7 de febrero de 2013

Este jueves, un relato: Un segundo de eternidad.


Le despertó un suave beso en los labios. Entreabrió los ojos y se encontró a Ramiro sentado al borde de la cama, observándola.

-Perdona, estabas tan hermosa que no pude resistir la tentación de besarte.

-Pero...¿a dónde vas tan temprano? ¿Por qué te has puesto el traje?

-¡Ay, cariño! ¿No te acuerdas qué día es hoy?

-Pues no. Todavía estoy medio dormida. ¿Qué pasa hoy? ¿Otra cosa de las que se me olvidan ultimamente?

-Hoy es  el día en que nuestra pensión llega al banco, y sabes que me gusta ir a cobrar de los primeros..., respondió Ramiro y, encaminándose hacia la puerta, se giró y le envió otro beso con esa mano que tanto delataba sus años.

-Abrígate cuando te levantes, es un día muy frío.

-Pues tú, coge la bufanda, que te crees que eres un chaval que puede aún con todo.


Al  cerrarse la puerta, Julia se acarició los labios, rebañando el resto del beso con el que su esposo la había despertado esa bendita mañana. Con las pocas fuerzas que la vida había ido dejando en su otrora esbelto cuerpo, salió de su lecho. Una dulce sonrisa se había quedado dibujada  en su rostro. Comenzó a acicalarse
para cuando volviera Ramiro. Puso el mantel de puntillas en la pequeña mesa donde cada mañana desayunaban. Preparó tostadas con mantequilla y mermelada de violetas, el jarro con la leche, las tazas de porcelana que también acusaban el paso del tiempo. El aroma del café había inundado ya la estancia. La cafetera, en el centro de la mesa, aún humeaba cuando Ramiro entró por la puerta...

Después del desayuno, el mismo ritual de todos los meses. Contar los billetes, hacer los apartados de costumbre y, sobre todo, llenar los pequeños sobres de los nietos con la "paga" que los abuelos les obsequiaban el primer domingo de cada mes. 

Al día siguiente, volverían al banco, los dos. Ingresarían el resto  de la pensión que habían programado ahorrar ese mes y saldrían cogidos del brazo, tan contentos. Y, ella,  escucharia de nuevo, en tono jocoso, como le susurraba  Ramiro:

-¡Casi somos ricos, Julia!

Y ella, como cada mes, le respondería:

-Mi fortuna, es tenerte a ti.

Lupe

Más segundos de eternidad en el blog de Cecy





19 comentarios:

Leonor dijo...

Qué tierno relato, me deja un agradable sabor a felicidad.

Qué alegría envejecer junto al amor de tu vida.

Un beso.

Cecy dijo...

Este es el bello amor eterno en lo que dura toda una vida que a veces parece que pasa en un respirar.
Lindos ellos dos, para atesorarlos.

Me gusto mucho, porque me han robado una sonrisa.

Gracias por acompañar este jueves de segundos eternos y emotivos.

Un abrazo:)

Tracy dijo...

¡Qué ternura de relato!me ha encantado, qué ternura de pareja y... ¡habrá tantos así...!

G a b y* dijo...

Qué cálida pareja! Los años los acompañan y ellos se acompañan año tras año. Toda una secuencia diaria de amor y compañerismo. Lindo leerte y ser un poquito parte, del afecto que se prodigan Ramiro y Julia.
Un beso!
Gaby*

emejota dijo...

Me gustaría creerme que existen parejas así. Evidentemente mi noción del matrimonio es mucho más cruda y exigente, de otro modo me lo creería. Una historia muy linda. Bss.

Matices dijo...

Pequeños detalles que reflejan una eternidad para ellos,... Emotiva historia llena de complicidad

Besos!!

Carmen Andújar dijo...

Esos pequeños detalles son los que llenan toda una vida, y así se puede vivir una eternidad.
Un abrazo

Teresa Oteo dijo...

Muy tierno y emotivo tu relato, qué bonito envejecer junto a la persona que quieres.
Un beso!

rosa_desastre dijo...

Y quien diga que una vida no se llena con las pequeñas cosas...
La felicidad de los instantes cuando se comparten, buenos o malos, son el mayor tesoro.
Un beso amiga

San dijo...

Esos pequeños detalles son los que hacen eterna, no los segundos, si no la vida.
Sencillamente hermoso.
Un abrazo

Pepe dijo...

Precioso y entrañable relato el que hoy nos traes Lupe. Complicidad, compenetración total, amor. son muchos los sentimientos que se respiran en el. Me ha encantado. La importancia capital de las cosas sencillas que han llenado y llenan una vida en común.
Un abrazo.

Manuel dijo...

Lupe, que relato mas entrañable, que imagen de paz y felicidad.
Gracias
Un beso

Mar dijo...

Es muy entrañable tu relato. Me gustó y me ha recordado una entrada que dediqué a mis padres en la que describía un desayuno con ellos.

Bss.

Toni dijo...

Seguro que tendrán sus malos momentos, pero en este instante en que los has pillado, son pura felicidad.

Saludos!

Lucia M.Escribano dijo...

Hay Lupe! hace años yo pensaba que mi vejez seria como la de Julia...pero nosotros pensamos y la vida elige por nosotros....precioso relato...gracias.
Te enlace para tenerte cerca.
Besos guapa.

casss dijo...

Aplaudo tu reivindicación de los segundos cotidianos que hacen que sea bella la eternidad, y no una carga que pesa y uno quiera sacudirse.

Pequeños detalles, breves segundos, para construir entre dos un mundo bello.

Precioso relato.(siempre con el toque de una palabra distinta...)

besos

Sindel dijo...

Esos segundos que son parte de la rutina pero que no dejan de ser especiales cuando son vividos en pareja y con amor.
Es un relato muy tierno.
Un beso.

Neogéminis dijo...

Con muy poco puede sentirse uno tan feliz!
=)

Amando García Nuño dijo...

No ricos, eran, son inmensamente millonarios. Y encima, se dan cuenta de ello. Emotivo a tope. Un abrazo.