30 de septiembre de 2008

Muñeca de trapo


















Dobla el pañuelo, lo desdobla, lo vuelve a doblar marcando líneas con los dedos en la misma dirección una y otra vez.
Sin mirar la tarea, mecánicamente desde su falda al infinito de sus ojos.
Lleva horas tras la ventana, oxidada como los barrotes está su mente, atrapado tras los barrotes, su ayer, su hoy y su mañana.
El rojo de los geranios, el gris de los gorriones, el blanco de las paredes que la encierran, son el raro arco iris que precede a la tormenta.
Ha llorado.
Ha llovido, se ha inundado, ahogado, muerto su cordura. Está prohibido cantar.Negra nota muda, rictus amargo de carmín su sonrisa.
Luto.
Un alarido prestado sale de la muñeca de trapo. Se mutila la ternura mirándola...
Toda la tristeza cabe en el pañuelo doblado, mientras miro a mi madre desdoblada en su mundo llamado Alzheimer.

ROSA_DESASTRE




27 de septiembre de 2008

Paul Newman



La noticia, aunque esperada, ha sido igualmente triste. Los ojos más bellos del cine se habían cerrado para siempre. Paul Newman ya había descansado. Y lo había hecho como el caballero que ha sido a lo largo de su vida. Marchó rodeado de su esposa, sus hijas y un grupo de buenos amigos. Y eligió que fuera en su casa, lejos de las paredes frías de una habitación de hospital...

Una de las cosas que más me llamó la atención de todo lo que he leído sobre este actor, fue saber que los beneficios de la empresa que creó de productos alimenticios, iban directamente a sufragar una de las muchas organizaciones benéficas que Paul atendía, organización que cada verano, procuraba unos días de asueto y diversión para niños de todo el mundo afectados de enfermedades mortales. Ni más ni menos.

Estoy segura que en la puerta del cielo, el sábado, se montó un gran revuelo. Y estoy segura también, que alguien, apresuradamente, colocó una inmensa alfombra roja. Una inmensa alfombra roja hacia la eternidad...


Maat



26 de septiembre de 2008

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?





















¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra corriente.
Que no cuánto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el por qué de los niños tiene un porque.
Que querer saber de alguien no es sólo curiosidad.
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den hay que saber también cómo pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es, en definitiva, no quererse.
Que para que nos quieran debemos mostrar quién somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en las cosas no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder puede ser también avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol.
¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?

MARIO BENEDETTI




(No os conforméis con leerlo sólo una vez...)

Maat













22 de septiembre de 2008

Paz

No nos diremos nada. Cerraremos las puertas.
Deshojaremos rosas sobre el lecho vacío,
y besaré en el hueco de tus manos abiertas,
la dulzura del mundo, que se va, como un río...

JAIME TORRES BODET



21 de septiembre de 2008

Deseo

Sólo tu corazón caliente,
Y nada más.

Mi paraíso un campo
Sin ruiseñor
Ni liras,
Con un río discreto
Y una fuentecilla.

Sin la espuela del viento
Sobre la fronda,
Ni la estrella que quiere
Ser hoja.

Una enorme luz
Que fuera
Luciérnaga
De otra,
En un campo de
Miradas rotas.

Un reposo claro
Y allí nuestros besos,
Lunares sonoros
De eco,
Se abrirán muy lejos
Y tu corazón caliente,
Nada más.

FEDERICO GARCIA LORCA




20 de septiembre de 2008

El pozo


A veces te hundes, caes
en tu agujero de silencio,
en tu abismo de cólera orgullosa,
y apenas puedes
volver, aún con jirones
de lo que hallaste
en la profundidad de tu existencia.

Amor mío, qué encuentras
en tu pozo cerrado?
Algas, ciénagas, rocas?
Qué ves con ojos ciegos, rencorosa y herida?

Mi vida, no hallarás
en el que pozo en que caes
lo que yo guardo para ti en la altura:
un ramo de jazmines con rocío,
un beso más profundo que tu abismo.

No me temas, no caigas
en tu rencor de nuevo.
Sacude la palabra mía que vino a herirte
y déjala que vuele por la ventana abierta.

Ella volverá a herirme
sin que tú la dirijas
puesto que fue cargada con un instante duro
y ese instante será desarmado en mi pecho.

Sonríeme radiosa
si mi boca te hiere.
No soy un pastor dulce
como en los cuentos de hadas,
sino un buen leñador que comparte contigo
tierra, viento y espinas de los montes.

Ámame tú, sonríeme,
ayúdame a ser bueno.
No te hieras en mí, que será inutil,
no me hieras a mí porque te hieres.

PABLO NERUDA




19 de septiembre de 2008

Amor de tarde


Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.


Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa y decirme "¿Qué tal?"
y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.

MARIO BENEDETTI



18 de septiembre de 2008

Encuentro

Me tropecé contigo en primavera,
una tarde de sol delgada y fina,
y fuiste en mi espalda enredadera
y en mi cintura, lazo y serpentina.

Me diste la blandura de tu cera
y yo te di la sal de mi salina.
Y navegamos juntos, sin bandera,
por el mar de la rosa y de la espina.

Y después, a morir, a ser dos ríos
sin adelfas, oscuros y vacíos,
para la boca torpe de la gente...

Y por detrás, dos lunas, dos espadas,
dos cinturas, dos bocas enlazadas
y dos arcos de amor de un mismo puente.

RAFAEL DE LEÓN



17 de septiembre de 2008

Fin de un amor

No sé si es que cumplió su destino,
si alcanzó perfección o si acabado
este amor a su límite ha llegado
sin dar un paso más en su camino.

Aún le miro subir, de donde vino,
a la alta cumbre donde ha terminado
su penosa ascensión. Tal ha quedado estático un amor tan peregrino.

No me resigno a dar la despedida
a tan altivo y firme sentimiento
que tanto impulso y luz diera a mi vida.

No es culminación lo que lamento.
Su culminar no causa la partida,
la causará, tal vez, su acabamiento.

MANUEL ALTOLAGUIRRE


16 de septiembre de 2008

Las seis muchachas tras el mirador

Las seis, mujeres de maridos ricos.
Las seis, sentadas en el mirador.
Las seis, haciendo con ganchillo
-madeja blanca o rosa- su labor.

Una piensa en el mar, otra en los trenes,
dos en jardines y una en luna clara.
La más pequeña sueña por el aire
hombres de fuego y besos de enramada.

Los seis maridos-leontina d oro,
sortija y puro-van por los caminos
comprando encinas de carbón y ovejas,
roncando en los hoteles pueblerinos.

Cuando apuntan a un árbol en sus libros,
entre el Debe y el Haber, no ven las hojas
que mayo exalta de ardorosos nidos
y la hermosura del rocío ignoran.

Ellas siguen calladas y sumisas
celebrando una boda imaginaria
con capitanes rubios como arcángeles,
poetas o marinos de otras playas.
Los seis maridos van trocando en cheques
los trigos, el rebaño, el olivar.
Las seis muchachas ven la lluvia amarga
un día y otro día en el cristal.

Péndulo provincial; pasan los años,
vendrá un abril y no hablará el amor.
Ese día veréis seis viejecitas,
las seis sentadas en el mirador.

AGUSTIN DE FOXÁ

14 de septiembre de 2008

Mi crucero fluvial (2)

(Continuación de la entrada del 2/9/2008)


Comenzaba a declinar el sol y yo seguía en la proa del barco disfrutando de las vistas que a lo largo de los 80 kilómetros de recorrido me iba regalando el Guadalquivir. A nuestra izquierda, se iban quedando las poblaciones de Bonanza y Sanlúcar de Barrameda, ya en la provincia de Cádiz.




Al llegar al océano Atlántico, el río Guadalquivir se abre, formando un estuario que tiene unos 500 metros de anchura y más de 4 kilómetros de longitud . Os recuerdo que un estuario es la parte más ancha y profunda de la desembocadura de los ríos en los mares abiertos o en los océanos, dónde las mareas tienen mayor oscilación. Los estuarios se originan porque la entrada de aguas marinas durante la pleamar, retiene las aguas del río, mientras que durante la bajamar, las aguas de río entran con cierta velocidad en el mar, lo que contribuye a limpiar su cauce, dejando a menudo, grandes zonas de marismas. Las marismas del Guadalquivir abarcan las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva, donde más de 150 especies de aves utilizan el lugar para invernar o de paso entre Europa y África, destacando las aves que pescan en aguas profundas, entre las que podemos encontrar los somormujos, patos marinos, cormoranes, y gaviotas, éstas últimas en mucha más cantidad.

El estuario del río Guadalquivir fue declarado reserva de pesca por la Junta de Andalucia por orden del 16/6/2004, sujeta a una serie de restricciones y prohibiciones de la ca
ptura de pesca y marisquero, estando permitidas la pesca del langostino, lubina, corvina, choco y acedía, así como camarones y las ánguilas, propias de éstas aguas.

El sol, en su despedida, parecía habernos trazado una alfombra de reflejos plateados señalando nuestra ruta.



En su último tramo, el Guadalquivir, donde sus aguas ya se abrazan con las del Atlántico, luce de un color azul verdoso intenso. Navegámos por delante de Chipiona. Su orgulloso faro llama poderosamente la atención, conocedor seguramente de su historia.


