que realizó esta espia obligada, malvada la mujer que de un tiro mató no solo a un pájaro.
Sorpresa final Maat.
Un beso.

Matices dijo...

La venganza que dice se sirve en plato frío... por lo del bocadillo, digo... Una espía muy inteligente, supo servirse de su posición para que la distancia fuera incluso más. Es curioso, me he ubicado en algún lugar de Irlanda... no sé porqué...

Besos!!

rosa_desastre dijo...

Angustiosas jornadas de trabajo en las que ademas del salario se reciben humillaciones. Y genial ese cierre de lista,cobrandose los malos momentos. Será amargo gastarse la paga.
Un besazo

Sindel dijo...

EXCELENTE!!! Que historia!!!
Relataba impecablemente, atrapante, original, y muchas cosas más!!!
Me encantó leerte!!!
Un abrazo enorme.

maria jose moreno dijo...

Buen relato y mejor final. Esperaba que hiciera eso, no me ha defraudado. LA venganza siempre llega aunque a veces tarde. Buenisimo. Besos

Wendy dijo...

Ay, Maat, la venganza, como el gaspacho, es un plato que se sirve frío...¿En la lista de Sofía habrá cupo para incluir a la hijaputa de mi ex-jefecita?...bueno, esa no vale ni un céntimo...hasta barata sale.

Ceci dijo...

Buen giro en el eje de los espias Maat. Una espia de carne y hueso, de fajina, sufrida, sin esplendor y que al final tendrá su recompensa. Ya tendra tiempo de olvidar tan ingrato oficio!
Te dejo un gran beso

Juan Carlos dijo...

Qué buen relato. Me encanta el enfoque, el desarrollo, la narración, la sorpresa final (que era necesaria, al hilo de la historia). Muy bueno.
Perdona el retraso, confieso que he terminado el jueves hecho un verdadero lio, había pegado un vistazo a todos los relatos para enlazarlos y más tarde leerlos en profundidad y llegó un punto en que no sabía que había leído bien y que no.
Un abrazo, amiga.