
10 de enero de 2011
Canción para la esposa ajena

8 de enero de 2011
El final del camino...

Años más tarde, cuando decidisteis uniros en matrimonio, tuve la enorme satisfacción de ser una de las elegidas para ocuparme de la cola de tu precioso vestido blanco. Lo que disfruté aquel encargo...
Luego, vinieron dos sobrinas más. Nuestra relación, más que de tía-sobrinos, era más parecida a unos compañeros de juegos. Llegué a quererlos tanto que, muchas veces, hablando con mis amigas les comentaba mis dudas acerca de cuánto se querrían a los hijos propios si a mis sobrinos los quería tantísimo. Las visitas a vuestra casa se hicieron prácticamente diarias en las que disfrutaba cada minuto que pasaba junto a los críos. Algunas tardes, se unían mis dos hermanas después de salir de sus respectivos trabajos y jamás nos hiciste un mal gesto, una muestra de cansancio ante nuestras insistentes visitas. Tu sonrisa era la mejor bienvenida con la que nos recibías cada tarde.
Para mi, siempre fuiste un buen ejemplo y he ido atesorando un montón de recuerdos tuyos en mi corazón. Me llamaba especialmente la atención el cariño con el que tratabas a mi hermano y la ternura y paciencia que derrochabas con tus hijos. Con el tiempo, me enteré que estudiaste la carrera de Magisterio, pero que en casa no te dejaron ejercerla porque tu misión era otra: cuidar de tu madre que tenía delicada su salud. Y así lo hiciste. La atención, cuidado y respeto que destinabas a tus padres, eran encomiables. Siempre has vivido pendiente de los demás, procurando hacer felices a cuantos te rodeaban. Eras reservada, amable, prudente y transmitías paz. Tu calidad humana fue, sin lugar a dudas, extraordinaria. He sido testigo de ello en numerosas ocasiones. Sobre todo, durante la enfermedad de mi madre, con quien te comportaste incluso mejor que si hubieses sido su propia hija.
Las casualidades de la vida han hecho que una fecha haya tomado especial importancia en tu existencia: el 24 de Febrero.
Fue un 24 de Febrero cuando mi hermano y tú formalizasteis vuestra relación. Esa fecha coincide con mi cumpleaños y, durante mucho tiempo, intentaba adelantarme a vuestra felicitación para ser yo la que felicitara a mi hermano por tenerte a su lado desde aquel día...Los comentarios jocosos que se sucedían por parte de él al respecto, nos hacían pasar un rato divertido a lo tres.
Y fue el último 24 de Febrero, cuando los médicos te confirmaron que una temible enfermedad -cada día más vencida-se había instalado en tu cuerpo. Ahí comenzó un largo y difícil camino que, gracias a tus firmes convicciones religiosas, emprendiste resignada. Pruebas, operación, tratamientos, esperanza, idas y venidas al hospital, palos de ciego de los médicos que te han tratado, complicaciones, efectos secundarios...No has tenido la misma suerte que nuestro cuñado, que ha superado la misma enfermedad y que ha conseguido volver a una vida normalizada y mucho más feliz que antes. Después de algo así, cambia el baremo de las cosas.
Para todos los que te queremos, han sido las peores navidades de nuestra vida. Y en plena lucha, has seguido siendo un ejemplo para cada uno de nosotros. He llegado a envidiar la fe que te movía a aceptar todo lo que te iba llegando, la conformidad con que encajabas cada contratiempo, ante la impotencia de los que, a tu lado, intentábamos mitigar tu sufrimiento.
Estos días, han servido para sentirnos más unidos que nunca en torno a ti, preocupándonos los unos de los otros en ayudarnos a superar la prueba. Pero ha sido muy difícil y, en algunas ocasiones, imposible. Personalmente, he vivido instantes angustiosos, en los que hasta he tenido la osadía de pedirle explicaciones a Dios. ¿Por qué y por qué precisamente a ti?
Creo que jamás podré olvidar una de las últimas frases que tu ya -también-dañado cerebro te permitió pronunciar la madrugada de Nochebuena y que me repetías con insistencia: "Ayúdame, Pupe". Besé cuanto pude tus cálidas mejillas tratando de calmarte. Y aún en esos momentos, fuiste de nuevo generosa y, con un debilitado hilo de voz, me dedicaste un "te quiero mucho" que me colmó de emoción y paz.
A pesar de tener órganos vitales paralizados, tu corazón se empeñó en seguir latiendo hasta final de año. Pero afortunadamente ya no sufrías. La sedación cumplió su cometido.
Quiero pensar que ya has encontrado ese paraíso en el que tanto creías y desde el que, seguramente, seguirás cuidando de los tuyos.
Has dejado un vacío inmenso que sólo la fe que habéis sabido transmitir a vuestros hijos lo cubrirá poco a poco. Por suerte para ellos, han tenido unos padres ejemplares: tú y mi hermano. Una pareja de jóvenes que se enamoraron y prometieron amor eterno un 24 de Febrero.
Te querré siempre.
Pupe.
Maat
1 de enero de 2011
26 de diciembre de 2010
Saludos

