19 de junio de 2009

El abuelo

Son las dos de la madrugada. He pasado un rato en mi balcón. La noche es calurosa y se agradece la ligera brisa que circula por ahí fuera. Todo está en calma. La única vida que he apreciado han sido un grupo de palomillas grisáceas que danzan atrapadas en la luz de las farolas. Sólo se escucha el silencio. Y estoy feliz. Antes de contaros el porqué, he querido cerciorarme de que no es un sueño. De que es cierto lo que estoy viviendo. Y lo es. Os he preparado esta imagen que es la causante de mi alegría. Se trata de los diez finalistas del VI Certamen de Narrativa Breve de Canal Literatura. Y estoy entre ellos. Mi relato "El abuelo", ha sido uno de los seleccionados. Para mí, ha supuesto un premio extraordinario y un gran estímulo. Aún siento cierto vértigo cuando me veo entre Adolfo, Jesús, Pablo, Lola, José Manuel, Josep, María José, Carlos y José Luis . Es una emoción indescriptible.



Os dejo el enlace para que, si os apetece, leáis la totalidad de los relatos finalistas. Espero que los disfrutéis.

http://www.canal-literatura.com/6certamen/



Este es el mío...



El abuelo

Desde el balcón, Carlos veía alejarse la ambulancia que llevaba a su abuelo. Se desvaneció mientras lo afeitaban y el médico de urgencia aconsejó trasladarlo al hospital para hacerle algunas pruebas. Carlos nunca había vivido un hecho similar y se quedó impresionado. Sobre todo, el ver al abuelo inconsciente y a merced de otras personas. Su hermano Javier intentó consolarle:

-Ya verás como no es nada de importancia. En unas horas volverá a casa como nuevo.

Él no estaba muy seguro de eso y se quedó sentado a los pies de la cama recorriendo con la mirada cada rincón de la habitación. Por debajo de la almohada asomaba el transistor que cada noche colocaba allí el anciano para escucharlo sin molestar a los demás. Carlos comprobó que aún funcionaba. Lo apagó y fue a dejarlo en el escritorio. Allí vio unos folios escritos, con la letra inconfundible de su abuelo, de trazos grandes; y como si alguien, una vez escritas las palabras, hubiese movido el papel dejando el texto tembloroso.

Sintió curiosidad, tomó los folios y comenzó a leer...

Mi querida esposa: ¿Sabes? Ya no vivo en nuestra casa. Dicen que no puedo vivir solo, que se me olvidan las cosas, que soy un peligro para mí y para los vecinos. Parece ser que, en un par de ocasiones, se me olvidó apagar el gas; salió humo de la cocina y llamaron a nuestro hijo...Me contaron que algo hice con los grifos y con el vecino de abajo. Seguro que exageran para salirse con la suya. Quieren tenerme vigilado.

Pero lo peor fue mi caída. No sé que me ocurrió. Acababa de cenar e iba a ver un partido en la televisión. Medí mal la distancia al sillón y caí al suelo. Se me abrió una brecha en la cabeza y salí a la escalera a pedir ayuda. Me encontró Encarna, nuestra vecina, ¿Recuerdas lo que te quería? ¿LO que se preocupaba por nosotros? Ella avisó a nuestro hijo, me curó y esa noche ya no dormí en nuestra cama. No me preguntaron ni si quería irme. Ahora no decido nada, lo disponen todo por mí. De momento estoy en la habitación de Javier, nuestro nieto mayor. Él está poco por casa. ¿Te acuerdas de los muebles que le regalamos cuando hizo su primera Comunión? Pues en esa cama estoy durmiendo yo ahora. Él lo hace en el cuarto que su madre usa para planchar.

Paco, nuestro hijo, nos ha dicho que con paciencia nos instalaremos mejor, que todos tenemos que poner un poco de nuestra parte. Pero yo quiero volver a nuestra casa. Allí me haces compañía. Ellos no lo entienden. Les he dicho que pondré más cuidado en las cosas...; no me creen. "No nos compliques más la vida papá -dicen-, ya está todo bastante enmarañado. Colabora, ¡haz el favor!.

