20 de enero de 2012

Este jueves un relato: Desde el corazón.

Eso de hablar desde el corazón en el espacio de una psicóloga, impone. Pero vamos a ello...

Soy la pequeña de cuatro hermanos. Cuando nací, los dos mayores tenían 20 y 17 años respectivamente. Chica y chico, por ese orden. La reina de la casa hasta ese día era la tercera, que ya había celebrado su noveno cumpleaños. Según me fueron contando con los años, nadie me esperaba. Pero llegué y formé un buen revuelo en la familia y caí como llovida del cielo. A mi hermana Pilar no le vino muy bien eso de perder protagonismo y se dedicó durante un tiempo a complicarme la vida...Mis tres hermanos eran pelirrojos, de cabellos ensortijados, piel lechosa y ojos claros. Con el sol, sus rostros se cubrían de pecas de todos los tamaños. Yo nací con la tez morena, con un pelo lacio rozando el color azabache y ojos grandes color caramelo.

Inspirándose en esas diferencias físicas mi hermana destronada urdió su maléfico plan. Durante un tiempo, consiguió hacerme creer que yo "no era de esa familia". Que me habían adoptado. Se aseguró-y mucho-de que mantuviera la boca cerrada, pues si se me ocurría contar "nuestro secreto" a los papás, la ira de mi padre-que me adoraba-caería sobre ella...

Todo el tiempo que duró aquel sufrimiento lo soporté en soledad. Recuerdo que cuando nos sentábamos alrededor de la mesa para comer, yo observaba a mis hermanos, buscando el más mínimo atisbo de algún rasgo que me uniera a ellos. Pero nada...Entonces, se me hacia imposible tragar bocado, lo que me proporcionó más de una regañina que aún aumentaba más mi pena. Me esforzaba en ser una "niña buena", para que no se tuvieran que arrepentir de haberme dado cobijo en esa familia y en algún momento, me devolvieran adonde me habían recogido.

Una tarde, mi madre y yo estábamos las dos solas en el salón de mi casa. Ella escuchaba la radio con sus queridas labores de ganchillo entre manos y yo, me dedicaba a mis quehaceres escolares. Me armé de valor y le hice la pregunta que llevaba preparada en mente desde hacia un tiempo:

-Mamá, ¿dónde nací?

Sorprendida, dejó su labor en el cesto rosa que mantenía en sus rodillas y mirándome fijamente comenzó a relatarme la historia más bella que jamás podría haberme llegado a imaginar...

-Tú fuiste la única de los hermanos que nació aquí, en casa. Tenías prisa por salir y no diste apenas tiempo de que llegara la comadrona. Lo pasamos muy mal tú y yo. Viniste con dos vueltas de cordón en el cuello y llegamos a temer por tu vida. Les costó recuperarte, pero cuando arrancaste a llorar, tuvimos la certeza de que eras una niña fuerte y llena de vida. Eras muy grande, y naciste con una linda melena negra que nos entusiasmó. Tus hermanos nacieron pelirrojos, como la abuela del papá, por eso nos llamó tanto la atención el color de tu pelo...

Siguió contándome más detalles en torno a mi nacimiento y unas lágrimas liberadoras acudieron a mis ojos. Ella pensó que me había impresionado por el peligro que corrí al nacer y fui incapaz de contarle lo que llevaba sufrido al respecto, por miedo a que a mi hermana le impusieran algún merecidisimo castigo.

Tampoco le conté a la autora de mi desasosiego la tranquilizadora conversación con mi madre. A partir de ese día, no le consentí que volviera a amedrantarme. Le dije tan convencida que era una mentirosa, que optó por obviar el tema. Y yo, intenté guardarlo allá dentro, bajo siete llaves, porque olvidarlo, borrar de mi mente aquella pesadilla infantil, me era imposible.

Hoy, atendiendo a la invitación de María José, he rescatado esta vivencia del fondo de mi corazón. Estas psicólogas...

Maat


Más relatos en: http://blogdemjmoreno.blogspot.com/






16 de enero de 2012

¿Justicia?


