18 de abril de 2009

Sábados de Mercedes


La propuesta de hoy es una idea de Ardilla Roja: "La unión fantástica".

http://ardilla-roja.blogspot.com/2009/04/el-sabado-salimos-de-blogs.html

Construir una historia breve, con lo que inspiren las palabras "bronce, contrapeso, ojos, abuelo y cinco". En prosa o verso.



A las cinco en punto de la tarde las puertas de mi colegio se abrían y, ordenadamente por filas, íbamos dejando desierto el centro. Si abandonabas el orden establecido y te salías un poco de esa fila, una mano firme te sacaba de la misma y tenías que esperar al final de todas para gozar la brisa de la calle. La rabia, resignación y el propósito de permanecer en tu sitio al día siguiente actuaban como contrapeso de la implacable normativa.

En grupos, y con animadas charlas sobre los acontecimientos vividos durante el día, íbamos llegando a nuestros hogares. En pocos minutos el triste uniforme oscuro era sustituido por alegres vestidos floreados y con el bocadillo de mantequilla de tres colores en las manos, acudíamos al sitio de nuestros juegos, una inmensa gran vía justo a la puerta de nuestras casas.

Allí transcurría el resto de la tarde. Uno de los juegos preferidos era el balontiro. Formábamos dos hileras, una de chicas y otra de chicos. Y comenzaba la pugna. Algunas veces, el balón iba a parar a uno de los macizos centrales y, por unos minutos, el juego quedaba interrumpido mientras uno de nosotros marchaba en busca del guarda que, durante su horario laboral, se paseaba a lo largo de toda la gran vía. Sólo él podía acceder a rescatar nuestro esférico y después de aplicarnos una ligera regañina. Le teníamos mucho respeto. Uniformado de verde oliváceo, sólo ponía una nota de color en su vestimenta: su grueso cinturón negro en cuyo centro, lucía un ovalado broche de bronce amarillo.

Toda ésta maniobra era seguida por el señor Rosendo, abuelo de uno de mis mejores amigos, que trabajaba como portero y que no nos quitaba los ojos de encima. Tenía una forma muy peculiar de custodiar el edificio. Sentado en la puerta de la calle, en una vieja silla de anea y con uno de sus brazos apoyados en el respaldo de la misma, leía una tras otra, novelas de vaqueros. Lectura que sólo interrumpía para saludar a los vecinos que entraban o salían del inmueble, o -como en este caso- vigilarnos para que no recuperáramos por nuestra cuenta la pelota.

Concluida la ceremonia del rescate, proseguía la partida. El guarda retomaba su paseo interrumpiéndolo de vez en cuando para observar nuestro juego y cerciorarse de que cumplíamos sus órdenes de lanzar más despacio el huidizo balón. El señor Rosendo volvía a su lectura: "Johnny entraba en la cantina a tomar una cerveza fría. Había cabalgado más de tres horas y la garganta se le había quedado seca. Cyndi, expectante, seguía sus movimientos desde el fondo del mostrador enfundada en su escaso y llamativo vestido rojo...

A lo lejos, se volvían a escuchar nuestras eufóricas voces:

"¡Tocado! ¡Estás muerto!"


Maat




19 comentarios:

Mercedes dijo...

Hola, Maat. Estos son los relatos que uno rescata de su cofre, los abre, nos deleita con su lectura y los vuelve a guardar con sumo cuidado para que no se rompan, dejándonos un aroma de tiempo en la mirada.
Muy bueno.
Besos de vaquera sin pistola.

Susana dijo...

Hola Maat. Tu relato tiene esa pincelada de nostalgia que me hace regresar a la infancia, a los juegos en la calle y a los bocadillos de mantequilla! Qué buenos!

Me ha gustado mucho.

UN beso

megg dijo...

hola maat!! me ha recordado mi infancia .felicidades por el relato
me ha gustado muchisimo
besos desde el bus

Ardilla Roja dijo...

Maat, que las prisas son muy malas y a saber qué te escribí antes jajajaja Gracias por el aviso.

Me ha encantado tu ralato, antes y ahora también.

En mi barrio recogía la pelota de los jardines un hombre de caracter muy agrio. Igual por eso le he puesto su cara al tuyo.

El pan con mantequilla de tres colores también me lo dieron a mi, y era mi tío el que leía las novelas de vaqueros. Por supuesto también jugaba a balon tiro y a churro media manga, mangotero. Y si escarbo, me siguen saliendo recuerdos revividos por los tuyos.

Por eso cuando leo, algunas veces veo más de lo que se escribe.

Un abrazo

izara dijo...