A partir de ahí, ya me tengo que callar. ¿Tú crees que tienen razón? Los días que disponen de tiempo (son pocos) damos una vuelta por nuestra casa. Está todo como tú lo dejaste. Bueno, te he dicho una mentirijilla; las plantas no están como tú las dejaste. También te echan de menos y están tristes. ¿Te acuerdas cuando por la mañana las regabas y les decías cosas? Yo te miraba y sonreía. Lo habías visto en un programa de la televisión. "Hay que hablarles-me decías-son seres vivos...y me entienden". Te aseguro que tenías razón. Yo les doy agua, pero no les hablo. Y se les nota. Cada día más...

Poco a poco nos hemos ido llevando mi ropa, sólo la que tengo en uso. Lucía, nuestra nuera, me ha renovado algunas cosas. "Esto ya no está decente, abuelo". Ella dispone lo que está apropiado para que yo me vista...En la habitación de Javier, donde duermo, se amontonan los libros, trofeos de sus campeonatos de fútbol, raquetas, discos y yo qué sé más. Ah sí, peluches. Muchos peluches. A veces me hace el efecto que desde su estantería me miran y se dicen unos a otros: "Y este tío, ¿de dónde ha salido?.

¡Con lo grande que es ya nuestro nieto y el amor que le tiene a sus peluches! Es muy bueno, ahora está trabajando y preparando oposiciones. Por las noches se queda hasta muy tarde estudiando en el despacho de nuestro hijo. Y, antes de acostarse, entra en su habitación para remeterme la ropa de la cama; despacio, para no despertarme. Y me da un beso. Él no sabe que lo estoy esperando despierto, aunque me hago el dormido. Durante esos ratos, pienso en lo que he jugado con él cuando era pequeño, sobre todo al fútbol, y cuando me decía: "Abuelo, enséñame a chutar fuerte, como lo haces tu". Y se enfadaba, porque el balón no llegaba todo lo lejos que él quería. Es al que menos veo de todos ahora, porque está muy ocupado. Por eso lo espero cada noche. Ese beso me sabe a gloria bendita.

Algunas mañanas me levanto cuando todos están aún durmiendo. Con poco que duerma tengo bastante. Ellos tampoco lo entienden. ¿Sabes a qué me levanto? Para ver a los pájaros, pasan bandadas de estorninos hacia los campos en busca de comida. Con las primeras luces del sol emprenden el camino. Me gusta observar su vuelo. Si entra Paco a la habitación y me ve detrás de los cristales del balcón contemplando ese espectáculo, se enfada conmigo.

-Papá, ¿tú no ves que si te enfrías va a ser peor?

Y tengo que darle la razón. Yo me vestiría, pero tampoco me dejan. Dicen que a veces lo hago mal, que me pongo las prendas al revés. Si sabré yo vestirme...

Todos los días me tengo que cambiar de ropa. Y me duchan muchas veces a la semana. Me da un poco de vergüenza...Pero tengo miedo a caerme en la bañera y dejo que nuestro hijo lo haga. ¿Te acuerdas cuántas veces lloraba él porque no quería bañarse? Tú me llamabas toda enfadada para que le convenciera...

-Francisco, ven por favor. Tu hijo no quiere lavarse.

-Papá, si no estoy sucio, ya me duché ayer...

Y siempre le convencía y acababa haciéndolo yo mientras tú te marchabas renegando a la cocina para tener su cena apunto en cuanto yo lo sacara del baño todo repeinado y guapo, oliendo a esa colonia que a ti te gustaba tanto que le pusiera. ¿A que se llamaba Nenuco? Luego dicen que no me acuerdo de las cosas...

Ahora yo soy el hijo y Paco se ha convertido en mi padre. Y es duro ¿sabes? Él se ha hecho cargo de mis pastillas y él me las administra. ¡Cómo va pasando la vida y cómo va cambiando todo! Me haces mucha falta. A veces me pregunto ¿Por qué te has ido antes que yo? A ti seguro que te hubiesen dejado tranquila en nuestra casa. A mí no. Y es que no se fían de mí. Tú me tenías muy mal acostumbrado y no me dejan hacer nada en casa. Si quiero quitar la mesa cuando acabo de comer, no me dejan. Creen que se me van a caer los platos o que voy a tropezar. ¡Qué sé yo! Me gustaría sentirme útil, ayudarles un poco...Pero no hay manera.

