1 de julio de 2007

Goleada de Maná en La Condomina


Este fin de semana, marché a Murcia para presenciar el concierto que el grupo mexicano Maná iba a dar en el viejo estadio de La Condomina. Su comienzo estaba anunciado a las 11 de la noche. Bastantes horas antes, comenzaron a formarse colas de seguidores de este grupo deseosos de conseguir un “buen sitio” para disfrutar en directo de la música de sus ídolos. Personalmente, a las 21 horas, ya estaba en mi localidad gozando del ambiente que poco a poco iba inundando el estadio. El público asistente era de lo más variado. Adolescentes, jóvenes y menos jóvenes. Un gran popurrí de edades. Y algo curioso. Familias enteras. Había muchas parejas de 35-45 años con sus hijos, dispuestos a compartir la experiencia, en una noche que se prometía intensa de emociones. Sólo faltaban unos minutos para las 11 de la noche, cuando una luna llena, y con un vestido más plateado que cualquier otra noche, “apareció” por detrás del escenario. Llegaba al estadio como una VIP, faltando poco para el comienzo del espectáculo y por un lugar donde no se hacen colas. Un sector del público, con la sensibilidad a flor de piel, le dedicó una pequeña ovación. Ni la luna quería perderse el concierto. Pasaban 8 minutos de las 11 cuando todo quedó completamente a oscuras. El estadio se convirtió en un mini-cielo. Millares de luces, provenientes de móviles y cámaras digitales comenzaron a brillar esperando captar las primeras imágenes de Maná en el escenario, cubierto hasta ese momento por un gran velo blanco. Arropados por un público totalmente entregado, Maná comenzó su concierto. Fueron dos horas mágicas. La conexión del público con el grupo era total. Una entrega mutua sin condiciones. Miles de voces -18.000 personas, según la organización- se fundieron en una sola, cantando con Fher cada una de sus interpretaciones. Destacadas sin duda, Labios compartidos, Clavado en un bar, Vivir sin aire, Rayando el sol, Mariposa traicionera, Manda una señal…. El batería Alex, nos deleitó con una intervención digna de ser recordada y que muy pocos, hoy por hoy, podrían igualar. No contento con la entrega de todos los presentes, se dirigió a los vecinos de las casas que rodean el estadio, quienes desde sus balcones seguían el concierto: “les voy a mandar un patrón que les cobre el precio del concierto, ya que lo están viendo de gratis”. Los vecinos, contestaron a su mensaje haciendo parpadear las luces de sus casas, ofreciendo un espectáculo único, al compás de la batería de Alex que seguía sonando …. Y para que no nos faltara de nada en una noche como esta, una estrella fugaz atravesó el pedazo de cielo del estadio ante la admiración y asombro de cuántos la vimos. No quiso ser menos que la luna….

Quiero hacer una mención muy especial al momento en que Maná comenzó a interpretar “El muelle de San Blas”. Todo el público, puesto en pie, cantaba la canción, con los brazos levantados formando un mar humano. Indescriptible. No voy a contaros más detalles del concierto. Haced lo posible por verlo. Quedan varios por celebrar en algunas afortunadas provincias españolas.

¡Suerte Maná! La merecéis. Y gracias por esta noche y por todo lo que hicisteis que sintiéramos..

MAAT


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