Está situado en la Punta del Perro y fue ordenado construir en el año 140 a.C. por el procónsul Quinto Servilio Cepión, para evitar que los navegantes que pretendían subir por el río Guadalquivir no encallaran en el arrecife de Salmedina.

En el año 1862, el ingeniero Jaime Font, realiza un proyecto para la reconstrucción de dicho faro, colocándose la primera piedra el 30 de Abril de 1863, dándose por finalizada la obra el 28 de Noviembre de 1867. Es el más alto de España, el tercero de Europa y el quinto del mundo, con sus 69 metros de altura. Está construido con sillería de arenisca y piedra ostionera, tan popular en la provincia de Cádiz, la cual, está formada por restos de conchas marinas y piedras erosionadas por el mar y contiene trazas de crustáceos y nácar. Su aspecto es poroso y áspero y su color marrón. Se puede encontrar en gran cantidad de construcciones gaditanas destacando por encima de todas ellas la Catedral de Cádiz.

Seguimos navegando a lo lago de la Costa de la Luz, el tramo que existe entre Sanlúcar de Barrameda y la ciudad de Cádiz, nuestro destino de ese día. Pasamos por delante del Santuario de la Virgen de Regla, y a pesar de la distancia, se apreciaba su grandiosidad. Fue en el año 1882 con la llegada de los franciscanos a Chipiona, cuando se comenzó a pensar en ampliar el santuario de la Virgen, pues era cada vez mayor el número de fieles que acudían hasta él y su capacidad era insuficiente. Pero su elevado coste no lo hizo posible hasta el año 1904, en que se derriba el antiguo santuario y se coloca la primera piedra del nuevo, terminando su construcción en el año 1906. El estilo elegido es el neogotico, y su arquitecto fue Antonio Arévalo.

La historia de la Virgen de Regla tiene su parte de leyenda. Esto es lo que he conocido sobre esta imagen. Siendo Agustin obispo de Hipona, mandó construir una imagen de la Virgen para su oratorio a la que hizo depositaria de su Regla. Es la Regla más antigua de Occidente, y en ella, San Agustín, cuando fundó el monasterio de Tagaste, redactó las normas para organizar la vida de la comunidad, regulando las horas canónicas, las obligaciones de los monjes, temas relacionados con la moral, y los distintos aspectos de la vida en una orden monacal.

A su muerte, y huyendo del ataque de los vándalos, algunos de sus discípulos huyeron de Hipona y se embarcaron rumbo a la península portando con ellos la imagen de la Virgen. Se trata
de una escultura de 62 centimétros de altura, tallada en madera, de estilo gótico, y que reune la iconografia de las virgenes negras. Al llegar a Chipiona, colocaron la imagen de la Virgen de Regla sobre la arena, y a partir de ahí comenzó la devoción a la muy querida Patrona de Chipiona.

Continuamos navegando por delante de la Costa de la Luz. Se trata de una extensión de 200 kilómetros desde la desembocadura del Guadiana hasta Tarifa. Las playas de toda esta costa son extensas y formadas en su mayoría por grandes dunas de finos arenales y multitud de plantas autóctonas, custodiadas por grandes masas de pinares. El nombre le viene dado por la luz vivísima que envuelve todo el espacio, y que se recrea en las dunas, dándole tonos dorados y que salpica de reflejos plateados la superficie del mar. Es una zona que puede presumir de disfrutar al año de 300 días de sol.


Se hicieron las siete de la tarde y en la cubierta del barco se estaba de maravilla, a pesar de que el Atlántico, a esa hora, llevaba un poco más de movimiento del que yo hubiese deseado. Poco a poco íbamos acercándonos a la costa y según el programa, en una hora, llegaríamos a Cádiz. Y precisamente a esta hora nos esperaban a los viajeros en el salón del barco para recibir la bienvenida de la tripulación. Era la primera ocasión en que nos encontrábamos con el resto del pasaje. Me sorprendió que la mayoría eran ingleses, les seguían en número los franceses y luego, españoles, con bastante diferencia. Parece ser, que los españoles, no "hemos descubierto" el crucero fluvial. Lo he podido comprobar en mi entorno más próximo.

Uno a uno, nos fueron presentando - a ritmo de una música muy marchosa- a las 37 personas que componían la tripulación. Eran en su mayoría gente muy joven, bastantes de nacionalidad filipina. El único español era el capitán, la sobrecargo, francesa como el "cuisinier", que ha sido la grata sorpresa de la travesía, pues nos ha sorprendido, cada día, con sus elaborados y refinados menús. Brindamos con una españolísima s
angría por el éxito del crucero... (Y lo fue)




Como teníamos que compartir las horas de las comidas, esa noche, cenábamos a las 8 de la tarde, hora en que suelen hacerlo ingleses y franceses. Antes de entrar al comedor del barco, me escapé a la cubierta. Entrábamos al puerto de Cádiz, que es una vista preciosa, a pesar de que esa tarde, dos enormes barcos, cubrían la vista de la Catedral que es lo más llamativo. Pero aún así, quise inmortalizar con mi cámara el momento.





