4 de diciembre de 2010

Esos pequeños dioses de las torres de control...


No recuerdo haber estado tan pendiente de las noticias desde el famoso 23F. En aquella ocasión, a mi esposo también le pilló el cotarro fuera de casa. Hoy, y gracias a los salvajes y despreciables controladores aéreos, la inquietud ha irrumpido de lleno en nuestras vidas. Mientras millares de personas ilusionadas preparaban sus viajes en este generoso puente, un grupo de innombrables urdían su plan para conseguir unos objetivos que, sin duda, no se merecen. Su falta de escrúpulos hacia nosotros, lo certifica. Han pasado de no controlar el espacio aéreo, a controlar -espero que por poco tiempo- nuestra existencia. Y eso, deben pagarlo muy caro.

El pasado jueves, el Orfeón del que mi esposo forma parte en sus escasos ratos de ocio, volaba rumbo a Viena invitado por su Ayuntamiento. La experiencia se prometía inolvidable. Ayer, tuvieron su primera actuación, y según me relataba anoche por teléfono, fue muy emocionante. Practicamente indescriptible. Tanto él como sus compañeros, estaban felices.

Hoy, esa felicidad, se ha visto empañada por las noticias que van produciéndose gracias a la actuación cobarde y silenciosa de los incontrolados controladores.

A pesar de todo, el problema de mi familia por estas circunstancias es ínfimo al lado de otras situaciones que hoy estamos conociendo gracias a los medios de comunicación. Esta mañana, una prima de mi esposo que me ha llamado desde Mallorca para interesarse, me ha dicho que en la isla lo están pasando muy mal pensando en la imposibilidad de salir de alli en caso de una emergencia de salud. Tan sólo hay que atender las noticias para ver los estragos que la situación está causando dentro y fuera de nuestras fronteras. Aunque los más perjudicados, sin duda, seguimos siendo los españoles de a pie. Más inoportuna no ha podido ser la decisión de estos consentidos personajillos de abandonar sus puestos de trabajo. Gracias a ellos, el caos, está servido.

Ahora, quedamos a la espera de que el Gobierno y los partidos de todos los colores, pongan encima de la mesa sus "reales", se unan y nos saquen del atolladero. Después, deseo con vehemencia, que los culpables paguen por su actuación. Aunque el daño que han ocasionado a nuestro país-el suyo- es irrecuperable. Va a costar lustros limpiar la imagen que damos al exterior. Y eso, nos cuesta caro. Muy caro.

De momento, se ha decretado el estado de alarma. Esperemos que la pandilla de pijos obedezcan y comiencen a trabajar. Y los que no....al trullo.

Os invito a leer cómo empezó todo:

Maat

6 comentarios:

tag dijo...

Tienes toda la razón, Maat.
No hay derecho que unas personas que cobran esos sueldos (segun han dicho hoy en la tv, el que menos cobra está por los 370.000 euros anuales), hagan esas huelgas con esa repercusión a nivel mundial.

A ver quien es el guapo que cobra ese salario por su trabajo, y cuando ahorras para permitirte unas vacaciones en un puente y tener unas minivacaciones, llegan esos "pijos" como tu dices, y les tienen en el aeropuerto todo el fin de semana.
Vergonzoso.

Pero esto no es nuevo.
¿Porqué se le permite a este colectivo que año tras año, y convenio tras convenio se salgan con la suya?

Actualmente todavía es más grave el tema por la crisis.
Si en estas fechas se puede reavivar minimamente la economia de muchas empresas gracias al turismo, ellos se permiten el lujo de cargarse esa posibilidad y arruinar a las compañias aereas.

En fin, muy mal.
De verguenza propia y ajena.
Ningun gobierno sea del color que sea deberia permitir que siguiera sucediendo esto.
¿Como? Pues medidas drasticas, lo mismo que hacen ellos.

Un besito Maat y espero que Sento pueda volver sin muchos retrasos.

LUNA dijo...

Pues ahora me parece que son ya Dioses con pies de barro.
Espero que Vicent pueda llegar sin novedades.
Un besito

Neogeminis dijo...

No es legítimo pretender defender un derecho afectando el derecho de terceros, menos aún cuando no existe opción alternativa para evitar las molestias que acarrea la medida.


saludos.

Ana Galindo dijo...

Estos pequeños dioses tienen un universo muy cómodo. Usan su codiciado olimpo para lanzar rayos despuntados a todos los humanos, jactándose de su derroche de energía y desprecio de los comunes mortales, cuyos problemas son ínfimos en relación a su avidez por acumular dinero y horas de descanso.
Ana

gustavo dijo...

sabes lo que realmente jode, maat?
EL HECHO DE QUEUNOS PRI-VI-LE-GIA-DOS
SE DIGAN QUE TIENE DERECHO A HACER HUELGA...
bueno, derecho juridico lo tendran, pero morallll...jajaaj y ja...
besos, maat

LUNA dijo...

Creo que se lo van a pensar un poco más de ahora en adelante...
¡¡¡¡¡¡BIEN!!!!

Besitos