14 de julio de 2011

Este jueves, un relato: Un lugar en el mundo




Hay un pequeño lugar, guardado con inmenso cariño en mi memoria que, sin duda, ha sido muy importante en mi vida. Se trata del tramo de la Gran Vía Marqués del Turia comprendido entre las calles Ruzafa y Felix Pizcueta de mi ciudad: Valencia. Durante algunos años, se convirtió en la zona lúdica preferida por mi pandilla de amigos. Cada tarde, nos reuníamos allí para compartir unas horas de juegos y diversión. También dedicábamos tiempo a confidencias y a intercambiar los descubrimientos que, por la edad, íbamos haciendo poco a poco sobre temas importantes en nuestra existencia. Casi sin darnos cuenta, se fraguó una amistad entre nosotros que, a día de hoy, perdura. Doy gracias por ello.


Muy de tarde en tarde, me pierdo entre el ajetreo que ahora se vive en esa zona y sentada en uno de los ajados y solitarios bancos, dejo que la nostalgia empape mi alma. Ahora, nunca hay niños que alboroten y llenen de alegría el entorno con sus juegos. Los jardines, están custodiados por vallas vestidas de verde que nosotros nunca necesitamos. Simplemente nos dijeron que no se pisaban y nos cuidábamos mucho en cumplir la orden. Aprendimos a respetar y a amar el lugar en el que disfrutábamos juntos.Tampoco habían tristes bolardos anclados en el suelo impidiendo que se aparcara en zonas concretas ya que había espacio suficiente para todos. Los árboles se han hecho enormes y tupidos, restando luminosidad al ambiente, pero convirtiéndose en lujosos dormitorios para los estorninos que llegan a ellos periódicamente en bandadas. Han desaparecido de sus cortezas algunos de los nombres que, guiados de ese primer amor, tallamos ilusionados.

A veces, es duro cerrar etapas. Y mucho más añorarlas. Pero la vida sigue y hay que vivirla con intensidad. Otros lugares en el mundo aparecen a nuestro paso. De nosotros depende hacerlos inolvidables. Los tiempos actuales nos regalan lugares nuevos que disfrutar juntos. En este caso, son lugares virtuales, los blogs, desde donde también compartimos vivencias y, ¿por qué no? , podemos fraguar buenas amistades. Tan solo hay que intentarlo...

Maat


Más lugares que visitar en:

http://thedailyplanetbloggers.blogspot.com/

13 comentarios:

alfredo dijo...

Recuerdo y lugar próximo en el espacio, que no en el tiempo... algo ha llovido sobre esos bancos.

Me llama especialmente la atención la referencia que haces sobre este lugar que son los blogs como lugares entrañables e inolvidables.

Interesante, merece un estudio aparte.

Besos

CAS dijo...

Precioso relato, que me emociona, que me transporta a algunos de esos sitios que conocí y donde me detuve y me demoré en la contemplación, sintiendo que me invadía mucha paz, mucha nostalgia.
Tu conclusión me parece muy positiva y alienta a seguir buscando sitios donde vivir y renacer, porque como dice el dicho, la esperanza es lo último que se pierde. Ilusionados siempre buscando y encontrando, así deseo que sea para tí, para todos.
un abrazote enoooorme

Tésalo dijo...

También los blogs desaparecen y a seces las personas ocn ellos. No siempre es así. De vez en cuando hay un mensaje, en que se me pregunta qué es de mí.

Si, los árboles se vuelven muy tupidos y crecen muy rápidamente. Son las nuevas técnicas de riego.
A mí los estorninos me resultan seres un tanto amevacantes. Juegan a hacer figuras versátiles cuando buelas al compas unos y otros en los cielos.

Tésalo

Carmen Andújar dijo...

Donde pasamos nuestra infancia es un lugar que nunca se olvida, los sitios donde jugamos, los amigos, los parques, es algo que nos llega muy adentro y por muchos años que pasen lo tenemos tan interiorizado que siempre permanecerá en nosotros.
Es cierto los blogs nos enseñan también, a conocer otras personas y otros lugares que a través de ellos podremos también amar.
Un abrazo

Neogeminis dijo...

¡Qué lindo, Matt! qué lindo!...me has emocionado con tus recuerdos, el contraste con el presente que ahora muestra ese lugar y tu propuesta, tu abierta disposición a estar disponible para explorar nuevos horizontes, que, si bien hoy pueden no ser aún entrañables rincones para el recuerdo, bien pueden serlo mañana...
Un abrazo de jueves emotivo!

San dijo...

Matt cuando visite Valencia tienes que pasear conmigo y enseñarme ese lugar, porque me lo has descrito de forma tan entrañable que me encantaria caminarlo y sentirlo.
Un abrazo.

Any dijo...

El lugar en el mundo preferido casi siempre tiene que ver con los afectos y los buenos momentos de la infancia y la juventud. Pasa el tiempo y el lugar cambia, le ponen rejas, lo acotan, pero en nuestra memoria sigue intacto.
Muy lindo recuerdo
un abrazo

Ardilla Roja dijo...

Yo también tengo en la memoria un lugar parecido. Los años han pasado y el pueblo ha crecido; pero la Rambla sigue igual, con los mismos bancos de piedra y las casas de estilo colonial que la flanqueaban.

Te dejo un fuerte abrazo.

rosa_desastre dijo...

Tal como dice San, sera precioso dar un paseo por ese lugar, quiero ver los arboles invadiendo el cielo abierto de tus recuerdos y poder escribir de nuevo los nombres en la savia de los años.
Un beso

Ceci dijo...

Hermoso ese lugar, el de tus recuerdos Maat! Por otra parte, siempre pasa lo mismo en las ciudades, los parques se convierten en territorio de nadie en las noches, o terminan cercados con rejas de hierro.
Por suerte no pasa lo mismo con los afectos.
Te mando un gran abrazo

Nómada planetario dijo...

Hay situaciones que van cosidas a nuestra infancia de forma perenne.
Encantado de volver a tu blog.

maria jose moreno dijo...

GRacias por compartir tu lugar. Yo tambien tengo uno similar aqui en Cordoba donde disfrutabamos de nuestra juventud sin preocuparnos de nada mas.
UN beso playero

Juan Carlos dijo...

Bonita ciudad en la que vives. Imaagino la zona, como cuentas que fue y recuerdo como es. Esas transformaciones con rejas y bolardos no las entiendo bien, pero parece que los alcaldes o alcaldesas se sienten mejor al colocarlos, me parecen elementos limitadores de la libertad, no me gustan.
Disfruté con esa evocación deesa pandilla de chicos por la Gran Vía M. del Turia.
Un abrazo.