23 de junio de 2009

Pocas cosas


Pocas cosas más claras me ha ofrecido la vida
que esta maravillosa libertad de quererte.
Ser libre en este amor más allá de la herida
que la aurora me abrió, que no cierra la muerte.

Porque mi amor no tiene horas ni medida,
sino una larga espera para reconocerte,
sino una larga noche para volver a verte,
sino un dulce cansancio por la senda escondida.

No tengo sino labios para decir tu nombre;
no tengo sino venas para que tu latido
pueda medir mi tiempo sin soledad un día.

Y así voy aceptando mi destino, el de un hombre
que sabe sonreírle al rayo que lo ha herido
y que en la tierra espera que vuelva su alegría.

ANTONIO CARVAJAL

2 comentarios:

Trini dijo...

Si al amor se le suma la libertad de amar, se convierte en algo sublime.

Es un soneto precioso

Besos

Balamgo dijo...

Me encantan los sonetos.
Este es realmente bello, tiene una hermosura sublime.
Un abrazo.