Y para que os hagáis una idea, los que todavía no habéis llegado a Cádiz por mar, (no dejéis de hacerlo) os copio a continuación como definió el escritor Blanco Wite, en el siglo XIX, la impresión que le causó su llegada a Cádiz...

"Es de una belleza impresionante la vista que ofrece Cádiz desde el mar cuando en un hermoso día se acerca el viajero a su magnífico puerto. La luz deslumbradora de su cielo meridional, reflejada en los altos edificios de piedra blanca que se miran en la bahía, atrae la mirada del navegante desde los mismos límites del horizonte... Cuando se empieza a vislumbrar desde lejos los altos miradores y los altos pináculos de cerámica vidriada que adornan los pretiles de las azoteas, estas aéreas estructuras, fundiéndose a veces con el lejano brillo de las olas produce el efecto de una ilusión mágica..."


Nada que añadir.

Atracaba el barco mientras dábamos cuenta de una estupenda cena. Uno de los platos, consistía



en una ensalada de pasta con guisado de ternera y verduras. Teniendo en cuenta, que hubieron tres platos más, no fue difícil aceptar la invitación que nos hicieron de dar un paseo por Cádiz, de noche. La temperatura era ideal para el paseo, y las calles, admitían a todo el que quisiera vivir unas horas de luz de la luna que esa noche lucía guapa. La plaza del Ayuntamiento estaba "a tope", y a la plaza de la Catedral solo le faltaba el cartel de "completo". Nos sumergimos en una nueva marea, esta vez humana, y nos dejamos contagiar por el buen ambiente que se respiraba en la ciudad. Facilísimo. Cuando ya regresábamos al barco, el número de personas en las calles había aumentado todavía más. Y entonces, me hice una pregunta: ¿cuándo duermen los gaditanos?


Maat


Continuará....

13 de septiembre de 2008

Anoche mientras dormía


Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.
Dí: ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;
y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas,
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía
soñé ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.

ANTONIO MACHADO

12 de septiembre de 2008

Éxtasis


No, nunca fue mi mano más lenta
que en la hora secretamente mía de aquella noche, aquella...
Fue así como una nube cuando oculta una estrella,
o así como una estrella que se pierde en la aurora.

Nunca tuvo mi mano más quietud impaciente,
semejante a la mano de un ladrón inexperto,
porque fue como un buque que oscilara en el puerto,
con el ansia inconforme de zarpar de repente.

Si. Aquella noche... Noche para soñar en vano
o encender una estrella o apagar una duda,
surgió bajo mi mano tu belleza desnuda,
como si tu belleza surgiera de mi mano.

Ni una sola palabra de temor o reproche
abrevió el retardado placer del desenlace.
Como crece un jacinto frente al alba que nace
o como nace el alba del fondo de la noche.

No.Nunca fue una mano más lenta ni más leve
que mi mano de amante con su gesto de amigo;
eras como la nieve cayendo sobre el trigo,
o un trigo milagroso brotando de la nieve.

Y tú estabas inmóvil sobre la felpa rosa,
como una flor fantástica que se abriera en el lecho.
Mientras mi mano lenta descubría en tu pecho
dos motivos iguales para llamarte hermosa.

Pero desde esa noche de calma y de tormenta,
desorientadamente, vacilo en una duda:
si cerraste los ojos por no verte desnuda
o bien porque mi mano fue demasiado lenta.

JOSÉ ÁNGEL BUESA



11 de septiembre de 2008

En su recuerdo...


Hoy hace siete años que cerca de tres mil personas perdieron su vida en las Torres Gemelas.
Hoy, no os relato nada, ni os traigo ningún poema.
Hoy, dejo un espacio libre en mi blog a manera de silencio...
Para que cada cual lo rellene como desee.
En su recuerdo...















Maat











10 de septiembre de 2008

A todos, a vosotros...


