14 de octubre de 2011

Este jueves, un relato: Voces


Apenas le queda un débil hilo de voz. Es con el que, cada mañana, emite extraños sonidos cuando las auxiliares llegan hasta su cama para asearla. No se imaginan lo que le duelen los huesos cuando la mueven. Hay turnos mejores que otros y ella prefiere el de las dos muchachas que mientras le arreglan la cama le explican como ha amanecido el día e incluso canturrean alguna bonita canción tratando de alegrarle un poco el ánimo. Esas dulces voces le dan un poco de vida en el poco tiempo que las disfruta cada día. Lo que más le gusta es que la peinen y sobre todo, que le dibujen alguna caricia en sus ajadas mejillas. Luego, queda sumida de nuevo en el silencio de su triste habitación de la Residencia hasta que otras voces llegan hasta ella para administrarle el batido de la mañana, el cual, aparece rebosante en la gruesa jeringuilla blanca que desde hace meses ha cambiado por los cubiertos que ya no precisa. Su frágil y deteriorado organismo sólo admite la ingesta de líquidos.

¡Ojala! hoy empiecen por el de sabor a cacao, rumia para sus adentros.

Un grupo de voces que no reconoce llegan hasta la cabecera de su cama, la observan como desayuna y la que lleva la voz cantante, sentencia:

-Esta señora traga bastante bien. Vamos a sustituir los batidos-que resultan muy caros-por variadas cremas suaves...

Luego, no logra entender bien alguna de las palabras que intercambian entre ellos: crisis, presupuestos, déficit, recortes...

Afortunadamente, desde su lecho no puede ver el cochazo de cristales negros blindados que espera a "la voz cantante" en la puerta del edificio que visita como autoridad entendida en la materia. Un chófer y dos guardaespaldas, comentan entretenidos el último partido de la Selección, mientras aguardan el regreso del lumbrera de turno que tienen asignado, al que deben acompañar y proteger.

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Esto es una realidad "palpable" hoy en día. Pero estas cosas, no nos las cuentan en los Telediarios. Miles de personas que lo han dado "todo" a lo largo de su vida, languidecen tristemente en las habitaciones de residencias de ancianos, sin que sus voces, puedan llegar hasta nosotros y sufriendo injustamente en su persona los cacareados "recortes".

¡País!



Maat


Más voces en: http://callejamoran.blogspot.com/

Y al otro lado del charco en: http://yonky-detodocomoenbotica.blogspot.com/



15 comentarios:

Gastón D. Avale dijo...

excelente! sin dudas un relato real, también lo considero cruel... ese olvido sin dudas esta demasiado mal. no puedo creer que pasen cosas así. mi hermano investiga sobre gerontología, y sin dudas las cosas que me cuenta son mucho peores que esta que nos traes a leer... pero sin dudas puedo entenderte y comprender esa situación. la siento de cerca... no me toca porque no tengo abuelos, pero sin embargo, es una cruel realidad. excelente que le hayas puesto voz así también se pueden enterar muchos más con tu grito. un abrazo!

Natàlia Tàrraco dijo...

Maat de mis entretelas, tú le das voz y grito de tristeza, de soledad, de dolor. Hay tantas voces calladas que languidecen. Hay voces obscenas que proclaman el poder, impúdicas sentencias, insufribles voces, implacables recortes, mientras que en su griterio ahogan miradas sin voces, angustias mudas, otras voces cantarinas, alegran ni que sea un instante cada día.

Debemos escuchar esas voces aunque no suenen están y sufren.
Me emocionó esta callada voz al final de su camino.
Besitos.

MAJECARMU dijo...

Excelente texto en el que denuncias una realidad,que clama al cielo.La indiferencia y el olvido de nuestros mayores,por parte de la sociedad y por parte del gobierno.Muy triste y lamentable,amiga.
Te dejo mi gratitud por tu sensibilidad y buen hacer.
Mi abrazo siempre,Maat.

Abuela Ciber dijo...

Tristemente ....real.

Cariños

Leonor Montañés Beltrán dijo...

Maat, no he podido evitar que se me encogiera el corazón al leerte. Es mi lucha diaria. Trabajo en una residencia de enfermos de Alzheimer y cuando abro las ventanas para que entre la luz de la mañana y asearlos siempre pienso en lo injusta que es la vida. Has dado en el clavo en eso de economizar en épocas de crisis. Total ellos no se quejan!. Un beso muy fuerte y gracias por poner voz a los desprotegidos. Yo intento cada día que sean felices.

San dijo...

Maat un poquito antes acaba de dejar un comentario, sobre estos recortes sanitarios, no es justo. Recortan y recortan pero socializando la nefasta administración- Unos ganan y cuando lo hacen lo disfrutan pero no reparten, ahora, si se debe hay que pagarlo, pero ahora si toca repartir la deuda ja! !que suerte tenemos! Nos toca pagar, y apretar. Sanidad, educación, cochazos nooooo, almuerzos de trabajo nooooo,gastos de representación noooo. Un honor este cargar a nuestras espaldas la crisis maldita.

Juan Carlos dijo...

Tema de inmensa actualidad que nos describes desde dentro, desde el sentimiento de quien sufre los recortes. Exquisita sensibilidad, llega hondo.
El contraste de la residente y los figurones, de lujo.
Un abrazo, amiga.

Pepe dijo...

Naturalmente que no es justo!!. La crisis, la tan cacareada crisis, siempre afecta a los mismos, a los humildes, a los que nada tienen y menos quieren dejarles. Siempre lo mismo. La crisis beneficia a los ricos, no te quepa la menor duda. Y aunque no hubiera crisis, la desatención a nuestros ancianos denota que nuestras sociedades están enfermas.
Un abrazo.

Ardilla Roja dijo...

Si querida Maat, personas como tu son capaces de escuchar sus voces y amplificarlas con escritos como el tuyo. Lo malo está en esos ladrones con traje, cuyos corazones congelados y duros impiden el riego sanguíneo a sus necios oídos.

Un abrazo.

Sindel dijo...

Maat tu relato es triste pero muy actual, yo trabajo en salud y te aseguro que esto pasa muy seguido. Gente que da la vida por otros pero que llegado el momento se convierten en molestia para los demás. También hay otros casos más felices por suerte, pero de estos que vos contás acá hay demasiados. Un abrazo. Me gustó mucho.

Ceci dijo...

¡No, no es justo! el hilo siempre se corta por lo más delgado y siempre son los mismos los que pagan los recortes. Los que no tienen voz. Nos has dejado Maat un relato sentido y le pusiste palabras a quién languidece. Es triste...
Te dejo un fuerte abrazo

alfredo dijo...

Clamar en el desierto. Voces que no llegan a su destino, porque el "destino" está por y para otras cosas.

Cruda exposición de una realidad demasiado cotidiana.

Besos

Manuel dijo...

Real como la vida mism, lo peor es que cuando timidamente se alza alguna voz en contra, rapidamente es rechazada y anulada cuando no silenciada. A algunos se les deberia dar un poco de su propia medicina.
Un beso

Rochitas dijo...

Sólo el buen pacto de convivencia con uno mismo, y la certeza de haber hecho siempre lo que quisimos sin haber temido por los posibles resultados, nos augurará una buena vejez. Triste. A veces da temor pensar donde estaremos, con quien... cuando ya no dependamos más que de los otros.

Inma Brujis dijo...

Madre mía!!! cuantas verdades en tan poco espacio... Impresionante.
Besossss