Con verdadero estupor he seguido las noticias sobre la sentencia dictada por la Sección Séptima de la Audiencia Provincial de Sevilla en el caso Marta del Castillo. No dejo de pensar en la tristeza que invadirá el alma de esos padres que tanto han luchado-sobre todo-para encontrar el cuerpo de su hija y darle cristiana sepultura. La ineptitud de algunos responsables en administrar justicia ha quedado-nuevamente-demostrada. Tan solo hay que leerse alguno de los contenidos de dicha sentencia para llegar a ese convencimiento.

Desde la distancia, la familia de Marta tiene todo mi cariño y total apoyo en lo que pueda hacer por ellos. Apenas soy un granito de arena, pero se me hiela la sangre cuando pienso que el calvario por el que ellos están pasando ahora, puede surgir en la vida de cualquiera de nosotros en el momento más inesperado.

Ante los últimos acontecimientos nefastos que tenemos que ir encajando la sociedad española me dan ganas de decir eso de: ¡por favor!, paren este país, que me bajo en la próxima..."

Maat

13 de enero de 2012

REBECA, la pintora de las nieblas.

(Imagen tomada de Internet. Autora:Rebeca, la pintora de las nieblas)

El pasado 12 de Mayo del 2008 publiqué el poema "La culpa es de uno", de Mario Benedetti. Dicha entrada iba encabezada por la imagen que acompaño hoy, cuya autora me ha dejado esta mañana, a las 10,59, un comentario en dicha entrada que copio literalmente:


Hola, soy la que ha pintado ese cuadro, creo que se debería mencionar al autor cuando se toma una foto de un cuadro de internet. Igual que has puesto que el poema es de Mario Benedetti. Mi página es http://roman.artelista.com/
Atentamente. Rebeca "la pintora de las nieblas".

Rebeca: Espero que con esta entrada quede subsanado el error y la posible molestia que el mismo le ha ocasionado. Considero que le asiste toda la razón y tomo buena nota. Mis disculpas.

Maat




24 de diciembre de 2011

¡Feliz Navidad!

...y dio a luz a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, por no haber sitio para ellos en el mesón. (Lucas 2,7)



...y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. (Lucas 2,14)

(Clic en la imagen para leer mejor)

En medio del ajetreo de la vida diaria que llevamos cada uno de nosotros, viene bien de vez en cuando detenerse, darse un respiro y hacer un recuento de las personas que has ido acomodando en el corazón, simplemente para decirles: me importas y te quiero. Deseo para ti lo mejor.


A mi me gusta hacerlo coincidiendo con los días de Navidad.

Que seáis muy felices y que el 2012 venga cargado de acontecimientos positivos para todos.

Maat

22 de diciembre de 2011

Este jueves un relato: Cuento de Navidad


Las calles eran verdaderos hormigueros de personas que iban y venían cargados con sus bolsas de regalos. Bonitas guirnaldas de colores se enlazaban a los presumidos edificios señalando que las fiestas navideñas habían llegado. Los árboles, medio desnudos de hojas, lucían abrazados por miles de bombillas plateadas que serpenteaban hasta las ramas más altas. En una de las concurridas esquinas, una castañera ofrecía a viva voz "castañas calentitas y sabrosas", mientras que una suave brisa fría confirmaba que la nieve estaba cerca...

Una pareja, con las manos entrelazadas, caminaba despacio por una de las calles más concurridas sin perderse nada de lo que sucedía a su alrededor. Los escaparates de las tiendas, ataviados con llamativos adornos navideños copaban su atención. A cual de todos era más elegante...

El griterío de un grupo de niños les hizo llegar hasta ellos, expectantes. Atónitos, contemplaron como parloteaban con una figura del importado Papá Noel que, a través de un escaparate y desde algo parecido a un televisor les preguntaba si habían sido buenos durante el año y qué juguetes le habían pedido en sus cartas. A los críos se les veía entusiasmados y nerviosos, los había incluso que, temerosos, no se acercaban al manoseado cristal como lo hacían los que más desparpajo exhibían.