A TODOS, a vosotros,
los silenciosos seres de la noche
que tomaron mi mano en las tinieblas, a vosotros,
lámparas
de la luz inmortal, líneas de estrella,
pan de las vidas, hermanos secretos,
a todos, a vosotros,
digo: no hay gracias,
nada podrá llenar las copas
de la pureza,
nada puede
contener todo el sol en las banderas
de la primavera invencible,
como vuestras calladas dignidades.
Solamente
pienso
que he sido tal vez digno de tanta
sencillez, de flor tan pura,
que tal vez soy vosotros, eso mismo,
esa miga de tierra, harina y canto,
ese amasijo natural que sabe
de dónde sale y dónde pertenece.
No soy una campana de tan lejos,
ni un cristal enterrado tan profundo
que tú no puedas descifrar, soy sólo
pueblo, puerta escondida, pan oscuro,
y cuando me recibes, te recibes
a ti mismo, a ese huésped
tantas veces golpeado
y tantas veces
renacido.
A todo, a todos,
a cuantos no conozco, a cuantos nunca
oyeron este nombre, a los que viven
a lo largo de nuestros largos ríos,
al pie de los volcanes, a la sombra
sulfúrica del cobre, a pescadores y labriegos,
a indios azules en la orilla
de lagos centelleantes como vidrios,
al zapatero que a esta hora interroga
clavando el cuero con antiguas manos,
a ti, al que sin saberlo me ha esperado,
yo pertenezco y reconozco y canto.

PABLO NERUDA



9 de septiembre de 2008

Ese recuerdo ausente


Estoy buscando ahora, en las cenizas
de aquella tarde rota, su contraria
forma, que no pasó. Sé que me acecha
desde cualquier esquina. La imagino
casi casi feliz… (Un poco triste.)

VICTOR BOTAS


8 de septiembre de 2008

Hoy, va por ti, Jero. Y para ti, Fernando...

Jero es una persona con la que llevo coincidiendo un tiempo en la sala de poesía que suelo visitar, y a la que no dudo en acudir, cuando tengo cualquier dilema sobre poesía, gramática, ortografía, etc.etc. y siempre obtengo su ayuda. A Jero le gusta compartir conocimientos .....y archivos, de los que tengo ya una buena colección. Es profesor de Lengua, lo que le hace ser paciente y explícito en sus comentarios cuando le pido ayuda sobre cualquier tema. Hace unas semanas, lo hice con un poema que llevaba entre manos un tiempo y que era incapaz de terminar. "Es un buen poema, -me dijo-, pero los dos últimos versos no encajan, es más, ¿has pensado la posibilidad de añadirle dos versos más y cerrar el poema con cuatro cuartetos?


Me puse a ello con una ilusión mayor, pero cada vez que creía tenerlo acabado y se lo enviaba para que lo leyera, encontraba "algo" que no encajaba. Una noche, algo tocada ya en mi moral poética y después que me volvió a poner pegas a ese final, le dije que ya no lo intentaba más, y que si él era capaz, que fuera él quien lo terminara. Lógicamente se lo tomó a risa, y la cosa quedó ahí. A la mañana siguiente, recibía un mail de Jero con varias "propuestas" para el final de mi poema. El amor propio hizo acto de presencia y me puse a trabajar una vez más con ese cuarteto. Y, por fin, logré terminarlo. Esta vez, parecía estar bien resuelto.

Hace unos días, en una conversación con Jero por el mess, hablando de poesía, me dijo una frase haciendo referencia a ese poema, que me hizo gracia: "ese poema que te costó tanto terminar",
frase que se quedó colgada por "ahí dentro" y que esta semana la he recordado leyendo un libro al que dedico cada noche un rato, y del que estoy aprendiendo muchisimo. Se trata de una antología de la generación del 27 y que por su intenso contenido, trato de beberlo a sorbos cortos. Pues bien, entre sus páginas me encuentro con un soneto de Jorge Guillem, poema al que se considera uno de los mejores de su obra, y leo, que comenzó a escribirlo en Oxford, el 30 de Diciembre de 1931 y que terminó en Valladolid el 26 de julio de 1935. Ni que decir tiene que nada más lejos de mi intención que comparar. Solo es una anécdota que me ha gustado conocer y que pone de manifiesto que la poesía, como todo en la vida, necesita su tiempo y que a los poemas, hay que dejarlos reposar... (esto último, también lo leí en otro libro: Escribir un poema, de Eduardo García y que me recomendó Jero) Conocer estos detalles de poetas consagrados, estimula, sosiega, y reconforta cuando decides plasmar en una hoja en blanco, sentimientos en forma de versos. Por lo menos a mi me ha ocurrido. Y te aseguro, estimado "profesor", que esta lectura, sin duda, influirá en el futuro. Me queda tanto por aprender...


¿Y a que viene eso de Fernando? Pues he querido contar un poco lo que puede haber detrás de uno de los poemas míos, que tengo la osadía de compartiros. Fernando, es un excelente amigo de mi esposo y mio, que suele visitar mi blog, y que no se ha cortado un pelo en decirme que a él la poesía no le va, pero que le gusta lo que escribo y como lo escribo. Incluso, de vez en cuando, me llama por teléfono y "me echa una bronca" porque llevo días sin escribir...


