1 de abril de 2010

Jueves Santo

La Iglesia Católica conmemora hoy el Jueves Santo y coincidiendo con ello, he querido traer hasta mi blog uno  de los poemas  que recuerdo con más intensidad de mis años de colegiala. Con los años, supe que era  uno de los más bellos sonetos de la poesía mística española y que aparece en las principales antologías poéticas en lengua castellana. 

Su autoría se ha atribuido a distintos personajes, entre los que se encuentran San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, o el P. Antonio Panes, franciscano de la provincia de Valencia. Pero a día de hoy, no hay pruebas suficientes para poder afirmar categóricamente quién compuso el poema. Si que hay constancia, en cartas que conserva la orden de los franciscanos, que sus misioneros enseñaban este soneto a los indios americanos como una oración cotidiana y que guardaban manuscrita.


No me mueve, mi Dios,  para quererte 
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera;
pues aunque lo que espero no esperara
lo mismo que te quiero te quisiera.



La imagen que he elegido para esta entrada pertenece a un crucifijo que conservo con mucho cariño. Era de mis padres y, durante 52 años,  presidió la cabecera de su cama. Para mí tiene un significado más amplio, pues además de lo que representa, guarda una enseñanza que mi padre me dejó: ser tolerante. Mi madre era creyente y practicante, y su deseo de que ese Cristo presidiera su alcoba fue respetado siempre. Y hay algo más. De niña, mi obsesión era desclavar las imágenes de sus cruces.  Lo hice en varias ocasiones con distintos rosarios que había en mi casa. Me trajo algunas regañinas, pero no cejé en mi empeño. Si os fijáis, el Cristo de esta imagen tampoco está clavado en la cruz. Una de las veces que se pintó en mi casa y que ese crucifijo estuvo a mi alcance, los diminutos clavos que lo sujetaban desaparecieron...Mi padre con toda la paciencia del mundo -quizá fue el único que  entendió lo que me ocurría- se limitó a sustituir los clavos por pegamento. Y así continúa.  En aquella ocasión, también fue tolerante conmigo. Deben ser ya miles los besos que le llevo enviados. Lo hago cada vez que mis ojos se encuentran con este crucifijo que con tanto cariño guardo en mi casa.  Una de mis mejores joyas. 


Maat


11 comentarios:

rosa_desastre dijo...

Que hermosa herencia de sentimientos.
Dios te bendiga.
Un beso

XoseAntón dijo...

Querida y entrañable, Maat, me has conmovido. ¡Condenada!

A mí me daba por desmontar las radios (bueno, desmontaba todo lo que se ponía a mí alcance), aunque nunca conseguí descubrir al tipo que hablaba dentro. En cuanto a la cruz, más o menos, por motivos emocionales parecidos llevo cadena y crucifijo; mi abuela nunca quiso que anduviera sin la susodicha medalla.

Bikiños

izara dijo...

Yo también me aprendi ese soneto,
aunque en el libro de nuestra escuela, se le atribuía a Lope de Vega; y también en la cabecera del dormitorio de mis padres, estuvo un crucifijo parecido.

no me tienes que dar por que te lea
ni gracias, ni nada parecido,
basta que mis ojos se humedezcan
al sentir lo que hoy he sentido,
en la tranquila luz de tus palabras
en la admirable paz de tus escritos

Un abrazo Maat.

LUNA dijo...

Pues esas cosas que nos acompañan toda la vida, son como tesoros, que nos traen recuerdos de personas y acontecimientos de nuestra vida.

Seguro, que por él, te mandan mucha energía.
Un besito

MAJECARMU dijo...

Maat,el poema lo mejor de lo mejor..! Y tu testimonio valiente y sincero me ha emocionado..porque sigues desclavándolo en este post con tu homenaje de fé y de cariño..!

GRACIAS MAAT..!!
Mi abrazo grande,grande de luna llena..!!
M.Jesús

TriniReina dijo...

Ya conocía el soneto y me parece muy acertado para estos días que vivimos.

Me han emocionado tus palabras de recuerdo para tu padre. La tolerancia es una buena herencia y otra prueba más de amor hacia los hijos.


Besos

Ardilla Roja dijo...

Ay! Maat, querida. Qué bonito lo cuentas.

Yo "arreglaba" despertadores viejos. Siempre me sobraban la mitad de las piezas y por supuesto ninguno funcionó.

Yo no soy muy creyente por desgracia; pero al morir mi abuela, pedí que me dieran su rosario. Es un objeto al que ella estuvo muy unida y lo conservo como un gran tesoro.

Te dejo un fuerte abrazo.

Alhena dijo...

Hola Maat

El poema es precioso y creo que antes en todos los dormitorios había un crucifijo, mis padres también lo tenian.

Me han encantado tu post.
Un abrazo.

Neogeminis dijo...

Me uno a tu cruzada de desclavar los cristos de sus cruces...también las que padecen los de carne y hueso.

un abrazo.

Maat dijo...

Hola, Rosa.
Muchas veces tiene más valor lo espiritual que recibimos de nuestros seres queridos que lo material que puedan dejarnos en herencia. Simplemente tenemos que valorarlo.
Celebro recibirte en mi blog.

Xose, no sabes la alegría que me ha dado verte asomar por aquí. Espero que, en nada, estés ya al 100% y podamos disfrutar de tus letras. Así te lo deseo.

Izara, afortunadamente nos unen muchos detalles de nuestra infancia, yo los recuerdo con especial afecto y conforme van pasando los años les doy aún más valor. Tus versadas palabras, una vez más, me llenan de emoción. Gracias por llegar hasta aquí desde tus jaras.

Sí, Luna. Son preciosos tesoros que guardamos en nuestro corazón. Cada cual tenemos los nuestros y es bonito compartirlos.

Majecarmu, siempre es un verdadero placer leerte y una satisfacción personal tenerte como amiga.

Trini, sin duda es un maravilloso soneto y, estos días, apetece recordarlo. Gracias por tus letras.

Ardilla, para querernos unos a otros no es necesario que tengamos estas o aquellas o creencias. Basta con que sepamos respetarnos y aceptarnos tal cual somos. Es una buena puerta para que el cariño llegue, ¿no crees?

Alhena, bienvenida a mi blog. Es un placer tenerte por aquí.

Neo, ojalá pudiéramos desclavar a muchos cristos-de carne y hueso como tú los defines- de sus cruces, pero lo podemos ir intentando en nuestro entorno más próximo. Seguro que los hay...

Un abrazo muy fuerte para cada uno de vosotros.

Maat

Magamerlin dijo...

Bonitos recuerdos y entrañables, conservalos siempre.

Besos, hasta pronto.