28 de noviembre de 2007

Un caballo blanco


Madre...no me riñas,
que ya nunca vuelvo a ser malo...
No me riñas, madre,
que ya no vuelvo a llenarme de barro.

Madre...no me riñas,
que ya no vuelvo a manchar mi vestido blanco.
Madre...
cógeme en tus brazos...
acaríciame,
ponme en tu regazo...
Anda...madre mía,
que ya nunca vuelvo a ser malo.

Así...y arrúllame y cántame...y bésame...
Duérmeme...apriétame en tu pecho
con la dulce caricia de tus manos...
Anda...madre mía
que ya no vuelvo a llenarme de barro.
Madre...
¿Verdad que si ya no soy malo
me vas a comprar
un caballo blanco
y muy grande
como el de Santiago,
y con alas de pluma
un caballo
que corra y vuele
y me lleve muy lejos...muy alto...muy alto...

donde nunca pueda
mancharme de barro
mi vestido nuevo
mi vestido blanco?

¡Oh sí madre mía...
cómprame un caballo
grande
como el de Santiago
y con alas de pluma...
un caballo blanco
que corra y que vuele
y me lleve muy lejos...muy alto...muy alto...
que yo no quiero otra vez en la tierra volver a mancharme de barro!

LEÓN FELIPE

1 comentario:

Mari Carmen Martinez dijo...

ya no quedan locos en España...