29 de mayo de 2009

Sábados de Mercedes






La propuesta de hoy: "Un viaje inolvidable"

Encontraréis el resto de participaciones en:

http://castelldefoc-tag.blogspot.com/

Hace un tiempo, mi esposo y yo trazamos un plan, visitar todas las ciudades españolas que nos faltaban conocer. Realizamos una lista con sus nombres y, aunque no eran pocas, la ilusión que nos causó el proyecto era mucha.


Una de las localidades relacionadas era Cádiz. Para los que la conocéis, poco puedo añadiros; y los que no, sólo deciros que conocer Cádiz es, enamorarte de ella. Eso me ocurrió a mi. Su situación- como escapándose del mapa- su luz, su casco antiguo atravesado por largas y serpenteadas calles que terminan en el mar, el color plateado de sus playas, la simpatía de sus gentes, sus puestas de sol y todos los vestigios que 3000 años de historia han dejado en la ciudad, me confirmaron que, los más de 800 kilómetros que me separaban de ella, había valido la pena recorrerlos. Me pasaría en extensión si siguiera escribiendo sobre "La tacita de plata". Pero quiero contaros la razón por la que el viaje a esta provincia andaluza se hizo inolvidable para mi. Algo me llamó la atención desde el mismo momento que pisé suelo gaditano, sus torres-miradores.

De regreso a casa e impactada por esas coquetas construcciones, comencé a buscar información sobre ellas. Me fue difícil encontrarla. Por suerte, en la Biblioteca del Puerto de Santa María encontré un libro que parecía poder saciar mi curiosidad. "Las torres-miradores de Cádiz", de Juan Alonso de la Sierra Fernández. Gracias a él conocí lo que a continuación os cuento...

Para comprender la existencia de dichas torres-miradores es necesario saber que la ciudad se asienta sobre el extremo noroeste de un pequeño islote que mide aproximadamente nueve kilómetros cuadrados cuando la aguas están en su nivel medio y se reduce en cerca de dos kilómetros durante las pleamares vivas.

La base de la isla gaditana es una serie de conglomerados pliolénicos conocidos por "piedra ostionera", sobre la cual se asientan los edificios. Pero su carácter de isla de pequeñas dimensiones le va a proporcionar una serie de situaciones particulares que se reflejan en su actual fisonomía urbana, formada principalmente entre los siglos XVII y XVIII, durante su gran época de esplendor económico.

Las torres-miradores son construcciones de origen estrictamente civil que nacen como consecuencia de la búsqueda de un lugar fresco y discreto donde las mujeres islámicas pudieran encontrar expansión a su cercada vida hogareña. Las azoteas ofrecían un sitio tranquilo y soleado donde poder disfrutar cómodamente del bello entorno natural que ceñía al conjunto urbano. Desde ellas se podía contemplar parcialmente el mar abierto, la bahía y la tierra firme.

Al leer la explicación del origen de estas edificaciones quedé cautivada. Me imaginé las historias que guardarían esas pequeñas torres entre sus paredes. Mujeres a las que no se les permitía pasear por la calle, ni reunirse en grupos públicamente. Pero, podían subir allí, a tomar el sol, discretamente, con sus angustias, soledades, sueños rotos, opresiones, discriminaciones, ¿esperanzas? Imagino el torrente de lágrimas que el sol y los vientos del lugar secarían de esas mejillas. Y eso, se hace inolvidable cuando lo descubres.

Esto es sólo el origen de estas torres-miradores. Os aseguro que el resto de su historia, hasta nuestros días, es emocionante.

Si os apetece, podéis ver el video que hice como resultado de este tema en mi "viaje inolvidable" a Cádiz.

http://www.youtube.com/watch?v=UxXjjOrM3CE&feature=channel

Maat






18 comentarios:

tag dijo...

Muy interesante la historia de esas Torres Miradores, y el video, pero bueno Maat ¿como sabes hacer esas cosas?

Yo no conozco Cadiz, es una de mis visitas pendientes en mi agenda viajera.
A ver cuando hago una escapada para ver la tacita de plata y Huelva.
Mas vale tarde que nunca, Maat
Ahora mismo lo pongo.
Un beso

Carmen Andújar dijo...