Fernando, a ver si hay suerte, y a partir de hoy, consigo que leas también los poemas de mi blog. Y te aseguro, que si llegas a conectar un poco con la poesía, notarás algún cambio en tu vida interior. Y además, si logro que permanezcas más ratos por aquí, conseguiré que fumes algún cigarrillo menos, a no ser, -capaz te creo-, que acabes instalándote el ordenata en la galería, lugar donde te pierdes de vez en cuando, ya que es el único sitio donde puedes "humearte" de la casa...

Y ahora, os dejo el soneto de Jorge Guillem. Disfrutadlo. (Tú también, Fernando)


MUERTE A LO LEJOS

Alguna vez me angustia una certeza,
Y ante mí se estremece mi futuro.
Acechándolo está de pronto un muro
Del arrabal final en que tropieza

La luz del campo. ¿Más habrá tristeza
Si la desnuda el sol? No, no hay apuro
Todavía. Lo urgente es el maduro
Fruto. La mano ya lo descorteza.

...Y un día entre los días el más triste
Será. Tenderse deberá la mano
Sin afán. Y acatando el inminente

Poder diré sin lágrimas: embiste,
Justa fatalidad. El muro cano
Va a imponerme su ley, no su accidente.

JORGE GUILLEM


Por cierto, mi poema, al que hago referencia, es el del día 3 de Agosto, y aunque ya está publicado en mi blog, sigue reposando...


Maat










7 de septiembre de 2008

Canción marinera



Todos somos marineros,
marineros que saben bien navegar.
Todos somos capitanes,
capitanes de la mar.

Todos somos capitanes
y la diferencia está
sólo en el barco en que vamos
sobre las aguas del mar.

Marinero, marinero;
marinero...capitán
que llevas un barco humilde
sobre las aguas del mar...
marinero...
capitán...
no te asuste
naufragar
que el tesoro que buscamos,
capitán,
no está en el seno del puerto
sino en el fondo del mar.

LEÓN FELIPE





6 de septiembre de 2008

Era un niño que soñaba

Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.

Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía...
¡Ahora no te escaparás!

Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!

Quedóse el niño muy serio

pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.

Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?

Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba:Todo es soñar,
y el caballito soñado
y el caballo de verdad.

Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!

ANTONIO MACHADO





5 de septiembre de 2008

Este miedo



Este miedo de ti, de mí... De todo,
miedo de lo sabido y lo entrevisto,
temor a lo esperado y lo imprevisto,
congoja ante la nube y ante el lodo.
Déjame estar. ¿Así no te incomodo...?
Abajo ya es la noche, y hoy has visto
como acerca el temor: aún me resisto.
Pero me lleva a ti de extraño modo.
Déjate estar. No luches: está escrito.
Desde lejos nos llega, como un grito
O como un lerdo vértigo rugiente.
Me darás lo más dulce y más amargo:
una breve alegría, un llanto largo...
Sé que voy al dolor. Inútilmente.

JULIA PRILUTZKY

4 de septiembre de 2008

Estos poemas


Estos poemas los desencadenaste tú,
como se desencadena el viento,
sin saber hacia dónde ni por qué.
Son dones del azar o del destino,
que a veces
la soledad arremolina o barre;
nada más que palabras que se encuentran,
que se atraen y que se juntan
irremediablemente,
y hacen un ruido melodioso o triste,
lo mismo que dos cuerpos que se aman.

ÁNGEL GONZÁLEZ

3 de septiembre de 2008

Canto a Andalucia



Cádiz, salada claridad; Granada,
agua oculta que llora.
Romana y mora, Córdoba callada.
Málaga, cantaora.
Almería, dorada.
Plateado Jaén. Huelva, a la orilla
de las tres carabelas.
Y Sevilla.

MANUEL MACHADO



2 de septiembre de 2008

Mi crucero fluvial (1)

El primer día de viaje, para mi, es un tanto especial. Cuando "consigo" tener preparado el equipaje, tarea algo ardua, amenizada por los comentarios intermitentes y jocosos de mi esposo:

-eso,¿ crees que también lo vas a necesitar?-

-es imposible que te de tiempo a usar toda la ropa que te llevas-

-va a ser imposible cerrar tu maleta-

-etc, etc, etc....

pues bien, cuando ya por fin, la maleta está cerrada, eso si, faltando pocos minutos para salir de casa, y mi esposo opositando al infarto emocional, la ilusión del viaje, el temor a la parte desconocida del trayecto, el cansancio de los preparativos...hacen que el primer día de vacaciones tenga un sabor especial. Es la sal del viaje. No podría ser de otra forma. Y mira que mi esposo lo intenta....

