18 de febrero de 2009

Os invito a leer...


EL AMOR NO ES POSESION

Por José Antonio Burriel
Abogado y Periodista, experto en violencia doméstica

Escribe Ignacio Camacho en ABC: “Marta del Castillo murió por saber decir no, por pensar que su vida era suya y podía manejarla….Cuando un chaval de veinte años que ha crecido en una gran ciudad y sabe usar las nuevas tecnologías se considera dueño exclusivo de una chica de diecisiete no tenemos sólo un problema de leyes ni de seguridad, sino un desfase en la educación moral, sentimental y cívica. Y lo tenemos todos. Los que minimizan los malos tratos y la violencia de pareja -ah, el crimen pasional «de toda la vida»- y los que creen en las soluciones rápidas de la ingeniería legal. El problema está en la transmisión de valores, en la falta de responsabilidad familiar y en esa educación cuya sórdida realidad nadie quiere mirar en serio, ni menos reformar a fondo”. ¡El dedo en la llaga!

Las normas penales no pueden cambiar las conductas. Las normas penales pueden “asustar” a unos cuantos. Las leyes, como, por ejemplo, la de la igualdad, pueden diseñar principios y marcar coordenadas de actuación. Pero solamente la educación en esos principios y la transmisión de los valores pueden cambiar las conductas. Y el enorme déficit en la Ley Integral esta en lo previsto para la educación. Casi nada de lo previsto en el ámbito educacional en la Ley Integral –casi exclusivamente competencia de las Comunidades Autónomas- se ha puesto en marcha.

Enseñar a ser responsable en las relaciones sexuales –por ejemplo, educar en el uso de los preservativos- no esta de más. Pero previamente hay que enseñar que el amor no es posesión, sino respeto a la libertad de otro. Hay que enseñar en que consiste la libertad: no hay libertad sin responsabilidad.

Y esos valores –aquellos que hacen grande a la persona humana- no solamente se enseñan cual si fuera una lección sobre los ríos y las montañas- sino que también se ejercitan. Se ejercitan en las escuelas. Y se ejercitan de modo esencial en las familias. Y quizás estas no sean conscientes de la importancia de los valores de libertad, dignidad e igualdad. También las familias han sido destinatarias de unos valores en los que respecta al hombre y a la mujer que se enraízan en la supremacía y el dominio. Quizás por ello den poco valor a esos valores. Sin embargo, las familias deben ser conscientes de su responsabilidad en las nuevas generaciones. Y tendremos un futuro negro si los jóvenes siguen sintiéndose “poseedores” de la mujer.

Queda mucho camino por recorrer. Pero quedara un más largo trecho en caso de no decidirnos a recorrer el camino de la educación, de los valores.

http://www.el-refugioesjo.net/index.php?option=com_content&task=view&id=2634&Itemid=2

4 comentarios:

Mercedes dijo...

Muy buena invitación.
Yo estoy totalmente de acuerdo con lo que se dice aquí.
Nadie es dueño de la vida de nadie y el amor debe crecer como los árboles, uno junto al otro, para que el aire pueda limpiar las hojas y el sol y el agua puedan hacer su trabajo.
Muy buen texto, Maat. A ver si retomamos esa responsabilidad de los padres a la hora de inculcar valores a nuestros hijos y mostrarles modelos a seguir con nuestra conducta.
Un abrazo.

Paco dijo...

Gracias Maat,

Desgraciadamente este tema sigue vigente por mucho que queramos olvidarnos de él. La justicia es en parte la causante de muchos casos de vilolencia de género.

Te invito a que visites este blog:

Desde mi Buardilla

CESAR dijo...

Nadie tiene la propiedad sobre nadie. Si alguna vez fuiste mia, solo tuve derecho a un habitación con derecho a cocina. Un abrazo.

Annick dijo...

Podemos enseñar los mejores valores a nuestros hijos y que se cruce un desaprensivo en el camino de una hija y le quite la vida .
No hay palabras de consuelo.