24 de noviembre de 2010

El mundo infantil

Era uno de las primeros días de Octubre. Como cada tarde, acudí a recoger a Irene al colegio. Su profe, intentaba organizar una fila con sus discípulos en una de las paredes del patio donde nos esperaban. El semblante de Irene estaba serio. A la voz de su nombre, abandonó la hilera con poco entusiasmo y, sin decirme nada, su pequeña mano izquierda se enlazó a la mía.

-¿Estás enfadada, Irene?-le pregunté



-No. No estoy enfadada. Estoy triste.



-¿Triste por qué, cariño? ¿Me lo quieres contar?, seguí con el interrogatorio perpleja e intrigada.


Mi pequeña amiga caminaba con paso cansino. Ni una vez tan sólo me pidió que observásemos a los pájaros que picoteaban por el jardín los restos de los bocadillos que los críos perdían en medio de sus juegos. Tampoco me invitó a mirar al cielo para adivinar las formas que las nubes dibujaban por encima de nosotras en esos momentos.


-Iván ya no quiere que sea su princesa, me respondió casi sin voz.


La miré asombrada. Me parecía mentira que una niña que no ha cumplido los cuatro años, se sintiera tan mal por semejante tema. Pero estaba claro que ese sentimiento que me había confiado, estaba desbordándola.


Intenté restarle importancia .


-No estés triste por eso, Irene. Eres muy guapa y verás como si que quiere que seas su princesa. A veces, los chicos, gastan bromas de esas.


Iván es un niño muy gracioso; moreno, menudo, con unos ojos negros muy vivos y todo él se mueve más, que el rabo de una lagartija. Y encima, es un zalamero.


-No es de broma. Él me ha dicho que ahora su novia es Candela. Le he preguntado a Tony si quiere ser el novio de Candela, pero me ha dicho que no...


-¿Y por qué le has preguntado eso?


-Porque Tony quiere ser mi novio...


Sin salir de mi asombro, llegamos al parque donde cada tarde le doy una merienda-cena. En lugar de ir a su balancín preferido, se quedó sentada a mi lado, acurrucada y mirando al suelo. Seguimos hablando. Le expliqué que iban al colegio a pasárselo bien, a aprender mucho y a jugar todo lo que pudieran. Que es muy bonito tener amigos y que los niños, tienen que ser muy felices...


Poco a poco fue animándose. A mitad de bocadillo ya decidió subirse en su juego preferido. Pero seguía pensativa, sin apartar sus ojos de mí, mientras se balanceaba levemente.


En uno de sus viajes a por un bocado de cena, se cuadró delante de mí para preguntarme:


-¿Iván crecerá...?


-Pues claro que crecerá, sobre todo si come lo bien que comes tú, respondí.


-Es que, en el patio, otros niños le llaman pequeñajo...

Ya no esperó respuesta. Mi comentario anterior parece que le había convencido. Se dirigió al tobogán y se sumó a los críos que esperaban su turno para deslizarse por él. Yo la observaba con toda la ternura que la conversación había ido depositando en mi alma.

El resto de la tarde jugó como una más. Su nube de tristeza, se había disipado...
Me produce cierta melancolía el comprobar que-algunas veces- el mundo infantil tiene cierta similitud con el mundo de los mayores. Son tan pequeños...


Os dejo un vídeo que una amiga me envió ayer desde el otro lado del charco. Es el que me hizo recordar mi vivencia con Irene, a primeros de Octubre.



Maat

7 comentarios:

gustavo dijo...

HOY TE DIJE, ESTOY LEYEND UN LIBR PRCIOSO...LEO ESTE POST Y YA MI COMENTARIO LO TENGO CLARO...¡TE MANDO LIBRO!
BESOS.

LUNA dijo...

Bueno Maat, es que a esa edad, todas quieren ser "Pincesas....)así lo dice Blanca, mi nieta de tres años y medio....
Braguitas de Princesa, pijamas de Princesa, disfraces de princesa... ahora a los Reyes muñecas de Princesas...
Su hermana, Laura de 7 años y medio, ya es Patito Feo (aunque en casa tiene prohibido verlo....Nanna Montanam etc.
Enfin, cada edad, so suyo.
Pero los niños son muy receptivos para lo bueno y lo malo...
Y son muy sensibles. Todo les afecta... Aunque creamos que no.
Las caras largas, las discuciones, los reproches, las burlas, la indiferencia...
Y claro, el que un niño deje de querer ser su novio, pues le afecta.

A nosotros nos hace gracia, a lo mejor nos reímos, pero para ellos...sus problemas son problemas tan importantes y tan angustiosos como a nosotros los nuestros..
Mejor que una risa...un abracito y comprensión y consuelo...
Como tu has hecho.
Un besito, carinyet.

Neogeminis dijo...

A esa edad la inocencia lo puede todo!...ser princesas, novias, o compañeros de juego, da lo mismo! ...todo puede ser igual de importante y trascendente...lo que pasa que de adultos los vemos con la nostalgia de la infancia perdida, pero ellos sufren de verdad.

Un abrazo.

TriniReina dijo...

Incluso a los 4 años una niña ya tiene sus preferencias:) Y sus prontos o tardos olvidos.

Cuánta ternura derrochan los niños...

Besos

Lujo dijo...

Holaaa Maat,
Recuerdo el primer día de Irene....sí, cuando fuiste a buscarla al cole.
Me encanta como relatas las cosas. Tu texto me ha impactado con risas, ternura y algo de tristeza por la chiquitita.
Menos mal que supiste consolarla, darle otra visión de la situación.
Mil abrazotes gigantescos para ambas!!

Medea dijo...

Jajaja lo de las princesas me trae a la mente la imagen de mi hija Laura que siempre quería ser princesa (muy coqueta desde muy pequeña).Su tío Juancar, la llamaba Jazmín como la princesa de Aladín y ella se derretía, se deshacía, se quedaba blandita como si lo sedujera y en verdad lo seducía, quedaba perplejo ante su coquetería tan pequeña. Un día llegó triste porque Adrian (no Aladín) su novio de seis años ya no quería ser su príncipe y me dijo "no es fácil ser princesa mami" Hoy... (ya una mujer) tiene puesto como entrada de su facebook "nadie dijo que fuera fácil ser princesa".
Tierno video, también a los niños se les rompe su chiquitito corazón por amor.

MAJECARMU dijo...

Qué importante y misterioso es el mundo desde su altura...Cualquier palabra o gesto adquiere gran trascendencia.Si sufren,pero no se obsesionan,empiezan a cada momento a vivir de nuevo y perdonan con facilidad.
Mi felicitación por este post entrañable y original.Mi abrazo inmenso,Maat.
M.Jesús