Llegaron a la puerta de un gran supermercado y comprobaron como la gente salía con sus carros atiborrados de compras camino de sus coches. Sin duda, una gran fiesta se iba a celebrar.

-¿Te das cuenta, José? Nadie nombra a nuestro Hijo...

-María, cada cual tiene sus creencias. Son libres de vivir estos días con arreglo a ellas.

-Pero...si no creen en el nacimiento de Jesús, ¿qué celebran?

José se paró delante de ella y ajustándole la bufanda le miró a los ojos diciéndole:

-Lo importante es que vivan felices, y esa apariencia es la que tienen ¿no te parece?

Ella le sonrió asintiendo y él, abrazando sus hombros la atrajo hacia sí y siguieron caminando.

Unas estrellas luminosas colocadas en la puerta de un comercio les invitó a visitarlo. Tuvieron que aguardar turno para acceder al local, pues se encontraba repleto de personas -un buen número de ellas eran niños-que, entusiasmadas, recorrían los diferentes pasillos con una cesta en las manos eligiendo diversos artículos -en la mayoría de las veces, por indicación de la gente menuda- de las enormes estanterías que contenían todo lo inimaginable para montar belenes ,en conmemoración del nacimiento de Jesús.

María sonrió delante de los centenares de figuras que los imitaban. Casas hechas de corcho de todos los tamaños y formas, molinos, granjas, pozos, puentes, árboles, pesebres, aguardaban ordenadas en grandes estanterías, esperando ser elegidas. Pastores con sus rebaños, lavanderas, granjeros, majestuosos reyes magos y toda clase de personajes dispuestos a poblar los belenes que, en gran número de hogares iban a instalarse, esperaban pacientemente en sus lugares el nuevo destino. Podían marchar acompañados de gallinas, cerdos, cabras, vacas, polluelos, patos, peces...y los famosos bueyes y mulas que propiciaron una noche menos fría aquel 24 de Diciembre al Niño Dios...

María y José se miraron complacidos. El ver los ojos de esos niños eligiendo las figuras de sus belenes les había
reconfortado. Transmitían gozo y alegría y eso les bastaba. Había llegado el momento de volver a casa. Cuando la enorme estrella fugaz les dejó a la puerta del cielo, las voces melodiosas de un grupo de ángeles les hizo sonreír. Ya estaban preparando el cumpleaños de Jesús, quien, nada más percatarse de la llegada de sus padres, salió a su encuentro.

-¿Valió la pena esa visita a la tierra?

-Verás hijo, hay un poco de todo...

-Tranquila, Madre. Ya sabes que cuando realmente me necesitan y me llaman, yo les escucho a todos. A TODOS.

Y depositando un beso en su frente la invitó a pasar. Para entonces, la potente voz de José ya se había unido a la del coro que ensayaba bellos y alegres villancicos, mientras millones de estrellas centelleaban en el cielo uniéndose a la fiesta.

Maat


Más cuentos de Navidad en:
http://callejamoran.blogspot.com/

1 de diciembre de 2011

25 de noviembre de 2011

Feliz...como un niño chico.


La frase con la que titulo esta entrada la he escuchado muchas veces, de niña, de boca de mi madre. Y es como hoy me siento, feliz. Muy feliz. Mientras esto escribo, Amparo, una de las componentes del grupo de amigas de mi infancia (estamos a punto de cumplir las bodas de oro de nuestra amistad) marcha hacia su casa con el alta médica hospitalaria y una nueva vida por delante.

Hace algo más de dos lustros, sufrió una operación en uno de sus riñones donde se había alojado un tumor. Hubo que extirparle ese órgano dañado y desde entonces, cada año se sometía a un control rutinario sin mayores consecuencias. En la última revisión le confirmaron que, nuevamente, tenía que pasar por el quirófano. Un pequeño tumor comenzaba a crecer en su único riñón. El temor campó a sus anchas entre todos los que la queremos y, ella, comenzó un duro viaje.