Todos los días como solo. Cada uno viene a una hora distinta. Lucía se amolda a todos. Nuestro nieto pequeño es el primero que llega a casa. Me gustaría que lo oyeses hablar. Es sesión continúa con él. Desde que entra por la puerta hasta que se vuelve a marchar no para de contar cosas. A mí me distrae mucho y me hace reír. Cuando comemos juntos los dos, quisiera que vieras cómo me cuida. Se empeña en partirme la comida en trozos pequeños.

-Para que no te atragantes, abuelo -me dice-

Su madre lo mira y se ríe. Carlos ya tiene 12 años, es muy crío aún. Igual que a su hermano, le gusta mucho el fútbol. Pertenece a un equipo de infantiles del pueblo. Hay domingos que nuestro hijo me lleva a que lo vea jugar. Me encanta ir porque a veces coincidimos con otros abuelos y se me pasa la mañana más rápida; hablamos de nuestras cosas, que es algo de lo que más echo en falta, hablar con la gente de mi edad.

Pero yo lo que quiero es estar contigo. Sin ti no sé vivir. Ni quiero. Si pudieras arreglarlo...

Carlos casi no distinguía ya las letras. Las lágrimas acudían generosamente a sus ojos. Abrazó los folios contra su pecho y se dejó caer en la cama que tan sólo horas antes había ocupado su abuelo. Y evocó a su abuela. Siempre estaba contenta. Cantaba mucho mientras cocinaba; sus flanes eran deliciosos y el arroz a la cubana nadie lo hacía tan bueno. Le gustaba mucho el ganchillo; cada figura, jarrón o cenicero de su casa descansaba en un tapete hecho por ella. Entonces, le vino a la memoria un día en que pidió a su abuela que le enseñase a él a hacerlo y cómo se sorprendió cuando ella estalló en una carcajada, a al vez que le decía que eso era cosa sólo de chicas...

El ruido de la llave en la puerta de la casa sacó a Carlos de sus recuerdos. Saltó de la cama y fue corriendo hacia la puerta esperando ver al abuelo. Su madre se adelantó y le dio un abrazo a la vez que le susurraba: "El abuelo se ha marchado al cielo...". Miró a su padre, caían lágrimas por su rostro.

Javier se unía al grupo a la vez que preguntaba:

-¿Qué ha ocurrido, papá...?

Antes de que su padre pudiera contestar, Carlos, con voz emocionada dijo:

-Ha ocurrido...que la abuela lo ha arreglado...

Y les entregó los folios escritos por el abuelo, de los que no se había separado...


Maat-Lupe García-(Jero)







16 comentarios:

Neogeminis dijo...

Bueno!!...felicitaciones por semejante logro!...enhorabuena!


un abrazo!

El Desván de la Memoria dijo...

Comparto esa alegría, Maat; además del orgullo de verte ahí, junto a otros compañeros del Desván. Siempre insisto mucho en que hay que trabajar, para animaros y que tengáis la paciencia que necesita una actividad tan complicada como enriquecedora. Y me alegra especialmente la noticia de un premio porque, además del reconocimiento, supone que os creáis de verdad esa motivación y esímulo que intento continuamente transmitiros. Los premios no se buscan, son el resultado de un esfuerzo, de una constancia.
Y esta alegría se ve acrecentada porque nos veremos en Murcia, un encuentro que me ilusiona mucho.
Un abrazo,
Ramón

TriniReina dijo...

Enhorabuena Maat. Me alegro enormemente por ti que eres quién más conozco y, cómo no, por todos ellos. A gozar del momento ahora y mucho más, cuando os veáis en Murcia.

Besos

Mercedes dijo...

Enhorabuena, Lupe. Ya me tomé una copita a tu salud y a la de los compis (mentira,porque no bebo, pero queda bien).
Oye, puedes pellizcarte porque es seguro que vas de finalista y con muy buena "nota".
Un abrazo y nos vemos en Murcia.