Bueno, soy la primera. Hace años estuve en Huelva viendo el coto de Doñana y nos acercamos a Cádiz. No vi mucho, pero lo poco que vi me gustó, es una ciudad pequeña pero encantadora.
Muy bonita la descripción que has hecho
Un beso

Carmina dijo...

un delicioso paseo por las la tacita de plata, yo tambien tengo pendiente el sur de España entre otras cosas, pero poco a poco ire cubriend los quilometros hasta recorrer al menos toda España...tarea ardua... gracias por acercarnos a las torres miradores, un placer conocer de tu mano el porque de esas edificaciones, cuando viaje a Cadiz me fijare bien en ellas

Mercedes dijo...

Hola, Maat. Nunca estuve en Cádiz, pero como soy andaluza te puedo decir que por aquí hay ciudades con embrujo. Una de ellas es mi tierra, Córdoba.
A ver si un día te decides y te vienes a visitarla con tu esposo para tener otro viaje inolvidable.
Un abrazo.
Merce.

mar dijo...

Precioso viaje por Cadiz, una de mis pocas ciudades costeras pendientes de conocer y que hace tiempo que tengo ganas de ir.
Me ha encantado tu explicación sobre la historia de las torres que nos hacen volar a una vida que nos parece imposible, pero que hoy en día todavía sigue siendo real para muchas mujeres en otros lugares no tan lejanos como creemos.
El video precioso, entiendo porqué te atrapó esa ciudad
Un beso de Mar

alicia dijo...

Una preciosa y fundada descripción de un lugar que se ve encantador, desde donde miraste hacia el Nuevo Mundo. Tantas historias que albergaran esos miradores....algunos susurros se escucharan cuando pasa el viento por ahí, a conversar con los recuerdos. El video está muy bello, lo disfruté y por suerte pusiste hasta los datos de la música, porque ya te los iba a preguntar, jajaj. Felicitaciones por el texo y el video. Saludos cariñosos y un buen domingo.

Ardilla Roja dijo...

Estoy contigo, Maat. Cádiz es especial; tanto la ciudad, como toda su provincia. Tiene colores y contrastes que no he visto en ninguna otra y la amabilidad de sus gentes es remarcable.
He visitado tres veces ese suelo y me ha enamorado de forma distinta cada vez.

Mad el Mago, del blog El Jardin Azul es gaditano, de Puerto Real concretamente. Lo conocí personalmente la última vez que estuve en esa tierra. A él y a otras personas conocidas por Internet. Una de ellas, es como una hermana para mi.

Tengo un cariño especial a Cádiz, y tu entrada me ha removido emociones muy hondas.

Un abrazo.

rosa_desastre dijo...

Comparto tu pasion por Cadiz,donde la luz hace esquinas para que suene la voz del mar.
Un beso

Ay, matt, mirando la maleta con que ilustras tu relato, al leer Venezia...te comento que he quedado finalista en un certamen de "mujeres viajeras" mi relato se llama "la botella vacia"...es un viaje a Venecia.... ¿como se puede participar en estos extraodinarios sabados que leo en tu blog?

Balamgo dijo...

Como siempre un relato matizado de encanto; cultura y costumbres.La riqueza de un relato, está en la forma de suministrar información y cultura al mismo tiempo.
Un saludo cariñoso.

XoseAntón dijo...

Muchas gracias, Maat, ha sido un viaje muy bueno, pero con trampa. Ahora me quedo con los dientes largos y unas tremendas ganas de ir a Cádiz. ¡Ma embrujao, chiquilla, eah!

Bikiños

CASANDRA dijo...

como dice BALANGO, en un susurro del viento, nos vas dando datos, belleza, poesía y tentaciones de conocer esos lugares. Muchas gracias Maat!!!
besotes.

MAJECARMU dijo...

Me encantan las Torres-Miradores testigos y simbolos de aquellas mujeres limitadas,que no podian andar por el suelo y buscaban la libertad hacia arriba, hacia el cielo..Con el tiempo,se comprende que eran firme presagio de la mujer actual..despuntando ante todos.
fELICIDADES POR EL RELATO AMENO.
Un abrazo muy fuerte.
M.Jesús.

Teresa Cameselle. dijo...

Bonito viaje e interesante descubrimiento. Resultan muy literarias esas torres, sí.
Un beso.

Mad el Mago dijo...