Partiamos de casa a la 1 de la mañana con una pareja de buenos amigos, Manolo y Mari Carmen. En cuanto se enteraron de nuestro proyecto de vacaciones se sumaron al mismo, consiguiendo el último camarote que estaba disponible del barco. Otros amigos, Amparo y Vicente, se quedaron en la lista de espera por si se producía una baja. Pero no hubo suerte.

El barco salía a las 12,30 desde Sevilla, y el trayecto hasta allí lo hicimos en dos tramos. Hasta Madrid, con nuestro coche, y luego con el AVE hasta Sevilla.


Llegamos a Santa Justa a las 9,30, y marchamos directamente al muelle de Las Delicias donde nos esperaba el barco en el que íbamos a vivir nuestra "aventura fluvial".



Como el horario del viaje lo había calculado mi esposo, nos sobraban casi dos horas una vez acomodados en el barco. Gracias a ello, ese tiempo lo dediqué a visitar un edificio que vi desde el muelle y que llamó mi atención, se trataba del Costurero de la Reina.

Es un edificio que toma su nombre de una enternecedora leyenda que sitúa a Maria de las Mercedes, enamorada de Alfonso XII, bordando su ajuar, tras alguno de los balcones forjados de hierro, con capiteles del siglo X, acariciada por los rayos del sol que se colaban por sus cristales.


Es el edificio más antiguo de estilo neomudéjar que se construyó en Sevilla. Fue en el año 1893. Su arquitecto fue Juan Talavera y de la Vega y lo encargó edificar Antonio de Orleans, duque de Montpensier, casado con la Infanta Maria Luisa Fernanda de Borbón,-padres de Maria de las Mercedes- y que influenciado por la arquitectura orientalista que en esos momentos imperaba en Inglaterra, decidió traerla a Sevilla.

Se trata de un edificio de planta exagonal con forma de castillo con torrecillas en las esquinas, y desde el que se divisaba toda la zona del Palacio de San Telmo, residencia de los Duques de Montpensier, donde el guarda de la misma tenía su vivienda y era también utilizado como pabellón de retiro de los jardines de San Telmo. Está muy próximo a los jardines de Maria Luisa y a la Plaza de España. En la actualidad es utilizado como Oficina Municipal de Información Turística y en su planta baja y en el jardín, encontramos información sobre la exposición de Sevilla del año 1929 por medio de paneles, murales y recursos multimedia.

A destacar la conservación de los azulejos trianeros de las paredes y de los techos d
el edificio, y una preciosa escalera de caracol de mármol blanco que une las dos plantas, así como el jardín situado en la parte trasera del pabellón.



Tomando estas fotos me encontraba cuando sonó mi móvil. Mi gente, desde el barco, me "recordaba" que zarpábamos en 30 minutos....

Y zarpamos. A la hora exacta. Yo me acomodé en la proa del barco. En los laterales habían unos cómodos bancos y tomé posesión para no perderme nada. Nos esperaban 80 kilómetros de trayecto hasta llegar a la desembocadura del Guadalquivir, lugar donde viraríamos hacia Cádiz, nuestro destino final ese día.

La travesía por el Guadalquivir fue una auténtica gozada. Solo abandoné la proa del barco para comer. Nada más terminar con el delicioso menú que nos sirvieron en el comedor del barco,
en la planta inferior, volví a mi lugar preferido para seguir disfrutando del paisaje que nos brindaba el paseo por el río más largo de España.

Pasamos por el puente del V Centenario, último puente del Guadalquivir, y que fue c
onstruido con motivo de la celebración de la Exposición Universal de 1992. Lleva este nombre para conmemorar el aniversario del descubrimiento de América y fue inaugurado en el año 1991. Los ingenieros fueron José Antonio Fernández Ordoñez y Julio Martinez Calzón. Su longitud es de 2016 metros, sus dos torres miden 120 metros de altura y su tablero se sitúa 45 metros sobre el Guadalquivir para facilitar el paso de los barcos.

Debido a su semejanza con el Golden Gate Bridge de San Francisco, los sevillanos, con
esa gracia andaluza que se caracterizan, lo llaman cariñosamente "Paquito".


El río Guadalquivir, nace en la sierra de Cazorla, en Jaén, a 1400 metros sobre el nivel del mar y atraviesa toda Andalucía, de oeste a este, incluso territorios de Murcia, Albacete, Ciudad Real y Badajoz. Su nombre deriva del árabe Wadi-al-Kabir (río grande). Su longitud es de 657 kilómetros. Desemboca en el Atlántico, junto a San Lúcar de Barrameda, formando linea divisoria entre Cádiz y Huelva.
Desde Sevilla hasta la desembocadura del río en el Atlántico nos esperaban 80 kilómetros de travesía d
esde donde teníamos mucho que ver y sobre todo, aprender. A la derecha, quedaban los pueblos del Aljarafe, Puebla del Río, Isla Mayor, Lora del Río y Villamanrique de la Condesa son zonas de cultivo de arroz por excelencia, con una extensión de 30.000 hectáreas. Cultivo que se introdujo en los años 20 del pasado siglo, con la presencia de muchos agricultores valencianos expertos en estos cultivos. Actualmente, en esta zona, se recolecta el 40% de la producción de este producto en España.