LUNA dijo...

No he leído todavía el relato de los demás.
Pero el tuyo, ya te lo dije, es magnifivco.
Me hiciste llorar. Me sucedió que me senti el abuelo, el nieto, los hijos...
Asi es la vida.
Pude sentir la vida interior de cada uno.
Veraz, auténtico y muy bien escrito.
Enhorabuena.
Ya has ganado, no importa el resultado.

Un besito, carinyet.

Quien Sabe... dijo...

Maat, que emoción leer tu artículo, es una belleza y mereces este premio y muchísimos más, de eso estoy segura.

Al igual que tu, me encanta Maná hay días que lo escucho con tanta fuerza y lo canto con tanto sentimiento que aleja de todo y todos.

Un beso enorme y a disfrutar ese premio!

tag dijo...

!!!FELICIDADES!!!

Estoy muy contenta con este acontecimiento, Maat.
Y me alegro que te hayas decidido a publicarlo, porque tu relato es tan tierno y tan entrañable que merece ser leido por todos los blogueros. Les va a encantar, como a mi, seguro.

No te crees que seas tan buena, ni que escribas tan bien, te lo he oido decir más de una vez.
Pues ya ves, la primera vez que presentas un relato a un certamen te seleccionan entre los 10 mejores.
Empieza a creertelo Maat, que no es un sueño.
Te deseo mucha suerte, y lo que a mi me gustaria es que cuando estemos en esa gala de entrega de premios, te nombren como ganadora.

Aplausos, besos, y mucho cava para celebrarlo.!!ENHORABUENA!!

alfredo dijo...

Jaro, Maat, Lupe:
FELICIDADES!!!
Que lujazo, tenerte entre nosotros, leí "el Abuelo", entrañable y tierno.

Y ahora a por el Premio(aunque este ya lo es)

Besos

Lujo dijo...

Hola Hola Maat,
Niña de mi corazón, Moltes Felicitats!!!!
No sabes lo que me alegro de esta fantástica noticia. Sabía que algo grande vendría, pues me tienes enganchada a tu magistral estilo. ¡¡Eres "re-buena"!!
Seguro que habrá entrega de premios y habrá fotos del evento.
Guauuuuuu... Estoy emocionada..Enhorabuena!!!
Muchos abrazotes gigantes!!!

Teresa Cameselle. dijo...

¡¡Enhorabuena!! Tu relato es uno de los que leí (no llegué a leerlos todos, no me dio tiempo, jaja), y me pareció muy bonito.
Animo y a disfrutar de esa fiesta.
Un beso.

rosa_desastre dijo...

Muchas felicidades a las tres (Maat, Jero y Lupe) que conviven sin estorbarse en un corazón de poeta.
Yo tambien he quedado finalista en otro certamen de relato...¡¡esque somos mu güenas!! ajajajjaja
Un besazo

MAJECARMU dijo...

Maat, he leido tu histoia finalista.Dentro te he dejado un comentario.

Lo mejor de todo,que el esfuerzo no es en vano..La vida pone todo en su lugar..Y te mereces el reconocimiento por tus ganas,por tu bien hacer y por el sentimiento que le pones,amiga..!

Muchas felicidades,me alegro mucho.
Un abrazo.
M.Jesús

María Jesús Almendro (Ladymacbeth) dijo...

Enhorabuena! Ser finalista no es poco, con lo que cuesta llegar a cualquier cosa.

Un beso!

maria jose moreno dijo...

Felicitaciones. Por casualidad he encontrado tu blog y me encanta. Es precioso con muchisimo gusto.
Mi enhorabuena de nuevo por tu relato...

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

FElicidades por quedar finalista,
un beso
Juanma

Maat dijo...

Gracias amigos/as por vuestras letras de cariño. Las alegrías propias, vivídas con los demás, son más alegrías. En estos momentos es cuando realmente te das cuenta de las personas que te aprecian.
Espero estar a vuestra altura.

Aprovecho para dar la bienvenida a Maria Jesús Almendro y Maria José Moreno a mi blog. Gracias por visitarme. Estáis en vuestra casa...

Nos seguimos leyendo.

Un montón de besos.

Maat