Mis queridos amigos blogueros:
Maat
16 de diciembre de 2010
Vuelvo enseguida...
9 de diciembre de 2010
Este jueves, un relato: ¿A qué animal te gustaría parecerte?

Cuando leí la propuesta para hoy jueves de Primavera, sobre a qué animal me gustaría parecerme, me vino a la memoria un viaje que hicimos hace un par de años por tierras cántabras. Me maravillaba observar a través de la ventanilla del autobús la vida que llevaban un buen número de vacas de pelaje rojizo. Diseminadas en fértiles pastos verdes, unas reposaban plácidamente al sol, otras caminaban con paso armonioso y lento, y las menos, nos observaban apáticas mientras desfilábamos por delante de sus hocicos irrumpiendo en su apacible existencia.
-Si fuera verdad eso de la reencarnación, no me importaría ser una de estas vacas en otra vida, -comenté ante la mirada perpleja de mi esposo.
Paseos, comer cuando tienes ganas, dormitar, tomar el sol y, de vez en cuando, recibir la visita de un torito apañaete -digo yo- ¡Y... a vivir, que son dos días!
Pero hoy, me lo he pensado bien, y lo que realmente me gustaría ser es una gaviota. No concibo mi vida sin estar cerca del mar. Me despertaría cada día con el sol, disfrutando de las primeras luces que dibuja al despertar sobre el cielo, volaría majestuosamente al ras de los azules del mar intentando capturar mi alimento, descansaría sobre ondulantes y tranquilas olas, mientras la brisa acariciara mi plumaje, y al anochecer, en una cercana roca, me dormiría mirando el titileo de las estrellas bajo la luz plateada de la luna. Me gusta la forma de vida de las gaviotas. Siempre están en compañía, e incluso cuando migran para habitar cerca de otros mares, lo hacen en pequeños grupos. La gaviota risueña, es una de las más comunes, y su nombre se debe a que emite un sonido muy parecido a la risa de los humanos. Pues con ella me quedo.
Jamás se me había ocurrido pensar en este tema. Y hoy, gracias a Primavera y Gus, sin olvidar a Tésalo, se me ha planteado la ocasión. Cuesta tan poco soñar...
Maat
Más animalitos en:
http://callejamoran.blogspot.com/
8 de diciembre de 2010
Mi entrada número 1000
Os dejo alguna de las fotos que ha tomado en su visita a Viena. Se trata del Palacio Imperial Belvedere y sus jardines. (Clic, para verlas ampliadas)


Y para terminar, no me podía olvidar en esta celebración de los versos de mi poeta preferido, José Ángel Buesa. A él dediqué este blog al ver lo poco que había publicado de su obra. Tan sólo dos libros, y en la actualidad están agotados.
Este poema que os traigo, es el que me enganchó a su poesía. Espero que sea de vuestro agrado.
Poema en audio: Canción_del_amor_lejano de José_Ángel_Buesa por Victor Manuel Luján
Y ahora....a por las mil siguientes. (Cuento con vosotros)
Maat
6 de diciembre de 2010
La Constitución Española cumple 32 años. ¿La cumplimos...?
Recordando...Capitulo Segundo.
Derechos y Libertades.
Artº 14
Capitulo Tercero.
De los principios rectores de la politica social y económica.
Artº 47
Artº 49
Artº 50
Suficiente por hoy. Otro día...más.
Maat
4 de diciembre de 2010
Esos pequeños dioses de las torres de control...