El lunes a primera hora entró en quirófano. Nos hablaron de unas tres horas, pero se fueron convirtiendo en más...Nos temimos lo peor, y el pánico a que hubiese que extirparle el riñón fue haciendo mella en el grupo de íntimos que, angustiados, esperábamos noticias a las puertas de la zona de operaciones.

Cera de las dos de la tarde, el cirujano que la había intervenido salió con las mejores noticias que podía darnos. La operación, harto complicada, había sido un completo éxito. El tumor lo había puesto difícil, pero había sido retirado y el riñón, seguía en su sitio. Abrazos, lágrimas y emociones contenidas inundaron nuestro entorno. Ahora, solo quedaba dejar que el tiempo, los cuidados precisos y un montón de mimos más de la cuenta, fueran curando su cuerpo y su alma...

Solo faltaba la noticia que ha llegado hoy hasta su cama hospitalaria: el tumor era de "buena familia" y, Amparo, no va a precisar someterse a ninguna clase de tratamiento en lo sucesivo. Cuando me lo ha comunicado esta mañana a través del teléfono nos hemos emocionado las dos. A duras penas, le he dado mi enhorabuena y le he advertido que prepare su VISA. La celebración va a ser por todo lo alto...

Maat

19 de noviembre de 2011

Jornada de reflexión...



Aunque creo que a estas alturas de la película (nunca mejor dicho) ya estamos más o menos decididos sobre el destino que vamos a dar a nuestro voto, visitar la siguiente dirección puede, hasta incluso, sorprendernos...

http://www.testpolitico.com/


¡Que usted lo vote bien!


Maat


P.D. Gracias Tag por enviármelo.

18 de noviembre de 2011

El que espera y olvida


El que espera y olvida
siempre goza la luz
porque el olvido es blanco
y se pierde en el mar
y la esperanza es blanca
y se pierde en el cielo.
El que recuerda y teme
siempre vive en la noche
porque el recuerdo es negro
y se clava en la tierra
porque el temor es negro
y se pierde en el bosque.

MANUEL ALTOLAGUIRRE

16 de noviembre de 2011

Dame tu brazo, amor


Dame tu brazo, amor y, caminemos;
dame tu mano y sírveme de guía.
Ya no quiero saber si es noche o día:
mis ojos están ciegos. Avancemos.

Dame tu estar, amor, en los extremos,
tu presencia y tu infiel sabiduría:
por los caminos de la sangre mía
ya no sé si es que vamos o volvemos.

Y no me digas nada. No es preciso.
Deja que vuelva al pórtico indeciso
desde donde no escucho ni presencio:

Todo fue dicho ya, tan a menudo,
que ahora tengo miedo, amor, y dudo
de aquello que está al borde del silencio.

JULIA PRILUTZKY

15 de noviembre de 2011

Los jueveros, en Valencia



A las once de la mañana, el sol, cómplice, lucia esplendoroso sobre la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Con una puntualidad anglosajona el grupo de jueveros se encontraba en el lugar indicado por los organizadores del evento, Cas y Alfredo.

Risas, abrazos, emociones y alegría se entremezclaban con los recién llegados. Cuando me uní a la peña casi estaba colgado el cartel de "completo". Tan solo nos faltaba la presencia de Verónica y José Antonio que desde tierras castellonenses venían flanqueados por sus hijos, Caterina y Julio que, sin lugar a dudas, dieron un toque de algazara a lo largo de la mañana.

Gus, pieza clave entre nosotros -distinción ganada a pulso por méritos propios- llegaba desde Barcelona en tren, sobre las doce. Nos hicimos la ilusión de que, al final, vendría acompañado de Mar, pero no fue posible. Llego solo, pero eso si, hecho un Dandy, con su camisa blanca y corbata multicolor a juego con los pantalones... Y ya estábamos todos.