Ya Ardilla ha dicho que soy de esta tierra, de Puerto Real más concretamente donde se libró la batalla del Trocadero, allí en París tienen una plaza conmemorativa por la batalla aquí ganada por ellos junto a la torre Eiffel.
Cádiz tiene mucho encanto, Fernando (el hombre oscuro que escribe en mi blog también es de Cádiz) no está entre ellos, jajaja es broma.
Si alguna vez os apetece visitar esta tierra, decidmelo en el blog y estaré encantado de indicaros lugares con encanto desconocidos para los turistas y donde comer, que ver, donde bañaros,...

Maat, precioso relato y como gaditano estoy emocionado por tu estupendo relato.

Fernando dijo...

Hay otra leyenda urbana sobre la utilidad de las torres-miradores. Cádiz es una ciudad que vive y ha vivido de la mar. Si te has fijado, la mayoría de las casas que tienen esas torres son casi palacetes, propiedad de navieros, que en la época del comercio con "las Indias" les servía de observatorio desde donde ver los galeones llegar de allende los mares.

El reportaje excelente y para mí, que las veo todos los días, emocionante. ¿Cuantas hiciste desde la Torre Tavira? :-) ¿Te gustó la cámara oscura?

Fernando dijo...

Hay una denominada "La bella escondida", llamada así porque no se ve desde la calle, sólo desde las azoteas cercanas, o desde el mirador de la torre Tavira, la más alta de Cádiz. Además, aseguran que es la única de planta octogonal.

http://guaykyky2.blogspot.com/2009/05/torre-mirador-la-bella-escondida.html

Maat dijo...

En primer lugar quiero daros las gracias a todos los que habéis visitado mi entrada del Sábado de Mercedes. Por razones personales no pude publicarlo antes. Aún así, he tenido la inmensa suerte de que os hayáis asomado por aquí y, encima, os ha gustado el viaje. Poco más puedo pedir.

Ardilla, lo mío por Cádiz es algo especial para lo que no encuentro ni adjetivo. En mi casa ya lo saben. Si me pierdo...estaré en Cádiz.

Rosa_Desastre, mi más sincera enhorabuena por ese premio. Lo celebro contigo. Por mail te cuento cómo participar en "Sábados de Mercedes". Será un verdadero privilegio contarte entre nosotros.
Te aseguro que te "engancharás"...

Mad el Mago, no me despido de volver a Cádiz. Sueño con verme de nuevo en La Caleta, contemplando el mar en ese pedacito de playa. Si hay cielo, debe ser algo parecido a ese lugar. No dudes que te pediré consejo.

Fernando, no puedes imaginarte las imágenes que tomé desde Torre Tavira. Pero donde "eché el resto" fue desde la Torre de Poniente. Me gustaría que le leyeras otras entradas que tengo sobre Cádiz, y contestar a tus comentarios, pero no es fácil contactar contigo.
Ya sé que las torres miradores tenían otro fin, y que estaban presentes en todas las casas de los comerciantes de Indias. En mi entrada, hablaba del "origen", del conocimiento más lejano que se tiene sobre ellas; pero no podía extenderme tanto en mi post. De hecho, lo hice más extenso pero tuve que recortarlo.
En cuanto a la Bella Escondida te diré que, me causó verdadera pena conocerla por el estado en que se encuentra. Al menos, el día que la descubrí desde Torre Tavira. También he buscado muchas veces información sobre ella, pero hay muy poco a mi alcance sobre el tema. Ya ves Fernando que Cádiz es un tema inagotable para mi. Espero poder contactar contigo y ampliar conocimientos gaditanos...

Gracias a todos. Os mando un abrazo grande.

Maat

Fernando dijo...

Cuando por la Bahía
sopla el levante
Cádiz mira hacia delante
bajo el mando de un vigía;

Cuando se adentra el norte
por la Alameda,
del balcón de una azotea
Cádiz se abre al horizonte.

Y entre las que buscan lo imposible,
soñando alcanzar el cielo,
se va alzando sin rendirse;

Sola y diferente va rompiendo
con la arquitectura simple
del sentir del marinero.

Mirando al mar,
se esconde entre las calles de la ciudad
bajo el disfraz
que borda la roca ostionera;

Como guía que hace de centinela,
como luz marinera
que cada noche brilla,
como reina de las torres, vestida
con pinturas prohibidas
que se tallan en la piedra.

Torre que es para el vigía
La Bella Escondida.


(Letra de un pasodoble carnavalero dedicada a La Bella Escondida e interpretado por una comparsa que tomó ese año el nombre de la torre en cuestión. No he encontrado en Youtube la interpretación)