1 de diciembre de 2010
49 (Presagios)
25 de noviembre de 2010
Este jueves, un relato: Partes traseras, traseras partes.

Después de varios días de inactividad en mi blog por culpa de un virus que ha tenido a bien instalarse en mi cuerpo serrano-lo típico del invierno-, entré ayer y "descubrí" con cierta sorpresa el tema de la convocatoria para este jueves de nuestro amigo Gus. Tuve la oportunidad de confiarle ayer, por medio del chat de Facebook, que al leerlo, me había caído de culo. Tal cual.
24 de noviembre de 2010
El mundo infantil
Era uno de las primeros días de Octubre. Como cada tarde, acudí a recoger a Irene al colegio. Su profe, intentaba organizar una fila con sus discípulos en una de las paredes del patio donde nos esperaban. El semblante de Irene estaba serio. A la voz de su nombre, abandonó la hilera con poco entusiasmo y, sin decirme nada, su pequeña mano izquierda se enlazó a la mía.22 de noviembre de 2010
Pastillas contra el dolor ajeno.
El resto de la campaña lo puedes conocer en:
http://www.msf.es/pastillascontraeldolorajeno/compralas.php
Médicos sin fronteras es una Fundación humanitaria privada, sin ánimo de lucro, creada en el año 1971 por un grupo de médicos y periodistas. La mayor parte de sus fondos, provienen de los cerca de 4 millones de socios y colaboradores que tienen repartidos por todo el mundo. Esa independencia financiera les permite decidir dónde y cuándo es necesario intervenir, sin aceptar presiones políticas, económicas o religiosas que condicionen sus ayudas.
Queda mucho por hacer y nosotros podemos ayudarles. ¿Vamos...?
Maat
13 de noviembre de 2010
Carlos Edmundo de Ory
Carlos Edmundo de Ory nació en Cádiz el 27 de Abril de 1923. Murió anteayer, día 11, en Thézy-Glimont (Francia) donde se afincó en 1967.
Llevo tan sólo un par de años dedicada en mis ratos libres a perderme entre libros de poemas. Leer poesía se ha convertido en un refugio personal que traza paréntesis muy placenteros dentro del mundo un poco loco en el que nos movemos a diario. En esos dos años, he leído a bastantes poetas. Pero, logicamente, me falta por conocer a muchisimos más. Quizá no tenga ni tiempo de leer a todos los que me gustaría. Hoy, he descubierto a Carlos Edmundo y ha sido a través de la triste noticia de su muerte. He buceado en Internet buscando información sobre su biografía y, sin duda, era una persona especial. Os dejo uno de sus poemas. Espero que sea de vuestro agrado.
UN VERSO MÁS
Un verso más Dios mío y otro día
y un paso más y un llanto más si cabe.
Pues que al verme vivir tan poco grave
digáis que es porque vivo todavía.
Pensar qué es esa cosa la alegría
que se me va del alma como un ave
que me deja una pluma y no lo sabe
y alimenta de alpiste mi agonía.
Solo en mi cuarto me voy viendo viejo
en la mentida risa ante el espejo
o en el beber o en el dejar el vaso.
Pero cada mañana como todos
vuelvo del sueño donde estoy de codos
y un verso más y un día más y un paso.
CARLOS EDMUNDO DE ORY
(D.e.p.)
10 de noviembre de 2010
Este jueves, un relato: Redes Sociales.

