19 de marzo de 2009

Poema al padre

Oye negra, ¿Te puedo hablar?
ya los chicos se han dormido
Así que, así que deja el tejido que después te equivocás

Hoy te quiero preguntar
Por qué motivo las madres amenazan a sus hijos
Con ese estribillo fijo de ¡Ah, cuando venga tu padre!

Y con tu padre de aquí y con tu padre de allá
Resulta que al final al verme llegar a mí
Lo ven entrar a Caín y escapan por todos lados
Y yo, que vengo cansado de trabajar todo el día
recibo de bienvenida una lista de acusados

Tú empiezas con tus quejas y yo tengo que enojarme
Igual que hacía mi padre al escuchar a su vieja
Entraba a fruncir la ceja apoyando a ese fiscal
Que en medio del temporal se erigía en defensora
Lo mismo que tú ahora que siempre me dejas mal

Si los perdono, ¡que ejemplo! ¡es así como los educas!
Si los castigo, ¡no tienes sentimientos!

A mí, a mí que llegué contento y no tuve más remedio
que poner cara de serio
Y escuchar tu letanía

A mí, a mí que me paso el día
pensando en jugar con ellos
yo sueño en llegar a casa y olvidarme del trabajo
de la gente y de todo lo que pasa

Los hijos son la esperanza
y el porqué de nuestras vidas

Por eso nunca les digas ¡ah, cuando venga tu padre!

No quiero encontrar culpables
quiero encontrar alegría
que no me pongas de escudo como lo hacía mi madre
que consiguió que a mi padre lo imaginara verdugo

El llegaba y te aseguro que se acababan las risas
Y en lugar de una caricia o hablarle como a un amigo
lo miraba compungido presintiendo una paliza
y el pobre que me entendía, sacudiendo la cabeza
escuchaba con tristeza lo que mi madre decía
Y que él, y que él de sobra sabía

Que con éste no se puede, que me pinta las paredes,
que trajo las suelas rotas, que la calle, la pelota,
que me saca canas verdes
¡a la cama sin cenar! Aburrido me ordenaba
mi madre me consolaba y yo, yo lo culpaba a él
a él que había llegado recién de trabajar, cansado
y ya lo había amargado con todas mis travesuras
los hijos nunca analizan el sentimiento del padre
porque el brillo de la madre es tan fuerte que lo eclipsa
sólo hacemos justicia cuando nos toca vivir
a nosotros su problema



ay, si mi padre viviera ¡que recién lo comprendo!
Y por qué nunca me dijo lo mucho que me quería
Si hoy yo sé cuanto sufría al ver enfermo a su hijo
Por qué me miraba fijo el primer pantalón largo
Y sé que, hasta me habrá besado cuando yo
estaba dormido.

Hoy que todo lo comprendo
Por qué no estás a mi lado
Por qué no estás ahora para besarte más fuerte
Viejo lindo
Y ofrecerte mi cariño a todas horas
Ves a tu hijo que llora, pero llora con razón
Porque te pide perdón pensando en aquellos días
En que ciego no veía que eras puro corazón
Déjame negra que llore, es tan lindo desahogarse

En fin, veamos que hacen nuestros
Futuros señores. Mira esos pantalones
Tápale un poco a la nena
Si, si ya sé, no me lo digas
Hoy se fue a la calle sola
Acuéstate rezongona, mañana será otro día.

HÉCTOR GAGLIARDI

10 comentarios:

Ardilla Roja dijo...

Que bonito poema Maat y cuántas verdades dice.

Oye, que gracias por la visita. Esas cosas son las que hacen a esto de "la familia" bloguera tan especial.

Un beso y feliz día para mañana o feliz descanso esta noche, según cuando leas esto.

Allek dijo...

hermoso texto....... eriza la piel...

Celia dijo...

Maat. Muchas gracias por traernos este real y gracioso poema.
Y es que... es así. Tal como dice.
Un abrazo amiguina

Felisa Moreno dijo...

Hermoso poema que nos lleva a la reflexión. Lo tendré en cuenta, que es fácil caer en esos errores.

Un beso

Lujo dijo...

Hola Maat,
Como tantas cosas...no conocía ni el autor...ni el poema.
Te agradezco que lo hayas rescatado...Intentaré ir aprendiendo poco a poco.

Un abrazote

Manolo Jiménez dijo...

Como padre me he emocionado (ya van dos veces)...gracias por compartir este bello texto.

Manolo.

Annick dijo...

Como han cambiado las relaciónes entre padres y hijos de hoy .Que sea siempre para bien .
Precioso el poema.

pichiri dijo...

Simplemente precioso.

Allek dijo...

pase de nuevo a volver a leer.. me ha encantado....... una y otra vez...... un beso.

XoseAntón dijo...

Muchas gracias, Maat, gracias por la parte que me toca, aunque en este caso me considero un afortunado. Sin la ayuda de ella, la mujer y a la vez madre, no sabría cómo ser padre.

Bikiños