2 de octubre de 2009

Sábados Literarios de Mercedes


HISTORIAS DE MIS MUEBLES

La recuerdo desde siempre en la habitación de mis padres. Era de un caoba intenso, repujada de discretos dorados. Su forma era abombada y lucía cuatro hermosos cajones; dos grandes que, al abrirlos, crujían como los huesos de un anciano y dos más pequeños pero generosos en espacio. El de la derecha pertenecía a mi padre. Llaveros, estilográficas, sellos, vitolas, relojes parados en el tiempo y, al fondo, el escondite de sus puros caliqueños. ¡Cuánto le gustaban!


En el cajón de la izquierda, mi madre atesoraba sus escasas joyas, los pañuelos pulcramente planchados y almidonados, un minúsculo cofre con rosarios y sus delicadas y brillantes medias de cristal para ocasiones especiales.

En los cajones grandes descansaban las sábanas blancas de hilo bordadas a mano y las toallas de varios tamaños en perfecto orden que desprendían un agradable aroma a jabón natural que hoy, todavía recuerdo.

El entrañable mueble estaba coronado por una fría y casi inamovible piedra de mármol de color crema, veteada con sinuosas tiras de caramelo que formaban caprichosas figuras. Bajo ella mi madre guardaba los documentos importantes de mi familia. Era su caja fuerte.

Cuando tuvimos que deshacer la casa, fue uno de los enseres de los que más me dolió desprenderme. Pero el mármol todavía lo conservo. Lo tengo en mi mesa de trabajo. Hay noches en que me sorprendo acariciándolo. Entonces cierro los ojos y evoco secuencias cada vez más lejanas y añoradas en el tiempo. Las vividas con mis padres y hermanos, con esa cómoda de mudo testigo...

Maat


Podéis encontrar más historias de muebles en:


http://teresacameselle.blogspot.com/

26 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Me gustó.. el recuerdo de las cosas que nos marcan en la vida.. pero que quedan grabadas en el mármol del alma por siempre.


Un abrazo con mis
Saludos fraternos de siempre..

Que tengas un buen fin de semana...

Neogeminis dijo...

De esos tesoros no hay que desprenderse bajo ninguna circunstancia!


Me gustó mucho tu texto, me resultó muy emotivo.

Un abrazo, desde el bus.

Ardilla Roja dijo...

Precioso Maat.

Tiene un rico sabor a foto sepia. No sé como explicarlo. Me ha gustado mucho la metáfora que alude a los huesos de un anciano. El detalle de la caja fuerte, creo que era usual en muchas casas.
Qué distintos somos y qué parecidos a la vez. Los relojes, una cajita con unos gemelos, la cartilla militar... En el otro lado las medias de cristal, un estuche con medallitas de la virgen de Lourdes, del Pilar, y otras bendecidas por el Papa. Como ves no describo la cómoda de tus padres, si no la de los míos.

Un abrazo y feliz fin de semana

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Maat, yo tengo una repisa de mármol encima de una máquina de coser antígua.
¿De dónde vino ese mármol? Estuvo en una cómoda como la que describes, caja fuerte, y debajo, en dos partes pulcras y separadas, padre y madre. Un mundo, dos mundos y luego para tí el mármol, con sus recuerdos.
Bello y evocador, bsito, natalí

tag dijo...

¿Como te deshiciste de esa joya?

Yo la hubiera conservado, seguro.
Aunque sea tan clasica la comoda y tengas los muebles modernos,
tambien está bien mezclar estilos.

Y ademas, lo que cabe allí!!!

Un besito

milagros dijo...

Cuánto cuesta deshacerse de un elemento que fue testigo de tantos momentos importantes de nuestra vida. Al menos te has quedado con una parte de él.

CAS dijo...

...por un momento, siento que acaricio esa piedra..
muy entrañable tu forma de escribir, siempre nos toca el lado sensible.

un abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Precioso relato Maat. ¿Qué hariamos sin los recuerdos? y esos muebles tan fantásticos, nos ayudan facilmente a evocar esos bonitos recuerdos de infancia y juventud.
Un abrazo

alfredo dijo...

Con su recuerdo y una cálida caricia de vez en cuando a ese frío mármol, la imagen de la cómoda será tan viva, como lo fue en su día.
Y así la recuerdas con un cúmulo de detalles inolvidables todavía vivos en la retina.

Evocador relato, que comparto en sus detalles.

Un abrazo

MAJECARMU dijo...

Ese escrito pulcro,sencillo y entrañable.. retrotrae el recuerdo, lo renueva y nos lo pone en bandeja..
.. Y admiramos el mueble que guarda el orden de las cosas y de los sentimientos planchados y almidonados en el tiempo..

Mi enhorabuena por esa belleza,amiga.
Un abrazo inmenso.
M.Jesús

TriniReina dijo...

Es cierto que hay detalles de nuestra niñez que siempre quedan límpidos en nuestra memoria. Como este mueble tocador que con tanto cariño recuerdas y también describes.