Cuando Clara procedió a abrocharse el cinturón de su butaca en el avión, se estremeció. Apenas el aparato comenzará a despegar, volvería a sentir esa libertad de la que gozaba cuando se encontraba respirando al lado de las nubes. Y a esa alteración se sumaba otra, la que le ocasionaba el imaginar su próximo encuentro con Celso.
Se conocieron virtualmente hacia algo más de tres años en un chat de una red social. Al cruce de sus primeras frases, siguieron poco a poco conversaciones cada vez más extensas amparados en la quietud de la noche. Palabra a palabra fueron tejiendo una tela de amistad más fuerte que las que nacen a través de la vida real. Celso le había enseñado muchas cosas. Sobre todo, a ver el lado positivo de la vida. Aplicaba una filosofía a los hechos que minimizaba los problemas que de vez en cuando se le planteaban a Clara y que le compartía con total confianza. Él, le hablaba de su trabajo, de sus inquietudes y de los sueños por los que luchaba y esperaba se hicieran realidad en un tiempo no muy lejano. Estaban compenetrados de tal forma que Celso, se había convertido en un bastión irrenunciable para Clara y él, se sentía satisfecho y compensado de poder serlo. Ambos tenían una vida real organizada. Pero la camaradería nacida entre ellos por medio de esa red social, estaba por encima de cualquier inconveniente que pudiera dañarlos. Y eso lo respetaban al máximo.
El avión tomó tierra y Clara se sintió presa de una tremenda agitación. Repasaba mentalmente la forma en que él le detalló como iba a ir vestido a esperarla. Vaqueros azul marino, camisa celeste y cazadora roja. Le causaba una impresión especial el hecho de ponerle cara, voz y cuerpo a una persona con la que estaba manteniendo trato a través de la pantalla de su ordenador durante tanto tiempo. Ese instante se estaba convirtiendo en mágico...
Lo vio en cuanto se abrieron las puertas de acceso al hall del aeropuerto. Estaba colocado estrategicamente justo enfrente de la salida. Ambos recorrieron el camino que los separaba y Clara le tendió su mano derecha con una amplia sonrisa en el rostro. Celso se la tomó, pero en lugar de estrechársela la prendió en su cintura y luego la rodeo con sus brazos sumiéndose ambos en un cálido abrazo. Por fin se conocían en persona y ambos disfrutaban del momento.
Pasearon por la playa charlando sin descanso. Se quitaban la palabra el uno al otro para ponerse al día de sus vidas. Escribieron sus nombres en la arena mientras el mar los cubría con las puntillas que dibujaban sus olas en la orilla. Rieron, bromearon y hasta hubo momentos que llegaron a emocionarse por la oportunidad con que la vida les estaba obsequiando.
El lugar elegido para almorzar no pudo ser mejor, un restaurante de cara al mar que ese día vestía una llamativa gama de azules y, en cuya superficie, el sol trazaba alegres destellos dorados. Algunas gaviotas-las más osadas- remontaban la lechosa balaustrada de la terraza del establecimiento en busca de pequeños restos de comida desperdigados por el suelo.
Las horas de estar juntos transcurrieron con una rapidez imparable. Celso acompañó a Clara hasta la puerta de embarque indicada y, como despedida, se abandonaron en un abrazo mucho más vehemente que el de llegada. Al separarse, los ojos de ella aparecían empañados de indiscretas lágrimas.
-Han sido unas horas inolvidables, balbuceó Clara.
-Me alegra mucho que por fin nos hayamos conocido en carne y hueso, intentó bromear Celso.
- Y ya sabes. Cuando lo necesites, sólo tienes que silbarme...
Una vez pasado el mostrador del control, Clara se volvió para darse un último adiós. La figura de Celso se perdió tras las puertas automáticas.
Recostada en el asiento del avión que le devolvía a su vida real, intentó grabar en su memoria cada uno de los rasgos verdaderos de su apreciado amigo. Tan sólo en uno de ellos reconocía haberse equivocado al imaginarlos, el intenso y atrayente color verde de sus ojos.
Ya sobrevolaban las nubes cuando dirigió la mirada hacia el tornasolado cielo del atardecer.
-Gracias, musitó.
Se sentía feliz por las horas compartidas con Celso, por tenerlo como amigo, y por saber que iban a estar ahí siempre que lo necesitaran. Tan sólo tenían que silbarse...
Maat
Encontraréis más relatos en: http://callejamoran.blogspot.com/