Fue una sorpresa para mí conocer al grandote de Pepe, con su sonrisa puesta la mayor parte del día y a su discreta esposa, Toñi, que nos miraba sin perder detalle. Otra de las caras nuevas fue la de Matices, que se sumó a la fiesta bloguera, así como Carlos, al que tampoco conocía y el que pacientemente se dedicó a recoger los correos de todos nosotros para hacer una lista de uso común. Compartí lugar en la mesa con Isabel-Romana y su esposo, un excelente conversador. Frente a mi, disfruté nuevamente de la compañía de Medea y Manuel. Ella, un puro torbellino que garantiza el entretenimiento a cuantos la rodean, y que aún sigue "perdiéndose" de vez en cuando, con pitillo en mano... Él, con su cámara en ristre, inmortalizando el momento.

Como en toda reunión de amigos no faltaron las canciones. Cas arrancó las primeras notas y Medea y Cris no dudaron en hacerle el coro en aquello de: Al Uruguay, guay, yo no voy, voy, porque temo naufragarrrrr. No imaginábamos que tan solo era el preludio de lo que tendría lugar horas más tarde. ¡Apoteósico!



El rato de la comida se me pasó en un pis pas. Es lo que suele ocurrir cuando estás entre gente maja y, os aseguro, que los jueveros lo son. Natalí nos sorprendió con un cuadernillo personificado de sus intervenciones en "Los jueves, un relato". Se dio un buen curro y una vez más, y desde aquí, mi agradecimiento. Es un entrañable recuerdo de ella y de su esposo Ferran, que seguro le ha ayudado algo en la sorpresa. Cas y Alfredo nos obsequiaron con un pin para la nevera con vistas de Valencia y un marca libros con el logo de los jueveros. ¡Ahí es !

El menú fue intachable. Y si queda alguna duda, preguntarle a Juan Carlos, que como un buen sabueso comensal, rastreó la mesa en busca de la fuente de arroz del senyoret, dispuesta para repetir plato..

Las pocas horas que pude dedicar a estar con los jueveros fue una autentica gozada. Es difícil de explicar el sentimiento que te invade cuando ante ti, tienes a esas personas a las que tan solo conoces a través de sus letras y que un buen día, puedes ver sus rostros, escuchar su voz, estrechar las manos con las que escriben o, fundirte con ellas en cálidos abrazos. Es realmente gratificante.

Eché de menos a Mar, a San y José Ignacio que no pudieron acudir por cuestiones familiares. También me hubiera gustado encontrarme de nuevo con Tésalo, y con Celia, y como no, con María José de las Morenas como la llama Gus... Espero que pronto repitamos la experiencia y a ver si es posible que, esa vez, estemos todos.

Alguien apuntó un nuevo destino....Zamora. Y no miro a nadie.

Gracias a cada uno de vosotros, por todo.

Maat




10 de noviembre de 2011

Uno de politicos

Un entregado político está pronunciando un grandilocuente discurso buscando el ansiado voto:

-Hace un año nuestro país se encontraba al borde del abismo; pero después, y esto gracias a nosotros, ha dado un decisivo paso hacia delante.

(Cualquier color, encaja)

Maat




6 de noviembre de 2011

Ese otro mar...

Os invito a ver este vídeo que un buen amigo me ha enviado por e-mail. Jamás volveré a decir que la merluza del cantábrico que suelo consumir, es cara. ¡Jamás!

Adjunto pastillas de Biodramina. ¡Mon Dieu!


http://www.youtube.com/watch_popup?v=T4FIS1FnOQg


Maat

3 de noviembre de 2011

La Nada y la Eternidad

Si la Agonía
El vestíbulo de la muerte
De donde no ha tornado nadie
Nunca tan poco...Si la Agonía
No fuese más que un sueño.
Un dulce sueño...
El último sueño
En el que, ya, sin angustias
Ni dolores
Vemos una lucecita
Alumbrando dulcemente
La vida celestial...La vida celestial.
Que se pierde en la Nada
Y tiene la misma fuerza que la Eternidad...
Porque la Nada...¿no es la Eternidad?
Y la Nada y la Eternidad
¿no son un dulce sueño?

Reclinada mi cabeza
Sobre la almohada vacía de la Nada
Sueño con la infinita Eternidad.

LEÓN FELIPE