Hola Maat. Seguramente la via, donde tu jugabas, no se pareceria a la calles de mi aldea. Y sin embargo....
ahi mismo, me he visto jugando, en el mismo tiempo y el mismo sitio. Magia de la palabra bien dicha, magia de transmitir los recuerdos, con cariño.
Un abrazo.
Izara.

Dorotea dijo...

En otros lugares había otras escuelas, otros juegos, otros horarios... tan distintos en apariencia, y en sus esencias prácticamente iguales: el juego, el transcurrir del tiempo, las reglas, todo tenía sus límites, impuestos y respetados. Era una seguridad que perdura en los que la hemos vivido, y que a mi parecer ya no se transmite a los niños y jóvenes.
Un abrazo.

Any dijo...

Hola Maat, estos son recuerdos que llevamos en el corazón; otros tiempos, mas inocentes, mas despreocupados.
Me gustó tu relato, ese juego de las tardes custodiado siempre por Rosendo que no les perdía pisada jajaja!
un abrazo

CASANDRA dijo...

me ha parecido excelente tu relato y entrañable recuerdo. El uso de esta cinco palabras puede resultar forzado, y tú te has arreglado maravillosamente para que no lo sea.
te dejo cariños y seguimos de recorrida.

Carmen Andújar dijo...

Me ha gustado, es una historia que te hace recordar los tiempos tan felices de la escuela, con tus amigos y juegos.
Un abrazo

gustavo dijo...

N0 RECUERD0 EXACTAMENTE QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA MAAT...SE QUE TIENE QUE VER C0N LE ANTIGU0 EGIPT0 Y C0N LA MUERTE ALLA, EN EL EGIPT0 DE L0S FARA0NES...ANTIGU0...P0LV0RIENT0, QUED0...Y EST0 ME VIENE AL PEL0 PARA DECIRTE QUE HAS DIBUJA0 UNA HIST0RIA C0N SAB0R AÑEJ0 Y ESTATICA EN EL PASAD0 YA, VÍVIDA EN LA LECTURA AH0RA,,,PRECI0SA EN SUMA, RESCATADA DE ANTIGU0S SUCES0SQUE INCLUS0 LLEGUE AJUGAR Y VIIR,,,AND0 P0R L0S 46, ASI QUE A JUEG0S C0M0 ES0S JUGUÉ. NUNCA L0S ESCRIBI ASI DE MARAVILL0SAMENTE...GRACIAS MAAT.

Celia dijo...

Hola Maat.
Los juegos infantiles se recuerdan siempre. Y aquellas personas que de alguna manera han marcado nuestra vida, quedan prendidas al corazón.
Precioso.
Un abrazo

Balamgo dijo...

Muy bonito relato.Cuando se sacan del baúl los recuerdos de la niñez,el niño que siempre está en nosotros, le brota una sonrisa. Un saludo

Annick dijo...

Ya no hay ni portero en las casas ( como no sean automaticos ) que lastima.

Un saludo desde Malaga.

MiLaGroS dijo...

Maat. Preciosisimo el relato. Muy bien escrito, muy agradable, nostálgico... trayéndonos a la memoria escenas vividas . Un abrazo. Volveré atu blog. milagros

chonoman dijo...

Has abierto la caja de mis recuerdos, la fila del cole en mi vida de estudiante en el colegio de monjas era un vistazo de severidad de la hermana superiora, nuestros ademanes y la indumentaria eran mirados con lupa.
Has rescatado del arcón de mi olvido mi uniforme, maldito el calor que daba cuando nos íbamos acercando al verano, la mantequilla de tres colores a la cual quiero poner nombre y no puedo, jugar al balón , aquí lo llamamos a campos quemados ¡ Con chicos! Cuando la enseñanza era separada, no existían los colegios mixtos y has dado en la llaga con las novelas de vaqueros ¡Es la lectura preferida de mi marido! Andará cerca de los mil ejemplares, invaden toda mi casa.
Gracias Maat contigo he viajado a mi pasado, ha sido un placer.
Besotes.
Paola.

XoseAntón dijo...

Todos los niños aprenden que al otro lado de la pelota hay un viejo o vieja gruñona. Es ley y sentencia. Qué le vamos hacer.

Un relato que me retrotrae a esa infancia asustadiza, a esa infancia insegura camino de los caprichos de un cuero en forma de mundo chiquitito, igual que nosotros.

Bikiños Maat

hatoros dijo...

MUCHAS GRACIAS, QUERIDA AMIGA.
QUE SEPAS QUE TE HE VISTO JUGANDO.

Mad el Mago dijo...

Cualquier tiempo pasado fue mejor...y es que el añorar todo aquello y tan bien relatado nos impregna de una nostalgia que a veces duele.
Muy bien Maat.

Mimí dijo...

Llego muy tarde , pero o me hago o un lío o tienes varios blogs o no se dónde me ando, jeje.