Tengo que confesaros que esa tarde, recostada en la proa del barco, mecida por su leve movimiento, envuelta en la brisa que llegaba del Atlántico, y contemplando la
espléndida panorámica que se nos ofrecía a ambas partes del río, me tomé la siesta más reconfortante de toda mi vida. Un verdadero lujo.

Al empezar a caer la tarde, las barcazas de pesca volvían de faenar. En perfecto orden. Una detrás de otra. Alguna de ellas, en la que se estaba procediendo a elegir pescado, ven
ía escoltada por una nube de gaviotas, conocedoras de que allí había pesca segura. Personalmente, admiro a las personas que se dedican a la pesca. Su labor es sacrificada, difícil, callada y ¿ justamente compensada....?


A nuestra derecha, pudimos ver la mayor reserva ecológica de Europa, el Parq
ue de Doñana, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994. Es una zona natural protegida que comprende en las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz, con una extensión de 53.835 hectáreas. Su nombre viene del de Ana Gómez de Mendoza y Silva, esposa del VII duque de Medina-Sidonia, que se mudó a una casa de la reserva de caza y se le llamó Coto de Doña Ana, que terminó por denominarse, Doñana.

En el Parque Natural de Doñana se encuentran masas forestales de pinos, y gran cantidad de matorrales de jaguarzo blanco, jaras, y brezos. También se encuentran especies arbóreas como el alcornoque, algunos de ellos muy antiguos y que sirven de asentamiento a numerosas colonias de aves, el acebuche, el madroño y la olivilla. La humedad filtrada de las arenas posibilita que se desarrollen juncos y pastizales.
Entre su fauna podemos distinguir al lince ibérico, el zorro, el jabalí, el ciervo, el gamo, la nutria, el turón, el tejón, la comadreja, el meloncillo que se alimenta básicamente de conejos.
Entre las rapaces que viven en esta zona vemos el águila imperial ibérica, el águila cu
lebrera, el milano negro, el milano real, el aguilucho lagunero, el aguilucho cenizo y el mochuelo.
El Parque de Doñana es un terreno especial para el paso de numerosas aves migratorias, como por ejemplo el flamenco, que se cría en el interior de Doñana y que actualmente es una de las aves españolas en peligro de extinción.
Otras de las especies que podemos encontrar son la cigüeña blanca, la cigüeña negra, la avoceta, el ansar común, la garza imperial, la focha, el martinete, el ganso, el porrón pardo, el tarro canelo, la cerceta pardilla y el ánade real, especie ésta última que resulta inconfundible por su gran pico rojo y su vistoso plumaje de color azulado, siendo en España su única área de cría.

Más hacia el interior, y en la zona de pinares, pueden encontrarse perdices, alcaudones reales, cabras, palomas torcaces, mirlos y rabilargos.
La marisma es la zona de mayor extensión y que su aspecto varía según la estación del año. En invierno aparece inundada gracias a las lluvias y constituye el lugar de invernada de gran número de aves que realizan sus rutas migratorias entre Europa y África, tales como las cigüeñas, ánades, patos cuchara, cercetas y calamones.
Las dunas que forman grandes extensiones de arena, nacen en la playa y pueden alcanzar alturas de hasta 10 metros ocasionando zonas protegidas que reciben el nombre de "corrales", donde se asienta la vegetación.



Al llegar al Océano Atlántico, el río Guadalquivir se abre formando un estuario que tiene unos 500 metros de anchura y más de 4 kilómetros hasta que dicho estuario entra en el mar.

Para entonces, ya podemos disfrutar divisando San Lúcar de Barrameda.


Continuará.....




1 de septiembre de 2008

Contigo


No estás tan sola sin mí.
Mi soledad te acompaña.
Yo desterrado, tu ausente.
¿Quién de los dos tiene patria?

Nos une el cielo y el mar.
El pensamiento y las lágrimas.
Islas y nubes de olvido
a ti y a mi nos separan.

¿Mi luz aleja tu noche?
¿Tu noche apaga mis ansias?
¿Tu voz penetra en mi muerte?
¿Mi muerte se fue y te alcanza?

En mis labios los recuerdos.
En tus ojos la esperanza.
No estoy tan solo sin ti.
Tu soledad me acompaña.

MANUEL ALTOAGUIRRE