6 de abril de 2009

La marioneta



Si por un instante Dios se olvidara

de que soy una marioneta de trapo
y me regalara un trozo de vida,
posiblemente no diría todo lo que pienso,
pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen,
sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más,
entiendo que por cada minuto que cerramos lo ojos,
perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen.
Despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan,
y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida,
vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol,
dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma.
Dios mío, si yo tuviera un corazón,
escribiría mi odio sobre hielo,
y esperaría a que saliera el sol.

Pintaría con un sueño de Van Gogh
sobre las estrellas, un poema de Benedetti,
y una canción de Serrat sería la serenata
que les ofrecería a la luna.

Regaría con lágrimas las rosas,
para sentir el dolor de sus espinas,
y el encarnado beso de sus pétalos...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida...

No dejaría pasar un solo día
sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos
y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están,
al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen,
sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
A un niño le daría alas,
pero le dejaría que él sólo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte
no llega con la vejez sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres...
He aprendido que todo el mundo quiere vivir
en la cima de la montaña,
sin saber que la verdadera felicidad está
en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido
aprieta con su pequeño puño,
por primera vez, el dedo de su padre,
lo tiene atrapado para siempre.

He aprendido que un hombre
sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo,
cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes...
Pero realmente de mucho no habrán de servir,
porque cuando me guarden dentro de esa maleta,
infelizmente me estaré muriendo.

(Autor desconocido)



Hay versiones que sitúan este poema en la obra de Gabriel García Marquez, pero no está confirmado que sea cierto.


Maat











8 comentarios:

Lujo dijo...

Hola Maat,
¡¡Qué lindo!!. Es un canto a la vida, a la esperanza.
Me ha puesto feliz y ha añadido una pizca de ilusión.
Ais....¡qué lindo es pasarse por aquí para aprender!
Olé chiquita mía!
Un abrazote enormeeeee, de corazónnn.
Cuida't.
Bona setmana!

Mari Carmen dijo...

Muy bello, Maat. Ya lo había leído en algún lugar, pero siempre me hace recordar que hay que disfrutar el momento y el placer de las cosas sencillas, que hay que ser amable y querer y quererse, porque la vida es corta y el final acecha en cualquier fleco de nuestra calle.

Un abrazo :)

Ardilla Roja dijo...

Hola Maat,

Siempre nos traes pequeños tesoros. De este, como romántica irredenta que soy, me quedo con eso tan bonito que dice: "No dejan de enamorarse cuando envejecen si no que envejecen porque dejan de enamorarse. Y es que además, ¡es tan cierto!

Un beso, Maat

CASANDRA dijo...

si...que bueno hacer todas esas cosas, me quedó eso de escribir en el hielo lo que no agrada, lo que lastima, las ofensas, los rencores, los complejos, y dejar que salga el sol... De alguna forma trataré de hacerlo así como llegarme hasta aquí y desearte un buen día. Un beso.

Celia dijo...

¡Qué bonito! Está lleno de verdades.
Un beso Maat.

fly dijo...

¡Qué cosa tan bonita! hacía tiempo que no me encontraba con algo así... me encanta sobre todo eso de "escribir odio sobre hielo y esperar a caliente el sol" es genial.
Tienes muy buen gusto.
Un saludo.

Any dijo...

Que lindo es esto, lo había leído alguna vez pero lo había olvidado.
Que fácil suena todo no? Si uno fuera capaz de vivir como propone la marioneta ... y que graciosa es la foto que elegiste! Soy una grandota a la que le siguen gustando las muñecas de trapo!
un beso

mar dijo...

Precioso Maat, alguna vez lo leí pero apenas lo recordaba, me gusta especialmente la parte que dice "que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña,
sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada."
aunque creo que todo él es una gran verdad
Un beso de Mar