A mi me sucede con un juego de té, blando y dorado que tenía mi madre. Un día me traje el azucarero, lo único vivo que quedaba, y lo guardo con gran cariño.


Besos

XoseAntón dijo...

Sí, Maat, cuánta razón tienes; antes, nuestros entrañables viejos, acostumbraban dividir su vida con los cajones de sus muebles. ¡Pobre del que invadiera el mundo del otro!, fuera para lo que fuese, y si se trataba de husmear, ahí ya caía cadena perpetua. Suerte con el certamen.

Bikiños

Balamgo dijo...

Evocador y entrañable relato.
Me ha encantado como has detallado con verdadera veneración, las pertenencias de cada uno. Ellas por si solas, dejan traslucir como eran los personajes.
Un abrazo.

chonoman dijo...

Maat ese mueble existe en mi familia, era de mi abuela, lo rescato mi hermano y hoy adorna su casa.
Bellísimo relato.
Besotes.
Paola.

Fernando dijo...

Hermoso mueble, seguro que lo era. Y sí, lo del "cajón de los secretos" se estilaba mucho entonces. Los hay/había con cierres complicados, con trampillas...sólo faltan los mosqueteros por las calles. Me ha dejado buen sabor de boca.

Bolzano dijo...

Cuesta mucho desprenderse de los recuerdos, aunque por suerte conservó el mármol que la transportaba al pasado.

Saludos.

mar dijo...

Precioso texto, es increible como un mueble, o simplemente una parte de él, como en este caso, nos trae unos recuerdos tan intensos de nuestra vida.
Me ha gustado mucho
Un beso de Mar

Teresa Cameselle. dijo...

Hemos coincidido en el mueble, e incluso en algunos de sus contenidos.
Relato nostálgico y bonito, pena que no te quedaras con la cómoda, pero al menos tienes el mármol para recordarla.
Me temo que te has pasado de caracteres, así que te toca viajar un rato en el gallinero, pero no te preocupes, tienes compañía, jaja.
Un beso.

Celia dijo...

Hola Maat.
Perdona mi tardanza, pero no he podido llegar antes.
Tu relato es extraordinario por el texto en sí, y sobre todo ese caracter que le imprimes de nostalgia y amor.
Me ha encantado.
Muchos besos, amiga

KUBAN dijo...

Los muebles son testigos mudos de grandes historias. Gracias. Un abrazo. Volveré

Naiba dijo...

Hola Maat

Esos son los recuerdos de los que no hay que desprenderse nunca.

Yo ahora mismo estoy en esa texitura, mis padres han fallecido y ahí está su casa con todos sus enseres, y no se que hacer con ellos, pero soy incapaz de desprenderme de ninguno de ellos.

Todos guardan una historia, un momento, un recuerdo, una vivencia de ellos y con ellos.

Emotivo relato.

Besitos y feliz fin de semana.

Maat dijo...

Muchas gracias a todos por pasar por mi blog, leerme y dejar unas letras. Me ha encantado compartir vuestras historias. Ha sido una bonita manera de conocernos un poco más...

Un montón de besotes. ¡Serviros!

Maat

gustavo dijo...

EN MI HABITACI0N SIEMPRE PAR0 UN MUEBLE C0M0 ESE...MAS MUCH0 MAS SENCILL0...S0L0 TENG0 RECUERD0 DE CUAND0 L0 EMPECE A UTILIZAR Y0...TRES CAJ0NES DISPUEST0 UN0 S0BRE EL 0TR0, UNA SUPERFICIE PARA DEJAR C0SAS Y UN ESPEJ0 FR0NTAL...AH0RA ESTA EXILIAD0 A LA HABITACI0N QUE YA N0 ES DE I HERMANA, PUES ELLA YA ESTA TAMBIEN EXILIDADA DE CASA, QUE ES0 ES L0 QUE SUCEDE CUAND0 TE CASAS, QUE CADSADA, CASA QUIERE...MEDI0 BES0,MAAT

Maat dijo...

Hola Gustavo.

Eres un sol. El término ese de "exiliarse de casa" o sea, casarse, me ha hecho mucha gracia. Muchísima.

Cuida esa cómoda Gustavo. Es un tesoro.

Gracias por venir y por tu comentario.

Un abrazo.

Maat

Tèsalo dijo...

En la superficie veteada de esa plancha, de algùn modo de descifra el sentido de tu vida, de la mìa, de cualquiera...

Contrapuesto a ello, està ese olor a jabòn, en que se ha expresado la madera.
Pero es cierto, que a tu disposiciòn ha estado, desde hace tiempo, de ese mueble, su parte màs arisca.

Maat, un saludo,

Tèsalo

Susana dijo...

Qué bonito, Maat. Es que los muebles, no sólo adornan o resultan útiles, sino que forman parte del alma de nuestra casa, haciendo de ella algo más.

Un besote,